Seguramente te habrás preguntado en más de una ocasión cómo debe ser tu trato hacia una persona con discapacidad. Posiblemente tengas algún compañero o compañera en el trabajo, algún vecino, conocido o amigo que se traslada en silla de ruedas.
Tal vez, simplemente, sientas cierta curiosidad o miedo al dirigirte a alguna persona con discapacidad que te encuentras por la calle, y te preguntes: ¿le estaré ofendiendo? ¿tendré que ayudarlo? En más de una ocasión, puede que hayas querido ayudar a un ciego, por ejemplo, a cruzar la calle, y no te has atrevido a proponérselo o no has sabido cómo hacerlo.
Hoy en día, muchas personas, producto de mitos y falsos prejuicios, suelen cometer errores al tratar a otras en situación de discapacidad. Queriendo hacer lo "correcto", ofrecen ayuda para acciones que a menudo no son necesarias o son inadecuadas.
La clave es pensar que estamos ante una persona, un individuo con sus fortalezas y debilidades, ya sean físicas o mentales. La discapacidad es solo una característica más de esa persona y no debe ser lo único por lo cual identificarla, y mucho menos apodarla según sus limitaciones, ya que siempre pueden lograr más de lo que te imaginas.
Una buena comunicación empieza con el reconocimiento mutuo y el respeto. Iniciar una conversación con una persona con discapacidad puede generar dudas si no se conoce la forma adecuada de hacerlo. El respeto, la naturalidad y la empatía son fundamentales.
Aproximadamente 1 de cada 4 adultos en los Estados Unidos reporta tener algún tipo de discapacidad. Las discapacidades son parte de la experiencia humana, y promover la comprensión, la dignidad y el respeto es esencial.
Como no todas las discapacidades son iguales ni las personas que las tienen enfrentan los mismos problemas y dificultades, a continuación, te ofrecemos una guía práctica con recomendaciones generales y específicas para cada caso.

Principios fundamentales para una interacción respetuosa
Superar el miedo y comunicarse con naturalidad
No tengas miedo. Lo primero de todo es perder el miedo y no dejar de comunicarse con una persona, probablemente estupenda pero diferente, que puede aportar mucho y que puede enriquecer tu vida, tu forma de pensar, tu actitud y tu mentalidad.
Habla con naturalidad, sin paternalismos. Se trata de una persona con dignidad como tú. Procura ser amable para que ambos estéis cómodos mientras dura la charla, la compañía, la ayuda o el intercambio.
Lo más importante es que no dejes que el temor a decir o hacer algo "incorrecto" te impida conocer a alguien con discapacidad. Si no estás seguro de qué decir cuando os encontréis por primera vez, prueba a decir "Hola" o "¡Me alegro de verte!". Es probable que descubras que tenéis más cosas en común de las que podrías prever.
Estas personas corren el peligro del aislamiento, del rechazo y de la discriminación. No te pierdas sus vivencias, experiencias y ansias de superación.
El lenguaje "persona primero" y la dignidad
Cuida el lenguaje con sensibilidad y sin miedo, no olvidando nunca la dignidad de la persona.
Evita expresiones que "cosifiquen" a la persona con discapacidad y las frases de falsa compasión. Por ejemplo, no es apropiado decir "te llevo", "te traigo" o "pobrecito". En su lugar, es mejor preguntar: "¿Le ayudo a ir a…?" o "¿Necesita ayuda para…?"
El lenguaje "la persona primero" se usa para comunicarse de manera adecuada y respetuosa con las personas con discapacidades y acerca de ellas. Este tipo de lenguaje pone énfasis en la persona y no en la discapacidad.
Evita palabras y frases como "lisiado", "discapacitado" o "en silla de ruedas" como identificación principal. Utiliza el lenguaje de la persona en primer lugar; por ejemplo, di "María es sorda (o tiene problemas de audición)" o "Denise utiliza una silla de ruedas".
Si bien la Convención de Derechos de las Personas con Discapacidad (ONU) establece que lo más adecuado es "Persona con discapacidad" o "Persona en situación de discapacidad", existe debate. Entre la comunidad de personas con discapacidad visual es ampliamente aceptado el uso de la palabra "ciegos" como parte de su identidad, y lo mismo ocurre con "sordos" en la comunidad con discapacidad auditiva.
No olvides que se trata de una persona con dificultades físicas; no es ningún inútil y no está incapacitado.

Comunicación directa y atenta
- Háblale directamente. La persona con discapacidad tiene una valía y una dignidad.
- Hablale siempre de frente cuando te esté mirando.
- No hables muy deprisa, vocaliza bien y procura utilizar palabras sencillas, bien pronunciadas y correctas.
- Si no entiendes lo que te dicen, no finjas. Es mejor pedir amablemente que repitan o aclaren.
- No grites ni lo asustes.
- Si vas a iniciar una conversación, toma tú la iniciativa.
- No te preocupes si, a lo largo de la conversación, se te escapan expresiones como "nos veremos mañana" o "mira esto". Estas son bien recibidas e igualmente devueltas, pues tienen el sentido de un saludo o de llamar la atención, y no son tomadas literalmente.
No asumir, preguntar y respetar la autonomía
- Respeta los ritmos de cada individuo. No pienses que todas las personas con discapacidad son iguales, no olvides que son personas normales.
- Evita los elogios excesivos cuando las personas con discapacidad realicen tareas cotidianas, ya que esto puede ser condescendiente.
- No te ofendas si rechaza tu ayuda. A las personas con discapacidad les gusta hacer las cosas por sí mismas dentro de sus posibilidades.
- Pregunta antes de ayudar a una persona con discapacidad y escucha atentamente sus instrucciones. Si la persona acepta ser ayudada, deja que él o ella sea quien dirija la ayuda.
- Con demasiada frecuencia, la gente asume que las personas con una discapacidad experimentan también otras discapacidades. Esto se conoce como el "efecto contagio". Por ejemplo, alguien puede hablar despacio o en voz alta a alguien que utiliza una silla de ruedas, dando por sentado que tiene una discapacidad auditiva o intelectual adicional.
4. Guía para el trato adecuado a personas con discapacidad física
Pautas específicas para diferentes tipos de discapacidad
Al interactuar con personas con discapacidad física
- Pregúntale si necesita ayuda, en especial si hay problemas de accesibilidad en el lugar donde se encuentran.
- Si la persona acepta ser ayudada con su movilidad, deja que él o ella sea quien dirija la ayuda.
- Si te encuentras de pie, siéntate o ponte en cuclillas para evitar que la persona mire hacia arriba y favorecer una comunicación cómoda.
- No empujes la silla de ruedas de una persona ni tomes el brazo de alguien que camina con dificultad, sin su consentimiento.
- Para saludar físicamente, puedes estrechar la mano, tocar la prótesis de la persona o considerar chocar los puños o los codos, si es apropiado y la persona está cómoda.
Al interactuar con personas con discapacidad auditiva
- Ubícate de manera que tu cara esté iluminada.
- Háblale de frente, porque seguramente la persona necesita ver tus labios, pero modula con naturalidad.
- Consigue chequear si la persona lee los labios; esto puede facilitar la entrega del mensaje.
- Repite la información o las indicaciones si es necesario.
- No debes alzar la voz a menos que la persona lo solicite.
- El hecho de llevar audífonos no significa que la persona escuche claramente, ni que debas gritarle.
- Si se utiliza un sistema de números o llamado a viva voz en un entorno público, recuerda que a la persona sorda alguien deberá avisarle su turno personalmente. Sugierele que se ubique en donde puedan verla y advierte al resto del personal para que lo apoyen.
Al interactuar con personas con discapacidad visual
- Preséntate e identifícate diciendo tu nombre y dónde estás.
- Para saludar, si la persona no extiende la mano, puedes coger la suya para hacerle saber que deseas saludar.
- Indícale si hay más personas presentes.
- Si están teniendo una conversación, avísale si te ausentarás.
- Al ofrecer ayuda para guiarla, la persona puede elegir si toma tu brazo como guía o no.
- Pregunta amablemente si pueden ver algo (baja visión) o no.
- Ten en cuenta que el lenguaje corporal puede no funcionar como forma de comunicación.
- Muchas veces una persona con discapacidad visual detecta el tamaño de una sala, o si se encuentra cerca de una pared, por la forma en que rebota el sonido en sus paredes.
- Ten precaución con los obstáculos: los que están en el suelo son detectables usualmente con bastón, pero los que están a la altura de la cabeza pueden ser muy peligrosos.
- Muchas personas en situación de discapacidad visual (ceguera o baja visión) cuentan con bastón de guía.
Al interactuar con personas con discapacidad intelectual
- La edad de la persona no necesariamente se relaciona con su capacidad de comprensión.
- Si la persona tiene dificultades para comunicarse, ten paciencia y dale el tiempo que necesita para que no se ponga nerviosa.
- Entrega la información de forma sencilla y lenta y asegúrate de que la persona comprende.
- No hables de su limitación con calificaciones ni juicios; seguro entiende más de lo que te imaginas.
Al interactuar con personas con discapacidad psíquica (salud mental)
- Es probable que su condición no resulte evidente al momento de interactuar, sobre todo si se trata de una persona que está en proceso de rehabilitación y que se mantiene compensada con sus medicamentos.
- Si eleva la voz o se altera, no hagas tú lo mismo.
- Es fundamental evitar términos despectivos o sensacionalistas al referirse a personas con problemas de salud mental, promoviendo siempre un lenguaje respetuoso y preciso.

Consideraciones adicionales y preguntas frecuentes
Aunque quieras ser inclusivo y acogedor con las personas con discapacidad, puede que no siempre estés seguro de la etiqueta. Aquí tienes algunos consejos adicionales:
¿Qué hacer si te equivocas?
Sé honesto/a, pide disculpas con naturalidad y pregunta cómo puedes hacerlo mejor.
¿Es adecuado ofrecer ayuda?
Sí. La clave es siempre preguntar primero y respetar la decisión de la persona.
¿Cómo saber el tipo de discapacidad?
No siempre es evidente. Lo más importante es observar, ser respetuoso y, si es necesario, preguntar con tacto.
El contacto físico al saludar
Depende del caso y la comodidad de la persona. Una forma de saludar es estrechar la mano, tocar la prótesis si es visible, o considerar chocar los puños o los codos, siempre con respeto y buscando la señal de aceptación.
La accesibilidad universal
La accesibilidad universal es un derecho. Es importante reconocer y apoyar las iniciativas que buscan eliminar las barreras físicas y sociales.