La Terapia Asistida con Animales para Adultos Mayores: Un Enfoque Integral para el Bienestar

El envejecimiento de la población es, actualmente, una de las características más relevantes de la sociedad moderna, lo que se conoce como la “revolución de la longevidad”. En los países industrializados, la mejoría sanitaria y la disminución de enfermedades transmisibles han llevado a un aumento de enfermedades crónicas complejas y a la aparición de más limitaciones en las habilidades de esta población. Esta situación genera una sobrecarga en las personas que se encargan del cuidado de los ancianos.

Todo ello condiciona que la persona anciana sufra una pérdida de su independencia, haciendo inevitable la asistencia y, en ocasiones, necesaria su institucionalización. La población anciana institucionalizada se considera un colectivo vulnerable, y el hecho de estar en una residencia puede generar inconvenientes que fomentan la mala salud. En esta etapa de la vida, las personas pueden presentar problemas de salud que afectan su estado físico, mental y emocional. Algunas, especialmente aquellas que viven en residencias, reciben poca estimulación y experimentan un sentimiento de soledad, pudiendo llegar a aislarse voluntariamente, lo que aumenta sus niveles de ansiedad y depresión.

Foto de una persona mayor interactuando felizmente con un perro de terapia en una residencia

¿Qué es la Terapia Asistida con Animales (TAA)?

La relación entre los animales y los humanos siempre ha existido, pero actualmente se están investigando activamente sus beneficios en la salud y su ayuda para lograr resultados terapéuticos. La investigación sobre terapias no farmacológicas con animales en ámbitos sanitarios, como las residencias, proporciona apoyo emocional, estimulación sensorial y bienestar, tanto físico como psicológico.

Al preguntarnos qué es una terapia asistida con animales (TAA) es inevitable referirnos a ese hermoso vínculo afectivo que se genera entre la persona y el animal. Una terapia de este tipo consiste en intervenciones basadas en objetivos alineados, concebidos, estructurados, tutelados y realizados por profesionales de la salud y la educación. La TAA se ha convertido en un recurso fundamental para el cuidado y la atención de las personas mayores. Incorporar animales en el proceso terapéutico tiene la intención de fomentar restablecimientos en los procesos físicos, psicosociales y cognitivos de un paciente.

Numerosos estudios señalan que la interacción con un perro terapeuta, un gato de terapia u otras mascotas impacta positivamente en el bienestar emocional, físico y social de los mayores. En este contexto, las Terapias Asistidas con Animales (TAA) en los centros geriátricos tienen como objetivo mejorar la salud de las personas mayores.

Diferencia entre Terapias y Actividades Asistidas con Animales

Es importante distinguir entre dos modalidades:

  • Las Terapias Asistidas con Animales (TAA) están diseñadas y supervisadas por profesionales de la salud o la educación. La Terapia Asistida por Animales (TAA) es una alternativa complementaria de salud, que se realiza con perros entrenados especialmente por sus guías (adiestradores) para ayudar a los profesionales clínicos en la rehabilitación del paciente, en aspectos físicos, cognitivos y emocionales.
  • Las Actividades Asistidas con Animales (AAA) son acciones más informales cuyo fin principal es promover la recreación y el bienestar general.

Fundamentación y Evidencia Científica de la TAA

Para comprender la efectividad de la TAA en personas ancianas institucionalizadas, se realiza una revisión de la literatura en bases de datos como Web Of Science, PubMed, CINAHL, CUIDEN y Dialnet. En esta revisión, se llevó a cabo una planificación y un protocolo de revisión de estudios, que incluyó criterios de inclusión y exclusión, así como la síntesis de datos.

Se obtuvieron 29 artículos en total, de los cuales 19 hacían referencia a los beneficios proporcionados por la TAA, 8 a la combinación de la TAA con otras terapias y 6 a la terapia con mascotas robóticas. La distribución geográfica de los estudios mostró que el 63% se realizaron en Europa, el 13% en Asia, el 13% en América del Norte, el 7% en Oceanía y el 4% en América del Sur. Actualmente, cada vez hay más estudios que respaldan su efectividad.

Beneficios Multifacéticos de la TAA en Adultos Mayores

La TAA proporciona grandes beneficios en la población mayor, interviniendo en muchos aspectos y produciendo mejoras en las áreas biológica, social, psíquica y fisiológica. Las terapias asistidas con animales son mucho más que actividades recreativas; representan un enfoque integral para abordar las necesidades físicas, cognitivas y emocionales de las personas mayores. Un aspecto importante de la TAA es su capacidad para promover el vínculo humano-animal, que genera un impacto positivo en la salud mental y física de los residentes. Estas terapias no solo están diseñadas para aliviar síntomas específicos, sino también para enriquecer la calidad de vida general, ofreciendo momentos de alegría y conexión que pueden transformar la rutina diaria en las residencias.

Impacto Emocional y Psicológico

La interacción con animales, especialmente con perros de terapia, genera un efecto calmante y promueve sentimientos de alegría y conexión. Esto se traduce en:

  • Reducción del estrés y la ansiedad: Estudios demuestran que acariciar a un animal disminuye los niveles de cortisol (la hormona del estrés) y aumenta la producción de endorfinas.
  • Prevención de la depresión: La presencia de un animal de compañía puede aliviar la sensación de soledad, común en personas mayores que han perdido a sus seres queridos o que viven alejadas de sus familias.
  • Mejora del estado de ánimo y motivación: La TAA fomenta la presencia de emociones positivas, como el placer, y fortalece la autoestima, ya que tener un animal que responde con afecto ayuda a las personas mayores a sentirse valoradas y útiles.
  • Mitigación de la soledad y el aislamiento: Tras la institucionalización, puede aparecer el sentimiento de soledad y aislamiento, lo que puede conducir a síntomas depresivos, empeoramiento del bienestar psicosocial y problemas de salud mental. Varios estudios demuestran que la TAA en personas ancianas institucionalizadas sirve para paliar dichos efectos, produciéndose una mejora en la percepción de soledad y apareciendo sensaciones de alegría durante y después de la intervención. En un estudio, se realizó el test de síntomas depresivos Yesavage antes y después de la intervención, mostrando mejoras.
  • Gestión de síntomas conductuales y psiquiátricos: La TAA se usa como apoyo a las terapias farmacológicas para el tratamiento de síntomas conductuales y psiquiátricos, ya que produce una mejora en la agresividad, la irritabilidad, la ansiedad y la tristeza.

Estimulación Cognitiva y de la Memoria

Las actividades relacionadas con los animales, como darles instrucciones o recordar sus nombres, fomentan la memoria y las funciones cognitivas:

  • Activación de la memoria: La presencia del animal durante la intervención influye de una manera peculiar en la persona anciana, permitiéndole abrirse y mostrar sus sentimientos y recuerdos pasados. El animal actúa como un “disparador de la memoria”, produciendo la aparición de recuerdos anteriores relacionados con la infancia y la presencia de algún animal. Estos recuerdos, a su vez, al implicar a personas y lugares, hacen que también aparezcan memorias sobre ellos.
  • Mejora de funciones cognitivas: Un estudio realizó el test auditivo verbal de Rey (TAVR) antes y después de la TAA, el TAVR se encarga de medir la capacidad de memoria, de aprendizaje, de retención y de reconocimiento, mostrando beneficios. Incluso la sola presencia del animal genera nuevas dinámicas de atención mental.
  • Fomento del aprendizaje: Un gran número de actividades realizadas en la terapia están orientadas a la memorización o descripción de secuencias, órdenes y ejercicios.

Mejora de la Salud Física y Motricidad

Las terapias asistidas con animales también son una excelente manera de estimular la actividad física y la motricidad, áreas que suelen verse afectadas con el envejecimiento. La interacción con un animal puede ser tan sencilla como lanzar una pelota o acariciarlo, pero sus efectos son asombrosos:

  • Ejercicio moderado y coordinación: Actividades como pasear al perro o realizar juegos sencillos promueven el movimiento y mejoran la coordinación motora. La psicomotricidad, la memoria o el equilibrio son aspectos que el anciano trabaja al pasear al perro.
  • Rehabilitación: En personas con discapacidades físicas o movilidad reducida, las terapias con animales pueden ser parte de programas de rehabilitación que buscan recuperar o mantener ciertas capacidades. La realización de actividades que implican movimientos y desplazamientos puede fortalecer los miembros superiores e inferiores. Las personas mayores pueden realizar actividades complejas que fortalecen su motricidad gruesa, como lanzar objetos o lanzar una pelota y esperar a que el perro vuelva con ella.
  • Mejora de la motricidad fina: Las tareas que requieren movimientos precisos, como cepillar al animal o abrochar su collar, ayudan a mantener habilidades manuales importantes. También pueden realizar acciones más sencillas, que fortalecen su motricidad fina, como realizar puzles, recortar figuras o dibujar. Los perros participan en estas actividades de diversas formas: las personas mayores ponen sobre los perros fichas, recortes de periódico u otros elementos lúdicos que ellos transportan a los demás participantes.
  • Control de la hipertensión: La hipertensión arterial es uno de los factores de riesgo más prevalentes en esta población. La TAA ofrece la oportunidad de controlarla y ayuda a mejorarla a través del fomento del ejercicio físico y de la moderación del estado de estrés.

Fomento de la Socialización

El animal que participa en la TAA es capaz de fomentar las relaciones sociales, rompiendo las barreras de la comunicación entre los propios residentes, lo que conlleva a la integración social de las personas ancianas. Los perros de terapia son facilitadores sociales, aumentando el contacto y la relación entre las personas. El efecto de las terapias en la residencia es que algunas personas mayores quieran hablar entre ellos, reírse juntos durante la terapia y luego continúen hablando durante el resto del día, lo que ayuda considerablemente a la disminución del sentimiento de soledad.

¿Conoces los beneficios de la Terapia Asistida con animales?

TAA para Condiciones Específicas: El Caso del Alzheimer

Entre las personas ancianas institucionalizadas se observa cada vez más el incremento de quienes sufren demencia, y se espera que este hecho vaya en aumento debido a la prevalencia de dicha enfermedad y al envejecimiento de la población, lo que dispara la demanda de servicios de atención. La demencia no tiene cura, pero su progresión se puede ralentizar. Es así como, al realizar la TAA, se encuentran beneficios significativos.

Ante el interrogante del porqué hacer terapia con animales en personas con Alzheimer, la respuesta gira alrededor de la calidad de vida que logran las personas al optimizar no solo su movilidad, sino también su estado de ánimo. Es así como muchas clínicas y centros geriátricos especializados emplean la terapia asistida con perros.

La terapia con perros para el Alzheimer no se trata solo de compañía. Los perros entrenados pueden detectar signos de ansiedad o guiar al paciente durante episodios de desorientación. Aprender comandos como «busca el control remoto» o «trae las zapatillas» activa áreas del cerebro relacionadas con la memoria y la planificación. El Alzheimer suele generar retraimiento, pero los perros actúan como catalizadores sociales.

Es muy beneficioso tener que recordar la hora de sacarlo a caminar, comer o incluso el nombre de la mascota. Bien sea un perro o un gato, estos animales ayudan a quienes padecen de Alzheimer a conservar rutinas y procedimientos diarios. La terapia asistida con animales para personas con Alzheimer consigue reducir los índices de depresión y de estrés, mejorando considerablemente el estado emocional de una persona mayor a través del intercambio afectivo, lo que hace que se sienta acompañado y se mantenga activo físicamente.

Combinación de TAA con Otras Terapias

La TAA, al combinarse con otras terapias, fomenta resultados esperados. Hay varios estudios que demuestran la efectividad de combinar la TAA con:

  • Terapia de juegos: Ha demostrado ser efectiva en personas ancianas.
  • Terapia de Orientación a la Realidad (ROT): La ROT se utiliza para ayudar a la persona a orientarse temporal y espacialmente, y a la misma vez, refuerza la propia identidad.
  • Fisioterapia: El animal no sustituye al fisioterapeuta, simplemente proporciona apoyo en el tratamiento.

Alternativas: Terapia con Mascotas Robóticas

Aunque el uso de animales reales para la TAA puede suponer un problema cuando existe la probabilidad de reacciones alérgicas en la población anciana, las mascotas robóticas ofrecen multitud de beneficios. La terapia con mascotas robóticas impulsa el compromiso y la interacción de las personas ancianas institucionalizadas, lo que ayuda a una disminución del sentimiento de soledad. Se ha observado que la disminución de la soledad está relacionada con el aumento de la interacción social. Igualmente, se producen efectos positivos con respecto al estado de ánimo. Las personas ancianas durante la terapia con mascotas robóticas se encontraban activas, relajadas, sonrientes, cómodas y alegres.

Esquema comparativo entre TAA con animales reales y mascotas robóticas (ventajas/desventajas)

Implementación de la TAA en Residencias

La incorporación de las TAA en residencias requiere una planificación cuidadosa y un equipo multidisciplinar comprometido con el bienestar de los residentes. Desde la selección de los animales hasta la definición de actividades específicas, cada detalle cuenta para obtener buenos resultados de estas intervenciones.

Tipos de Animales Utilizados

Aunque los perros son los protagonistas más frecuentes en las terapias asistidas con animales, no son los únicos que pueden participar. Seleccionar el animal correcto es crucial para garantizar una buena adaptación y obtener los máximos beneficios.

  • Perros de terapia: Por su naturaleza amigable y fácil adiestramiento, los perros son ideales para este tipo de intervenciones. Ayudan a mejorar la socialización y aportan una sensación de seguridad y consuelo. No todos los perros son aptos para terapias; se utilizan razas suficientemente sociables e inteligentes que permitan adiestrarlos para este fin, como Golden Retrievers, Labradores y Poodles, que lideran los rankings por su temperamento estable. Para un paciente postrado, por ejemplo, es más fácil trabajar con un perro pequeño. Estos animales cumplen con protocolos sanitarios estrictos para realizar la terapia.
  • Gatos: Su temperamento tranquilo los hace perfectos para quienes prefieren (o necesitan) interacciones más sutiles, siendo una opción ideal para personas mayores que buscan una mascota de carácter independiente pero con alto poder reconfortante.
  • Caballos: Utilizados principalmente en terapias ecuestres, son ideales para personas con discapacidades físicas o trastornos del desarrollo.
  • Aves y pequeños roedores: Animales como conejos, cobayas o loros también pueden ser parte de actividades terapéuticas, especialmente cuando se busca estimular la motricidad fina o la comunicación.

Actividades Comunes en Sesiones de Terapia

Las sesiones de terapia asistida con animales son flexibles y se adaptan a las necesidades individuales de los residentes. Algunas actividades frecuentes incluyen:

  • Acariciar y cepillar al animal: Ayuda a relajar a la persona y mejora la coordinación motora.
  • Paseos guiados: Perfectos para fomentar la actividad física y proporcionar un sentido de rutina.
  • Juegos interactivos: Lanzar pelotas o esconder objetos para que el animal los encuentre, o incluso participar en circuitos de entrenamiento.
  • Actividades de socialización: Los animales también actúan como mediadores sociales, facilitando la interacción entre los residentes y creando un ambiente más amigable.
  • Actividades cognitivas: Dar órdenes básicas o realizar ejercicios físicos con rutinas de movimientos acordes a la terapia del paciente.

El equipo de rehabilitación gestiona la terapia, en conjunto con técnicos especializados. Con el paciente, el profesional clínico (Kinesiólogo, Terapeuta Ocupacional, Fonoaudiólogo) a cargo de la terapia determina las actividades, que van desde el simple acompañamiento, pasando por interacción lúdica y motivacional (saludar, jugar o acariciar), hasta ejercicios físicos específicos.

La TAA como Pilar del Bienestar Integral

Las terapias asistidas con animales en residencias son una herramienta inestimable para mejorar el bienestar integral de las personas mayores. Sus beneficios abarcan desde la salud emocional hasta la física, proporcionando una experiencia enriquecedora y significativa para quienes participan en ellas. Además, estas terapias destacan por su capacidad de adaptarse a las necesidades específicas de cada individuo, promoviendo su autonomía y calidad de vida. Este tipo de iniciativas son perfectas para integrarse en programas más amplios de atención personalizada para residentes, abordando sus necesidades desde una perspectiva holística y humana.

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