La discapacidad forma parte de la experiencia humana y es consustancial a ella. Se estima que 1300 millones de personas, es decir, el 16% de la población mundial, sufren actualmente una discapacidad importante. Este fenómeno complejo es el resultado de la interacción entre afecciones como la demencia, la ceguera o las lesiones medulares, y una serie de factores ambientales y personales. Comprender este concepto es fundamental para promover la inclusión efectiva en todos los ámbitos de la sociedad.
La discapacidad no solo abarca limitaciones físicas o mentales, sino también cómo estas interacciones con el entorno pueden generar barreras que dificultan la participación plena de las personas con discapacidad (PcD) en la vida cotidiana. La diversidad funcional puede ser física, cognitiva, intelectual o sensorial, así como una combinación de todas ellas.

Evolución del Concepto de Discapacidad
El concepto de discapacidad ha evolucionado significativamente a lo largo del tiempo. Antiguamente, se abordaba desde una perspectiva médica, haciendo alusión a las deficiencias individuales como algo que tratar o curar. Sin embargo, este modelo biomédico entendía la discapacidad como un estado que empezaba donde terminaba la salud, constituyendo una categoría separada. En contraste, el Modelo Social considera la discapacidad fundamentalmente como un problema de naturaleza social y como un asunto centrado en la integración completa de las personas en la sociedad, y no como un atributo inherente a la persona.
Actualmente, la definición de discapacidad reconoce que es un fenómeno complejo que abarca tanto las deficiencias personales como las barreras impuestas por el entorno. La Organización Mundial de la Salud (OMS) asume que todos podemos experimentar en un momento determinado de nuestra vida un deterioro de la salud y, por tanto, un cierto grado de discapacidad, extendiendo la salud y la discapacidad por igual a lo largo del continuo de la vida y de todas sus facetas.
Según la OMS (2001), el término discapacidad se emplea para referir algún tipo de limitación en la actividad diaria, deficiencia o restricciones en el ejercicio del derecho de participación. Una deficiencia implica una problemática que puede afectar de forma estructural a una persona, modificando la función física o corporal normativa. Sin embargo, la OMS también reconoce que el término "deficiencia" tiene una connotación negativa, y en el contexto de la diversidad, se busca un enfoque más inclusivo.
La Ley Chilena N°20.422 define a la persona con discapacidad como "aquella que teniendo una o más deficiencias físicas, mentales, sea por causa psíquica o intelectual, o sensoriales, de carácter temporal o permanente, al interactuar con diversas barreras presentes en el entorno, ve impedida o restringida su participación plena y efectiva en la sociedad, en igualdad de condiciones con las demás".
La Clasificación Internacional del Funcionamiento, de la Discapacidad y de la Salud (CIF) de la OMS
A nivel médico y social, como concepto relacionado con la salud y el bienestar, la discapacidad cuenta con una clasificación internacional de referencia. La más importante es la Clasificación Internacional del Funcionamiento, de la Discapacidad y de la Salud (CIF), establecida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 2001.
La CIF constituye el marco conceptual de la OMS para una nueva comprensión del funcionamiento, la discapacidad y la salud. Es una clasificación universal que establece un marco y lenguaje estandarizados para describir la salud y las dimensiones relacionadas con ella. Pone el acento en la salud y el funcionamiento, entendiendo el funcionamiento como lo referente a las funciones corporales, las actividades y la participación, y la discapacidad como lo relativo a deficiencias, limitación de actividades o restricción de la participación. Adicionalmente, la CIF también considera los factores contextuales (ambientales y personales) que interaccionan con estos componentes.
Este modelo integral del funcionamiento, la discapacidad y la salud consta de tres componentes esenciales:
- Funciones y estructuras corporales: Relacionadas con las funciones fisiológicas/psicológicas y los elementos anatómicos. Su ausencia o alteración se conciben como deficiencias.
- Actividad: Se refiere a la ejecución individual de tareas. Las dificultades para realizarlas son las limitaciones.
- Participación: Se refiere al desenvolvimiento en situaciones sociales. Los problemas que el individuo experimenta en tal desenvolvimiento constituyen las restricciones.
Estos tres componentes están integrados bajo los términos "funcionamiento" y "discapacidad", y dependen tanto de la condición de salud como de su interacción con los factores personales y ambientales. Los factores contextuales pueden ser externos (ambientales, como actitudes sociales, características arquitectónicas, clima, etc.) o internos (personales, como edad, sexo, biografía, educación, etc.). El impacto de los factores contextuales es tan importante que pueden actuar como facilitadores o como barreras.
La CIF, que actualmente es coordinada por el equipo de la Clasificación, Terminología y Estándares (CTS) de la OMS, sirve como marco de referencia para toda la OMS y para otras agencias especializadas de las Naciones Unidas. Su modelo de entendimiento del funcionamiento humano como una experiencia universal es también la base de caracterización de la discapacidad de la Convención de Derechos de las Personas Discapacitadas de la ONU, aprobada en 2006 en Nueva York.
Tipos de Discapacidad según la Clasificación Oficial de la OMS
Esta clasificación, establecida en todos los países, divide la discapacidad en cuatro grandes tipos:
- Discapacidad Física o Motora: Afecta a cualquier parte del cuerpo, sea interna (discapacidad orgánica) o externa (discapacidad funcional). Por ejemplo, una parálisis de una extremidad o problemas para respirar.
- Discapacidad Intelectual: Afecta la capacidad de las personas para desarrollarse con su entorno y la sociedad en general, incluyendo el aprendizaje, el trabajo intelectual o las actividades diarias. A menudo, el desarrollo de personas con diversidad funcional de tipo intelectual es más efectivo con adaptaciones en el entorno y los apoyos necesarios.
- Discapacidad Sensorial: Afecta a uno o varios de nuestros sentidos (vista, oído, olfato, gusto y tacto). Puede haber una combinación, como la sordoceguera o aquella que afecta al olfato y el gusto.
- Auditiva: Deficiencias permanentes en la percepción de sonidos y la discriminación de su localización, tono, volumen y calidad, lo que dificulta la comunicación oral.
- Visual: Problemas en la calidad de la visión, resultado de factores como traumatismos, infecciones virales, edad, causas hereditarias o congénitas.
- Discapacidad Psicosocial: Relacionada directamente con las enfermedades mentales, desde la depresión hasta los trastornos bipolares. Puede atenuarse con tratamientos específicos y en muchas ocasiones puede pasar desapercibida.
Las personas pueden tener cualquiera de estas afecciones, o una combinación de ellas. Algunas, como las auditivas, pueden ser evidentes y requerir ayuda especial. Otras, como las dificultades de aprendizaje, pueden no ser perceptibles hasta una edad más avanzada.
Estructura Operacional y Cuantificación de la CIF
La CIF consta de 1.424 categorías mutuamente excluyentes que cubren un espectro exhaustivo de la experiencia humana, organizadas en una estructura jerárquica de 4 niveles de menor a mayor precisión. Estas categorías están indicadas por códigos alfanuméricos que permiten clasificar el funcionamiento y la discapacidad a nivel individual y poblacional.
Para cuantificar la magnitud de un problema en las diferentes categorías CIF, se usan los calificadores CIF. Estos son descriptores de calidad ponderados matemáticamente que registran la presencia o severidad de un problema a nivel corporal, personal o social. Un problema puede suponer un deterioro, una limitación o una restricción, y puede calificarse desde 0 (no problema: 0-4%) hasta 4 (problema total: 96-100%). Los factores ambientales, por su parte, se cuantifican con una escala negativa o positiva que indica si actúan como barrera o facilitador.
La instrumentalización de la CIF para fines prácticos ha llevado al desarrollo de grupos de categorías (núcleos básicos) útiles para la clínica, la provisión de servicios o la investigación. Estos núcleos básicos son abreviados o extensos, según la intención sea estudiar condiciones específicas o realizar aplicaciones integrales multidisciplinares. Existen núcleos básicos para enfermedades muy prevalentes, cubriendo todo el proceso de enfermedad y la cadena sanitaria.
La Clasificación Internacional de Funcionamiento y la parálisis cerebral
Impacto de la Discapacidad en la Sociedad y Políticas de Inclusión
La discapacidad tiene un impacto considerable en la vida de las personas, y factores como la orientación sexual, la religión, la raza, la etnia y la situación económica pueden contribuir a desigualdades en relación con la salud.
Factores que Contribuyen a las Desigualdades en Salud
Las personas con discapacidad se enfrentan a situaciones injustas que derivan en desigualdades en materia de salud:
- Factores Estructurales: Experimentan capacitismo, estigmatización y discriminación en todas las facetas de su vida, lo que afecta su salud física y mental. Suelen quedar al margen de las intervenciones de salud pública, lo que las perjudica a ellas y a sus cuidadores.
- Sistema de Salud: Se enfrentan a barreras en todos los aspectos del sistema de salud, incluyendo actitudes negativas del personal, instalaciones e información inaccesibles, y falta de recopilación y análisis de datos sobre discapacidad.
Estas desigualdades resultan en resultados de salud más deficientes y menos calidad de vida que las demás personas. Por ejemplo, en la pandemia de COVID-19 se observaron tasas de mortalidad más elevadas entre personas con discapacidad intelectual, quienes también tenían menos probabilidades de recibir servicios de cuidados intensivos.
Marcos Internacionales para la Equidad en Salud
Existen dos marcos internacionales importantes para la equidad en la salud de las personas con discapacidad:
- La Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (CPRD), ratificada por 185 países, promueve la plena integración de este grupo en la sociedad y se refiere específicamente a la importancia del desarrollo internacional en la protección de sus derechos.
- La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible establece claramente que la discapacidad no puede ser un motivo ni criterio para privar a las personas del acceso a programas de desarrollo y el ejercicio de los derechos humanos. Contiene siete metas referidas explícitamente a las personas con discapacidad.
Hacer realidad el objetivo de la salud para todos requiere la inclusión de las personas con discapacidad, lo cual es fundamental para lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible. La cobertura sanitaria universal no se logrará si las personas con discapacidad no reciben servicios de salud de calidad en condiciones de igualdad con las demás personas. La inversión en medidas de prevención y atención de enfermedades no transmisibles que incluyan a estas personas supondrá un beneficio no solo individual, sino también comunitario.
Clasificación de la Discapacidad según la Seguridad Social Española
En España, la entidad de la que depende todo lo relacionado con discapacidad es la Seguridad Social. Esta divide la discapacidad en grados de incapacidad permanente:
- Incapacidad Permanente Parcial: La persona no puede desarrollar las tareas normales de su puesto de trabajo, aunque sí puede desarrollar otras.
- Incapacidad Permanente Total: No puede hacer las labores fundamentales de su puesto de trabajo, pero puede hacer otros.
- Incapacidad Total Cualificada: Menciona aspectos complementarios a la discapacidad, como la edad o la falta de formación, que dificultan aún más la búsqueda de empleo.
- Incapacidad Absoluta: La persona no puede hacer ningún tipo de trabajo.
- Gran Invalidez: La persona, además de tener incapacidad absoluta, necesita la ayuda de otras personas para su día a día.
Además de estos grados de incapacidad permanente, la Seguridad Social puede reconocer un grado de discapacidad que permite acceder a beneficios y ayudas sociales.
El Lenguaje Inclusivo: Cómo Referirse a una Persona con Discapacidad
El lenguaje que usamos tiene un impacto significativo en cómo construimos la realidad y percibimos a los demás. Al hablar de personas con discapacidad, es esencial emplear un lenguaje preciso y libre de connotaciones negativas:
- En lugar de decir "sufre de una discapacidad", es mejor decir "tiene una discapacidad". Esto evita asociar la discapacidad con sufrimiento o algo negativo.
- Evitar la victimización o el heroísmo. Por ejemplo, en lugar de decir "es increíble que puedas trabajar a pesar de tu discapacidad", simplemente puedes decir "haces un gran trabajo".
- Evitar referirse desde la lástima o la caridad. Por ejemplo, en lugar de decir "pobrecito, tiene una discapacidad", puedes decir "es una persona que enfrenta desafíos como todos nosotros". Esto promueve la empatía y el respeto.
En resumen, la discapacidad es un concepto multidimensional que debe entenderse no solo desde la perspectiva de las limitaciones individuales, sino también en relación con el entorno y las barreras sociales existentes. Derribar estas barreras, utilizando un lenguaje adecuado y evitando estereotipos, es esencial para garantizar que todas las personas puedan participar plenamente en la vida cotidiana, en igualdad de condiciones.
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