La Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad: Hacia una Inclusión Equitativa

La Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad representa un avance fundamental en la promoción y protección de los derechos de este colectivo a nivel global. Este instrumento internacional aborda la discapacidad desde una perspectiva de derechos humanos, buscando garantizar la plena participación e igualdad de todas las personas.

Origen y Propósito de la Convención

Definición y Objetivo Principal

El propósito de la Convención es "promover, proteger y asegurar el goce pleno y en condiciones de igualdad de todos los derechos humanos y libertades fundamentales por todas las personas con discapacidad, y promover el respeto de su dignidad inherente."

Según su Artículo 1, las personas con discapacidad incluyen a "aquellas que tengan deficiencias físicas, mentales, intelectuales o sensoriales a largo plazo que, al interactuar con diversas barreras, puedan impedir su participación plena y efectiva en la sociedad, en igualdad de condiciones con las demás." Esta definición subraya la importancia de las barreras sociales en la experiencia de la discapacidad.

Infografía sobre los derechos fundamentales de las personas con discapacidad según la Convención

Antecedentes y Adopción

Las Naciones Unidas han abordado históricamente la problemática de la discapacidad desde la perspectiva de los derechos humanos. Instrumentos previos, como las Normas Uniformes sobre la Igualdad de Oportunidades para las Personas con Discapacidad, aprobadas por la Asamblea General de la ONU el 20 de diciembre de 1993, sentaron las bases para un tratado más comprehensivo.

La Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad fue un hito trascendental. Este fue el primer tratado internacional en la historia que obtuvo la firma de 81 países el mismo día de su apertura. Actualmente, la Convención cuenta con 153 Estados signatarios y 106 ratificaciones, y continúa abierta para más firmas y ratificación de los Estados miembros, consolidando un compromiso global.

Derechos Fundamentales de las Personas con Discapacidad

Inclusión y Participación en la Comunidad

La Convención establece que deberá garantizarse a las personas con discapacidad su plena inclusión y participación en la comunidad. Esto es crucial, especialmente para que puedan elegir su lugar de residencia en igualdad de condiciones y no se vean obligadas a vivir con arreglo a un sistema de vida específico. Es fundamental que puedan contar con acceso a una variedad de servicios de asistencia domiciliaria y otros servicios de apoyo de la comunidad, incluida asistencia personal para facilitar su existencia y para evitar su aislamiento.

Acceso a Servicios Esenciales

Se les asegura el acceso a servicios de salud y rehabilitación. Los Estados deben proporcionar programas de atención de salud gratuitos o asequibles (en precio y ubicación) de la misma variedad y calidad que para la población general, incluso en el ámbito de salud sexual y reproductiva. Para erradicar la discriminación, se prohíbe la discriminación en seguros de salud o de vida y se capacitará a personal médico para una atención inclusiva.

Asimismo, es vital poner fin a la discriminación en todas las cuestiones relacionadas con el matrimonio, la familia, la paternidad y las relaciones personales. Los Estados salvaguardarán y promoverán el ejercicio del derecho al trabajo, incluso para las personas que adquieran una discapacidad durante el empleo, adoptando medidas pertinentes y la promulgación de legislación adecuada.

Fotografía de personas con discapacidad participando activamente en la comunidad o recibiendo atención médica inclusiva

Compromisos de los Estados y Rol de la Sociedad Civil

Obligaciones Jurídicas y Políticas Públicas

Los instrumentos internacionales de derechos humanos proporcionan la orientación para llevar a cabo las reformas necesarias. Al firmar y ratificar la Convención, los Estados se obligan a adoptar las medidas necesarias para garantizar la igualdad y la vida en dignidad de las personas con discapacidad. Esto implica que, después de la entrada en vigor del tratado, el Estado debe adecuar su legislación y establecer políticas públicas para hacer cumplir sus disposiciones. En este sentido, los Estados se comprometen a introducir medidas destinadas a promover los derechos de las personas con discapacidad y a luchar activamente contra la discriminación.

La Colaboración con Organizaciones No Gubernamentales

Las organizaciones no gubernamentales (ONG) son asociados estratégicos en el proceso de cambio, pues tienen un impacto directo en la realidad al reunir información concreta sobre presuntas violaciones de los derechos humanos de personas con discapacidad, y colaboran para que la discapacidad sea vista como un tema fundamental de derechos humanos. Víctor Pineda, economista, cineasta y experto en derechos humanos, quien participó en el Comité de Naciones Unidas que dio luz a la Convención, afirma: "Necesitamos un contrato social renovado para asegurar la justicia para las personas con discapacidad." Su propia experiencia, habiendo tenido que irse a vivir a Estados Unidos tras ser diagnosticado con distrofia muscular a los 7 años porque no podía asistir a la escuela en su natal Venezuela, subraya la urgencia de estas acciones.

Implementación Nacional: El Caso de Chile

En el caso de Chile, la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad marcó un hito transcendental. Con su entrada en vigencia en el país, se establecieron compromisos para velar por la plena inclusión social de las personas con discapacidad. En primer término, se creó la Ley N°20.422, que establece Normas sobre Igualdad de Oportunidades e Inclusión Social de Personas con Discapacidad, ajustando la legislación nacional a una perspectiva de Derechos Humanos. Si bien este es un gran avance, Chile reconoce que aún queda mucho camino por recorrer, con el objetivo de ser un país más inclusivo, accesible y con igualdad de oportunidades para todas las personas con discapacidad.

La Discapacidad como Experiencia Humana y la Equidad en Salud

Panorama General y Prevalencia

La discapacidad forma parte del ser humano y es consustancial a la experiencia humana. No es una condición inherente a la persona, sino el resultado de la interacción entre afecciones como la demencia, la ceguera o las lesiones medulares, y una serie de factores ambientales y personales. La Organización Mundial de la Salud (OMS) calcula que 1300 millones de personas, es decir, el 16% de la población mundial, sufren actualmente una discapacidad importante.

Gráfico o infografía sobre la prevalencia global de la discapacidad y sus causas

Factores que Contribuyen a las Desigualdades en Salud

Las desigualdades en materia de salud se derivan de las situaciones injustas a las que se enfrentan las personas con discapacidad.

Factores Estructurales

Las personas con discapacidad experimentan el capacitismo, la estigmatización y la discriminación en todas las facetas de su vida, lo que afecta profundamente a su salud física y mental. Esta situación no solo las perjudica a ellas, sino también a las personas que las atienden (en su mayoría mujeres y niñas). Además, suelen quedar al margen de las intervenciones de salud pública, lo que agrava aún más las disparidades.

Barreras en el Sistema de Salud

Las personas con discapacidad se enfrentan a barreras significativas en todos los aspectos del sistema de salud. Estas incluyen, entre otras: instalaciones e información inaccesibles, y una notoria falta de recopilación y análisis de datos específicos sobre discapacidad, lo que dificulta la formulación de políticas efectivas.

Marcos Internacionales y Cobertura Sanitaria Universal

Existen dos marcos internacionales importantes en relación con la equidad en la salud para las personas con discapacidad. Estos marcos buscan garantizar servicios de salud inclusivos y equitativos, así como la promoción de medidas eficaces como parte de la cobertura sanitaria universal; la igual protección ante las emergencias; y el acceso igualitario a las intervenciones de salud pública intersectoriales. La inclusión de las personas con discapacidad es fundamental para lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible y abordar las prioridades mundiales de la estrategia para hacer realidad la salud para todos. La cobertura sanitaria universal no se logrará si las personas con discapacidad no reciben servicios de salud de calidad en condiciones de igualdad con las demás personas.

La inversión en la salud de las personas con discapacidad supondrá un beneficio no solo en el plano individual, sino también en el comunitario. Por cada US$ invertido en la aplicación de medidas de prevención y atención de las enfermedades no transmisibles que incluyan a las personas con discapacidad, se podría obtener un rendimiento de casi US$ 10. Durante la pandemia de COVID-19, se observaron tasas de mortalidad más elevadas entre las personas con discapacidad intelectual, que también tenían menos probabilidades de recibir servicios de cuidados intensivos, lo que resalta la urgencia de estas inversiones.

Acciones Clave para la Inclusión en Salud

Para abordar estas desigualdades, hay tres acciones fundamentales que todos los gobiernos y asociados del sector de la salud pueden llevar a cabo:

  • En primer lugar, deben garantizar servicios de salud accesibles y equitativos, eliminando barreras físicas, comunicativas y actitudinales.
  • En segundo lugar, pueden incluir activamente a las personas con discapacidad en los procesos de toma de decisiones que afectan a su salud.
  • Finalmente, es crucial promover intervenciones intersectoriales de salud pública que les permitan alcanzar el grado máximo de salud posible, y proporcionar a los Estados Miembros y los asociados para el desarrollo datos empíricos, análisis y recomendaciones actualizados en relación con la inclusión de la discapacidad en el sector de la salud.

¿ Qué es la inclusión?

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