La discapacidad auditiva se define como la disminución total o parcial de la capacidad para oír, lo que implica un déficit en el acceso al lenguaje oral y una anormalidad de una función anatómica y/o fisiológica del sistema auditivo. Esta condición afecta a millones de personas en todo el mundo, con aproximadamente 430 millones de personas que viven con algún grado de pérdida auditiva, cifra que según las previsiones podría superar los 700 millones para 2050.
Comprendiendo la Discapacidad Auditiva
Definición y Tipos
La discapacidad auditiva o hipoacusia se presenta en distintos tipos: la pérdida auditiva conductiva, la neurosensorial y la mixta. Estos trastornos afectan tanto la captación de sonidos como la interpretación del habla, generando un abanico de características que pueden incluir desde dificultades para distinguir sonidos hasta el uso de lenguajes alternativos como la lengua de señas.
- Hipoacusia conductiva: La zona alterada es la encargada de la transmisión de la onda sonora. La causa se sitúa en el oído externo y medio, incluyendo lesiones de la trompa de Eustaquio.
- Hipoacusia neurosensorial: La causa radica en el oído interno o en las estructuras centrales (nervio auditivo, etc.), también conocida como hipoacusia de percepción.
- Cofosis (anacusia): Implica la pérdida completa y total de la audición, con una pérdida tonal media de 120 dB, donde no se percibe nada.
Es importante destacar que la comunicación en la sociedad actual se da a través de la vía auditiva, procedente de distintos medios tales como conversaciones cara a cara, llamadas telefónicas, grabaciones, series y películas de televisión, canciones, sonidos del entorno, y ruidos. Esta comunicación está modelada por nuestra capacidad auditiva.

Clasificación por Intensidad
La discapacidad auditiva o hipoacusia se clasifica según el Bureau International d’Audiophonologie (BIAP) de la siguiente manera:
- Audición Normal (normoacusia): de 0dB a 20dB.
- Pérdida auditiva Leve: de 21dB a 40dB. El habla con voz normal es percibida, pero se dificulta en voz baja o lejana.
- Pérdida auditiva Moderada:
- 1er grado: de 41dB a 55dB.
- 2º grado: de 56dB a 70dB. El habla es percibida si se eleva un poco la voz y si el sujeto mira a quien le habla.
- Pérdida auditiva Severa:
- 1er grado: de 71dB a 80dB.
- 2º grado: de 81dB a 90dB. El habla es percibida con voz fuerte cerca del oído; se perciben ruidos fuertes.
- Pérdida auditiva Profunda:
- 1er grado: de 91dB a 100dB.
- 2º grado: de 101dB a 110dB.
- 3er grado: de 111dB a 119dB. No hay percepción de la palabra; solo se perciben ruidos muy potentes.
- Cofosis: Pérdida auditiva total, donde la pérdida tonal media es de 120 dB y no se percibe nada.
Conforme a la Seguridad Social, se considera una persona sorda a partir de 75 decibelios.
Causas de la Discapacidad Auditiva
La pérdida auditiva puede tener orígenes congénitos o adquiridos. Existen diversos factores que pueden afectar a la audición en distintas etapas de la vida:
Causas Genéticas
Constituyen al menos el 50% de los casos y van adquiriendo mayor importancia a medida que se progresa en el conocimiento de las enfermedades, mientras disminuyen las causas adquiridas gracias a la prevención.
- Autosómicas recesivas: Hipoacusia profunda aislada, síndrome de Usher, etc. (El gen anómalo debe existir en ambos progenitores).
- Autosómicas dominantes: Síndrome de Waardenburg, síndrome de Alport, Hipoacusia profunda aislada, otoesclerosis coclear, etc.
- Recesivas ligadas al cromosoma X: Hipoacusia profunda asociada con daltonismo, síndrome tipo Alport.
- Mitocondriales: Síndrome de Kearns-Sayre, etc.
Causas Adquiridas
- Periodo prenatal: Infecciones intrauterinas como la rubéola y la infección por citomegalovirus.
- Periodo perinatal: Asfixia perinatal, hiperbilirrubinemia (ictericia grave), bajo peso al nacer.
- Infancia y adolescencia: Otitis crónicas, presencia de líquido en el oído (otitis media no supurativa crónica), meningitis y otras infecciones (paperas, sarampión, rubeola). Las paperas son la causa más frecuente de sordera adquirida en niños.
- Edad adulta y avanzada: Enfermedades crónicas, tabaquismo, otosclerosis, presbiacusia (pérdida gradual de la audición con el envejecimiento), pérdida de audición neurosensorial repentina.
- Factores presentes a lo largo de la vida: Tapón de cerumen, traumatismos en el oído o la cabeza, exposición a ruidos o sonidos fuertes, medicamentos ototóxicos (antibióticos como estreptomicina, tobramicina, gentamicina, furosemida), exposición laboral a productos químicos ototóxicos, deficiencias nutricionales, infecciones víricas y otras afecciones del oído.
Indicadores de Riesgo
Existen varios factores de riesgo que pueden predisponer a la discapacidad auditiva:
- Antecedentes familiares de hipoacusia.
- Infecciones durante el embarazo.
- Malformaciones craneofaciales.
- Peso al nacer inferior a 1500 gramos.
- Niveles elevados de bilirrubina en sangre.
- Exposición a agentes ototóxicos en la madre o el niño.
- Meningitis de origen bacteriano.
- Accidente hipóxico-isquémico.
- Ventilación mecánica prolongada.
- Síndromes asociados a hipoacusia.
- Traumatismo craneoencefálico.
- Trastornos neurodegenerativos.
- Otitis media crónica.
Síntomas y Detección Temprana
La detección temprana es crucial para prevenir las secuelas del déficit auditivo, especialmente en niños. En niños hipoacúsicos, el desarrollo motor temprano, las adquisiciones psicosociales e incluso el lenguaje expresivo hasta los 8 meses pueden ser normales, dificultando la valoración inicial. Sin embargo, nuevas evidencias demuestran que la sordera durante los seis primeros meses de vida puede interferir en el desarrollo normal del habla y el lenguaje oral.
Es ideal identificar a estos niños antes de los tres meses de edad y comenzar la intervención antes de los seis meses.
¿Cuáles son las causas de la sordera infantil? | Hipoacusia o pérdida de audición en los niños
Pautas para Consultar al Médico en Niños
Se debe consultar a un especialista si se observan las siguientes pautas en un niño:
- De 0 a 3 meses: Ausencia de respuesta refleja (parpadeo, despertar) ante un sonido, emisión de sonidos monocordes.
- De 3 a 6 meses: Indiferencia a ruidos familiares, no se orienta hacia la voz de los padres, no responde con emisiones a la voz humana, no emite sonidos para llamar la atención. Debe intentar localizar ruidos.
- De 6 a 9 meses: No emite sílabas, no atiende a su nombre, no se orienta a sonidos familiares.
- De 9 a 12 meses: No reconoce cuando le nombran a sus padres, no entiende una negación, no responde a "dame" si no va acompañado del gesto.
- De 12 a 18 meses: No señala objetos y personas familiares cuando se le nombran, no responde de forma distinta a sonidos diferentes, no nombra algunos objetos familiares.
- De 18 a 24 meses: No presta atención a los cuentos, no identifica las partes del cuerpo, no construye frases de dos sílabas.
- A los 3 años: No se le entienden las palabras que dice, no contesta a preguntas sencillas.
- A los 4 años: No sabe contar lo que pasa, no es capaz de mantener una conversación sencilla.
Diagnóstico de la Discapacidad Auditiva
El diagnóstico precoz es fundamental y requiere de equipo electromédico especializado. Muchos consideran el cribado universal de todos los recién nacidos debido a los resultados satisfactorios y los costos asumibles. Si no existe cribado universal, se aconseja interrogar a la familia sobre la audición del niño, realizar una exploración subjetiva mediante la reacción al sonido y un seguimiento de la adquisición del lenguaje.
En 1990, la Federación Española de Asociaciones de Padres y Amigos de los Sordos (FIAPAS) puso en marcha el programa de Detección Precoz de la Sordera para informar sobre su importancia, que facilita una buena labor educativa y minimiza la repercusión sobre el desarrollo del niño.
Exámenes Diagnósticos
Los exámenes para evaluar la audición se dividen en pruebas subjetivas y objetivas:
Pruebas Subjetivas
Requieren la respuesta consciente del paciente.
- Audiometría tonal: Cifra las alteraciones de la audición en relación con estímulos acústicos. El paciente en una cabina insonorizada con auriculares responde a sonidos de volumen decreciente, determinando el "umbral auditivo".
- Logoaudiometría: Evalúa la capacidad de una persona para escuchar y entender el lenguaje, presentando palabras de uso frecuente. Se determina el umbral de recepción verbal y el umbral de máxima discriminación.
- Audiometría de Békésy: Otra prueba subjetiva utilizada.
Estas pruebas proporcionan una clasificación cuantitativa del problema auditivo e indican el nivel de la pérdida auditiva, especialmente para la comunicación lingüística:
- Normoacusia: de 0 a 22 decibelios.
- Hipoacusia superficial: de 22 a 42 decibelios.
- Hipoacusia media: de 42 a 72 decibelios.
- Hipoacusia profunda: de 72 a 92 decibelios.
- Anacusia: de 92 a 120 decibelios (el paciente oye algo, pero no la voz humana).
Pruebas Objetivas
No requieren la respuesta consciente del paciente y son indoloras.
- Impedanciometría completa (Timpanograma, Timpanometría, Reflejo Estapedial): La timpanometría evalúa la movilidad de la membrana timpánica mediante la variación de presión de aire en el conducto auditivo externo. El reflejo estapedial protege el oído fijando la cadena de huesecillos.
- Potenciales Evocados Auditivos (PEA): Registran la actividad electroencefalográfica a partir de un estímulo acústico continuo y periódico. Permiten valorar varias frecuencias del audiograma de forma simultánea y en ambos oídos. Una de las pruebas empleadas para identificar el grado de pérdida de audición es la audiometría tonal. En el caso de los niños, para detectar la sordera temprana, se suele llevar a cabo la prueba de Potenciales Evocados Auditivos de Tronco Cerebral (PEATC).
Estos estudios necesitan una interpretación muy especializada y sus resultados deben ser cotejados con las pruebas subjetivas siempre que sea posible.
Tratamiento Auditivo y Opciones Terapéuticas
El tratamiento auditivo es un pilar fundamental. Las intervenciones van desde el uso de dispositivos de asistencia, como audífonos e implantes cocleares, hasta programas especializados de rehabilitación auditiva.
Enfoques de Tratamiento
- Médico: Importante como medida preventiva (tratamiento adecuado de enfermedades que pueden conducir a la hipoacusia).
- Quirúrgico: En ocasiones, para cirugía reparadora en malformaciones congénitas o timpanoplastias en otitis.
- Prótesis auditivas: Cuando se confirma un daño auditivo irreversible, se implantan audífonos para posibilitar la maduración de las vías auditivas y el desarrollo del niño. Existen diferentes tipos de prótesis auditivas, implantables y no implantables. Los audífonos son los más utilizados para compensar la pérdida auditiva y devolver el input auditivo al cerebro. Cuando la pérdida no es compensada por audífonos, se recurre a prótesis implantables como los implantes cocleares, osteointegrados, implantes de oído medio e implantes de tronco cerebral.
La actitud de los padres es fundamental para la aceptación y uso eficaz de la prótesis en niños. Es crucial que el niño aprenda a oír y a identificar los sonidos a través de la prótesis, para facilitar el proceso de aprendizaje del habla y desarrollo del lenguaje.

Rehabilitación Auditiva: Importancia y Procesos
La rehabilitación auditiva es un proceso integral que busca compensar la pérdida de audición y facilitar la reintegración comunicativa y social de la persona. Su importancia radica en transformar la experiencia del silencio en una oportunidad para aprender nuevos modos de conexión.
Procesos Fundamentales
- Evaluación individualizada: Diagnóstico detallado que determina el grado y el tipo de pérdida auditiva, permitiendo diseñar un plan terapéutico personalizado.
- Capacitación en el uso de tecnología: Instrucción en el manejo de dispositivos como audífonos e implantes, esenciales para potenciar la audición residual.
- Terapias auditivas especializadas: Sesiones dirigidas a entrenar el cerebro para reconocer y procesar sonidos, mejorando la comunicación.
- Ejercicios de rehabilitación auditiva en adultos: Actividades específicas que permiten adaptarse a la vida cotidiana y recuperar la confianza en la comunicación.
La implementación de estas estrategias es crucial para mitigar las consecuencias de la discapacidad auditiva en la vida diaria, permitiendo que la persona no solo recupere funciones, sino que también abrace nuevas formas de interacción social. El trabajo logopédico es muy beneficioso para mejorar la comunicación del paciente y su calidad de vida.
Consecuencias de la Pérdida de Audición No Tratada
Cuando no se trata, la pérdida de audición repercute en diversos aspectos de la vida, más allá de la dificultad para escuchar:
- Dificultades para la comunicación y el habla, lo que conduce al distanciamiento social.
- Efectos negativos sobre la cognición y un mayor riesgo de demencia y deterioro cognitivo acelerado.
- Aislamiento social, soledad y estigmatización.
- Disminución de la autoestima, inestabilidad emocional, ansiedad e incluso depresión.
- Dificultades para acceder a la educación y el empleo.
El uso de audífonos puede evitar muchos de estos efectos, devolviendo el bienestar psicológico y manteniendo una mayor estimulación auditiva, lo que ayuda a ralentizar el deterioro cognitivo en personas mayores sordas.
¿Cuáles son las causas de la sordera infantil? | Hipoacusia o pérdida de audición en los niños
Prevención y Mirada Integral
Muchas causas de pérdida de audición pueden evitarse mediante estrategias de salud pública e intervenciones clínicas aplicadas a lo largo de toda la vida. Cerca del 60% de los casos en niños se deben a causas evitables.
Estrategias de Prevención
- La vacunación.
- Buenas prácticas de atención materna y puericultura.
- Asesoramiento genético.
- Detección y tratamiento de afecciones frecuentes del oído.
- Programas de protección auditiva frente a la exposición a ruidos y a productos químicos en el trabajo.
- Estrategias de escucha sin riesgos en entornos de ocio.
- Uso racional de medicamentos para prevenir la pérdida de audición por factores ototóxicos.
Conocer qué es la discapacidad auditiva implica explorar tanto sus dimensiones médicas como sus impactos emocionales y sociales. Las imágenes y el icono de discapacidad auditiva se han convertido en herramientas visuales que sensibilizan y educan sobre esta condición, promoviendo la inclusión y el respeto por la diversidad funcional. La inclusión y la accesibilidad implican proporcionar recursos que permitan a las personas con discapacidades auditivas acceder a la información y comunicarse de manera efectiva.
El acceso a un adecuado tratamiento auditivo y a programas de rehabilitación auditiva puede transformar la experiencia de quienes padecen esta condición, abriendo puertas a una vida plena y conectada. Cada persona con discapacidad auditiva es única y puede experimentar diferentes grados y tipos de limitaciones. La Universidad IBERO, por ejemplo, ofrece el Pregrado en Fonoaudiología Presencial, un programa que capacita a futuros fonoaudiólogos para diagnosticar, tratar y apoyar a personas con discapacidad auditiva, promoviendo la integración social y la calidad de vida.
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