La manutención de niños, niñas y adolescentes bajo la tutela del Servicio Nacional de Menores (Sename) en Chile es un tema complejo, caracterizado por subvenciones estatales variables y un persistente debate sobre la suficiencia de los recursos. Las cifras oficiales y las experiencias de los organismos colaboradores del Sename revelan una realidad donde el costo real supera significativamente el aporte fiscal.
Subvenciones Estatales y Marco Legal
Según declaraciones oficiales, la subvención base del Estado a los organismos colaboradores del Sename se establece en $237.600 por mes por cada niño residente o en programas. Esta cifra fue indicada por el Presidente Piñera el 3 de abril y confirmada por el propio Sename, coincidiendo con la información en la página web del Gobierno.
Criterios de Aumento de Subvenciones
El valor base de la subvención puede aumentar por diversos criterios, tales como la zona geográfica, las plazas convenidas y la complejidad de la población atendida. Estos criterios se encuentran estipulados en la ley 20.032, que regula la red de centros y centros colaboradores del Sename.
- El artículo 30 de esta ley indica que los Centros Residenciales tienen una subvención base que oscila entre $134.640 y $237.600 mensuales. Si bien lo publicado por el gobierno se encuentra dentro de las cifras estipuladas en la ley, solo considera la cifra más alta en su declaración.
- Este aporte mensual podría aumentar bajo el ítem de diagnóstico, sumando entre $126.720 y $158.400 por cada servicio prestado.
- Respecto al financiamiento de los programas, el de Reinserción para infractores de ley significa un aumento entre $7.920 y $126.562 en la subvención mensual por cada niño atendido.
- En temas de protección, existen dos programas: general y especializado. El primero es por población atendida con valor unitario, y va desde los $7.920 a los $142.402 extra en la subvención.
Debido a las distintas especificaciones de la ley, establecer un monto exacto mensual por niño en todos los centros relacionados al Sename resulta imposible.

Presupuesto y Realidad de la Cobertura
El Presupuesto 2018 para el Servicio Nacional de Menores (Sename) consideró un gasto de $319.410 millones, lo que representa un incremento del 9,3% ($27.254 millones más) respecto al presupuesto anterior.
Sin embargo, la cantidad de menores atendidos ha sido objeto de debate. Según el Anuario Estadístico 2016 del Sename, el más actualizado del servicio, son 10.437 los menores que están en centros residenciales, una cifra superior a los "8.400 niños residentes o en programas" mencionados por el Presidente Sebastián Piñera en su premisa inicial.
Distribución de Fondos y Rol de Colaboradores
Cálculos de LyD revelan que el 91% de las plazas de los centros residenciales son privadas y el 95% de las atenciones son llevadas a cabo por organismos colaboradores. A pesar de esto, estos organismos reciben solo el 63% del presupuesto, lo que genera cuestionamientos, especialmente considerando que los niños derivados a los centros estatales podrían corresponder a casos más complejos.
La Unidad de Subvención Sename (USS) tuvo un valor para 2017 de $15.480. Además, el presupuesto contempla un incremento importante en el gasto en personal, siendo que casi el 30% de los recursos del Sename son destinados a los funcionarios.
Cuestionamientos y Testimonios de Organismos Colaboradores
Los directores de los principales centros colaboradores del Sename han realizado un fuerte cuestionamiento al sistema, especialmente tras la revelación de que 185 niños y adolescentes a cargo de la institución murieron entre 2005 y mayo de 2016. Aunque las causas de muerte no se dieron a conocer de inmediato, la cifra alertó sobre la posible relación con la insuficiencia de recursos.
La Brecha Financiera
El sacerdote Francisco Pereira, director pastoral de María Ayuda (corporación con el mayor número de centros colaboradores del Sename, albergando a 380 menores), indicó que de un 100% del dinero con que se mantiene un menor al mes (que se traduce en un monto cercano a $1 millón), el 63% lo ponen ellos y solo el 37% lo desembolsa el Estado. Para Pereira, muchas dificultades se podrían solucionar con más recursos, ya que “cuando se habla de estos 180 niños que murieron, muchos de ellos fue por carencias o negligencia, no solo por falta de protocolo, sino porque no estaban los recursos para que tuvieran una atención adecuada”.
En la misma línea, Cristián Glenz, director de Pequeño Cottolengo (que alberga a 404 niños), señaló que “el Estado es responsable de estos chicos y los entrega a organismos colaboradores del Sename con una subvención absolutamente insuficiente que cubre menos del 30% de los gastos mínimos requeridos para darles una vida digna. El resto tenemos que gestionarlo nosotros”. Agregó que mensualmente el Fisco les entrega “$220 mil por 226 de las 330 plazas que tenemos” y que “el Sename exige que proveamos un servicio que cuesta tres veces el valor que nos entregan”.
Juan Pablo Orlandini, director nacional de Aldeas Infantiles SOS (que atiende a 529 menores con subvención estatal), afirmó que “Sename financia parte de nuestros programas de acogimiento en cerca de un tercio del valor total de atención de un niño por mes y el resto de recursos proviene de los propios esfuerzos de la organización. Por tanto, sin duda que necesitamos más recursos”.
Problemas Derivados de la Carencia de Fondos
Uno de los problemas vinculados a la carencia de fondos, según Pereira, es la falta de atención pública de salud, especialmente psiquiátrica. “No hay un sistema integrado entre la salud, el sistema judicial, social. No es una cadena que esté integrada”. A esto se suma la dificultad para pagar sueldos competitivos a quienes cuidan de estos menores, ya que “los profesionales que tiene los hogares reciben un sueldo bajo el mercado".
Comparación con Otros Sistemas y Respuesta Gubernamental
De acuerdo a cifras del servicio, el Fisco entregó $27 mil millones durante 2015 a 8.379 menores, lo que se traduce en un aporte estatal de $207 mil mensual por niño. Este monto, según los directores de estas entidades, no alcanza a cubrir sus necesidades y ni siquiera llega a la mitad de lo que cuesta mantener a un reo en Chile. En 2011, el entonces ministro de Justicia, Teodoro Ribera, reveló que el Estado gastaba hasta $550 mil al mes por cada uno de los cerca de 54 mil internos en las cárceles chilenas.
Ante esta situación, la directora nacional del Sename, Solange Huerta, si bien reconoció que los aportes del Estado son insuficientes, destacó que para el próximo año (2018) aumentarían. Huerta remarcó que "a partir del año 2018 se aumenta la subvención al máximo que permite la ley en actual vigencia y que, por cierto, está en discusión la revisión del sistema de subvención, porque la actual ley supone que existe coparticipación en términos del apoyo o el aporte tanto por el Estado como por los organismos colaboradores".
Desde el Gobierno, la ministra vocera Paula Narváez aseveró que "no resulta para nadie proporcional conocer las cifras que se entregan para la atención de un reo en relación a las cifras del Sename". José Pedro Silva, presidente de una fundación, aseguró que "cuando yo hablo de los 300 mil pesos, estamos hablando simplemente de mínimos", y expresó el deseo de que se "suba el estándar en forma definitiva y permanente" en la aplicación de la ley de subvenciones.
Alternativas: Programas de Familias de Acogida
En el país existen 74 proyectos de familias de acogida. De ese total, 69 pertenecen a distintos organismos colaboradores. Desde el 2016, funcionan otros 5 proyectos a cargo directamente del Sename, en 3 regiones del país (Metropolitana, Valparaíso, Biobío), que se sumaron como parte de un plan gubernamental para que la mayor cantidad de niños entre 0 y 6 años vivan en familias de acogida en vez de permanecer en un centro (lo que se denomina “desinternación”).
El proceso para convertirse en familia de acogida incluye una charla informativa, evaluaciones y capacitaciones. Quienes acogen a un niño firman un compromiso, sabiendo que se trata de un proceso temporal que puede extenderse por meses o años, dependiendo de lo que determine el tribunal de familia o la duración de la intervención con la familia biológica o la búsqueda de una familia adoptiva. Un ejemplo de este compromiso es el de Lorena y Fernando de San Pedro, quienes cuidan a un niño que se ha integrado perfectamente a su dinámica familiar.
En contraste, durante el primer semestre del 2017, el 45% de los niños fue derivado a familias de acogida (1.886) y el 55% a centros de protección (2.267).

El Costo Total de la Crianza en Chile: La Canasta de Crianza
Para comprender el contexto más amplio de los costos de la niñez, el informe de la Canasta de Crianza mide no solo los gastos monetarios en bienes y servicios, sino también el tiempo no remunerado que madres, padres y cuidadores destinan a la crianza.
- En promedio, el costo mensual de la crianza alcanza los $595.000.
- De este total, $383.267 equivale al costo en bienes y servicios y $211.616 al costo del tiempo no remunerado.
- La cifra varía considerablemente según la etapa del desarrollo. En la primera infancia, más de la mitad del presupuesto corresponde al tiempo de cuidado. Por ejemplo, para un niño o niña de 0 años, el gasto equivale a $369 mil en tiempo y $366 mil en bienes y servicios.
- Los resultados muestran que criar implica un fuerte impacto en los presupuestos familiares: dependiendo de la edad del hijo o hija, el gasto total del hogar puede aumentar entre un 27% y un 31% en comparación con un hogar sin niños.
- Este estudio muestra, por ejemplo, que a medida que los hijos crecen, los padres tienen menos tiempo con ellos, pero los gastos aumentan, sobre todo en la adolescencia.
La Canasta de Crianza es un insumo central para fortalecer las políticas públicas de infancia, permitiendo orientar de forma más eficiente la oferta pública de apoyos y servicios, respaldar demandas de pensión de alimentos y reforzar la visión de la crianza como inversión social.
Es fundamental recordar que "cuando no hay protección social, la carga de criar -en costos y en tiempo- recae solo en las familias y, especialmente, en las mujeres", resaltando la importancia de un Estado moderno y eficiente que cumpla su misión de proteger y apoyar el desarrollo de la niñez.