El Concepto de Inclusión Social para Personas con Discapacidad

¿Cómo describirías un día cualquiera en tu vida? Te levantas por la mañana, te preparas y coges el autobús para ir a trabajar. Sales de trabajar y disfrutas de tus ratos libres en redes sociales. Llega el viernes por la noche y pides comida a domicilio, o sales a cenar a tu restaurante favorito. Son actividades tan cotidianas que las realizas de manera automática. Para muchas personas con discapacidad, estas acciones tan básicas pueden presentar barreras significativas. La inclusión social busca eliminar dichas barreras, asegurando que todos puedan participar plenamente en la vida.

Persona con discapacidad utilizando transporte público accesible

¿Qué es la Inclusión Social?

El concepto de inclusión social empezó a cobrar fuerza en los años 90. Hoy en día, la inclusión social es un tema central en las políticas de desarrollo y derechos humanos a nivel global. Se refiere al proceso y las políticas necesarias para asegurar que todas las personas, independientemente de sus discapacidades, tengan las mismas oportunidades de participar plenamente en todos los aspectos de la vida en la sociedad. Esto implica eliminar barreras físicas, comunicativas, sociales y actitudinales que limitan la participación activa y efectiva de las personas con discapacidad en la comunidad.

La inclusión social es fundamental porque asegura que todas las personas, independientemente de sus características, tengan las mismas oportunidades para participar plenamente en todos los aspectos de la vida en sociedad. La diversidad resultante enriquece las comunidades, fomentando una cultura de respeto y tolerancia, y estimulando la creatividad y la innovación. Para mí, la inclusión social significa reconocer en una persona o grupo social distinto el valor y la riqueza de la diversidad. Es el reconocimiento de un tercero vulnerable con necesidades específicas que deben ser atendidas para que pueda estar en condiciones de equidad a fin de disfrutar y ejercer sus derechos fundamentales.

Incluir a personas con discapacidades en las actividades cotidianas y animarlas a que tengan roles similares a los de sus compañeros que no tienen una discapacidad es lo que se conoce como inclusión de personas con discapacidad. La inclusión permite que las personas con discapacidades aprovechen los beneficios de las mismas actividades de prevención y promoción relacionadas con la salud en que participan quienes no tienen una discapacidad. La inclusión de las personas con discapacidad en la sociedad es esencial por una cuestión de derechos fundamentales, y más allá de los derechos humanos, fomenta la diversidad, la empatía y el respeto, siendo el camino para construir una sociedad más justa.

Evolución del Concepto de Discapacidad y su Relación con la Inclusión

Del Modelo Biomédico al Modelo Social

La discapacidad es un fenómeno complejo que refleja una interacción de las características del organismo humano y de las características de la sociedad en la que se desarrolla la vida (C. Borrell, D. Malmusi). Su conceptualización ha pasado por un proceso de constante análisis y evolución, transitando desde un modelo biomédico hacia un modelo social a finales de 1980 (M. Oliver). Este cambio se origina desde la comprensión biopsicosocial de la salud (G.L. Engel) y propone que la condición médica o deficiencia de una persona no es discapacitante, sino que es socialmente construida (J.S. Gordon).

La discapacidad que una persona presenta a través de una experiencia de deterioro se debe a las barreras físicas, estructurales y culturales con que se enfrenta, y es independiente del deterioro. Por ello, será responsabilidad de la sociedad establecer las condiciones para permitir la participación de todas las personas. La inclusión social y la discapacidad se correlacionan, ya que la discapacidad es un concepto que evoluciona y que se da como resultado de la interacción entre la deficiencia de una persona y las barreras y/o actitudes de la sociedad. De acuerdo con la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad de las Naciones Unidas, “las personas con discapacidades incluyen a aquellas que tengan deficiencias físicas, mentales, intelectuales o sensoriales (como de audición o visión) a largo plazo que, al interactuar con diversas barreras, puedan impedir su participación plena y efectiva en la sociedad, en igualdad de condiciones con los demás”.

Infografía: Modelos de discapacidad, del biomédico al social

Pillares de la Inclusión Social de las Personas con Discapacidad

La inclusión social de las personas con discapacidad se basa en garantizar que puedan participar plenamente en todas las áreas de la vida: en el acceso a la formación y al empleo, al viajar en transporte público, en los momentos de ocio y cultura, en el deporte, al navegar por internet, entre otros.

Acceso a la Educación Inclusiva

A menudo, las personas con discapacidad encuentran dificultades para acceder a un derecho fundamental y básico como es la educación. La educación inclusiva constituye un pilar fundamental en el desarrollo de políticas y prácticas educativas que garantizan el acceso, la participación y el éxito académico de los estudiantes con discapacidad dentro del sistema educativo regular. Este enfoque implica la implementación de adaptaciones curriculares, la provisión de apoyo especializado y la mejora de la accesibilidad física y tecnológica, elementos esenciales para fomentar un entorno educativo equitativo.

El trabajo de López Sepúlveda, Monroy Vásquez y Contreras Vallejos (2016) ofrece una exploración exhaustiva de cómo las intervenciones específicas en el ámbito educativo pueden facilitar una inclusión efectiva para estudiantes con discapacidad. En su investigación, estos autores analizan cómo las adaptaciones curriculares permiten que los contenidos y métodos de enseñanza se ajusten a las necesidades individuales de los estudiantes, promoviendo así su participación activa y su éxito académico. El apoyo especializado es otro pilar que López Sepúlveda, Monroy Vásquez y Contreras Vallejos identifican como crucial para la inclusión educativa, pudiendo incluir la asistencia de profesionales especializados en educación especial, terapeutas y psicólogos. La accesibilidad física y tecnológica también juega un rol vital en la inclusión educativa, destacando la necesidad de eliminar barreras arquitectónicas y proveer recursos tecnológicos adaptados.

En el ámbito de la educación, la inclusión social significa asegurar que los estudiantes con discapacidad tengan acceso a una educación de calidad en un entorno que respete y valore la diversidad. Esto requiere métodos de enseñanza inclusivos, recursos educativos accesibles y la eliminación de barreras físicas en las instituciones educativas.

Empleo y Oportunidades Laborales

El acceso al empleo es una de las áreas con mayores desafíos. Según los últimos datos del INE, la tasa de paro entre las personas con discapacidad en edad de trabajar es del 21,4%. Muchas empresas no cuentan con las medidas necesarias para garantizar el empleo, como infraestructuras o tecnologías adaptadas. En el contexto laboral, la inclusión social implica la creación de oportunidades de empleo equitativas para las personas con discapacidad.

Personas con discapacidad trabajando en un entorno inclusivo

Accesibilidad en el Entorno y la Tecnología

Al pensar en los desafíos, lo primero que nos viene a todos a la mente seguramente sean aquellos entornos que no están adaptados para personas con movilidad reducida, con discapacidad visual o auditiva, y que dificultan su acceso a servicios tan básicos como el transporte, la educación o la sanidad. Además, vivimos en la era digital, la tecnología se ha vuelto vital en nuestras vidas, y la falta de accesibilidad en las plataformas digitales es un obstáculo importante para las personas con discapacidad, generando una brecha digital. La inclusión tecnológica, como la que impulsa el Centro de Tiflotecnología e Innovación de la ONCE (CTI) con más de 150 proyectos anuales, hace posible que las personas con discapacidad visual puedan usar la tecnología.

Ocio, Cultura y Deporte Inclusivos

El ocio, la cultura y el deporte son aspectos esenciales para el bienestar y el desarrollo personal. El Museo Tiflológico, un museo en el que lo importante es tocar y en el que artistas con discapacidad visual exponen sus obras, o el proyecto ‘Ga11y’ de videojuegos accesibles de Fundación ONCE, son dos ejemplos de iniciativas que hacen accesibles espectáculos, cine y música para todas las personas. El deporte adaptado también es fundamental, y hay un fuerte compromiso con el deporte inclusivo a través de proyectos que buscan fomentar la participación de personas con discapacidad en actividades deportivas, reconociendo que el deporte es salud.

Así, muchos teatros, museos, salas de cine y festivales están adoptando medidas para garantizar que las personas con discapacidad tengan las mismas oportunidades para disfrutar de la oferta cultural.

La fuerza de estar juntos, 1ª parte. Proyecto de cultura inclusiva.

Salud y Apoyo Comunitario

El acceso a la salud es otro componente crítico de la inclusión social. En lo que respecta a la salud mental y el apoyo comunitario, la coordinación entre familias, comunidades y equipos de salud mental es crucial para la integración social de personas con discapacidades psiquiátricas. Este enfoque colaborativo asegura que se respeten los derechos y se atiendan las necesidades específicas de este colectivo, promoviendo su bienestar y participación social.

Participación Política y Vida Comunitaria

La participación política y la vida comunitaria son también aspectos esenciales de la inclusión social. Las personas con discapacidad deben tener la oportunidad de participar en la toma de decisiones que afectan sus vidas, incluyendo el derecho a votar, ser elegidos y participar en organizaciones y eventos comunitarios. En el ámbito de la investigación, la inclusión adquiere una dimensión participativa al integrar a personas con discapacidad intelectual como colaboradoras en estudios que les afectan directamente, promoviendo una participación activa y valorando sus perspectivas únicas.

La Inclusión a lo Largo de las Etapas de la Vida

La inclusión social inicia desde el nacimiento de una persona. A lo largo de la vida pasaremos por cuatro etapas: la infancia, la adolescencia, la adultez y finalmente llegaremos a la llamada tercera edad. Para que una persona logre una buena calidad de vida (bienestar material, desarrollo personal, bienestar físico, bienestar emocional, relaciones interpersonales, autodeterminación, inclusión social y derechos) debe poder desarrollarse plenamente, socialmente, en estas cuatro etapas (1)(6).

Cuando nace una persona con o sin discapacidad, su primer círculo es la familia; en la infancia se inicia la primera fase de la inclusión social y el primer sentido de pertenencia. La segunda fase se experimenta durante la adolescencia, implicando inclusión social a través, principalmente, de la etapa escolar. La tercera etapa en la adultez, se experimenta realizando distintas actividades propias de esta fase: al incluirse en un ambiente laboral formal, al tener una relación de pareja, al vivir de manera independiente al seno familiar, al salir a realizar actividades de ocio según intereses personales, etc. Por último, en la etapa de la vida conocida como la tercera edad, la vivimos bastante parecida a la primera, a través de la familia directa y la familia extendida. Este derecho a la inclusión social lo tienen todas las personas, sin embargo, en la práctica no siempre es así.

Desafíos y Barreras para la Inclusión

Estigmas Sociales y Prejuicios

Lo cierto es que de nada sirve adaptar los entornos si los estigmas sociales y los prejuicios persisten. Esos estigmas a menudo son fruto del desconocimiento, y por ello es muy importante promover el respeto, la empatía y la comprensión en torno a la discapacidad. En ocasiones, parece que las desigualdades son tan grandes que las personas no podemos hacer nada de forma individual para fomentar la inclusión social, pero el cambio de actitud individual es crucial.

El Rol de la Sociedad y el Marco Legal para la Inclusión

Compromiso Social y Políticas Públicas

Fomentar políticas de inclusión social es importante y necesario porque existe un gran número de personas en la sociedad que se encuentran en una situación de exclusión por diferentes motivos: económicos, de género, edad o discapacidad. Es fundamental implementar y promover políticas que aseguren la igualdad de oportunidades y reduzcan las desigualdades, así como realizar campañas de sensibilización y educación para cambiar actitudes y percepciones sobre la diversidad y la inclusión. Trabajar en colaboración con ONG y organizaciones comunitarias es igualmente vital.

Estamos avanzando como sociedad hacia un modelo de sociedades inclusivas, con infraestructuras y sistemas de transporte público adaptados y con políticas que fomentan la inclusión en la educación y en el empleo. La Unión Europea ha integrado los principios de la Agenda 2030 en sus políticas, entre las que destaca el Pilar Europeo de Derechos Sociales. A nivel internacional, la Estrategia de las Naciones Unidas para la Inclusión de la Discapacidad busca garantizar la plena integración de las personas con discapacidad en la sociedad a través de políticas y un marco de evaluación.

Como sociedad debemos cambiar las acciones y actitudes excluyentes por las incluyentes, aumentar el reconocimiento del otro y de la diversidad, y debemos, como mínimo, conocer y exigir que la normatividad vigente al respecto se cumpla. Como país, el Estado está obligado a generar los mecanismos para asegurar esta equidad, a introducir medidas, programas y políticas destinadas a promover los derechos de las personas con discapacidad y a eliminar leyes y prácticas discriminatorias hacia este sector de la sociedad.

El Marco Jurídico Internacional: La Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad

La Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (CDPD) de las Naciones Unidas es una de las plataformas jurídicas más sólidas para consolidar el trabajo hacia la inclusión social de las personas en situación de discapacidad desde un enfoque de derechos humanos. Este enfoque configura un marco apropiado no solo para las políticas, los programas y las actividades en materia de discapacidad, sino también para las políticas públicas en general y, desde luego, en salud pública (M. Tamayo, et al).

Vale la pena destacar que fue la delegación mexicana, encabezada por Gilberto Rincón Gallardo, quien presentó la iniciativa para que la ONU formulara dicha Convención en el 2001 durante la Conferencia Mundial contra el racismo, la discriminación racial, la xenofobia y las formas conexas de intolerancia, celebrada en Sudáfrica. La Convención es el primer tratado de Derechos Humanos que ha sido adoptado en el siglo XXI, es el tratado internacional negociado más rápido en la historia, y es el instrumento jurídico que hace valer los derechos de 1000 millones de personas, el 15% de la población mundial (2).

El propósito de la Convención es promover, proteger y garantizar el disfrute de los derechos humanos de las personas con discapacidad. Cubre una serie de ámbitos fundamentales como la accesibilidad, la libertad de movimiento, la salud, la educación, el empleo, la habilitación y rehabilitación, la participación en la vida política, y la igualdad y la no discriminación. Marca un cambio en el concepto de discapacidad, pasando de una preocupación en materia de bienestar social a una cuestión de Derechos Humanos. Este documento se basa en el concepto de “diversidad” más que en las limitaciones, promueve el respeto por la diferencia y la aceptación de las personas con discapacidad como parte de la diversidad y la condición humanas (4).

Principios Generales de la Convención (Artículo Tercero)

El artículo a destacar en el tema de la inclusión social es el Tercero, que establece los principios generales de la Convención:

  1. El respeto de la dignidad inherente, la autonomía individual, incluida la libertad de tomar las propias decisiones, y la independencia de las personas.
  2. La no discriminación.
  3. La participación e inclusión plenas y efectivas en la sociedad.
  4. El respeto por la diferencia y la aceptación de las personas con discapacidad como parte de la diversidad y la condición humanas.
  5. La igualdad de oportunidades.
  6. La accesibilidad.
  7. La igualdad entre el hombre y la mujer.
  8. El respeto a la evolución de las facultades de los niños y las niñas con discapacidad y de su derecho a preservar su identidad (5).

El Marco Jurídico Nacional: La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos

En México, la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos es uno de los ordenamientos más importantes en este tema.

Artículo Primero de la Constitución Mexicana

El artículo primero de la Constitución Mexicana establece lo siguiente (reformado mediante decreto publicado en el Diario Oficial de la Federación el 10 de junio de 2011, adicionado el 14 de agosto de 2001 en el caso de la esclavitud):

“En los Estados Unidos Mexicanos todas las personas gozarán de los derechos humanos reconocidos en esta constitución y en los tratados internacionales de los que el Estado Mexicano sea parte, así como de las garantías para su protección, cuyo ejercicio no podrá restringirse ni suspenderse, salvo en los casos y bajo las condiciones que esta constitución establece.

Las normas relativas a los derechos humanos se interpretarán de conformidad con esta constitución y con los tratados internacionales de la materia favoreciendo en todo tiempo a las personas la protección más amplia.

Todas las autoridades, en el ámbito de sus competencias, tienen la obligación de promover, respetar, proteger y garantizar los derechos humanos de conformidad con los principios de universalidad, interdependencia, indivisibilidad y progresividad. En consecuencia, el Estado deberá prevenir, investigar, sancionar y reparar las violaciones a los derechos humanos, en los términos que establezca la ley.

Está prohibida la esclavitud en los Estados Unidos Mexicanos. Los esclavos del extranjero que entren al territorio nacional alcanzarán, por este solo hecho, su libertad y la protección de las leyes.

Queda prohibida toda discriminación motivada por origen étnico o nacional, el género, la edad, las discapacidades, la condición social, las condiciones de salud, la religión, las opiniones, las preferencias sexuales, el estado civil o cualquier otra que atente contra la dignidad humana y tenga por objeto anular o menoscabar los derechos y libertades de las personas” (3).

Iniciativas y Ejemplos de Inclusión

El Modelo del Grupo Social ONCE

Desde el Grupo Social ONCE se trabaja cada día para hacer de la inclusión de las personas con discapacidad una realidad, promoviendo que las personas con y sin discapacidad sean IGUALES, con las mismas oportunidades en la escuela, en el trabajo, en el ocio, en el deporte, y en la cultura.

En el ámbito del empleo inclusivo, en Grupo Social ONCE buscan talento y ganas, fijándose en la cualificación de las personas sin importar su edad, género, nacionalidad o discapacidad. Para el ocio inclusivo, se reconoce la importancia de los momentos de relajación y disfrute, por eso, uno de sus proyectos favoritos es Ga11y, una herramienta de videojuegos accesibles que conecta a gamers sin que la discapacidad sea un obstáculo.

Reflexión Final

En resumen, la inclusión social de las personas con discapacidad es un proceso integral que abarca múltiples aspectos de la vida y requiere el compromiso de toda la sociedad. Como vemos, el tema de la inclusión social es complejo pero fundamental en la vida de cualquier persona y tiene grandes repercusiones en los ocho aspectos que conforman la calidad de vida (6). Por ello, es de suma importancia que tanto la sociedad como el Estado tomen conciencia y actúen en consecuencia a fin de que las familias, las comunidades y el país aseguremos que todos, pero en particular los grupos vulnerables como lo son las personas con discapacidad, puedan ejercer este derecho humano en equidad.

Ya lo has visto, la inclusión social es una meta que todos debemos perseguir. No solo mejora la vida de las personas, sino que también nos enriquece como sociedad. Juntos, podemos avanzar hacia una sociedad donde todos tengamos las mismas oportunidades, ¿te unes?

La fuerza de estar juntos, 1ª parte. Proyecto de cultura inclusiva.

Referencias

Sylvia Rochin Páez

  • (1)(6) Verdugo M.A., Schalock R.L, Arias B., Gómez L.E. y De Urríes B.J. (2013). Discapacidad e Inclusión. Salamanca: Amarú.
  • (2) Organización Mundial de Salud y Banco Mundial. (2011). (Última reforma publicada DOF 27-01-2016).
  • (3) Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. Artículo Primero. Reformas publicadas en el Diario Oficial de la Federación el 10 de junio de 2011 y 14 de agosto de 2001.
  • (4) Palacios y J. Romanach. (2007). El modelo de la diversidad. La Bioética y los derechos humanos como herramientas para alcanzar la plena dignidad en la diversidad funcional. España: Ediciones Diversitas (SID).
  • (5) Organización de las Naciones Unidas. (2006). Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad.
  • Borrell, C., & Malmusi, D. (2010). La investigación sobre los determinantes sociales y las desigualdades en salud: evidencias para la salud en todas las políticas. Informe SESPAS 2010. Gac Sanit., 24 (Supl 1), 101-108.
  • Engel, G. L. (1977). The need for a new medical model: a challenge for biomedicine. Science, 196, 129-136.
  • Gordon, J. S. (2013). Is inclusive education a human right?. J Law Med Ethics, 41, 754-767.
  • López Sepúlveda, N., Monroy Vásquez, M., & Contreras Vallejos, N. (2016). Unidad de articulación para la inclusión de estudiantes en situación de discapacidad en instituciones de educación superior en chile. TS Cuadernos de Trabajo Social, 82-108.
  • Oliver, M. (1986). Social policy and disability: some theoretical issues. Disability, Handicap & Society., 1, 5-18.
  • Pallisera i Díaz, M., Rovira, C., Fullana Noell, J., Vilà i Suñé, M., & Pazos, R. (2015). Una experiencia de investigación inclusiva. Personas con discapacidad intelectual como asesoras en una investigación sobre transición a la edad adulta. Revista Iberoamericana de Educación, 69 (2).
  • Pérez-Ayala, M., Gálvez, B., & Pacheco, C. (2017). Responsabilidades y deberes éticos en la inclusión de personas con discapacidad psiquiátrica. Revista Chilena De Salud Pública, 21(1), 68-75.
  • Tamayo, M., Besoaín, Á., & J. (N.d.). [Referencia sobre el enfoque de derechos humanos en salud pública].
  • United Nations. (2006). United Nations Convention on the Rights of Persons with Disabilities. Article 1 - Purpose.

tags: #concepto #de #inclusion #social #personas #minusvalidad