El herpes zóster (HZ), comúnmente conocido como "culebrilla", es una erupción cutánea dolorosa causada por la reactivación del virus varicela-zóster (VVZ), el cual permanece en estado de latencia en los ganglios de las raíces dorsales o pares craneales tras una infección primaria por varicela. En el adulto mayor, esta condición requiere una atención especial debido a la disminución progresiva de la inmunidad celular y un mayor riesgo de complicaciones severas.

Manifestaciones clínicas y diagnóstico
El cuadro clínico suele comenzar con una fase prodrómica (1 a 5 días) caracterizada por síntomas inespecíficos, sensación de quemazón, picazón o hiperestesia localizada en un dermatoma (neuralgia preherpética). Posteriormente, aparecen las lesiones vesiculares, descritas a menudo como el "signo de la gota de rocío sobre el pétalo de la rosa", distribuidas habitualmente de forma unilateral en el tronco, muslos o región ocular.
El diagnóstico es eminentemente clínico, basándose en la apariencia y distribución de las lesiones. En casos atípicos, como el zóster sine herpete (dolor sin erupción cutánea), puede requerirse confirmación mediante:
- Reacción en cadena de la polimerasa (PCR) del líquido de las vesículas.
- Inmunofluorescencia directa para antígeno VVZ.
- Cultivo viral (de baja sensibilidad).
Tratamiento del herpes zóster agudo
El objetivo principal del tratamiento es acortar la replicación viral, aliviar el dolor, acelerar la curación y prevenir la neuralgia postherpética (NPH).
Terapia antiviral sistémica
El tratamiento con fármacos antivirales (aciclovir, valaciclovir, famciclovir o brivudina) es más efectivo si se inicia en las primeras 72 horas tras la aparición del exantema. En pacientes mayores de 50 años o con inmunosupresión, el inicio precoz es una indicación urgente para minimizar el daño neural.
| Fármaco | Ventajas |
|---|---|
| Valaciclovir / Famciclovir | Mejor biodisponibilidad y posología más cómoda que el aciclovir. |
| Brivudina | Administración en dosis única diaria; útil en insuficiencia renal. |
Control del dolor
El manejo analgésico debe adaptarse a la intensidad del dolor:
- Dolor ligero-moderado: Paracetamol, metamizol o antiinflamatorios no esteroideos (AINE).
- Dolor moderado-severo: Opioides potentes (tramadol, oxicodona, morfina).
- Coadyuvantes: En pacientes mayores, el uso temprano de antidepresivos tricíclicos (como la amitriptilina o nortriptilina) ha demostrado gran eficacia en la prevención de la NPH.
Las medidas locales, como compresas frías, lociones de calamina y antisépticos (permanganato potásico 1/10.000), ayudan a aliviar la sintomatología en la fase aguda. Se deben evitar las curas oclusivas y los corticoides tópicos.
🔴 Lo que DEBES SABER sobre el HERPES ZÓSTER | Síntomas y Tratamiento @drapilarochoa - Dermatologa
Complicaciones: La Neuralgia Postherpética (NPH)
La NPH es la complicación más frecuente, definida como un dolor que persiste más de 90 días después del inicio del rash. Afecta a más del 30% de los pacientes mayores de 80 años. El dolor suele describirse como quemante, punzante o como una descarga eléctrica, afectando gravemente la calidad de vida, el sueño y la salud psicológica del paciente.
Prevención y vacunación
La prevención es la estrategia más efectiva para evitar las consecuencias a largo plazo del HZ. Actualmente, se recomiendan vacunas recombinantes, las cuales son seguras y eficaces incluso en personas mayores o con inmunocompromiso, superando las limitaciones de las antiguas vacunas de virus vivos atenuados.
Nota importante sobre el contagio: Un paciente con herpes zóster puede transmitir el virus a personas que no han padecido varicela, principalmente a través del contacto directo con el líquido de las vesículas. Se debe evitar el contacto estrecho con mujeres embarazadas y personas inmunodeprimidas mientras las lesiones no estén en fase de costra.