La discapacidad auditiva, también conocida como hipoacusia, es una condición en la que una persona tiene dificultades parciales o totales para escuchar en uno o ambos oídos. Es importante recordar que el diagnóstico y tratamiento deben ser realizados por profesionales de la salud especializados en el área. Una discapacidad auditiva no implica ningún impedimento para hablar, y fomentar el desarrollo del lenguaje desde temprana edad tiene beneficios en distintos aspectos de la vida, como el social, cognitivo y emocional.

La Organización Mundial de la Salud enfatiza que “el lenguaje es fundamental no solo como un medio de comunicación, sino también como un elemento que contribuye al desarrollo cognitivo, una herramienta para la educación y la base de las relaciones sociales. Por lo tanto, el acceso al lenguaje es crucial; cuando los niños sordos no pueden acceder a la estimulación del lenguaje en una etapa temprana de su vida, esto supone un obstáculo para su desarrollo general.”
La Importancia del Lenguaje y la Audición
¿Qué es el lenguaje?
El lenguaje se refiere a la capacidad que tienen los seres humanos para simbolizar el mundo. Cumple diferentes funciones como obtener y transmitir información, ordenar y dirigir el pensamiento. Es un recurso complejo y completo que se aprende naturalmente, mediante una serie de intercambios con el ambiente a través de la interacción con otros interlocutores más competentes. El desarrollo del lenguaje se presenta sobre una etapa muy importante conocida como base madurativa, en la que intervienen distintos aspectos auditivos, fonéticos y lingüísticos.
¿Cómo se desarrolla el lenguaje?
El desarrollo del lenguaje ocurre en etapas secuenciales; cada fase aumenta la preparación del niño para adquirir habilidades más complejas. Esta progresión de aprendizaje es la misma para pequeños con audición normal o con pérdida auditiva. Generalmente, el niño desarrolla las etapas en orden. Sin embargo, algunas habilidades pueden superponerse, producirse fuera de secuencia o no lograrlas. Una vez que los padres entienden el proceso auditivo y sus expectativas están alineadas, pueden estimular y guiar a sus hijos en el aprendizaje a través de muchas interacciones de calidad. Algunos ejemplos prácticos incluyen la lectura en voz alta, que es una excelente manera de estimular el aprendizaje auditivo y el desarrollo del lenguaje, y la música, que es una herramienta poderosa para el aprendizaje auditivo.
El papel de la audición en el desarrollo del lenguaje
La audición tiene un rol fundamental en el desarrollo del lenguaje y, por ende, en la comunicación del niño con su entorno. La razón es que, cuando desarrollamos adecuadamente el lenguaje, mejoramos nuestra capacidad auditiva. Esta nos ayuda a procesar y comprender las ondas sonoras que escuchamos a diario, permitiéndonos reconocer patrones y diferencias en los sonidos del habla. Cuando se diagnostica la hipoacusia, de cualquier tipo o grado, durante los primeros años de vida, esto podría obstaculizar el desarrollo del lenguaje oral, las habilidades de lectura y escritura y el rendimiento académico de un niño. Es decir, una pérdida auditiva funciona como un filtro acústico invisible que distorsiona o elimina los sonidos que llegan al cerebro.
El lenguaje oral es predominantemente acústico. Una hipoacusia conductiva representa un obstáculo esencial de acceso a la información del lenguaje al cerebro del niño. El sistema auditivo necesita que se produzca de forma normativa la entrada de estimulación sonora para que su desarrollo anatómico-funcional se efectúe correctamente. Por ello, es importante prevenir los posibles problemas del desarrollo del lenguaje en niños con deficiencias auditivas, ya que esta etapa vital es clave en la formación de los procesos cognitivos que interactúan con el uso de conceptos abstractos y palabras.

Estudio sobre el impacto de la hipoacusia
Un estudio realizado en Australia con 86 niños con auriculares, en edades de 7 y 8 años, encontró que aquellos con discapacidad auditiva tenían un nivel de lectura hasta 10 meses por debajo de lo esperado en comparación con los niños de la misma edad que no tenían esta discapacidad. Esto subraya la necesidad de intervenciones tempranas.
La Terapia Auditivo Verbal (TAV) como Estrategia
Orígenes y principios de la TAV
La Terapia Auditivo Verbal (TAV) es un enfoque terapéutico para la educación de los niños sordos que enfatiza el desarrollo de las habilidades auditivas para la adquisición del lenguaje a través de la audición. Para ello, los niños deben ser identificados, diagnosticados y equipados con la amplificación óptima lo más tempranamente posible. Se les enseña a los padres a crear un ambiente en donde su hijo aprenda a escuchar, a procesar el lenguaje verbal y a hablar.
El enfoque terapéutico de la TAV tiene sus orígenes en Europa, en el Método Acústico de Urbantschitsch de Viena de principios del siglo XX. En la década de los 20, fue llevado a los Estados Unidos por el Dr. Max Goldstein (1939), quien definió su Método Acústico como “la estimulación del mecanismo de la audición y los sentidos asociados mediante la educación a través del sonido”. Después de la Segunda Guerra Mundial, con el advenimiento de los primeros audífonos portátiles, comenzó a desarrollarse un nuevo método para la enseñanza de los niños considerados sordos, basado en la enseñanza estructurada de la atención hacia los sonidos y la adecuada respuesta hacia ellos. Este método fue tomando distintos nombres y tuvo un desarrollo simultáneo en diversas partes del mundo, con pioneros como el Dr. Huizing, Doreen Pollack, el Dr. Whetnall, el Dr. Ciwa Griffiths, Marion Ernst, Ellen Freeland, el Dr. Froeschels, Helen Beebe y el Dr. Wedenberg, entre otros.
En los inicios de la tecnología en prótesis auditivas, ya se consideraba que solo una pequeña cantidad (4%) de niños considerados sordos no poseía restos auditivos reeducables, y que los niños que sí los tenían (96%) necesitaban un método que aprovechara esos restos auditivos.
Cómo funciona la TAV
La TAV es una estrategia de intervención temprana para niños con deficiencias auditivas, centrada en la familia, que fomenta el uso de la audición para el aprendizaje del lenguaje verbal. La enseñanza comienza tan pronto el niño es diagnosticado. A través de esta aproximación, el niño hipoacúsico aprende a desarrollar la audición (a través de la amplificación de la audición residual o por la estimulación eléctrica vía implante coclear) como un sentido activo para que el “escuchar” se vuelva automático.
La TAV no es una serie de principios para la enseñanza escolar o una técnica para ser aplicada dos veces por semana en un gabinete. Es un estilo de interacción, una “forma de vida” para ser practicada diariamente. La audición es la modalidad sensorial primaria para desarrollar el lenguaje hablado y la competencia comunicativa. El lenguaje oral está basado principalmente en información acústica. A pesar de que los niños pueden aprender a hablar usando otros sentidos como la vista y el tacto, cierta información como la fluidez, la melodía y la entonación del habla natural solo existe en las ondas sonoras.
Desde el punto de vista metodológico, la TAV es un enfoque unisensorial, fundamentándose en principios psicológicos y fisiológicos. Si la atención está puesta en un estímulo visual, los potenciales evocados acústicos se bloquean por descargas de impulsos inhibitorios del sistema reticular. Como D. Pollack expresó: “…si queremos que el niño preste atención al sonido debemos enfatizar la audición, no la visión”. Por ello, en la Terapia Auditivo Verbal se busca disminuir las pistas visuales.
Terapia auditivo verbal
Detección precoz e intervención audiológica
La detección precoz es fundamental en un programa de intervención temprana. Para obtener el mayor beneficio de los períodos críticos del desarrollo neurológico y lingüístico, la identificación de la deficiencia auditiva, el uso apropiado de la tecnología médica y la amplificación adecuada junto con la estimulación de la audición deben ocurrir lo más temprano posible. Estudios relativos al desarrollo del cerebro demuestran que la estimulación sensorial de los centros auditivos es extremadamente importante y también influye en la organización definitiva de las vías auditivas. Si no se accede a la información auditiva en esos años críticos para el aprendizaje del lenguaje, la habilidad del niño para usar esa entrada acústica significativa se va deteriorando debido a factores fisiológicos y psicológicos.
La estimulación de la audición implica la estimulación del crecimiento cerebral. Estudios recientes han demostrado que los niños identificados antes de los 6 meses de edad y protetizados dentro de los dos meses posteriores a la identificación, presentan rendimientos significativamente mejores en el desarrollo del lenguaje que los identificados posteriormente. La mayoría de los niños con deficiencias auditivas tienen audición residual útil a los fines educativos. Cuando amplificamos al máximo posible esta audición residual, de acuerdo con la tecnología disponible (por ejemplo, audífonos digitales binaurales, moldes adecuados, sistemas de FM, implantes cocleares) y los niños pueden acceder a la detección de todo el espectro acústico del habla, se les está dando la oportunidad de desarrollar el lenguaje oral de forma natural a través de la audición.
La intervención audiológica debe ser contundente. Esto implica desde el diagnóstico del tipo y grado de pérdida auditiva, incluyendo la selección, modificación y mantenimiento de las prótesis adecuadas (audífonos, implantes cocleares y otros dispositivos de ayuda), hasta los controles periódicos post-adaptación protésica. En este proceso, es fundamental que se cumplan ciertos procedimientos para garantizar el máximo aprovechamiento de la audición residual.
Evaluación audiológica integral
Siempre se sugiere la aplicación de una batería de tests, ya que su interpretación se complementa y no existe en la actualidad un test exhaustivo que por sí solo proporcione toda la información necesaria. Los padres deberían estar presentes y participar en la administración de todas las evaluaciones para incluirlos también en este aspecto del cuidado de su niño. El comité de AVI ha elaborado un Protocolo Para la Evaluación Audiológica y de los Audífonos -Protésica- (9) enfatizando los procedimientos mínimos necesarios a aplicarse según la edad del niño.
En todas las evaluaciones audiológicas, sin importar la edad del niño, deberían incluirse:
- La historia y reportes acerca de las respuestas auditivas del niño aportados por los padres.
- La inspección otoscópica y las pruebas impedanciométricas (Timpanometría, volumen del conducto, impedanciometría y reflejo acústico-estapedial), considerando el empleo de múltiples tonos de sonda en la probeta si el niño es menor de 6 meses.
Pruebas por edades:
- De 0 a 6 meses: Audiometría por observación del comportamiento (umbral de detección/alerta de voz y tonos modulados), respuesta de sobresalto, y potenciales evocados auditivos con estímulos click y tonos PIP por vía aérea y ósea.
- De 6 meses a 2 años: Audiometría por reflejo condicionado a través del refuerzo visual para obtener el umbral de alerta a los sonidos del habla y a todas las frecuencias, y las respuestas de sobresalto por vía aérea y ósea.
- De 2 a 5 años: Audiometría condicionada por juego con tonos puros oído por oído (a partir de los 3 años y medio) con ensordecedor si se requiere, evaluando todas las frecuencias.
- A partir de los 5 años: Audiometría convencional por vía aérea y vía ósea y los umbrales de reconocimiento de la palabra.
Un principio básico de la audiología pediátrica es que ningún test de la batería puede ser considerado redundante. Cada uno provee una pieza única de información acerca de los diferentes niveles del sistema auditivo. A través de la lectura cruzada y el análisis de la coherencia entre los resultados, pueden ser evitados muchos errores audiológicos, como la sobreestimación del grado de pérdida auditiva o los falsos positivos/negativos.

Desarrollo lingüístico del niño sordo
Más concretamente, en lo referente a cómo se produce el desarrollo lingüístico del niño sordo se observa que, durante los primeros 9 meses, estos bebés presentan un nivel de vocalización similar al de los niños no sordos. En ese momento se empiezan a observar discrepancias sobre la cantidad y la calidad de las producciones orales de los pequeños. A grandes rasgos puede decirse que el desarrollo de un niño sordo respecto de otro que no lo es se efectúa siguiendo las mismas fases en ambos casos, aunque en el niño sordo se produce más lentamente.
En el área de la sintaxis se observan muchas dificultades, hasta el punto que no llegan a dominar las estructuras complejas aún a los 18 años (hito que sí se da en chicos oyentes a la edad de 8 años). La pronunciación se encuentra intensamente alterada en relación con la entonación, ritmo, tiempo, etc., además de otras distorsiones sintácticas graves. En cuanto a la comprensión, el niño debe valerse de claves visuales que le ayuden a entender la estimulación recibida. Estudios han hallado que la longitud de las oraciones es significativamente inferior en chicos sordos de 17 años respecto de las que logran construir niños oyentes de 8 años. Además, las construcciones oracionales de los niños con deficiencia auditiva son poco variadas sintácticamente y se observa en menor grado la utilización de adjetivos, auxiliares y conjunciones en contraposición a un mayor uso de nombres y verbos, artículos, pronombres y preposiciones también son escasos en chicos no oyentes.
Intervenciones Personalizadas y Futuro
Los niños con discapacidad auditiva tienen necesidades muy diversas. El proyecto Comm4CHILD, apoyado por las Acciones Marie Skłodowska-Curie, pretendía desarrollar métodos nuevos de intervención temprana para abordar este déficit educativo. En el proyecto se reunió a expertos del mundo académico, la industria, el sistema sanitario y los centros de rehabilitación. Se examinaron tres áreas en particular: la diversidad biológica en neuroplasticidad y la adaptación; la cognición; y el lenguaje. En estos tres ámbitos, el equipo del proyecto trabajó para trazar el abanico de habilidades comunicativas de los niños con discapacidad auditiva y desentrañar los predictores biológicos y cognitivos que subyacen a esta diversidad. A continuación, en el proyecto se trató de identificar los modos de ayudar a los niños con discapacidad auditiva de forma más personalizada y específica, mediante el uso de tecnologías y herramientas de intervención nuevas.
En el proyecto se pudo demostrar que las intervenciones tempranas que abordan distintos niveles de discapacidad auditiva pueden ser muy eficaces. Se desarrollaron algoritmos para localizar las estructuras diana específicas en las cirugías de implante coclear con el fin de realizar intervenciones más personalizadas. El equipo del proyecto pudo presentar una serie de recomendaciones relacionadas con la rehabilitación del habla y el apoyo académico a los niños sordos y con discapacidad auditiva. La esperanza es que este proyecto ayude a reducir el impacto de la discapacidad auditiva mal tratada en Europa.
El Instituto Voz es una clínica bilingüe de terapia del habla y terapia ocupacional pediátrica en Washington, DC, que ofrece servicios individualizados según las necesidades específicas tuyas o de tu hijo.