La Visita Domiciliaria en Trabajo Social: Un Enfoque Multidimensional

La visita domiciliaria es una de las técnicas más importantes y enriquecedoras en el trabajo social, considerada una estrategia de intervención emblemática.

Esquema de las etapas de una visita domiciliaria

¿Qué es la Visita Domiciliaria?

La visita domiciliaria consiste en que el trabajador social acude al hogar o entorno familiar del usuario para obtener información directa sobre su situación, observar sus dinámicas relacionales, identificar necesidades y aplicar intervenciones in situ. Esta técnica implica la entrega directa de un servicio de ayuda, información o guía a individuos en su hogar en las áreas de salud, apoyo social o educación (UNITED STATES OF AMERICA, 1990).

De acuerdo con Aracena et al. (2011), este servicio puede estar dirigido a una persona o familia en sus distintas etapas de vida, desde antes de nacer hasta la adultez mayor. En todos los casos, la principal característica es que se lleva a cabo en el propio hogar de las personas y a través de encuentros habituales a lo largo del tiempo, presentándose como una herramienta óptima para poblaciones en condiciones de pobreza o exclusión social, debido a sus dificultades para acceder o desplazarse hacia los sistemas formales de atención social (ARACENA et al., 2011).

Wasik y Bryant (2001) definen la visita domiciliaria como un proceso mediante el cual un agente visitador otorga ayuda a una familia durante un período de tiempo extenso en su propio hogar. El agente visitador puede ser o no un profesional. Históricamente, las visitas al hogar han sido utilizadas por educadores, médicos, enfermeras y trabajadores sociales como una herramienta efectiva para proveer apoyo y servicios a los niños y sus familias (COOK; SPARKS, 2008; WASIK; BRYANT, 2001).

Ventajas de la Visita Domiciliaria

Esta técnica ofrece varias ventajas significativas frente a las entrevistas realizadas en un espacio institucional, potenciando la capacidad de fomento, protección, recuperación y rehabilitación en salud, y facilitando la precisión del diagnóstico:

  • Observación del contexto real: El profesional puede apreciar de primera mano las condiciones de vivienda, nivel socioeconómico, higiene, factores de riesgo, entre otros aspectos. Por ejemplo, en una visita se puede observar hacinamiento, falta de servicios básicos o situaciones de violencia intrafamiliar.
  • Ambiente natural: Las personas suelen sentirse más cómodas y abiertas al expresarse en su propio ambiente familiar, lo que facilita establecer un rapport de confianza.
  • Participación familiar: La visita permite involucrar a todos los miembros de la familia, no solo al usuario principal, obteniendo una visión más integral de sus dinámicas. Por ejemplo, durante la visita, los hijos pueden animarse a expresar sus inquietudes.
  • Intervención directa: Se pueden realizar intervenciones psicosociales, técnicas de resolución de conflictos o consejerías en el momento, acordes a las necesidades puntuales observadas. Por ejemplo, en una discusión entre la pareja, se pueden aplicar técnicas de comunicación asertiva.
  • Seguimiento longitudinal: Las visitas periódicas permiten dar un seguimiento a la evolución de los casos, observar avances, retrocesos y ajustar estrategias. Por ejemplo, controlar la evolución del caso de una madre soltera y sus hijos mes a mes.
  • Balance en la relación de poder: Contribuye a equilibrar la relación asimétrica de poder entre el profesional y la familia, ayudando a construir relaciones de confianza (ALLEN; TRACY, 2004). En el espacio doméstico, las relaciones de poder y resistencia entre las partes tienden a equilibrarse, siendo aparentemente más igualitarias.

En definitiva, las cualidades de las visitas domiciliarias consisten en ofrecer la oportunidad única de obtener información relevante acerca del ambiente familiar, sus recursos y necesidades, y de entregar un servicio individualizado.

Preparación y Ética en la Visita Domiciliaria

La preparación es clave, incluyendo la revisión de información previa del caso, la definición de objetivos, la elección del momento oportuno y la toma de precauciones de seguridad si fuera necesario. Si bien esta exposición a la información es una ventaja de los servicios basados en el hogar, también representa desafíos de naturaleza ética, puesto que dicha información el profesional la utilizará para decidir activar ciertos procesos de ayuda.

Además, las impresiones de las condiciones de vida y experiencias poderosas experimentadas por el agente visitador pueden afectar el establecimiento de límites apropiados, disminuyendo la capacidad para enfocarse en el propósito profesional y haciendo más probable la aparición del síndrome de burnout.

Existe cierto consenso en que, sea o no profesional, el agente visitador debe estar capacitado para realizar la visita, lo cual implica contar con conocimientos técnicos, habilidades y supervisión (WASIK; BRYANT, 2001; AVELLAR; SUPPLEE, 2013; ARACENA et al., 2011).

Atención domiciliaria | Pinceladas educativas

Aplicaciones de la Visita Domiciliaria en Diferentes Campos

En el Campo de la Salud

Estudios realizados en el campo de la salud han determinado que las visitas domiciliarias tienen un impacto positivo en las familias. Concretamente, se han encontrado resultados positivos de las visitas domiciliarias en:

  • La salud de recién nacidos, niños y familias en riesgo social (ACADEMIA AMERICANA DE PEDIATRÍA, 1998; AVELLAR; SUPPLEE, 2013; KITZMAN et al., 1997; BAQUI et al., 2008; GOGIA; SACHDEV, 2010; CRUZ; MARTHE, 2010).
  • Embarazadas (ISSEL et al., 2011).
  • Adultos mayores (BRUGEROLLES; DOIS; MENA, 2008; MEDINA et al., 1998).
  • Apoyo a enfermos terminales (ASCENCIO-HUERTAS; RANGEL-DOMINGUEZ; ALLENDE, 2013; ASTUDILLO; MENDINUETA; GRANJA, 2008).

En el Campo de la Educación

En el campo de la educación, son escasos los estudios aplicados sobre visita domiciliaria tanto a nivel internacional como nacional. Sin embargo, el bienestar y desarrollo social de los niños es uno de los principales propósitos de la visita domiciliaria, por lo que el sistema escolar es un contexto idóneo para realizarlas (WASIK; BRYANT, 2001).

El potencial de aplicarlas desde el ámbito escolar se fundamenta en que la visita domiciliaria es “una estrategia que puede facilitar la participación de los padres en la educación de sus hijos y ayudar a entender mejor el contexto extraescolar y sus influencias en el aprendizaje, cuestiones claves para las escuelas básicas”.

Según Allen y Tracy (2004), existen tres modelos de programas de visitas domiciliarias en escuelas:

  1. Enfocado en los recursos: En este modelo, las visitas se realizan antes o durante el inicio del año escolar a las familias nuevas o de los niveles iniciales, y contemplan la referencia a agencias y servicios para responder a las necesidades familiares.
  2. Enfocado en el riesgo: Aquí las visitas se realizan para incrementar la colaboración entre las familias y las escuelas en temas académicos y de comportamiento, reduciendo que ciertos grupos de niños presenten dificultades de comportamiento o académicas.

Estos autores señalan que las visitas domiciliarias pueden mejorar la conexión entre la escuela y la familia, bajo la premisa de que los padres no necesariamente tienen que ingresar a la escuela para influir e involucrarse en la educación de sus niños; hay actividades importantes de involucramiento que pueden desarrollarse desde el hogar. Así, las visitas domiciliarias pueden proveer mejores mecanismos para responder a la diversidad cultural de las familias de los estudiantes, ya que cada cultura puede lograr el involucramiento de manera distinta o en diferentes caminos, que pueden ser subvalorados o malinterpretados por la escuela.

Resultados de Estudios sobre Visita Domiciliaria

Estudios cualitativos multidimensionales han analizado cómo utilizan la estrategia de visita domiciliaria los estudiantes de Trabajo Social y su opinión sobre las cualidades y dificultades de esta técnica.

Hallazgos Principales

Uso y Valoración

Los estudios confirman que la visita domiciliaria es utilizada y bien valorada por sus aportes por los estudiantes de Trabajo Social. Sin embargo, se detectó que principalmente la utilizan para propósitos de recolección de información sobre el caso o familia intervenida, y no como estrategia para entregar servicios sociales o educativos.

Los trabajadores sociales a menudo restringen la definición de visita domiciliaria a considerarla solo como una estrategia para recabar información de la situación de la familia y el estudiante. Se percibe como una herramienta para profundizar en casos donde la información previa, levantada por el profesor o psicólogo, es insuficiente, y se necesitan más detalles respecto a la dinámica familiar y las condiciones de vida del niño, principalmente para la intervención o las acciones a seguir con esas familias.

Razones para su Aplicación

Una de las razones más frecuentes mencionadas para la aplicación de la visita es la inasistencia del estudiante a la escuela, lo que coincide con lo planteado por Wasik y Bryant (2001). Los participantes también mencionaron su ventaja ante barreras para acceder a las familias, como problemas económicos, o la inefectividad de otros mecanismos, como el llamado telefónico, lo cual es convergente con Allen y Tracy (2004), Wasik y Bryant (2001) y Aracena et al. (2011).

Importancia del Vínculo

Los participantes le asignaron gran relevancia a la visita domiciliaria. La mayoría consideró importante su utilización para potenciar el vínculo con las familias de los estudiantes en su espacio más íntimo. Coincidiendo con Allen y Tracy (2004), los participantes aprecian la capacidad de la visita para estrechar la relación con las familias en un contexto menos masivo y de mayor confianza como el hogar del estudiante. Este aspecto permitiría tener acceso a información privilegiada que no se logra obtener en el contexto escolar.

También se destacó que la visita mejora el vínculo con la familia, permitiendo a las personas sentirse agradecidas por la presencia del profesional en su domicilio y por ver su contexto y condiciones de vida. Además, a veces las visitas se transforman en un espacio de desahogo para los padres que carecen de redes de apoyo familiar para resolver sus problemas.

En casos de estudiantes disruptivos, los inspectores generales acuden al trabajador social para generar otro vínculo, buscando mediar antes de que el apoderado se enfrente a una entrevista con el inspector general donde se le mostrarán las anotaciones del estudiante, logrando así una relación distinta y menos confrontativa en el hogar.

Rol del Trabajador Social en las Escuelas

En la discusión sobre la importancia de la visita domiciliaria, surgió como asunto de interés problematizar el rol que cumplen los trabajadores sociales en las escuelas. Hubo consenso en catalogar su rol como difuso, ya que los desempeños esperados son poco conocidos y las funciones que asumen dependen de la cultura institucional del establecimiento educacional. Esta falta de claridad no concuerda con la literatura, que destaca el rol de los trabajadores sociales en el apoyo a los resultados educativos positivos de los estudiantes a través de la influencia y coordinación de los esfuerzos de la escuela, familia y comunidad (FRANKLIN; GERLACH; CHANMUGAM, 2008; AMERICAN COUNCIL FOR SCHOOL SOCIAL WORK, 2015).

Se propone que las instituciones académicas asuman una función activa para ayudar a determinar el quehacer de los profesionales en el área educacional, aportando una mirada más técnica sobre el rol del trabajador social en las escuelas. Los participantes también destacaron la relevancia de la relación con otros profesionales presentes en las escuelas, enfatizando la interdependencia y la necesidad de mejorar la coordinación entre ellos.

  • El director/a es fundamental para establecer límites con los apoderados.
  • Los inspectores suelen pedir apoyo al trabajador social.
  • Los profesores, aunque importantes, muestran resistencia al trabajo conjunto debido a su exigida situación laboral.
  • Los paradocentes son relevantes, aunque suelen no ser considerados.

Limitaciones Identificadas

Se identificaron varias limitaciones en la realización de las visitas domiciliarias:

  1. Sensación de inseguridad: Los profesionales experimentan una sensación de inseguridad en algunos barrios donde se realizan las visitas, especialmente en relación con la vulnerabilidad social de los hogares. Esta limitación tiene cierto asidero en la literatura, puesto que, según Puls (2006), todo profesional que visita a una persona o familia en su hogar está expuesto a un riesgo del cual debe ser consciente y desarrollar conductas para encontrar soluciones. Sin embargo, los participantes del estudio asocian este peligro a la situación socioeconómica de las familias, una creencia que puede ser errónea, ya que "que una persona viva en un área central, en una casa grande y hermosa, eso no significa que la persona no tenga algún desequilibrio mental, problema con drogas o tendencias violentas" (PULS, 2006).
  2. Dificultad en el desplazamiento: El trabajador social enfrenta dificultades para desplazarse hacia los hogares de los estudiantes debido a la dispersión geográfica, la falta de tiempo profesional y la escasez de recursos económicos para costear los traslados.
  3. Observación parcial: Se observa solo un momento parcial de la situación e historia de la familia, comprendido por el período de realización de la visita, que suele ser menor a los 60 minutos.

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