El género juega un papel fundamental en la prestación de cuidados familiares, evidenciando desigualdades en la distribución de las tareas asociadas al cuidado. Con el objetivo de profundizar en estas dinámicas, se llevó a cabo un estudio mixto, de carácter descriptivo y fenomenológico.
Metodología del Estudio
En la investigación participaron ocho mujeres y cinco hombres, todos ellos mayores de setenta años, que se dedicaban al cuidado de personas dependientes en sus domicilios. La selección de los participantes se realizó mediante muestreo intencional en la ciudad de Valencia.
El análisis de las entrevistas en profundidad se estructuró en tres etapas:
- Verificación: Lectura de las transcripciones a los/las participantes para su comprobación.
- Discriminación: Identificación de unidades de significado relevantes en las entrevistas.
- Reducción: Aplicación de un proceso eidético y fenomenológico para obtener las declaraciones de significado.
Se recopilaron datos sociodemográficos de los cuidadores, incluyendo edad, sexo, nivel de estudios y parentesco con la persona cuidada. Adicionalmente, se valoró la carga subjetiva mediante el test de Zarit y el Índice de Esfuerzo del Cuidador. El análisis de los datos se llevó a cabo con verificación y consenso entre el equipo de investigación, siguiendo las recomendaciones de los Criterios Consolidados para la Presentación de Informes de Investigación Cualitativa (COREQ). Se obtuvo el consentimiento informado por escrito de todos los participantes, respetando los principios de la Declaración de Helsinki y el Informe Belmont.

Características Sociodemográficas de los Cuidadores
El grupo total de personas entrevistadas ascendió a trece, compuesto por cinco hombres y ocho mujeres. La edad media de los participantes fue de 81,7 años. En cuanto al nivel de estudios, predominaba un nivel bajo, con un 60% de los participantes que poseían estudios primarios, y un 15% que no contaba con estudios formales (este último grupo estaba compuesto exclusivamente por mujeres).
Se observó que la media de años dedicados al cuidado fue superior en los hombres (quince años) en comparación con las mujeres (ocho años). Sin embargo, las mujeres experimentaron una mayor carga relacionada con las tareas de cuidado.
Las personas receptoras de cuidados presentaban una edad media de 83,1 años y un alto grado de dependencia, con un 53,8% clasificadas con gran dependencia.
| Variable | Hombres | Mujeres |
|---|---|---|
| Edad media (años) | 81.7 | 81.7 |
| Años dedicados al cuidado (media) | 15 | 8 |
| Carga de cuidados | Menor | Mayor |
Categorías de Análisis Influenciadas por la Cultura Androcéntrica
El análisis de la información reveló tres categorías principales, cada una con sus respectivas subcategorías, que evidencian la influencia de la cultura androcéntrica en la experiencia de cuidado desde una perspectiva de género.
1. Perspectiva Vital
Las mujeres cuidadoras a menudo evocaban experiencias pasadas relacionadas con la maternidad, la crianza, la enfermedad y la muerte, replicando comportamientos aprendidos. Un ejemplo citado fue el cuidado intensivo de una madre enferma, que implicó noches y días continuos al pie de la cama. Otra experiencia compartida fue la asumida en solitario del cuidado de los hijos tras la muerte del marido, sin recibir ayuda externa.
Por otro lado, los hombres expresaron una falta de preparación previa para las tareas del hogar y el cuidado familiar, lo que implicó un proceso de aprendizaje de actividades como cocinar y limpiar. Sus trayectorias laborales previas, como la carpintería o el trabajo en el campo, contrastaban con las responsabilidades domésticas asumidas.
La falta de apoyo familiar y social fue una constante en las narrativas, destacando la pérdida de las redes de apoyo comunitarias tradicionales. Se mencionó la escasez del sistema educativo y las duras condiciones de vida en la infancia como factores que contribuyeron a un cierto "analfabetismo" en algunos aspectos de la vida.
Se describieron experiencias de vida marcadas por el trabajo arduo y la lucha por la supervivencia, a menudo en condiciones precarias. Las narrativas incluían la obligación de asumir el cuidado de familiares tras la muerte del cabeza de familia, o la responsabilidad impuesta de mantener a la madre.
Las mujeres, en particular, relataron decisiones significativas de emigración para mejorar sus condiciones de vida, asumiendo trabajos múltiples en el extranjero con el objetivo de ahorrar y asegurar un futuro. Otras mujeres se vieron forzadas a desarrollar habilidades emprendedoras, como servicios de peluquería, ante la necesidad económica tras la muerte del esposo.
La decisión de mudarse para evitar que los hijos vivieran solos también fue un motivo de cuidado, evidenciando el compromiso familiar.

2. Motivos que Sustentan el Cuidado
Los hombres participantes consideraron el cuidado de sus esposas como un deber y una responsabilidad inherente. La fe y la creencia religiosa fueron un pilar fundamental para afrontar las adversidades, proporcionando consuelo y aceptación ante el destino.
En algunos casos, el cuidado se inició por la necesidad de atender a familiares con problemas de salud mental o por la ausencia de otros parientes que pudieran hacerlo, estableciéndose relaciones de cuidado prolongadas a lo largo de décadas.
El amor hacia la pareja fue expresado como un motivo primordial para brindar cuidados, destacando la profundidad de los vínculos afectivos.
3. Estrategias de Afrontamiento
Los participantes demostraron una notable capacidad de resiliencia, adaptándose a la adversidad con paciencia y fuerza de voluntad. A pesar de las dificultades, mantenían relaciones sociales y buscaban momentos de respiro, como las salidas para hacer la compra o ir al médico, que servían como puntos de conexión social. Los hombres tendían a salir más de casa y a buscar actividades de ocio.
Los cuidadores, en general, percibieron el cuidado como una fuente de enriquecimiento personal, algo nuevo que les brindaba un sentido de logro y satisfacción. A pesar de la carga, desarrollaron habilidades de resiliencia, alcanzando mayores niveles de adaptación a sus circunstancias.
Temática Alzheimer: "Cuidadores", un documental de Oskar Tejedor
Influencia del Género en la Experiencia de Cuidado
El estudio subraya que el género determina de manera significativa el significado que se otorga a la experiencia de cuidar. Las mujeres, influenciadas por roles de género tradicionales, a menudo asumen el cuidado como una extensión de sus responsabilidades maternales y afectivas, impulsadas por la obligación moral, la compasión, la reciprocidad y el amor (un 90% de las cuidadoras). Por otro lado, los hombres, que pueden estar menos predispuestos culturalmente al cuidado, lo abordan desde una perspectiva de responsabilidad y reciprocidad, encontrando en ello un logro y un aprendizaje satisfactorio (un 80% de los cuidadores).
A pesar de las diferencias en los motivos y las experiencias iniciales, tanto hombres como mujeres desarrollaron habilidades de resiliencia, demostrando una notable capacidad de adaptación a las exigencias del cuidado. Este hallazgo es crucial, ya que las parejas envejecen y los hombres de edad avanzada están asumiendo cada vez más el rol de cuidador, una tendencia creciente en la sociedad actual.
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