Abandono Social del Adulto Mayor: Un Desafío Urgente en Hospitales y Sociedad

La situación de los adultos mayores que sufren abandono es una problemática creciente y compleja en muchas sociedades contemporáneas. Lo que a menudo se presenta como casos aislados en los medios de comunicación, como el de una persona mayor que permanece hospitalizada durante meses pese a tener el alta médica, no debe ser leído como una historia triste más. Estas situaciones son, en realidad, una señal de alerta sobre una falla estructural profunda que afecta a la dignidad, el cuidado, la autonomía y la seguridad de las personas de la tercera edad.

El hospital, en este contexto, no es el lugar donde empieza el abandono, sino el espacio donde este se vuelve visible, evidenciando un problema social y sanitario de mayor envergadura. No basta con la indignación pública; la Convención sobre los Derechos de las Personas Mayores es vinculante y su incumplimiento constituye una infracción a los derechos humanos fundamentales.

El Panorama Demográfico y Social del Envejecimiento

En las últimas décadas, los países de América Latina y el Caribe han experimentado profundos cambios demográficos, caracterizados por la reducción de la fecundidad y la mortalidad, así como un significativo aumento de la esperanza de vida. Como resultado, la estructura poblacional se ha modificado de forma radical, y se proyecta que en menos de 20 años la cantidad de personas mayores se duplicará (Huenchuan, 2012).

Este incremento de la población mayor representa un desafío y una oportunidad. Según datos del Censo, los hogares conformados por personas de 65 años o más aumentaron desde 4,3% en 1992 a 11,6% en 2024. Se proyecta que un número significativo podría corresponder a viviendas unipersonales habitadas por este segmento de la población. Esta realidad eleva los riesgos en seguridad social, exposición a delitos y daño en la salud mental al vivir en soledad. Chile, por ejemplo, ha envejecido rápidamente, pero sus políticas no han avanzado al mismo ritmo.

Infografía: Tendencias demográficas de envejecimiento en América Latina y el Caribe

Aumento de la Población Mayor y Desafíos Familiares

El aumento de la población mayor viene en aumento, lo que requiere un mayor esfuerzo por parte de todos los actores sociales. La vejez, como señala Macarena Rojas, directora ejecutiva del Centro UC Estudios de Vejez y Envejecimiento, es una realidad heterogénea. Mientras algunos adultos mayores de rangos etarios menores permanecen activos laboralmente, muchos otros enfrentan desprotección o abandono.

Tradicionalmente, en sociedades como la chilena, el acompañamiento familiar era un pilar fundamental. Sin embargo, esto se ha modificado. Las familias se han transformado, hay menos hijos para cuidar, acompañar o sostener a los mayores. Frecuentemente, los familiares viven en ciudades o regiones distintas, y algunas personas mayores, por voluntad propia, desean mantener su independencia. Esta dinámica familiar cambiante contribuye a la vulnerabilidad de este grupo.

¿Qué es el Abandono del Adulto Mayor? Definiciones y Manifestaciones

El abandono del adulto mayor puede entenderse como la falta de acción para atender sus necesidades. Esta situación de desamparo, por parte de quien había asumido la responsabilidad de cuidarlo o estaba a cargo de su custodia, es lo que conceptualizamos como abandono. La Suprema Corte de Justicia de la Nación se ha pronunciado en el sentido de que el Abandono de Personas ocurre cuando el obligado o quien tiene el deber deja de proporcionar los medios de subsistencia sin causa justificada (Suprema Corte de Justicia de la Nación, 2010).

El abandono social es una realidad cuya consecuencia es la ausencia del reconocimiento que todos los seres humanos necesitan para desarrollarse satisfactoriamente. El reconocimiento social de todos sus miembros es el pilar del crecimiento de una colectividad.

El Maltrato en el Contexto del Abandono

Relacionado con el abandono, el maltrato se define como un acto único o repetido que causa daño o sufrimiento a una persona de edad, o la falta de medidas apropiadas para evitarlo, que se produce en una relación basada en la confianza. Este puede adoptar diversas formas, como el maltrato físico, psíquico, emocional o sexual, y el abuso de confianza en cuestiones económicas.

Con base en estas características, se advierte que el tipo principal de abandono que sufre el adulto mayor es la falta de atención y cuidado por parte de los familiares, lo cual afecta directamente los aspectos psicológicos y emocionales. Por las exigencias que impone la sociedad, la familia y, en último término, el individuo también llevan a que el adulto mayor se margine y sea abandonado.

Causas Multifactoriales del Abandono

El abandono del adulto mayor es un fenómeno multicausal, lejos de las explicaciones absolutistas que enfatizan un solo factor (económico, psicológico, etc.) (Makowski, 2010). Las causas pueden ser muy diversas y entrelazadas:

Factores Socio-Culturales y Actitud Negativa

  • Una actitud negativa que la sociedad tiene hacia este grupo, a menudo de rechazo cultural.
  • La discriminación en torno a la edad, o edadismo, que los posiciona como vulnerables. La Encuesta Nacional sobre Discriminación en México (ENADIS) 2010 muestra que las personas adultas mayores son consideradas el cuarto grupo de población vulnerable a la discriminación.
  • Cambios sociales y culturales que han neutralizado los valores tradicionales que protegían a la familia y, en especial, a los adultos mayores (Flores Lozano, 2000).

Transformación Familiar y Pobreza de Recursos

  • La transformación de las estructuras familiares, con menos hijos para cuidar o sostener a los mayores, y la distancia geográfica entre miembros.
  • La salida a la calle y el consecuente rompimiento con el entorno familiar obedecen a un conjunto de factores como violencia, maltrato y abuso sexual, pobreza e insuficiencia de recursos materiales, abandono, aburrimiento y sobrecarga de tareas en el hogar.
  • Historias personales de abandono familiar, maltrato y abuso sexual, y privación afectiva.

Desafíos Socioeconómicos y de Seguridad Social

  • La dimensión tecno-económica, donde las personas excluidas se ubican en sectores económicamente débiles o al margen de la transformación tecnológica.
  • La dimensión sociopolítica, donde las personas sin protección social carecen de acceso a una vivienda digna o a un trabajo estable.
  • La falta de una pensión que garantice una efectiva seguridad social es un problema que enfrentan la mayoría de las naciones.
Esquema: Factores que contribuyen al abandono del adulto mayor (sociales, familiares, económicos)

Consecuencias del Abandono: Soledad, Indigencia y Riesgos

Las consecuencias del abandono son devastadoras para los adultos mayores, afectando su bienestar en múltiples niveles.

Impacto en la Salud Mental y Física

El aislamiento y la soledad en el anciano son cada vez más patentes en una sociedad inmersa en una creciente competitividad y deshumanización. Se ha observado que aproximadamente el 20 por ciento de la población experimenta la soledad y el abandono social, en un entorno de estrés y violencia. Esta realidad eleva los riesgos en seguridad social, exposición a delitos y daño en la salud mental al vivir en soledad. Llegar a la tercera edad, en muchos casos, puede ser sinónimo de soledad.

El abandono afecta directamente los aspectos psicológicos y emocionales del adulto mayor, quienes sufren el déficit de funcionamiento de las instancias sociales y familiares. También alude a la deriva individual, a dejarse ganar por el sufrimiento y no poder trascender la intemperie.

La Indigencia como Manifestación Extrema de Exclusión

La exclusión tiene múltiples facetas, y las calles y los espacios públicos de las ciudades son, principalmente, los escenarios por donde transitan los cuerpos de la exclusión. La indigencia es una manifestación social caracterizada por el desarraigo y la estigmatización de hombres y mujeres adultos que viven y satisfacen sus necesidades en las calles de las zonas urbanas (Rojas, 2006).

Los adultos mayores en situación de indigencia se ven obligados a crear una nueva forma de vida, adecuándose a la calle y extrayendo los beneficios que esta les puede otorgar para su supervivencia. Construyen una nueva forma de vivir y socializar y se desenvuelven en un entorno mediático y discriminante, el cual no es una opción, sino una obligación. Makowski (2010) señala que el abandono es otro de los signos que marcan la experiencia de la exclusión, donde el descuido familiar se resemantiza en el abandono de instituciones que no logran retenerlos, experimentando finalmente un abandono social que los deja sin un lugar.

Fotografía: Adulto mayor en situación de calle

Estigmatización Social y Pérdida de Vínculos

Las personas en situación de calle deben sumar a sus precarias condiciones de vida una estigmatización que los señala como culpables de su destino e individuos peligrosos. Erving Goffman (1963) define el estigma como el proceso en el cual la reacción de los demás estropea la "identidad normal" de una persona, haciendo referencia a un atributo profundamente desacreditador.

La exclusión de las personas en indigencia se alimenta de esta estigmatización social. Sus condiciones de vida, apariencia y actividades productivas llevan a que se les califique como "peligrosos", "delincuentes", "improductivos" o "vagabundos", lo que justifica acciones de represión y, por ende, de exclusión social. Este proceso de exclusión se conjuga con el desarraigo que experimentan en sus historias de vida, sufriendo una constante pérdida de vínculos y redes sociales como la familia, amigos y trabajo.

El Hospital: Donde el Abandono se Hace Visible

Aunque el abandono es un problema social amplio, los hospitales se convierten en un punto crítico donde esta realidad se hace innegablemente patente. La prolongada estancia de adultos mayores con alta médica, pero sin un lugar a dónde ir, es una manifestación dolorosa de este fenómeno. En 2022, el 71% de los casos de abandono observados en este contexto correspondieron a hombres.

Casos Emblemáticos y la Realidad Hospitalaria

Ejemplos recientes ilustran la gravedad de la situación. El fallecimiento de un adulto mayor de 94 años en la comuna de Independencia, cuyos restos en estado de abandono se hallaron al interior de su casa, y el rescate de una mujer de 87 años con indicios de desnutrición en una habitación rodeada de basura en El Quisco, demuestran que, si bien no son directamente situaciones hospitalarias, reflejan un abandono social extremo que bien podría haber terminado en una sala de urgencias.

Cuando una persona mayor permanece hospitalizada por falta de alternativas de cuidado, no estamos solo ante un problema sanitario o social, sino ante una posible infracción al derecho a la dignidad, al cuidado, a la autonomía y a vivir con seguridad. El sistema de salud no siempre sabe "dónde dejarlos" una vez que reciben el alta, lo que es un reflejo de la falta de opciones y de la actitud de rechazo que la sociedad a veces tiene. Este panorama evidencia la necesidad de un registro acucioso de estos casos.

Ilustración: Adulto mayor en cama de hospital con un reloj, simbolizando larga estancia

Marco Jurídico y Derechos del Adulto Mayor (Ejemplo del Estado de México)

La protección de los derechos de los adultos mayores es fundamental para combatir el abandono. La Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948) establece que todo individuo tiene derecho a la vida, la libertad y la seguridad de su persona (art. 3), a la seguridad social y a la realización de todos los derechos económicos, sociales y culturales esenciales para el desarrollo de su personalidad (art. 22).

Legislación de Protección y Obligaciones Familiares

En el Estado de México, por ejemplo, en 2008 fue promulgada la Ley del Adulto Mayor con la finalidad de otorgarles derechos a quienes se encuentren domiciliados o de paso por la entidad. El artículo 5 de esta ley establece que los adultos mayores deben ser sujetos de programas de asistencia social en caso de desempleo, discapacidad y pérdida de sus medios de subsistencia, así como de programas para tener acceso a una casa hogar, albergue u otras alternativas de atención integral si se encuentran en situación de riesgo o desamparo.

Asimismo, el artículo 33 de la misma ley, en concordancia con el Código Civil (Art. 4.135), menciona la obligación de la familia hacia los adultos mayores de otorgarles alimentos extraordinarios, incluyendo todo lo necesario para el sustento, habitación, vestido, atención médica y hospitalaria. El artículo 4.131 del Código Civil también hace mención de que los hijos están obligados a dar alimentos a los padres.

En el ámbito penal del Estado de México, aunque la ley no establece derechos y obligaciones específicas para los adultos mayores, sí les otorga protección cuando alguno de los derechos asegurados por otras leyes les sea quebrantado o violado por actos u omisiones de sus familiares u otras personas. Se considera abandono de personas cuando alguien obligado por ley, sin motivo justificado, abandona a sus dependientes sin recursos para atender sus necesidades de subsistencia, independientemente de que se inicie o no la instancia civil. La conducta desplegada en este tipo es la de omitir el auxilio en virtud de que la persona es incapaz de cuidarse.

Desafíos en la Exigibilidad y Denuncia de Derechos

A pesar de la existencia de dichos ordenamientos jurídicos, en la realidad, los derechos de los adultos mayores se ven transgredidos por quienes tienen la obligación o el resguardo. Frecuentemente, el anciano se niega a denunciar o demandar, toda vez que existe una relación sentimental con la persona que tiene el deber (Consejo Estatal de la Mujer y Bienestar Social, 2014). En muchas ocasiones, temen las consecuencias que podría tener esa denuncia tanto para ellos como para los posibles agresores.

Los estudios han demostrado que la gran mayoría de los adultos mayores no conocen cuáles son sus derechos, lo que limita su exigibilidad y propicia actos de discriminación, abandono y maltrato. Las leyes que les permitan tener una vida plena siguen siendo escasas o de indefinida exigibilidad. Es notorio que el fenómeno del maltrato y el abandono está presente en la población adulta mayor, a manos de quien tiene su resguardo o responsabilidad de cuidarlo.

Soluciones y Hacia un Sistema de Cuidados Robusto

El abandono del adulto mayor requiere un enfoque integral y acciones contundentes para garantizar su bienestar y derechos. Para abordar esta situación de vulnerabilidad, es fundamental un mayor esfuerzo por parte de todos los actores sociales.

Priorización de Derechos y Aprendizajes Internacionales

Algunos podrían argumentar la falta de recursos, cupos o programas suficientes. Sin embargo, precisamente para eso existen los derechos: para obligar a priorizar. Denunciar estos casos, llevarlos a tribunales y exigir el cumplimiento de la Convención sobre los Derechos de las Personas Mayores no es confrontar al Estado, sino hacer valer un compromiso fundamental.

La experiencia internacional muestra que este problema puede abordarse si se reconoce a tiempo. Esta experiencia demuestra que no basta con reaccionar cuando el caso aparece en la prensa. Se necesita anticipación, sistemas de alerta, redes comunitarias, servicios domiciliarios, apoyo a cuidadores y una institucionalidad capaz de actuar antes de que la situación se vuelva extrema. Estos sistemas deben ser acordes a las nuevas exigencias y, por supuesto, sostenibles.

Necesidad de un Sistema Integral de Cuidados

Mientras no exista un sistema de cuidados suficientemente robusto, seguirán apareciendo situaciones límite que ponen en riesgo la dignidad de las personas mayores. Es evidente un incumplimiento por parte del Estado en garantizar una protección efectiva a este sector de la población. Es crucial ir más allá de solo atender las enfermedades crónicas, enfocándose en un envejecimiento saludable y en la atención integral en salud.

Cuidados para el adulto mayor

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