El concepto de "anciano" está experimentando una transformación significativa, impulsada principalmente por el aumento constante de la esperanza de vida. Si hace dos décadas una persona de 65 años ya era considerada en la etapa de ancianidad, hoy en día es a partir de los 80 años cuando, de manera más aproximada, se puede considerar a alguien como anciano. Incluso siendo octogenario, a pesar de reconocer que se trata de una edad avanzada, hay personas que están estupendamente y por las que cuesta pensar que pasan los años.
Consideraciones médicas en pacientes ancianos
La complejidad de la salud en la edad avanzada
No obstante, cuando una enfermedad aparece, hay que tener más cuidado que con las personas de edad adulta, ya que los ancianos son más sensibles y vulnerables. El cuerpo ha envejecido y ya no resiste lo que antaño. Por ello, es fundamental revisar e individualizar cada caso siempre, para ver cuáles pueden ser los riesgos y cuáles las contraindicaciones o beneficios de operar a una persona de edad avanzada.
Evaluación preoperatoria y quirúrgica en la tercera edad
"Más que decir que hay que evitar la operación en los ancianos, lo importante es que hay que seleccionar bien a los pacientes, y que a cada uno se le haga una correcta valoración por el cirujano, que es el que decide, así como por el del equipo de anestesia, y por el equipo de geriatría, que ayuda a que estos lleguen en las mejores condiciones a la cirugía y haya menores complicaciones posteriores", subraya Álvaro Casas, presidente de la Sociedad Española de Medicina Geriátrica (SEMEG).
Las operaciones más frecuentes en personas mayores suelen ser las de fractura de cadera. De ahí que resalte la importancia de las unidades de ortogeriatría de muchos centros hospitalarios, donde profesionales de distintas ramas (traumatología, geriatría y anestesia, por ejemplo) se encargan de valorar uno a uno a los pacientes y ver si son idóneos o no, no sólo para soportar la operación, sino también el postoperatorio, para sobrellevar la rehabilitación y secundar la medicación del tratamiento.
"Que el paciente anciano vuelva a su casa es muy importante y que no ingrese en una residencia en contra de su voluntad por culpa de la operación también. La nutrición, la movilidad o los síndromes geriátricos disminuyen si hay un equipo de valoración geriátrica detrás", subraya Casas, también especialista de Área del Servicio de Geriatría del Complejo Hospitalario de Navarra.
En cuanto a los servicios de cirugía general, Casas indica que en muchos centros se han desarrollado los conocidos como 'POPS' (por sus siglas en inglés) o Unidades de cuidados preoperatorios para las personas mayores que van a someterse a una cirugía. "Se encargan de que el paciente llegue en las mejores condiciones a la operación y, posteriormente, se vigila el postoperatorio, que es más complicado en estas fases de la vida y donde más incidencias aparecen", añade.

Riesgos y complicaciones postoperatorias comunes
El director médico del Hospital La Fuenfría de Madrid, Javier Rodríguez, indica que en muchos casos el quirófano supone un riesgo para las personas de edad avanzada, por lo que reitera la importancia de valorar cada caso. "En los ancianos, el riesgo principal es inherente a la edad avanzada, a lo complicado de todos sus sistemas y aparatos funcionando, para poder ser abordado con una intervención quirúrgica. Siempre se debe emprender una operación con un balance de riesgos y beneficios", señala.
Entre otras complicaciones que pueden sufrir los ancianos en una operación quirúrgica, el presidente de SEMEG hace referencia al delirium o cuadros confusionales que sufren por la anestesia, y por los que se desorientan y no saben dónde están. También pueden sufrir estreñimiento, retenciones agudas de orina, úlceras por inmovilismo, se quedan adormilados, pueden dejar de comer o al hacerlo se atragantan, además de neumonías, por ejemplo.
Rodríguez llama la atención sobre el hecho de que generalmente las personas ancianas tienen osteoporosis, enfermedades cardiovasculares, respiratorias o metabólicas, como la diabetes, y que ya en sí suponen un riesgo para la operación. Igualmente, considera que el riesgo no sólo aparece por someter a los pacientes a un quirófano, sino también por el postoperatorio, tras recibir el alta y regresar a casa.
"Hay que evitar ciertos riesgos, como el volver a caerse y romperse aquellas extremidades que han sido intervenidas. Aquí también destacaría el que se les pueda olvidar el tomarse los fármacos, o seguir con las recomendaciones médicas, como los ejercicios de rehabilitación, por ejemplo", apostilla. "A finales del siglo pasado, en la década de los 80, una fractura de cadera en el hemisferio occidental significaba que el riesgo de mortalidad era elevado. Tres de cada seis personas podían fallecer en el periodo postfractura y en el periodo actual esas cifras han disminuido", agrega. Por ello, Rodríguez concluye con que hay que individualizar cada caso, teniendo en cuenta los factores de riesgo, tanto en el momento de la operación, como en el postoperatorio y el tratamiento extrahospitalario.
El caso de Richard Pulley: un repartidor de 78 años que conmovió al mundo
Una entrega inusual y un acto de compasión
Lo que comenzó como una simple entrega de comida terminó convirtiéndose en una historia que ha dado la vuelta al mundo. Richard Pulley, un repartidor estadounidense de 78 años, acudió a entregar un pedido de Starbucks a una vivienda sin imaginar que aquel momento cambiaría por completo su vida. La escena quedó registrada por la cámara de seguridad de la casa. En el vídeo se puede ver al anciano subiendo lentamente los escalones de la entrada mientras sostiene el pedido, visiblemente cansado. La imagen llamó la atención de la clienta, Brittany Smith, que observó la grabación después de recibir su pedido.
Why more seniors are being forced to 'unretire'
Al ver el esfuerzo físico del repartidor, Smith decidió investigar quién era y por qué alguien de su edad seguía trabajando en un empleo tan exigente. Smith vio al repartidor en la cámara del timbre "sin aliento" y pensó: "Se merece descansar". Cuando por fin lo encontró, fue a visitarlo a su casa, le entregó una propina de 200 dólares en efectivo y habló con él sobre su situación.
La campaña de GoFundMe y la ola de solidaridad
Cuando la mujer descubrió la historia personal de Pulley, decidió actuar. El repartidor llevaba tiempo trabajando en DoorDash para poder pagar gastos básicos como medicamentos y alquiler, ya que los ingresos de jubilación de él y su esposa no eran suficientes para cubrir todos los costes. Smith decidió entonces crear una campaña solidaria en GoFundMe bajo el título "Give Richard a Chance to Rest Again". Su objetivo inicial era reunir una cantidad modesta para ayudar al matrimonio.
Sin embargo, la iniciativa se hizo viral en redes sociales. En pocos días, miles de personas de distintos países comenzaron a aportar pequeñas donaciones que terminaron sumando más de 500.000 dólares. La cifra sorprendió incluso a los propios protagonistas. Pulley explicó en entrevistas que la ayuda recibida permitirá aliviar una gran presión económica. “Está quitando mucha presión y haciendo la vida nuevamente vivible”, afirmó. El dinero servirá para pagar deudas médicas acumuladas, asegurar la vivienda del matrimonio y permitir que ambos puedan retirarse definitivamente sin depender de trabajos físicos.
El debate sobre las pensiones y la realidad económica de los jubilados
La historia de Richard Pulley también ha provocado un intenso debate en redes sociales sobre la situación económica de muchos jubilados en Estados Unidos. A pesar de haber trabajado durante décadas, los ingresos de jubilación de Pulley y su esposa Brenda no eran suficientes para cubrir el alto coste de la vida. Durante el último año, la pareja había estado realizando entregas juntos: ella conducía el coche y él subía a las casas para entregar los pedidos. Su caso refleja una realidad que afecta a miles de personas mayores que, tras retirarse, se ven obligadas a buscar trabajos adicionales para cubrir gastos básicos. Historias como esta evidencian el impacto que puede tener la solidaridad colectiva cuando conecta con realidades que muchas veces pasan desapercibidas.

Abordando la inactividad y la pérdida de motivación en la tercera edad
Factores detrás de la falta de interés en ancianos
Cuando un anciano no quiere hacer nada, es común sentir preocupación y desconcierto. Quizás se ha notado que el ser querido ha perdido interés en actividades que antes disfrutaba, prefiriendo pasar la mayor parte del tiempo inactivo. Este comportamiento de rechazo hacia la realización de actividades está influenciado por diversos factores que afectan su bienestar y calidad de vida. Con el paso de los años, es natural experimentar cambios físicos y cognitivos que afectan el nivel de energía y motivación de una persona mayor.
Además de los cambios físicos, los ancianos también enfrentan dificultades emocionales y psicológicas que afectan su motivación. La depresión es una condición común en la tercera edad. Es importante destacar que algunos de estos síntomas se pueden confundir con cambios normales del envejecimiento o con otras enfermedades. La disminución de la autonomía y la independencia en las actividades diarias provoca en el anciano una sensación de inutilidad y falta de control sobre su vida. Es esencial tener en cuenta que cada anciano es único y puede experimentar una combinación de estos factores.
Estrategias para fomentar la participación activa y el bienestar
Cuando nos enfrentamos a la situación de un anciano que no quiere hacer nada, es normal sentir una gran preocupación. No obstante, debemos abordar este desafío con empatía y comprensión, así como recordar que detrás de esta falta de motivación pueden existir diversas causas. Es fundamental promover la participación activa de los ancianos en las actividades diarias para mantener su autonomía y sentido de utilidad.
Establecer rutinas diarias estructuradas que incluyen tareas sencillas y adaptadas a sus capacidades es beneficioso. Es importante crear horarios regulares para las comidas, el descanso, actividades físicas y sociales. La interacción social y el apoyo emocional son vitales en el bienestar de los ancianos que rechazan la ayuda. La estimulación cognitiva contribuye a mantener la agilidad mental y prevenir el deterioro cognitivo en los ancianos.
La participación en actividades sociales y la exploración de nuevos intereses y pasatiempos son una fuente de renovación y motivación para los ancianos que se resisten a llevar a cabo actividades. El ejercicio físico adaptado mejora la energía y la motivación en las personas mayores. Se deben diseñar rutinas de ejercicio que se ajusten a las capacidades y necesidades individuales de cada anciano.

El rol de familiares, cuidadores y profesionales en el cuidado integral
La participación activa de familiares y cuidadores es fundamental a la hora de abordar la falta de energía y motivación en personas mayores. Si, a pesar de los esfuerzos, se siente que no se puede brindarle al ser querido el apoyo y la estimulación que necesita, considerar la opción de una residencia de ancianos puede ser una alternativa viable.
Los problemas de salud mental y emocional en los ancianos que se resisten a efectuar actividades implican un enorme desafío. El cuidado integral en la tercera edad contribuye a garantizar el bienestar y la calidad de vida de los ancianos. Este enfoque holístico implica atender las necesidades físicas, emocionales, sociales y espirituales de la persona mayor. Las cuidadoras desempeñan un papel relevante en el cuidado de los ancianos, brindando atención personalizada, apoyo emocional y asistencia en las tareas diarias. La coordinación de equipos de profesionales de la salud, como médicos, enfermeras, psicólogos y trabajadores sociales, es vital en el cuidado de las necesidades específicas de cada anciano.
Crear un entorno seguro, accesible y adaptado a las necesidades del anciano es clave. En definitiva, cuando un anciano no quiere hacer nada, genera grandes desafíos en la persona y en sus seres queridos. Aun así, con paciencia, comprensión y las estrategias adecuadas, es posible ayudarle a redescubrir la alegría y el sentido de propósito en la vida. Recuerda que cada persona es única y requiere siempre de un enfoque personalizado.