Evaluación y percepción visual en niños con discapacidad intelectual: fundamentos, evaluación y rehabilitación

La percepción visual se puede definir como la capacidad para interpretar la información que la luz del espectro visible hace llegar hasta nuestros ojos. El resultado de la interpretación que nuestro cerebro hace acerca de esta información es lo que conocemos como percepción visual, vista o visión. De este modo, la percepción visual es un proceso que empieza en nuestros ojos: Fotorrecepción: Los rayos de luz entran por nuestras pupilas y excitan unas células receptoras que se encuentran en nuestras retinas. Transmisión y procesamiento básico: Las señales que producen estas células se transmiten por el nervio óptico hacia el cerebro. Primero pasa por el quiasma óptico (donde la información del campo visual derecho irá al hemisferio izquierdo, mientras que la información del campo visual izquierdo irá al hemisferio derecho) y después la información hace relevo en el núcleo geniculado lateral del tálamo. Elaboración de la información y percepción: Finalmente, la información visual captada por nuestros ojos es enviada a las cortezas visuales del lóbulo occipital. En estas estructuras cerebrales, la información es elaborada y enviada al resto del cerebro para permitirnos interactuar con ella.

Características que intervienen en la percepción visual

Iluminación y el contraste: vemos que hay un conjunto de líneas más o menos iluminado y que tiene un perímetro que lo diferencia del resto de objetos del ambiente y del fondo. Tamaño: es una circunferencia de unos setenta centímetros de diámetro. Forma: tiene forma circular. Posición: está a tres metros de mí, a mi derecha. Color: es blanco con pentágonos negros. Unidad: hay uno, y es una entidad distinta al suelo. Uso: sirve para jugar al fútbol. Se chuta con el pie. Relación personal con el objeto: es como el que utilizamos para entrenar. Nombre: es un balón de fútbol. Este último proceso también es conocido como denominación. Si te han parecido muchos pasos, piensa que nuestro cerebro hace este procesamiento de manera constante y extremadamente rápida. Además, nuestro cerebro no percibe pasivamente la información, sino que aporta el conocimiento que tiene para completar lo que percibe (de ahí que podamos saber que un balón es esférico aunque lo veamos plano en una foto). En el lóbulo occipital del cerebro y en los lóbulos colindantes (lóbulo temporal y lóbulo parietal) hay diversas áreas especializadas en cada uno de los procesos expuestos. Por lo general, una correcta percepción va a necesitar que todas estas áreas trabajen coordinadamente.

Ejemplos de percepción visual: La conducción es una de las actividades del día a día más complejas y que más funciones cognitivas implica. La percepción visual es una de las bases de la conducción. Si falla alguno de los procesos de la percepción visual, probablemente pondríamos en peligro nuestra vida y la de los demás. Es imprescindible descifrar correcta y rápidamente la posición de la carretera y de los coches, la velocidad a la que se mueven, etc. Cuando un niño está en clase, su agudeza visual y su percepción deben ser óptimas para que no pierda detalle de lo que están explicando en clase. La alteración de esta capacidad puede derivar en una bajada del rendimiento académico del niño. En las artes visuales, como la pintura, la percepción visual lo es todo. Si queremos dibujar un cuadro y queremos que resulte realista y atractivo, tendremos que poner a prueba nuestra percepción visual y cuidar cada detalle, cada matiz de color, cada perspectiva… Por supuesto, para apreciar el arte también es necesaria una buena percepción visual, no vale simplemente con ver. La percepción visual es esencial para cualquier actividad que implique vigilancia o supervisión. Un guarda de seguridad que no perciba correctamente lo que aparece en las cámaras de vigilancia no va a poder realizar correctamente su trabajo. En nuestro día a día empleamos constantemente la percepción visual. Si vemos un autobús en la carretera, conforme se acerca a nosotros, su imagen se hace más grande en nuestra retina. No obstante, nuestro cerebro es capaz de interpretar que esos cambios no son reales. Seguimos viendo al autobús con el tamaño de siempre, como el mismo objeto independientemente de lo cerca o lejos que esté de nosotros. Además, necesitamos la percepción visual para desplazarnos, para no confundirnos al tomar la medicación, al cocinar, al limpiar la casa, etc.

Patologías y trastornos asociados a problemas en la percepción visual

La alteración de la percepción visual puede venir dada por diversos problemas y dificultades a diferentes niveles. La falta total o parcial de visión por daño de los órganos perceptivos implicaría una incapacidad para percibir (ceguera). Puede producirse por un daño en el propio ojo (como una lesión ocular), en las vías que envían la información del ojo al cerebro (como un glaucoma) o por un daño en las áreas cerebrales encargadas de analizar dicha información (como un ictus o un traumatismo craneoencefálico). No obstante, la percepción no es un proceso unitario. Hay daños más específicos que pueden alterar de manera concreta cada uno de los procesos antes explicados. Los trastornos de este tipo vienen dados por daños selectivos en las áreas cerebrales encargadas de los procesos alterados. Estos déficits son conocidos como agnosias visuales. La agnosia visual sería la incapacidad de reconocer objetos aprendidos, a pesar de mantener correctamente preservada la agudeza visual. Clásicamente se dividen en dos tipos: Agnosia perceptiva (pueden ver las partes de un objeto, pero hay una incapacidad para entender el objeto como un todo) y Agnosia asociativa (puede entender el objeto como un todo, pero no puede saber de qué objeto se trata). Es difícil entender la experiencia perceptiva de la gente con estos trastornos porque, aunque realmente “ven”, la sensación que tienen es la de ser ciegos. Además, hay trastornos aún más específicos, como la Acinetopsia (incapacidad de ver movimiento), Acromatopsia (incapacidad de ver colores), Prosopagnosia (incapacidad de reconocer caras familiares), Alexia (incapacidad adquirida para leer), etc. Además de estos trastornos, en los que se pierde la capacidad de percibir información visual (o parte de ella), también se pueden dar trastornos en los que la información percibida se altera o en los que se percibe información visual inexistente. Esto podría ser el caso de las alucinaciones de la esquizofrenia u otros síndromes. Además, también se han descrito un tipo de ilusiones visuales en gente que ha perdido la visión: el Síndrome de Charles-Bonnet. En este caso, la persona ha de haber perdido la visión y, tras un largo periodo en el que su cerebro no recibe actividad visual, empieza a activarse de manera errónea, provocando ilusiones visuales en las que se ven figuras geométricas o personas. No obstante, a diferencia de las alucinaciones de la esquizofrenia, las personas que sufren este síndrome, saben que las cosas que ven no son reales.

¿Cómo medir y evaluar la percepción visual?

La percepción visual nos permite realizar muchas de las actividades de nuestro día a día. Nuestra capacidad para transitar e interactuar con un entorno repleto de obstáculos depende directamente de la calidad de nuestra percepción visual. Así, evaluar nuestra percepción puede ser de gran ayuda en diferentes ámbitos de la vida: en ámbitos escolares (saber qué niño va a tener dificultades para leer los libros o ver la pizarra), en ámbitos médicos (saber que un paciente puede confundir la medicación o no se puede valer por sí solo en su entorno) o en ámbitos profesionales (prácticamente cualquier trabajo va a requerir lectura, observación o supervisión). A través de una evaluación neuropsicológica completa podemos valorar de una manera eficaz y fiable las diferentes habilidades cognitivas, como la percepción visual. El test que ofrece CogniFit para evaluar la percepción visual está inspirado en el test clásico NEPSY (de Korkman, Kirk y Kemp, 1998). Gracias a esta tarea se podrá obtener la capacidad de decodificación de los elementos que se presentan en el ejercicio así como la cantidad de recursos cognitivos de los que dispone el usuario para comprender y realizar la tarea de la manera más eficiente posible. Además de la percepción visual, el test también mide denominación, tiempo de respuesta y velocidad de procesamiento.

Inserta aquí una infografía sobre el procesamiento visual y sus componentes

La exploración visual, rastreo visual o escaneo visual se puede definir como la capacidad para buscar activamente la información relevante de nuestro entorno, de manera rápida y eficiente. Es decir, el rastreo visual es lo que nos permite dar con aquello que queremos encontrar con la mirada. Esta función es de gran importancia, pues la usamos en una gran cantidad de situaciones cotidianas. El rastreo visual es una función de la percepción visual dirigida por la atención que nos permite detectar y reconocer estímulos visuales. Cuando queremos encontrar algo en nuestro entorno, se lleva a cabo por una cadena de procesos interrelacionados: Atención focalizada y selectiva, Percepción visual, Reconocimiento, Rastreo visual. Si se altera cualquiera de estos procesos, seremos incapaces de encontrar nada mediante la visión, ya sea porque no demos con el estímulo (mala atención), no distingamos el estímulo del resto del entorno (mala percepción), no reconozcamos el estímulo como tal (mal reconocimiento) o no hagamos unos movimientos oculares adecuados (mala exploración visual). La práctica y el entrenamiento cognitivo puede mejorar nuestro rastreo visual.

Gráfico de procesos del rastreo visual: atención, percepción, reconocimiento, exploración

Test de resolución REST-SPER, Test de programación VIPER-PLAN, Test de rastreo WOM-REST, Test de Celeridad REST-HECOOR, Test de exploración SCAVI-REST: ejemplos de pruebas para evaluar y medir el rastreo visual. Mediante una completa evaluación neuropsicológica podemos medir de una manera eficaz y fiable las diferentes habilidades cognitivas, como el rastreo visual. El test que ofrece CogniFit para evaluar el rastreo visual está basado en los tests clásicos Continuous Performance Test (CPT), el Test pf Memory Malingering (TOMM), la Hooper Visual Organisation Task (VOT), en el Variables of Attention (TOVA) y en el Torre de Londres (TOL). Además de rastreo visual, el test también mide tiempo de respuesta, velocidad de procesamiento, memoria de trabajo y percepción espacial, percepción visual, planificación, coordinación ojo-mano y atención focalizada.

La rehabilitación de la percepción visual se basa en la plasticidad cerebral. CogniFit dispone de una batería de ejercicios y juegos diseñados para rehabilitar los déficits en la percepción visual y otras funciones cognitivas. El cerebro y sus conexiones neuronales se fortalecen con el uso de las funciones que dependen de éstos. De modo que, si ejercitamos frecuentemente la percepción visual, las conexiones cerebrales de las estructuras implicadas en esta capacidad se fortalecerán. CogniFit está formado por un completo equipo de profesionales especializados en el estudio de la plasticidad sináptica y procesos de neurogénesis. Esto ha permitido la creación de un programa de estimulación cognitiva personalizado para las necesidades de cada usuario. Este programa da comienzo por una precisa evaluación de la percepción visual y otras funciones cognitivas fundamentales. En base a los resultados de la evaluación, el programa de estimulación cognitiva de CogniFit ofrece de forma automatizada un entrenamiento cognitivo personalizado para fortalecer la percepción y otras funciones cognitivas que se consideren necesarias según la evaluación. Es imprescindible llevar a cabo un entrenamiento constante y apropiado para mejorar la percepción visual. CogniFit dispone de herramientas de evaluación y de rehabilitación para optimizar esta función cognitiva. Para una correcta estimulación son necesarios 15 minutos al día, dos o tres días a la semana. Se puede acceder al programa de estimulación cognitiva de CogniFit mediante internet. Hay gran variedad de actividades interactivas, en forma de divertidos juegos mentales, que pueden realizarse mediante ordenador.

Esquema de intervención de rehabilitación de la percepción visual basada en plasticidad

¿Qué es la exploración visual o escaneo visual?

La exploración visual, rastreo visual o escaneo visual se define como la capacidad para buscar activamente la información relevante de nuestro entorno, de manera rápida y eficiente. El rastreo visual es una función de la percepción visual dirigida por la atención que nos permite detectar y reconocer estímulos visuales. La atención focalizada y la atención selectiva desempeñan un papel clave en detectar y fijar la mirada. La percepción visual nos permite distinguir, identificar e interpretar formas, colores y luces. En cada barrido ocular tratamos de cotejar aquello que vemos con lo que estamos buscando. Si se altera cualquiera de estos procesos, seremos incapaces de encontrar nada mediante la visión. La práctica y el entrenamiento cognitivo puede mejorar nuestro rastreo visual.

Ejemplos de rastreo visual: policías, militares, dependientes de tiendas, relaciones públicas, conductores, estudiantes en clase, deportistas. La exploración visual tiene un papel importante en la educación y en la seguridad vial. Un análisis de las condiciones laborales muestra la relevancia del rastreo visual en múltiples contextos.

Infografía de rastreo visual y etapas de procesamiento

Patologías y trastornos asociados a problemas en el rastreo visual: heminegligencia, anopsia, ceguera, agnosia, síndromes de alucinaciones y otras alteraciones de la exploración visual. Se describen pruebas y enfoques para evaluar rastreo visual y su relación con otras funciones, como la memoria de trabajo, la percepción espacial y la atención. La evaluación del rastreo visual puede beneficiar ámbitos académicos, clínicos y profesionales.

Diagrama de flujo de evaluación del rastreo visual y sus pruebas

La rehabilitación del rastreo visual se apoya en la plasticidad cerebral y en programas de estimulación cognitiva. CogniFit ofrece pruebas basadas en CPT, TOMM, VOT, TOVA y TOL, y propone entrenamientos adaptados que fortalecen el rastreo visual, la percepción espacial y la atención focalizada. Se recomienda un entrenamiento constante, alrededor de 15 minutos al día, dos o tres días a la semana, con acceso en línea a través de internet.

Relación entre percepción visual y TEA (Trastornos del Espectro Autista)

Es habitual encontrarnos con personas con autismo, principalmente niños/as, que tienden a rechazar actividades como hacer los deberes del colegio, jugar con pelotas, juegos de atención o de memoria visual. Se observan conductas como ladear la cabeza para leer, acercarse en exceso al papel, parpadear mucho o dificultades para realizar tareas que implican ambas manos a la vez, como recortar con tijeras, entre otras. El sistema vestibular influye sobre la orientación espacial e impacta directamente sobre la coordinación bimanual o la capacidad para realizar actos motores cruzando la línea media. Cuando hay dificultades para procesar correctamente la información vestibular, la persona también puede presentar problemas de percepción visual. La percepción visual es el proceso por el cual se extrae información del entorno y hace referencia a tareas con componentes visuo-espaciales. En ciertos casos se recomienda una valoración oftalmológica adicional.

Esquema de interacción entre sistema vestibular, percepción visual y TEA

Para una persona con TEA, enfrentarse a actividades que requieren percepción visual puede generar frustración o nerviosismo. Es importante que, ante dificultades, se solicite evaluación de profesionales cualificados y se inicie una intervención que aborde adecuadamente los sistemas implicados. Si estos aspectos no se abordan de manera adecuada pueden interferir en el aprendizaje, el rendimiento académico y la interacción social. Imagina que vas a jugar tu primer partido de pádel, y el resto de jugadores tienen un largo recorrido; comentarios de otros pueden generar angustia o frustración, afectando la experiencia de aprendizaje o juego en pares. Esto ilustra la necesidad de enfoques adaptados a personas con TEA para favorecer su inclusión educativa y social.

Actividades para trabajar y mejorar la percepción visual

Desde la Fundación ConecTEA se realiza coordinación con familias y profesionales para referir conductas relacionadas con la percepción visual y la coordinación motora. Es importante valorar con profesionales cualificados para localizar la base del problema. ¿Crees que tu hijo/a puede tener un problema de percepción visual? ¿Has identificado dificultades y utilizado estrategias específicas?

La literatura internacional y regional muestra la necesidad de instrumentos específicos para la evaluación de la discapacidad visual, la variabilidad entre tipos y grados de deficiencia y la influencia de factores como edad y sexo. Se enfatiza la importancia de una evaluación que considere la discapacidad visual de forma diferenciada, así como la necesidad de revisar la evolución oftalmológica, la etiología y la funcionalidad visual para planificar intervenciones adecuadas.

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