Picor en Adultos Mayores: Causas y Tratamientos

El prurito, o picor en la piel, es un problema común que afecta a las personas mayores. Es uno de los motivos más frecuentes por los que los pacientes de edad avanzada acuden al alergólogo o al dermatólogo. Esta sensación irritante que incita a rascarse puede darse no solo en el contexto de dermatosis, sino también como síntoma secundario de otras enfermedades. Comprender sus causas y tratamientos es fundamental para mejorar la calidad de vida en esta etapa.

Esquema de las capas de la piel y cómo el envejecimiento las afecta

Particularidades de la Piel en la Vejez

El envejecimiento de la piel se caracteriza por cambios significativos en sus distintas capas. Con la edad, la piel pierde su capacidad para retener humedad, lo que se debe a varios factores:

  • Disminución de la producción de lípidos y la hidratación: La piel está recubierta por una película protectora llamada película hidrolipídica, que contiene sustancias grasas, sebo y agua. Esta película actúa como barrera cutánea. Con la edad, disminuye la producción de sebo y sudor por parte de las glándulas sebáceas y sudoríparas, respectivamente. Por ejemplo, se calcula que las glándulas sebáceas de las mujeres de 60 años pierden un 40 % de su actividad.
  • Función de barrera del estrato córneo comprometida: Se producen cambios en la composición de los lípidos epidérmicos y un aumento de la pérdida de agua transepidérmica (TEWL). El estrato córneo es esencial para reducir la TEWL y ofrecer protección frente a los factores externos, estando sujeto a un recambio celular constante. Con la edad, estos procesos de descamación pueden cambiar, contribuyendo al aspecto típico de la piel seca.
  • Ralentización de la capacidad regenerativa: La capacidad de la piel para regenerar su función de barrera frente a irritantes como los tensioactivos o el jabón alcalino se ralentiza en las personas mayores.

Estos cambios hacen que la piel del adulto mayor sea más propensa a la sequedad (xerosis cutis), una causa muy común de picor en esta población, con una prevalencia que oscila entre el 38 y el 85%. Una mayor tendencia a la hiperqueratosis, el eritema y los episodios de picor puede explicarse por estas alteraciones de la función de barrera cutánea.

Causas del Picor en Adultos Mayores

El picor en la piel puede ser un síntoma de una amplia variedad de condiciones. Según la clasificación IFSI (“International Forum for the Study of Itch”), se distinguen las siguientes posibles causas de prurito crónico:

1. Enfermedades Dermatológicas

  • Xerosis (piel seca): La causa más común de picor en el adulto mayor, debido a los cambios relacionados con la edad en la barrera protectora y la incapacidad de producir sebo y enzimas generadoras de ceramidas.
  • Eccema (dermatitis atópica): Una erupción roja, seca y con picazón que puede persistir hasta la edad adulta o comenzar en ella. La barrera cutánea se debilita, permitiendo la salida de humedad y la entrada de irritantes.
  • Urticaria: Aparece por alergias, estrés, calor, ejercicio o exposición al sol, con ronchas elevadas y pruriginosas.
  • Psoriasis: Se debe a un sistema inmunitario hiperactivo que produce un exceso de células cutáneas, acumulándose en manchas inflamadas y con picazón.
  • Dermatitis seborreica y por contacto: Afecciones inflamatorias de la piel que pueden causar picazón. La dermatitis de contacto se produce cuando la piel entra en contacto con alérgenos (como níquel, hiedra venenosa) o irritantes (productos químicos, jabones).
  • Infecciones cutáneas: Fúngicas y bacterianas (impétigo, foliculitis), así como parasitarias (sarna, piojos).
  • Picaduras de insectos: Mosquitos, chinches, ácaros pueden causar picor intenso.

2. Enfermedades Sistémicas

Cuando el picor es un síntoma secundario de enfermedades no dermatológicas, un examen exhaustivo es crucial. Estas incluyen:

  • Insuficiencia renal crónica
  • Enfermedades hepáticas (colestasis)
  • Enfermedades tiroideas (hipertiroidismo o hipotiroidismo)
  • Diabetes
  • Anemia (ferropenia)
  • Ciertos tipos de cáncer: Como linfomas (incluyendo el síndrome de Sézary, una forma leucémica de micosis fungoide) o neoplasias ocultas.
  • Alergias: A alimentos (leche, cacahuete, huevo, pescado), ambientales (polen, ácaros) o por picaduras.

3. Trastornos Neurológicos

Ocurre cuando el sistema nervioso se confunde, ordenando a los nervios de la piel que piquen sin una causa física directa. Ejemplos incluyen:

  • Neuropatía: Daño nervioso, a menudo causado por enfermedades degenerativas de la columna vertebral.
  • Herpes zóster (culebrilla): Reactivación del virus de la varicela que causa erupciones dolorosas y pruriginosas.
  • Esclerosis múltiple o accidente cerebrovascular (apoplejía).

4. Síntomas Psicológicos/Psicosomáticos

El estrés, la ansiedad, la depresión, el trastorno obsesivo-compulsivo y la psicosis pueden empeorar el picor o ser su causa principal, especialmente si no hay una explicación física.

5. Causas Farmacológicas

Muchos medicamentos pueden inducir picor, incluso si no se es alérgico. Algunos ejemplos incluyen:

  • Antibióticos (como la amoxicilina)
  • Inhibidores de la ECA (para la hipertensión)
  • Alopurinol (para la gota)
  • Amiodarona (para problemas de ritmo cardíaco)
  • Diuréticos
  • Estrógenos
  • Opioides (analgésicos de prescripción)
  • Simvastatina (para el colesterol alto)
  • Analgésicos de venta libre como el paracetamol, ibuprofeno y naproxeno sódico.

Además, tratamientos como la diálisis renal, la quimioterapia y la radioterapia también pueden desencadenar picor.

6. Génesis Multifactorial o Poco Clara (Prurito Senil)

El prurito senil se refiere al picor que afecta a las personas mayores y forma parte de los denominados pruritos sine materia, es decir, de origen no dermatológico y sin ninguna lesión cutánea que pueda explicarlo. Se establece este diagnóstico una vez descartadas todas las demás posibles causas, que son muy numerosas en los ancianos (debido a su fragilidad, múltiples patologías y medicaciones). Se trata fundamentalmente del picor asociado al proceso de envejecimiento natural.

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Diagnóstico del Picor en Adultos Mayores

Es muy importante averiguar la causa del picor, lo cual puede llevar tiempo e implica un examen exhaustivo. El picor puede afectar áreas pequeñas (cuero cabelludo, un brazo, una pierna) o extenderse a todo el cuerpo. A veces, el picor se presenta sin cambios perceptibles en la piel, pero otras veces se manifiesta con enrojecimiento, marcas de rascado, protuberancias, manchas, ampollas, piel seca y agrietada, o parches coriáceos y escamosos.

En el proceso diagnóstico, el médico realizará:

  1. Anamnesis detallada: Preguntará sobre la intensidad y localización del picor, el momento del día en que aparece (si interrumpe el sueño), alergias conocidas, convivencia con animales, viajes, profesión, síntomas asociados, y el uso de fármacos y drogas. Si el picor es generalizado, crónico y sin lesiones dermatológicas claras, se sospechará de una causa subyacente.
  2. Exploración física completa: Se examinará la piel en su totalidad, buscando lesiones secundarias al rascado, ganglios linfáticos agrandados o visceromegalias.
  3. Pruebas complementarias: Si la causa no es evidente, se solicitarán análisis para descartar enfermedades internas.
    • Análisis de sangre: Hemograma completo (para anemia o leucocitosis), velocidad de sedimentación, ferritina, creatinina, glucemia, colesterol, bilirrubina total, transaminasas y hormonas tiroideas.
    • Análisis de orina: Sedimento de orina.
    • Estudios específicos: Proteinograma, ecografía abdominal o biopsia cutánea si la sospecha diagnóstica lo recomienda (por ejemplo, en casos como el síndrome de Sézary, donde un diagnóstico precoz es crucial).
    • Radiografía de tórax: Para buscar agrandamiento de ganglios linfáticos.
    • Estudio de huevos y parásitos en heces.

Si no se encuentra ninguna alteración exploratoria o analítica, especialmente en pacientes ancianos, se inclinará la sospecha hacia la sequedad de piel, manteniendo un seguimiento periódico para no perder de vista la posibilidad de una neoplasia oculta.

Tratamientos del Picor en Adultos Mayores

El objetivo principal del tratamiento es eliminar la causa del picor. En muchos casos, las medidas de autocuidado y los tratamientos básicos son suficientes; sin embargo, en situaciones más complejas, se requerirán medicamentos o terapias específicas.

1. Medidas Generales y Autocuidado

  • Identificar y evitar desencadenantes: Evitar el contacto con sustancias irritantes, ropa de lana, baños muy calientes, aire seco o productos de limpieza agresivos.
  • Hidratación diaria de la piel: Usar cremas hidratantes no perfumadas, sin conservantes ni aromatizantes, que contengan glicerina, niacinamida o pantenol. Aplicar al menos una vez al día, idealmente después del baño, sobre la piel húmeda.
  • Uso de limpiadores suaves: Productos que contengan tensioactivos suaves son aconsejables, ya que la piel envejecida tiene una capacidad regenerativa más lenta.
  • Evitar el rascado: Cubrir la zona afectada, mantener las uñas cortas y usar guantes durante el sueño para evitar el rascado inconsciente.
  • Baños y duchas: Rápidos, con agua tibia (evitar el agua muy caliente), y secar la piel con palmaditas suaves en lugar de frotar.
  • Humidificador: Puede proporcionar alivio si el aire en casa es seco.
  • Manejo del estrés: Técnicas como el asesoramiento, la terapia de modificación de conducta, acupuntura, meditación y yoga pueden ayudar, ya que el estrés y la ansiedad pueden empeorar el picor.

2. Tratamientos Tópicos

  • Emolientes: Son el tratamiento de primera línea para el prurito localizado y la xerosis. Los hidratantes que contienen una mezcla de lípidos cutáneos fisiológicos (ceramidas, colesterol, ácidos grasos) ayudan a restaurar la función de barrera y aliviar los síntomas. Los emolientes adecuados pueden contener aditivos con propiedades antipruriginosas, como urea, polidocanol, mentol o palmitoiletanolamida.
  • Corticosteroides tópicos (TCS): Proporcionan efectos calmantes del picor gracias a su acción antiinflamatoria, siendo útiles en dermatosis inflamatorias. Sin embargo, su uso prolongado puede debilitar la función de barrera de la piel y causar efectos como telangiectasias o púrpura senil.
  • Inhibidores tópicos de la calcineurina (ITC): Se usan para afecciones inflamatorias como la dermatitis atópica y seborreica. Además del efecto antiinflamatorio, alivian el picor activando los canales TRPV1, lo que produce desensibilización. Son preferibles a los TCS para uso a largo plazo, ya que no causan atrofia cutánea.
  • Cremas calmantes específicas: Para dermatitis atópica o eccema, existen productos sanitarios que reparan la barrera cutánea dañada y alivian el picor.

3. Tratamientos Orales y Sistémicos

Estos tratamientos requieren prescripción y supervisión médica, teniendo en cuenta el riesgo de interacciones farmacológicas, especialmente en adultos mayores.

  • Antihistamínicos H1:
    • Primera generación: Bloquean el receptor H1 y pueden inhibir la liberación de mediadores mastocitarios. Sin embargo, debido a que atraviesan la barrera hematoencefálica, causan sedación y efectos secundarios anticolinérgicos (sequedad de boca, diplopía, dificultades miccionales), lo cual es especialmente problemático en personas mayores, aumentando el riesgo de delirio y Alzheimer. Por ello, deben evitarse o usarse con extrema precaución.
    • Segunda generación (más recientes): Como fexofenadina, cetirizina, levocetirizina, loratadina, rupatadina y ebastina, tienen un riesgo menor de efectos sedativos y anticolinérgicos.
  • Antiepilépticos (Gabapentinoides): Fármacos como la gabapentina y la pregabalina pueden aliviar el picor neurogénico o neuropático.
  • Corticosteroides orales: Tratamientos breves pueden ser útiles en casos severos, siempre bajo estricta supervisión médica.
  • Biológicos:
    • Dupilumab: Anticuerpo monoclonal que bloquea IL-4 e IL-13, reduciendo el prurito en dermatitis atópica y otras dermatosis.
    • Nemolizumab: Anticuerpo monoclonal dirigido contra la IL-31, ha demostrado reducir el picor.
    • Omalizumab: Anticuerpo monoclonal que se une a la IgE, recomendado para urticaria crónica que no responde a antihistamínicos.
  • Antagonistas de los receptores de neurocinina-1 (NK-1R): Como aprepitant o tradipitant, impiden que la sustancia P (que juega un papel esencial en el picor) se una a su receptor.
  • Pequeñas Moléculas:
    • Inhibidores de la Janus quinasa (JAK): Disponibles en forma oral (baricitinib, upadacitinib, abrocitinib) y tópica (delgocitinib, ruxolitinib), dirigidos a citocinas implicadas en la patogénesis de la dermatitis atópica (IL-4, IL-13, IL-31, IL-17).
    • Inhibidores de la fosfodiesterasa (PDE)-4: Crisaborol (tópico) y apremilast (oral), que alivia el prurito en psoriasis.
  • Inmunomoduladores:
    • Ciclosporina y Azatioprina: Eficaces en afecciones inflamatorias de la piel, pero con efectos secundarios significativos (hipertensión, nefrotoxicidad para ciclosporina; náuseas, anemia para azatioprina).
    • Micofenolato mofetilo (MMF): Bloquea la proliferación de linfocitos con menor toxicidad que la ciclosporina, eficaz en urticaria crónica y eccema.
  • Fototerapia: En casos de picor persistente, puede ser una opción de tratamiento.
Tabla con las causas y tratamientos del picor en adultos mayores

Cuándo Buscar Atención Médica

Aunque el picor común es pasajero, si se mantiene en el tiempo, es más fuerte, genera malestar, interrumpe el sueño o no mejora con las medidas de autocuidado después de un par de semanas, es esencial buscar atención médica. El picor crónico (más de seis semanas) puede afectar gravemente la calidad de vida, provocando ansiedad, insomnio o depresión. Además, el rascado prolongado puede causar lesiones cutáneas, infecciones y cicatrices. Una evaluación médica permitirá identificar la causa subyacente y aplicar el tratamiento más adecuado.

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