La Vida de las Familias Vulnerables en Cuba: Desafíos y Realidades

La noción de vulnerabilidad social es fundamental para comprender la situación de personas y familias en Cuba que transitan entre condiciones de pobreza y no pobreza. Este término describe un estado de afectación, incertidumbre, fragilidad, inestabilidad o precariedad en ámbitos esenciales para el bienestar de individuos y grupos, y agrega complejidad al estudio sistemático de las diversas formas de desigualdad. En el contexto cubano, la vulnerabilidad se entiende no solo como una situación de riesgo o indefensión, sino como un problema social y colectivo que responde a determinantes y condicionamientos específicos, que van más allá de los ingresos económicos directos, abarcando capacidades y procesos de desarrollo.

Los conceptos de riesgo, incertidumbre e inestabilidad se han globalizado y son imprescindibles para entender la vida social de millones de personas en todo el mundo, particularmente tras la pandemia de COVID-19. La prolongación de las medidas de contención y mitigación sanitarias ha ampliado las dinámicas de desigualdad, reconfigurando la composición de los grupos vulnerables.

Características de la Población Vulnerable en Cuba

En Cuba, la población vulnerable es diversa y multifactorial, abarcando distintos grupos sociales que enfrentan desafíos únicos exacerbados por el contexto económico y social del país.

Adultos Mayores

Cuba es una de las naciones con más población envejecida de Latinoamérica. De 11,181,595 habitantes, más de 2 millones sobrepasan los 60 años de edad, representando el 20.4 % de la población (2,286,948 personas). Se estima que entre 2015 y 2030, la proporción de personas de 60 años o más aumentará un 12.8 %, el mayor incremento a nivel mundial en este indicador. Más del 50 % de los adultos mayores padece al menos hipertensión arterial. Entre las 10 principales causas de muerte en el país figuran enfermedades cardiovasculares, influenza, neumonía, afecciones crónicas de las vías respiratorias inferiores y diabetes mellitus, que significan más de la tercera parte de los fallecimientos anuales. Esta generación de ancianos a menudo carece de una red familiar de apoyo debido al éxodo de casi dos millones de jóvenes desde 2021.

Infografía: Demografía de Cuba, porcentaje de adultos mayores y principales enfermedades crónicas

Personas con Discapacidad

Las personas con discapacidades enfrentan una mayor vulnerabilidad, especialmente cuando las disposiciones de prevención/mitigación implican distanciamiento físico y paralización de actividades económicas y sociales. Se ha implementado un programa de protección para madres de hijos con discapacidad severa, beneficiando a 3,769 mujeres, aunque los desafíos persisten.

Mujeres y Niños

Las mujeres, con una sobrecarga en las tareas de cuidados, y los niños, también se encuentran en mayor vulnerabilidad. La psicóloga Carla Padrón Suárez subraya la importancia de una cultura social que reconozca a infantes y adolescentes como sujetos dignos de derechos, cuyo desarrollo debe ser potenciado y estimulado. La apropiación de una identidad que los disminuye implica desprotección, con consecuencias graves como la reticencia a buscar ayuda adulta ante abusos por miedo a ser juzgados o culpabilizados.

Minorías Raciales y Étnicas

La población vulnerable en Cuba también incluye a personas negras y mestizas, quienes históricamente han enfrentado desventajas socioeconómicas y estructurales que acentúan su fragilidad en momentos de crisis.

Otros Grupos en Riesgo

A los grupos mencionados se suman quienes no tienen acceso a los servicios de salud, los que perdieron repentinamente los ingresos, el acceso al apoyo social y carecen de las condiciones financieras, mentales, emocionales o físicas para enfrentar diversas crisis.

Factores que Acentúan la Vulnerabilidad

La vida de las familias vulnerables en Cuba está marcada por una compleja interacción de factores económicos, sociales, urbanos y ambientales.

Crisis Económica y Social

Cuba atraviesa desde hace varios años una crisis económica que se ha ido agravando. Las fallas acumuladas del modelo económico cubano, la contracción del comercio exterior, la disminución del turismo internacional, el aumento del gasto en salud pública y el endurecimiento de las sanciones del gobierno estadounidense han creado un escenario de fuertes limitaciones económicas. Esto se refleja en la caída de la producción agrícola y de alimentos de origen animal, y una disminución en las importaciones de alimentos debido a las restricciones de divisas.

El 51 % de la población cubana se encuentra en riesgo de pobreza de ingresos, considerando a pensionados, beneficiarios de la asistencia social, la fuerza de trabajo que percibe remuneraciones por debajo del salario medio y la composición de los núcleos familiares. Las últimas cifras oficiales del coeficiente de Gini, que datan de 1999, indicaban un preocupante crecimiento de la desigualdad social, exacerbada por la transformación del mercado laboral, la presencia creciente de remesas y la multiplicidad monetaria y cambiaria, con una moneda nacional débil (peso cubano, CUP) que desfavorece a los trabajadores del sector estatal.

Gráfico: Evolución de indicadores económicos clave en Cuba (inflación, PIB)

Impacto de la Pandemia de COVID-19

La pandemia de COVID-19 llegó a Cuba en un escenario de crisis económica preexistente. Entre el 11 de marzo y el 1 de noviembre de 2021, el país experimentó una gran ola de contagios, con 893,264 casos confirmados adicionales y 7,881 fallecidos, provocando el colapso de los servicios de atención médica hospitalaria. La inflación y la carestía de la vida precarizaron el acceso a condiciones de bienestar. Las medidas de aislamiento, como el distanciamiento físico y la paralización de la actividad económica, fueron difíciles de implementar debido al acceso limitado y esporádico a alimentos y productos de primera necesidad. Además, la necesidad de aseo constante de manos requirió un esfuerzo adicional para más de 4 millones de personas que carecen de agua entubada dentro del hogar.

Crisis de Vivienda y Servicios Básicos

Las condiciones del hogar y la composición familiar inciden significativamente en la vulnerabilidad. En 2018, el 39 % del fondo habitacional se encontraba en condiciones malas o regulares, el 5 % presentaba precariedad (pisos de tierra, cuarterías, edificios críticos), y existía un déficit de 929,695 viviendas. Los municipios con mayor número de casos positivos al coronavirus coincidieron con los de mayor densidad poblacional, hacinamiento, y presencia de personas mayores de 60 años con enfermedades crónicas. La infraestructura deteriorada incluye un deficiente sistema de iluminación pública que incrementa la inseguridad urbana, especialmente en áreas menos atendidas con vida nocturna limitada, haciéndolas blanco más común de actividades delictivas.

Foto: Viviendas en deterioro o en condiciones precarias en zonas urbanas de Cuba

Urbanización y Desigualdades Territoriales

El 77% de los cubanos vive en áreas urbanas, que presentan mayor densidad poblacional y complejidades socioeconómicas. La reconfiguración de la vida urbana ha sido impactada por procesos de transformación, deterioro y conservación. Fenómenos como la construcción de ciudades-dormitorio en las periferias han transformado trascendentalmente las ciudades cubanas. Las ciudades concentran la actividad económica y social, ofreciendo mayores oportunidades de empleo y atrayendo la migración del campo a la ciudad. Esto ha derivado en la concentración de riqueza en polos turísticos urbanos y una gentrificación cada vez más visible, beneficiando a algunas áreas privilegiadas mientras otras quedan al margen. Las distancias a recorrer en las áreas urbanas, con servicios de transporte deplorables, prolongan las jornadas laborales en más de una hora al sumar el tiempo de viaje desde áreas residenciales hasta centros de trabajo, aislando aún más las ciudades dormitorio.

Las desigualdades no solo existen entre provincias, sino también entre áreas urbanas y rurales, y dentro de las propias áreas urbanas, con precios que varían de un municipio a otro y de un barrio a otro. El paisaje urbano es una manifestación de estas inequidades sociales.

Impacto del Cambio Climático y Desastres Naturales

La condición de isla caribeña expone a Cuba a un impacto directo del cambio climático y desastres naturales. En un corto período, Cuba ha sido golpeada por dos huracanes (Oscar y Rafael) y dos terremotos, sumados a las repetidas desconexiones del sistema eléctrico nacional. Esto ocasiona daños materiales y humanos a las zonas urbanas, dejando poco tiempo de recuperación entre desastres y obligando a destinar recursos para la recuperación que no pueden emplearse en el desarrollo económico y social. En medio de continuas epidemias de dengue y oropouche, el riesgo de brotes de enfermedades transmisibles sigue siendo alto debido a las prolongadas inundaciones, la falta de acceso al agua potable y la escasa higiene en los refugios temporales para la población evacuada. La vida urbana en Cuba muestra una pobre calidad ambiental, visible en los servicios deficientes de recogida de basura y limpieza de espacios públicos, la contaminación de ríos y costas, y el alto grado de contaminación acústica y del aire, factores que afectan directamente la salud de la población.

Mapa de Cuba mostrando zonas vulnerables a desastres naturales y urbanización

Respuestas Gubernamentales y Programas de Asistencia Social

En medio de este complejo contexto socioeconómico, el gobierno cubano ha declarado la atención a las desigualdades y a las personas en situaciones de vulnerabilidad como uno de sus principales objetivos. La vulnerabilidad abarca diversas esferas sociales, culturales y educativas, no solo la económica.

Esfuerzos del Gobierno

Desde enero de 2020, se comenzó a trabajar en la articulación de la gestión gubernamental con la gestión científica y tecnológica para atender el nuevo coronavirus. La integralidad y oportunidad de las medidas, el entendimiento colectivo de la naturaleza de la amenaza, la cooperación, el involucramiento ciudadano, la toma de decisiones críticas, la coordinación vertical y horizontal de los diferentes actores y la capacidad de improvisar y experimentar han sido clave. El protocolo de atención médica cubano ha destacado por la pesquisa activa, la clasificación de casos, el seguimiento de contactos, el tratamiento a grupos vulnerables y el monitoreo de altas, realizado diariamente por el programa de Atención Primaria de Salud.

Cuba ha logrado una infraestructura de salud notable, con 5.2 camas hospitalarias por cada 1,000 habitantes en 2013, 8.19 médicos por cada 1,000 habitantes en 2016 (el per cápita más alto del mundo), y una inversión en salud que alcanzó el 11.1 % del PIB en 2014. Para la crisis sanitaria, se acondicionaron 20 hospitales (5,000 camas COVID-19 y 472 de terapia intensiva), 54 centros para sospechosos, 248 centros de vigilancia de contactos y 40 para la atención a viajeros. El carácter público de la industria biofarmacéutica y sus capacidades de producción e investigación científica, a través de redes de colaboración multisectorial, han sido fortalezas que permitieron la obtención de resultados en corto tiempo, destacando el registro del candidato vacunal cubano Soberana 01 en agosto de 2020.

Programas Específicos de Asistencia Social

Actualmente, más de 189 mil familias y 350 mil personas son beneficiarias de los programas de asistencia social. Algunos programas destacados incluyen:

  • Asistente Social a Domicilio: Cuenta con 11,638 asistentes y beneficia a 13,504 personas. Según declaraciones del ministro de Economía en julio de 2024, 18,448 personas sin apoyo familiar recibieron asistencia social a domicilio.
  • Protección para Madres de Hijos con Discapacidad Severa: Beneficia a 3,769 mujeres. En 2024, 3,650 madres fueron atendidas.
  • Apoyo Económico para el Transporte: Pago de servicios de transporte para recibir atención médica especializada fuera del territorio de residencia, beneficiando a 71 personas en el último mes y 50 pacientes en general.
  • Servicios Sociales Comunitarios:
    • Casas de Abuelos (301) y Hogares de Ancianos (158): Se subsidia la atención a 5,382 adultos mayores y se exime de pago a 2,586 en hogares y 2,796 en casas de abuelos.
    • Servicio de Alimentación a la Familia (SAF) (1,445): Se mantuvo el subsidio, y 1,887 personas accedieron a estos servicios.
    • Hogares Maternos (146).
    • Casas para niños sin amparo familiar (54).
    • Centros de Protección Social para personas con conducta deambulante (9).
  • Apoyos Económicos Temporales y Artículos de Primera Necesidad: Entrega de artículos a 17,000 núcleos familiares, apoyos económicos para la canasta familiar normada a 309,037 asistenciados y 28,095 pensionados, y distribución de módulos de alimentos a 158,396 familias. Se destinan más de 5,900 millones de pesos para respaldar la asistencia social de 186,707 familias (324,140 personas).
  • Prestaciones Monetarias Temporales: Para 45,813 personas con discapacidad y 114,806 adultos mayores.

Desafíos y Limitaciones de la Asistencia Social

A pesar de estos programas, persisten desafíos significativos para abordar la pobreza y la desigualdad, acentuados por la crisis económica. Las medidas económicas asociadas a la "Tarea Ordenamiento" (enero de 2021), que incluyeron unificación cambiaria y reajustes salariales, no siempre se correspondieron con el aumento de precios y la eliminación de subsidios, profundizando las condiciones de desigualdad y limitando el acceso a productos de primera necesidad. El plan económico no muestra una redefinición del modelo de política social que dote de integralidad a las estrategias de desarrollo del país. Expertos como la socióloga Elaine Acosta advierten que el colapso del sistema de asistencia social cubano ha alcanzado niveles sin precedentes.

Cuba: La comunicación social, desafíos en el contexto actual

La Cruda Realidad de la Pobreza Extrema según Observatorios Independientes

Los informes de observatorios independientes ofrecen una perspectiva crítica sobre la situación real de las familias vulnerables en Cuba, contrastando con las cifras y el discurso oficial.

Informes y Cifras del Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH)

Según el último informe sobre Derechos Sociales del Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH), publicado en julio de 2024, al menos el 89% de los cubanos viven en pobreza extrema, enfrentando serias dificultades para adquirir bienes esenciales. El 86% de los hogares encuestados tiene ingresos apenas suficientes para sobrevivir, sin posibilidad de acceder a productos adicionales, y el 61% reporta problemas para comprar lo más esencial.

El OCDH, que entrevistó a 1,148 personas como muestra representativa, también señala que las personas mayores tienden a autopercibirse como las más vulnerables, especialmente las mayores de 70 años, de las cuales el 89% se siente así. La recepción de remesas, que podría aliviar en parte la situación, solo llega al 24% de la población encuestada. Aunque tienen un impacto positivo, la escasez y el encarecimiento de productos y servicios han limitado su alcance.

La desaprobación de la gestión económica y social del Gobierno es alta, con un 91% de los encuestados evaluándola "muy negativa", un indicador en incremento en los últimos dos años. El Informe 2025 del OCDH desmiente el relato oficial de un país con "derechos sociales garantizados" y expone una crisis social y económica de gran magnitud.

Impacto en Jubilados y Ancianos

La crisis de los adultos mayores en Cuba es descrita como una crisis humanitaria severa. Las pensiones de los jubilados, aunque aumentadas desde septiembre, equivalen en promedio a apenas $9 mensuales, una cantidad que no alcanza para comprar productos básicos. Un reportaje de 2026 describe una realidad de "ancianos demacrados que deambulan por las calles buscando comida en la basura, jubilados que se desmayan bajo el sol pidiendo un vaso de agua, y personas mayores que mueren solas en sus hogares hasta que un vecino los descubre".

La violencia contra los ancianos es un aspecto alarmante. Activistas y expertos consideran que medidas como la autorización de residencias privadas para adultos mayores llegan demasiado tarde. A partir de abril, el régimen planea recortar o eliminar los pocos alimentos subsidiados que aún se distribuían por la libreta de abastecimiento, agravando la dura realidad de los cubanos más vulnerables que ya no pueden costear los comedores del Sistema de Atención a la Familia ni llegar a ellos por la falta de transporte.

Foto: Adultos mayores en Cuba buscando alimentos o en situación de precariedad

Umbral de Pobreza Extrema y Disparidad Salarial

Según el Banco Mundial, la pobreza extrema se define por un umbral de $1.90 dólares diarios a precios internacionales de 2011. El informe del OCDH explica que "un hogar de tres personas necesitará ingresar el equivalente a 171 USD mensuales para no estar en la pobreza extrema". Tomando la tasa de cambio de 1 dólar por 274 pesos cubanos, un hogar de tres personas necesita un ingreso mensual de 46,854 pesos para no ser considerado en el rango de la pobreza extrema. Sin embargo, el salario medio en Cuba en 2023 fue de apenas 5,750 pesos.

Si se considera el total de hogares reportado en 2021 (alrededor de 3.8 millones) y los 17,000 núcleos familiares en situación de vulnerabilidad que, según el ministro de Economía, recibieron ayuda, el Gobierno cubano habría asistido a solo el 0.45% de los hogares en el país. Esto sugiere que el régimen es incapaz de aliviar la situación actual de las familias cubanas vulnerables si se consideran los indicadores de pobreza extrema publicados por el Observatorio Cubano de Derechos Humanos.

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