La problemática del consumo de drogas y alcohol en adolescentes, especialmente en aquellos bajo la tutela del Servicio Nacional de Menores (Sename), es un tema de profunda preocupación en Chile. Datos recientes, que excluyen a jóvenes con conflictos judiciales, fueron presentados en la segunda reunión de la mesa de trabajo sobre consumo de sustancias, organizada por la Defensora de la Niñez, Patricia Muñoz.
Diagnóstico y problemática interna en el Sename
El diagnóstico de esta realidad dentro del Sename no es nuevo. Un gran problema es la falta de recursos institucionales y humanos para atender a los niños. Los menores con consumo problemático ingresan al sistema, pero sin un dispositivo de salud especializado que pueda hacerse cargo de esta situación de manera adecuada. Además, se ha observado que el consumo de sustancias al interior de los centros puede iniciarse por la influencia de otros compañeros.
Ya en 2016, los trabajadores del Sename habían acusado directamente al Ministerio de Salud por la escasez de especialistas y psiquiatras en la institución. “En los centros se siguen atendiendo a muchos niños, a una población muy grande. Con una población de 100 o 150 niños se genera mucha vulneración. La calidad de profesionales finalmente no va a dar abasto”, señalaron.
La perspectiva de la Defensora de la Niñez
Patricia Muñoz comentó a El Mercurio que los resultados de la mesa de trabajo "no han sido tan rápidos como hubiese querido". Para Muñoz, el tema de fondo no es necesariamente el consumo, sino que este lo que hace es agravar una realidad preexistente. Propone que lo que se debe hacer es crear un vínculo importante de confianza, que les permita a los jóvenes expresar su situación y, a partir de eso, buscar alternativas con su entorno para desarrollar procesos que respondan a su persona, no solo que dejen las drogas o el alcohol, sino que puedan encontrar una respuesta a lo que quieren para ellos.
Támara Rodríguez concuerda en la necesidad de abordar el contexto: "Principalmente, se debe atender la razón por la cual el menor de edad comenzó a consumir este tipo de sustancias".
Coordinación interinstitucional y desafíos en la intervención
Un paso crucial hacia la coordinación y eficiencia estatal en la intervención de menores con abuso de drogas y alcohol bajo el cuidado del Sename fue dado por las autoridades vinculadas a esta materia. La Defensora de la Niñez, Patricia Muñoz, fue alertada por un caso angustioso de una niña de 13 años que había sido abusada y se excedía en el consumo de drogas. Este caso la llevó a darse cuenta de que, aunque existen muchas instituciones para resolver ciertos temas, "no existe una coordinación que sí puede estar por reglamento, pero no funciona".
En una primera reunión se acordó realizar una intervención directa, particularmente en el foco de los niños, niñas y adolescentes que hoy tienen un consumo problemático de alcohol y drogas. Susana Tonda, directora del Sename, manifestó satisfacción por la colaboración de la Defensoría. Katherine Martorell, subsecretaria de Prevención del Delito, recordó que el consumo temprano de drogas es un posible indicador de una carrera delictual. Por su parte, Juan Andrés Mosca, jefe de Salud Mental de Redes Asistenciales, indicó que “no es suficiente llegar con programas terapéuticos”.
Nuestro Tiempo es Ahora - Prevención de Consumo de Drogas
El caso Lissette: una ventana a la crisis del Sename
La trágica muerte de Lissette, una niña de 11 años, en el Centro Galvarino del Sename, abrió una ventana al sistema que atiende a más de 5 mil niños y adolescentes en situación de abandono, riesgo o que han cometido delitos. Lissette falleció por un paro cardio-respiratorio el 11 de abril, luego de un largo historial de vulnerabilidad y atención deficiente.
Historial de Lissette y el sistema de protección
A los 5 años, Lissette fue trasladada al hogar "Regacito" debido a un ambiente familiar adverso con abuso sexual y maltrato físico. Durante seis años, la niña transitó más de diez veces entre su casa y distintos hogares del Estado. En el Centro Galvarino, donde falleció, la situación era crítica: solo había, en el mejor de los casos, 10 educadores para 102 niños, lo que implicaba que cada funcionario tenía a su cargo un promedio de 30 niños, imposibilitando un trabajo profundo.
En 2014, el estado clínico de Lissette empeoró tras ser separada de su hermana. Fue internada por un mes en un hospital, donde fue estabilizada con psicofármacos, los cuales nunca dejó de recibir en tres dosis diarias hasta su muerte. La fiscal Erika Vargas inició una investigación por cuasidelito de homicidio para dilucidar si la niña estaba sobremedicada.
Uso de psicofármacos en el Sename
Profesionales y funcionarios de distintos hogares del Sename de la Región Metropolitana confirman que la mayoría de los menores en estos centros son medicados a diario con psicofármacos. CIPER accedió a un listado de estos fármacos y recogió testimonios que revelan su función: "Muchos de estos muchachos requieren atención farmacológica especializada, pero también tiene que ver con el control sobre los jóvenes: reducir conductas disruptivas que pueden llegar a complicar el manejo dentro de las unidades. Incide la falta de educadores. Se supone que por cada ocho jóvenes debiera haber un educador, pero actualmente es de 15 a 20 jóvenes por educador".
La doctora Cecilia Ruiz, psiquiatra infanto-juvenil, analizó el listado de psicofármacos. Si bien los medicamentos y dosis no llaman la atención inicialmente, es crucial quién prescribe, quién administra y cómo se combinan. Alertó sobre los posibles efectos cardiovasculares y la interacción entre medicamentos. La aprensión de la Dra. Ruiz es corroborada por profesionales del Sename, quienes destacan la escasez de atención psiquiátrica. Por ejemplo, en el CIP/CRC de San Joaquín, las duplas psicosociales no tienen reuniones con el psiquiatra desde enero.
Mensualmente, los centros de administración directa del Sename en la Región Metropolitana consumen más de 10 mil dosis de medicamentos psiquiátricos. La risperidona, un antipsicótico, encabeza la lista con 2.560 dosis mensuales. Otros psiquiatras consultados enfatizan la importancia de una evaluación diagnóstica previa, tanto psiquiátrica como física, antes de medicar a un menor.
Protocolos y deficiencias en la administración de fármacos
En el CREAD Galvarino, 45 de los 102 menores reciben algún tipo de medicación diaria, principalmente psicofármacos. A pesar de la demanda, el centro no contaba con un psiquiatra permanente, una deficiencia constatada por la Comisión Interinstitucional de Supervisión de los Centros dependientes de Sename (CISC) en 2013. Poco antes del fallecimiento de Lissette, el Sename había lanzado un concurso para contratar a un psiquiatra para el centro.
El CREAD Pudahuel, que atiende a menores de 12 a 17 años, también enfrenta una situación crítica. Aunque cuenta con un psiquiatra por horas, el personal está "sobrepasado", y el estándar de un educador por cada ocho niños no se cumple. Las alertas sobre esta situación crítica datan de 2013, enfatizando la necesidad de atención especializada en enfermedades psiquiátricas y la capacitación de educadores sociales.
En los Centros de Internación Provisoria (CIP) y Centros de Régimen Cerrado (CRC), la situación es similar. De los 240 adolescentes internos en el CIP San Joaquín, 139 reciben medicación diaria. La atención psiquiátrica es limitada a pocas horas semanales, y el tratamiento para adicciones es externo, generando largas listas de espera. El protocolo del Sename indica que solo enfermeros o paramédicos pueden suministrar medicación, pero en la práctica, los educadores lo hacen, lo que puede llevar a que los jóvenes no ingieran los medicamentos o los compartan con otros.
Además, en San Joaquín, los psicólogos atienden entre 30 y 35 adolescentes cada uno, superando el máximo de 15 establecido en el protocolo. En el CRC de Til Til, 65 de los 80 internos son medicados diariamente. Se han reportado casos de abusos, como la golpiza a un menor en 2015, encubierta por el personal del centro, lo que evidencia la vulnerabilidad de los jóvenes y la falta de supervisión.
Hacinamiento y permanencia prolongada en los CREAD
El hacinamiento es otro problema crítico en el Sename. El CREAD Galvarino, diseñado para 70 niños, alberga a 102, lo que lleva a situaciones como la instalación de colchonetas y la mezcla de niños de distintas edades y sexos en las habitaciones. Los casilleros y pertenencias personales se guardan en salas comunes que también se usan para camas.
Los CREAD, que deberían ser una solución temporal mientras se busca la reubicación con familiares o un centro adecuado, se han convertido en residencia permanente para muchos menores. La búsqueda de familiares es compleja y requiere recursos, y la falta de centros adecuados contribuye a la sobrepoblación y el mal funcionamiento del sistema.

Apoyo y orientación para el consumo de drogas y alcohol
Para quienes necesitan apoyo y orientación, SENDA tiene a disposición el fono de drogas y alcohol 1412.
Requisitos para programas de tratamiento y rehabilitación
Los requisitos para ingresar a un programa de tratamiento y rehabilitación varían según la edad y situación del individuo:
- Mayores de 18 años:
- Tener problemas de consumo de drogas y/o alcohol.
- Ser beneficiario de Fonasa.
- Adolescentes:
- Tener menos de 20 años.
- Tener problemas de consumo de drogas y/o alcohol.
- Estar afiliado a algún sistema de salud (público o privado).
- No acceder a tratamiento en el Sistema de Garantías Explícitas en Salud (GES).
- Personas en situación de calle:
- Ser mayor de 18 años.
- Estar en situación de calle.
- Ser derivado de Programas Calle y Noche Digna del Ministerio de Desarrollo Social.
- Tener problemas de consumo de drogas y/o alcohol.
- Mujeres: Se puede ingresar tanto en modalidad de residencia (incluye embarazadas y/o con hijos preferentemente menores de 5 años) como en modalidad ambulatoria.
- Ser mayor de 18 años.
- Tener problemas de consumo de drogas y/o alcohol.
- Ser beneficiaria de Fonasa.
- Adolescentes que hayan cometido delitos.