Estrategias para la Educación Musical en Adultos Mayores

El retiro, en muchos casos, implica un cambio significativo en la identidad personal y ajustes sociales que coinciden con una reconceptualización individual de la propia imagen y el sentido del lugar en el mundo. Si bien la libertad que acompaña al retiro puede enriquecer la vida, también puede contribuir a las ansiedades que habitualmente acompañan las incertidumbres y las elecciones. Una orientación positiva del tiempo libre en el adulto mayor retirado o a punto de retirarse da una vida nueva y ha de ser un compromiso que no solo atañe al individuo, sino también a la sociedad en la cual está inserto, la cual, mediante instituciones adecuadas, debe fomentar y desarrollar programas destinados a ello.

Una nueva actividad colaborará en la construcción de una nueva identidad, fortalecida por la nueva socialización y por la visión como parte de un nuevo contexto, compatibilizándolo con los nuevos roles de la vida adulta (abuelazgo, cuidado de padres muy mayores, etc.).

La Música como Clave para un Envejecimiento Activo y Pleno

Las actividades artísticas en general y la música en particular, promueven el bienestar de las personas y son un recurso eficaz en la adquisición y fortalecimiento de lazos sociales y operaciones cognitivas y afectivas a toda edad. Escuchar y, sobre todo, hacer música, provee de modos de entender y desarrollar la identidad, el bienestar y la autoestima (muchas veces degradada en la adultez por la falta de habilidades). La música es una herramienta que nos sirve de refuerzo y nos acompaña cuando estamos sufriendo momentos difíciles a cualquier edad. Además, nos permite experimentar placer y es una forma de comunicación y socialización, lo que permite compartir esta gratificación con otras personas.

La música contribuye a:

  • Un envejecimiento positivo y sentirse competente.
  • Mejorar la fluencia verbal y la memoria.
  • Fomentar la independencia y alejar sentimientos de aislamiento y soledad.
  • Promover la plenificación y planificación del tiempo.
  • Estimular la motivación y la felicidad interior.
  • Potenciar la contención y la creatividad.
  • Aumentar los niveles de energía y reducir el estrés.
  • Mantener las funciones físicas y cognitivas.

La ejecución instrumental, además, ayuda a liberar los dedos de la artritis, mantener el tono muscular, mejorar la lateralidad, el funcionamiento cardíaco y respiratorio, y ofrece una visión más juvenil de la vida. A través de la música, los adultos mayores pueden descubrir nuevas obras, recordar antiguas, mantener un aprendizaje continuo, probar lo nuevo, y sostener sueños para el futuro y la apertura a nuevas posibilidades. Las experiencias estéticas del pasado y del presente, asociadas a obras musicales, están inseparablemente ligadas a ciertas experiencias vitales. Hacer música, cantando o tocando un instrumento, es un modo de expresar nuestro interior profundo. La música puede evocar recuerdos y facilitar la recuperación de información almacenada, e influye en la liberación de neurotransmisores como la dopamina y la serotonina, que regulan el estado de ánimo.

Foto de adultos mayores en una clase de música, tocando instrumentos o cantando

Desafíos Actuales en el Acceso a la Educación Musical para Mayores

A pesar de los múltiples beneficios, el sueño de aprender o retomar la música puede quedar truncado. El acceso al aprendizaje de la música y a la ejecución instrumental y vocal está circunscrito, en muchos casos, a escuelas públicas o privadas cuyo alumnado es mayoritariamente joven. Tanto la metodología como los tiempos de aprendizaje, se aplican a las destrezas y habilidades motrices de esa franja etaria, dejando a los mayores pocas opciones.

Para los adultos mayores, a menudo, solo queda tomar clases aisladas con profesores particulares, en la soledad de sus estudios, sin contacto con pares, o integrar un coro de mayores en los cuales poca música se aprende (aunque muchas músicas) y mucho menos aún educación vocal. Cuando hablamos de educación musical para mayores, no nos referimos a actividades de musicoterapia, sino a una verdadera y completa educación musical para mayores autónomos e independientes, cuyas posibilidades no son distintas a las de los jóvenes, aunque el punto de partida sea diferente.

Es cierto que pueden existir condicionamientos psicomotrices y a veces cognitivos, pero, desde el lado positivo, hay una vida entera de vivencias musicales, de audición melódica, armónica, rítmica, de género y estilo, de estéticas y emociones. Estas experiencias activarán la memoria auditiva e histórica y pueden facilitar la comprensión de ciertos elementos técnicos de la disciplina musical. Sin embargo, algunas "sombras" pueden surgir, como la duda de si se podrá aprender a esta edad, el miedo al ridículo de una audición, el tiempo a invertir, las exigencias del aprendizaje y, principalmente, dónde ir para aprender.

La mayoría de las carreras de las Universidades de Mayores tienen la música como materia teórica con poca práctica, historia, conceptos, escucha activa, educación auditiva, análisis formal básico, lenguaje musical, y coros (como instrumento y socialización). A excepción del Coro (en general más tendientes a la socialización que a la música), no existe, en muchos programas, un hacer música mediante el aprendizaje instrumental sistematizado, unido a la teoría, con métodos de aprendizaje ad hoc para mayores.

Estrategias Pedagógicas Específicas para la Enseñanza Musical

Comprender al Alumno Adulto

Entre las circunstancias que rodean a la educación musical, ha de tenerse en cuenta que un adulto, ya experto en otras lides, debe sentarse como un niño, como una tabula rasa, ante el nuevo desafío de aprender o retomar un instrumento. El primer año será el más difícil, enfrentando posturas corporales viciadas y desarrollando nuevas habilidades con un cuerpo que puede sentirse agarrotado y torpe. Es crucial ser paciente, sin apuros. Los métodos milagrosos no existen; el aprendizaje debe darse con el tiempo del que se disponga, mientras va aumentando la confianza, el enamoramiento y la identificación con el instrumento y con el arte, identidad que también se pone en valor frente a los otros (la familia, los amigos, la sociedad).

Proceso de Aprendizaje y Complejidad Musical

Para ejecutar una pieza musical, aún la más simple, es necesario procesar mucha información sincronizada y simultáneamente (notas, tempo, compás, dinámicas, expresión, etc.). Pocas actividades plantean situaciones tan complejas, con tantas operaciones, en tan poco tiempo y con la necesaria anticipación para poder operarlas a la vez, pues no son solo exigencias mentales, sino también físicas y expresivas.

Ventajas de la Enseñanza Grupal

Realizar clases grupales, sobre todo en el inicio del aprendizaje, que es la parte más dura, es de gran ayuda y el puntapié para futuras ejecuciones en ensamble. A la vez, refuerza la asimilación con el rol que cada uno juega en el grupo, con su voz o su instrumento. Las actividades musicales en grupo, como cantar o tocar, favorecen la interacción social y el sentido de pertenencia.

EJERCICIOS DE CONCENTRACIÓN PARA ADULTOS MAYORES

El Rol Fundamental del Docente

Unas palabras deben dirigirse especialmente a los docentes de educación musical para mayores. Entender cómo la música puede facilitar el mejoramiento del bienestar requiere de personas con una sensibilidad especial a las necesidades de los otros. El reforzamiento de la enseñanza con palabras y gestos de motivación y estímulo es imprescindible en toda edad, pero especialmente en la edad adulta.

La persona mayor que pretende comenzar una nueva actividad de una significación tan alta para su vida como el aprendizaje de un instrumento, canto o coro, sabe que el desafío es muy grande. Los profesores, como significantes de la identidad musical y social de sus alumnos mayores, deben ser facilitadores no solo del aprendizaje, sino también de la gradual identificación y compromiso emocional con la tarea para la superación de sus dificultades. De lo contrario, la falta de motivación hará que el alumno abandone la actividad.

Hacia el Desarrollo de Programas de Educación Musical Específicos

En resumen, los alumnos mayores pueden aprender distintos instrumentos y disciplinas (piano, guitarra, cuerdas, vientos, canto, coro, teoría, lenguaje y apreciación musical, etc.) en el contexto de sus habilidades y posibilidades propias, tanto motrices como cognitivas y de aprendizaje. Esto debe realizarse con metodologías y tiempos propios de su edad, junto a la socialización con personas en igualdad etaria, quienes también estarán haciendo lo que tanto les gusta y que han postergado toda su vida.

Consideramos imperioso y urgente la necesidad de desarrollar Programas de Educación Musical específicos para mayores. La razón se funda en el propósito de la educación musical y en la consideración crítica de qué y por qué enseñamos música a este segmento de la población, reconociendo el profundo impacto que la música tiene en el cerebro, en la evocación de recuerdos, en la regulación del estado de ánimo y en la mejora de las habilidades verbales. Incorporar la música en la vida diaria de los adultos mayores puede transformar su bienestar integral.

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