La Universidad de Chile rindió homenaje a 184 funcionarios y académicos que se acogieron a retiro voluntario, reconociendo sus décadas de servicio y dedicación a la institución. La emotiva ceremonia, que se llevó a cabo en el Teatro de la Universidad de Chile, incluyó una función especial de la Orquesta Sinfónica y sirvió como un espacio para expresar el profundo agradecimiento por la labor desempeñada.
El Rector Víctor Pérez Vera, dirigiéndose a los homenajeados y sus familias, destacó que el retiro marca el fin de una etapa de labor que para muchos, tras tres o incluso cuatro décadas, resultó difícil. Expresó que el himno de la Universidad debió evocar numerosas emociones y recuerdos en los asistentes. El Rector subrayó que este homenaje es una forma de decir "muchas gracias" por una vida dedicada a la Universidad y a los valores que representa: la esperanza de un futuro mejor para el país, la inclusión, la cohesión, la diversidad, el pluralismo, el respeto, la libertad intelectual y la justicia.
Señaló que estos valores no se transmiten a través de documentos, sino a través de las personas. Los homenajeados, al tomar la posta y entregarla a las nuevas generaciones, aseguran la continuidad de estos principios. Este evento, organizado por tercer año consecutivo por la Dirección de Recursos Humanos de la Vicerrectoría de Asuntos Económicos y Gestión Institucional, busca que los ahora exacadémicos y exfuncionarios no olviden su "alma mater" y continúen practicando sus valores.

Testimonios de Servicio y Adaptación al Retiro
Numerosos exfuncionarios compartieron sus experiencias y sentimientos tras décadas de servicio en la Universidad de Chile:
Juana Valenzuela: 35 años en el Servicio Dental
Juana Valenzuela, funcionaria del Servicio Dental del Hospital Clínico, recordó con cariño sus primeros años en la Universidad (1973-1976), cuando pudo ampliar sus conocimientos gracias a la iniciativa de académicos. A pesar de los momentos difíciles vividos durante sus tres décadas de trabajo, prefiere quedarse con lo positivo, destacando a sus jefes, los proyectos y las personas con las que colaboró. Aunque el cambio al retiro fue brusco, logró adaptarse y se siente satisfecha con la tarea cumplida. Reconoció que en el último tiempo ya no poseía la misma fuerza que al principio. A sus excompañeros de trabajo, les aconsejó "trabajar siempre con la camiseta puesta", rescatar lo positivo de los momentos difíciles y esforzarse por ser el mejor en todos los ámbitos de la vida.
Profesora Sepúlveda: 41 años en Ciencias Agronómicas
La Profesora Sepúlveda, académica de la Facultad de Ciencias Agronómicas y especialista en Agroindustrias y Tecnología de Alimentos, expresó su profundo amor por la Universidad de Chile, afirmando que su corazón pertenece a esta institución. Los años de estudio de Agronomía fueron los mejores de su estadía, y si tuviera que decidir nuevamente, volvería a estudiar la misma carrera. Mantiene contacto y viaja anualmente con sus compañeros de esa época. Además de su labor en su facultad, impartió clases en Ciencias Químicas y Farmacéuticas, y en Medicina, calificando la docencia a los jóvenes de la Chile como "espectacular" y destacando la buena relación con los estudiantes, quienes también le enseñaron mucho.
Jorge Recabarren: 39 años en la Vicerrectoría de Asuntos Académicos y el INTA
Jorge Recabarren, funcionario de la Vicerrectoría de Asuntos Académicos y del INTA, compartió que el cese de sus funciones hace solo un mes ha sido muy difícil tras 39 años de trabajo y vida en la institución. Llegó a la Universidad siendo estudiante universitario, gracias a dos "grandes amigos", el Dr. Emilio Morales y el Dr. Fernando Mönckeberg. En esa época, siendo dirigente estudiantil, adoptó el hábito de vestir siempre terno y corbata. Destacó la experiencia como muy linda y enriquecedora, y lo más sobresaliente de su trayectoria fue haber encontrado grandes amigos. De cara al futuro de la Universidad, Jorge Recabarren hizo un llamado al Estado a asumir su rol, lamentando que los estudios ya no sean gratuitos para los jóvenes como cuando él comenzó. Expresó su deseo de que la Universidad vuelva a ser una comunidad donde se trabaje de forma colectiva.
Inés Guzmán: 41 años en el Laboratorio Central del Hospital Clínico
Inés Guzmán, secretaria del Laboratorio Central del Hospital Clínico, manifestó su amor por su labor y el deseo de no haberse ido de su laboratorio. Comenzó a trabajar a los 18 años, recién salida de sexto de Humanidades. Lo más valioso de sus años de servicio fue la amistad sincera que forjó con sus compañeras, con quienes compartía actividades después del trabajo. La Universidad de Chile fue su único lugar de trabajo, donde conoció a grandes personas y se llevó los mejores recuerdos. Al igual que otros funcionarios, enfatizó la importancia de retomar el trabajo en equipo entre colegas.

Celebración del 18 de Septiembre y Mensajes Patrios
El 16 de septiembre marcó el inicio oficial de las Fiestas Patrias en Chile, con expectativas de masivas celebraciones tras dos años de restricciones debido a la pandemia. Este año, diversas fondas y ramadas se llevarán a cabo a lo largo del país, incluyendo la tradicional del Parque O’Higgins, además de múltiples eventos dieciocheros en Santiago y regiones.
Las celebraciones se extenderán por cuatro días consecutivos: el feriado del viernes 16, el sábado 17 (no feriado pero fin de semana), y los feriados irrenunciables del domingo 18 y lunes 19 de septiembre. Como es habitual, se entregó un Aguinaldo de Fiestas Patrias a algunos empleados públicos y pensionados.
Durante estas festividades, es común reunirse con la familia para compartir un asado, empanadas y "terremotos". También es una tradición enviar mensajes y frases a amigos y familiares para saludarlos y desearles unas felices fiestas. Algunas de estas expresiones patrióticas incluyen:
- “Dichoso el que nació en suelo chileno y vive orgulloso de su bandera tricolor.”
- “Un año más de independencia, esperanza y unión. Felices Fiestas Patrias a todos los chilenos, lo digo de corazón.”
- “Amo a Chile con todo el corazón porque es una tierra bendecida y con la mejor gente que el mundo conoció.”
- “Brindo con el mejor vino tinto, el que se hizo en mi país.”
- “Hoy celebramos con cuecas, empanadas y nuestra amada tricolor. Dios bendiga a cada chileno y a esta hermosa tierra que nos hermanó.”
- “El 18 ha llegado y lo tenemos que celebrar.”
- “Estoy feliz de haber nacido en Chile, el mejor país que se pueda imaginar.”
- “Amo a Chile más que a mi novia, amo a Chile más que a mi madre, amo a Chile más que a Dios.”
- “Por Chile la vida daría pues es sagrada y especial.”
FIESTAS PATRIAS: ¿Qué celebra Chile el 18 de septiembre?
Reflexiones en Torno a las Fiestas Patrias y el Futuro de Chile
En un contexto de preparación para el Bicentenario de la Nación, la celebración de las Fiestas Patrias se presenta como una oportunidad para reflexionar sobre el futuro de Chile. Las palabras del cardenal Silva resuenan con actualidad, recordando que la Patria no nace del vacío, sino de un patrimonio común de sangre y cultura, una comunión de tarea y destino. La Patria es un alma colectiva, un consenso y comunión de espíritus que no se pueden violentar ni crear por voluntad de unos pocos. Por ello, la tarea más urgente es reencontrar y consolidar la comunión en los valores espirituales que dieron origen a la Patria.
Desde la perspectiva pastoral, se reitera la fe en Jesucristo como el Camino, la Verdad y la Vida, y se enfatiza que la vida de los pueblos solo encuentra su verdadero sentido en Dios. Construir una Patria como si Dios no existiese es vivir en una mentira. Se cita al Papa Benedicto XVI, quien advierte que cuando a Dios se le da una importancia secundaria, fracasan incluso los asuntos que se consideran más importantes. La bondad del corazón humano, necesaria para gobernar la historia, solo puede provenir de Aquel que es la Bondad misma.
Se ha expresado preocupación por los recientes acontecimientos de violencia, haciendo eco de la frase "sin Dios ni ley". Se recuerda el llamado del Papa Juan Pablo II a Chile a tener vocación de entendimiento y no de enfrentamiento, y la urgencia de "matar el odio antes que el odio envenene y mate el alma de Chile". El entendimiento, que no brota espontáneamente del corazón humano, debe ser cultivado activamente.
Los Obispos de la Iglesia Católica han hecho un llamado urgente a "educar para la paz", tarea que debe involucrar al hogar, los colegios, las organizaciones comunitarias y los medios de comunicación. Se valora el testimonio coherente de las personas de paz y las instituciones encargadas de proteger el orden y la seguridad.
Se aborda la falta de responsabilidad familiar en los menores involucrados en delitos, haciendo hincapié en la necesidad de apoyar a la familia, una institución fundamental que hoy se encuentra sobreexigida. Se alerta sobre el brusco descenso de la natalidad en Chile, una tendencia a largo plazo que podría situar al país en la senda de naciones con población envejecida. Se insta a implementar políticas y medidas concretas que favorezcan a la familia y a la natalidad, apoyando la vocación maternal con incentivos sociales, laborales y económicos. Se subraya que el don de la vida requiere generosidad, entrega y amor, cualidades que solo Dios puede infundir.
La educación es destacada como un medio privilegiado para el crecimiento personal y el desarrollo del país, y se celebra la prioridad que las autoridades le otorgan. Las Iglesias están comprometidas con la educación en todos los niveles, y se vislumbran oportunidades significativas para mejorarla.
Finalmente, se expresa gratitud por la creciente conciencia nacional en temas de justicia, equidad, dignidad del trabajo, remuneraciones justas, pensiones y una mejor distribución de los bienes. Se reconoce la complejidad de estos asuntos, pero se enfatiza la urgencia de avanzar con paciencia, inteligencia y generosidad. Se aplaude la iniciativa de convocar una Comisión para abordar estos desafíos mayores de la sociedad chilena.

La celebración del Día Nacional invita a hacer una pausa y reflexionar sobre los desafíos que enfrenta la familia chilena y a dar gracias a Dios por las bendiciones recibidas. Se recuerda el Salmo 84:9ab: "El Señor promete la paz para su pueblo y a sus amigos". El encuentro en la Catedral para orar por Chile se realiza tras un largo período de excepción marcado por la pandemia, que ha dejado profundas huellas. Se hace memoria doliente de quienes han partido, y se reconoce que la experiencia vivida ha cambiado a todos, invitando a un contacto espiritual con el dolor, las angustias y las lecciones aprendidas. Es tiempo de valorar la vida austera y las cosas sencillas, y de agradecer a quienes han servido con abnegación heroica, especialmente en el ámbito de la salud.
Se examinan los propósitos y medios con los que se ha construido el debate público, reconociendo la incertidumbre global, la crisis climática, y los desafíos en materia de regulación del agua y recursos energéticos. Se enfatiza que el sistema económico actual es insostenible y se requiere replantear la producción, el consumo, la cultura del despilfarro y la dependencia de fuentes de energía nocivas. El cuidado del planeta es tarea de todos, buscando un "nuevo modo" de habitar la tierra basado en el respeto a la dignidad humana y la austeridad.
Se aborda la inestabilidad política, económica y social en naciones hermanas del continente, y se agradece a las instituciones que trabajan para garantizar los derechos de los migrantes. El Estado de Chile tiene una deuda pendiente en este ámbito.
La violencia, destructiva y naturalizada, no puede ser aceptada con pasividad. Se reconoce el descontento social y las demandas ciudadanas, en el contexto de un proceso constituyente. Sin embargo, se reitera que nada justifica la violencia, ni en la Araucanía, ni en Santiago, ni en otras ciudades. Los discursos beligerantes y las actitudes provocativas no contribuyen a la paz social.
Se recuerda la regla de oro del Evangelio para toda autoridad y representante del pueblo: la vocación de servicio público. El pueblo de Dios espera servidores públicos que busquen genuinamente el bien de Chile, que busquen acuerdos y trabajen mancomunadamente. La ciudadanía tiene un rol esencial en informarse, escuchar, discernir y decidir en conciencia. Una catarsis en redes sociales o una "funa" no son suficientes para hacer justicia ni reparar el daño. Se requiere un cambio que involucre a todos, con humildad, sencillez y disposición para dar lo mejor de sí.
Se concluye reafirmando la promesa de paz del Señor para su pueblo, y la necesidad de la colaboración de quienes creen en Él y de todas las personas de buena voluntad. El Chile justo y solidario que se anhela no se impone, sino que se teje, se construye y se anida, siendo una mesa familiar donde se abraza, acoge y comparte penas, alegrías y esperanzas. Que nada desanime en ese propósito.