La clasificación del índice de masa corporal (IMC) en diferentes grupos etarios es un tema importante de discusión en el ámbito de la nutrición y la salud. El IMC es un indicador de la relación entre el peso y la talla, utilizado frecuentemente para identificar el estado nutricional de un individuo. En adultos mayores, la determinación del IMC es de particular importancia, ya que los cambios de peso, talla y a nivel fisiológico, como el aumento de la masa grasa y la disminución de la masa magra, afectan su estado nutricional.
La población anciana es heterogénea y presenta cambios fisiológicos que influyen en la composición corporal, lo que afecta la determinación adecuada de su estado nutricional, el establecimiento de patrones de referencia y los puntos de corte para varios indicadores antropométricos. Por ello, es posible que la evaluación del sobrepeso y la obesidad en el anciano requiera de un ajuste en los valores de normalidad que comúnmente se le asignan al IMC en el adulto.
Necesidad de Puntos de Corte Específicos para el IMC en Adultos Mayores
A diferencia de los adultos jóvenes, para quienes el IMC tiene puntos de corte estandarizados por la Organización Mundial de la Salud, en el grupo de adultos mayores la situación es más compleja. En este grupo etario, se ha encontrado que el riesgo de morir es menor entre aquellos con un IMC de 23-28 o 25-29. Existe un cierto consenso en que los valores de IMC actualmente en uso en el anciano subestiman el déficit nutricional y sobreestiman el sobrepeso, lo que puede llevar a estimaciones imprecisas del estado nutricional.
Es importante considerar que, al interpretar el IMC en el anciano, no existe un único punto de corte universalmente aceptado. La recomendación es utilizar diferentes puntos de corte para cada grupo de edad con el fin de tener estimaciones no sesgadas.

Clasificaciones Reconocidas del IMC para Adultos Mayores
Diversos estudios y organizaciones han propuesto clasificaciones específicas para el IMC en personas mayores:
- Una clasificación sugiere como delgadez un IMC < 23,0; normal, 23,0-27,9; sobrepeso, > 28,0 a 31,9; y obesidad, ≥ 32,0.
- El "Nutrition Screening Initiative" recomienda intervención nutricional para los ancianos que presenten un IMC menor de 24 o superior a 27; de esta manera, un IMC inferior a 24 indica desnutrición, mientras que un IMC superior a 27 indica obesidad y, en consecuencia, riesgo de padecer cuadros de enfermedades crónicas no transmisibles.
- Autores como Bray GA y Gray DS, sugieren como puntos de corte de un IMC adecuado para ancianos entre 55 y 64 años de edad, 23-28 kg/m2 y para mayores de 65 años 24-29 kg/m2.
- El tercer estudio para el examen de la salud y la nutrición (NHANES III), realizado con ancianos no institucionalizados entre 1988 y 1994, considera un IMC adecuado de acuerdo con el género, utilizando tablas con rangos específicos.
La Clasificación del IMC con Franjas de Color
En el contexto de la valoración nutricional del adulto mayor, la Escuela de Londres de Medicina Tropical e Higiene publicó en 1999 unas gráficas específicas para la población adulta mayor. Estas gráficas fueron el resultado de un simposio realizado en 1997, donde se discutió la vulnerabilidad nutricional de la población anciana en diferentes contextos (rural, urbano y en campamentos de refugiados).
Un aspecto distintivo de estas gráficas es que la estatura no fue determinada por la medida de la talla de pie, sino por la envergadura del brazo. Esta metodología se adoptó considerando que muchos ancianos pueden presentar cifosis y pérdida de estatura debido a la compresión de los discos vertebrales. Se ha demostrado que la longitud de los huesos largos de brazos y piernas no se ve afectada significativamente con la edad, y la determinación mediante la envergadura del brazo es una técnica segura y confiable en el anciano.
En estas innovadoras gráficas, la interpretación del IMC se presenta en rangos delimitados por franjas de colores. Esta representación visual facilita la comprensión del estado nutricional. Una de las principales ventajas de estas gráficas es la inclusión de diferentes grupos étnicos, por lo que se recomienda su utilización en poblaciones diversas, como ancianos africanos, asiáticos de origen no chino, ancianos de Norte y Sur América y descendientes de europeos.

Consideraciones Adicionales y Otros Indicadores Antropométricos
Aunque el IMC es un indicador fundamental, la evaluación del estado nutricional en adultos mayores puede complementarse con otras medidas antropométricas.
- Las relaciones Peso/Talla, aunque tradicionalmente usadas, presentan la limitación de no aclarar qué componente estructural (magro o graso) determina una relación específica, lo cual es crucial para identificar el riesgo de morbimortalidad asociado a la obesidad. El estudio NHANES III, por ejemplo, estableció percentiles para el índice Peso/Talla en adultos mayores, pero con rangos amplios que limitan su aplicabilidad.
- La circunferencia media del brazo (CB) es valiosa porque sus cambios reflejan el aumento o la disminución de las reservas tisulares de energía y proteínas con más precisión que el peso corporal. Help Age y la Escuela de Londres sugieren que el valor de la CB por sí solo puede ser suficiente para determinar el estado nutricional del adulto mayor, aunque sus valores varían geográficamente y por género.
- Las circunferencias corporales, como la de la cintura, proporcionan una estimación más confiable de los depósitos de grasa, especialmente en el adulto mayor debido a los cambios en la distribución de la grasa de las partes periféricas a las centrales con la edad. La circunferencia de la cintura es una medida conveniente, simple e independiente de la talla, correlacionándose estrechamente con el IMC y la masa grasa intraabdominal. Sin embargo, se necesitan más investigaciones sobre puntos de corte específicos para personas mayores de 60 años y diferentes etnias.
- La circunferencia de la pantorrilla ha demostrado ser una medida más sensible a la pérdida de tejido muscular que la del brazo en ancianos, especialmente cuando hay disminución de la actividad física. La Organización Mundial de la Salud recomienda su uso para valorar el estado nutricional, conjuntamente con la circunferencia del brazo, ya que se mantiene relativamente estable en la edad avanzada y es un indicador indirecto y confiable de los niveles de masa muscular por su bajo contenido graso.
Conclusión sobre la Valoración del IMC en Adultos Mayores
Es evidente que no existe un acuerdo unánime en los puntos de corte para el índice de masa corporal (IMC) en el anciano. Por tal motivo, la evaluación del sobrepeso y la obesidad en este grupo poblacional requiere de un ajuste en los valores de normalidad que comúnmente se asignan al IMC en el adulto. La información presentada ilustra los diferentes indicadores antropométricos utilizados actualmente en la determinación del estado nutricional del adulto mayor y subraya la necesidad de nuevas y más detalladas investigaciones en este importante campo de la nutrición geriátrica para lograr estimaciones precisas y adaptadas a las particularidades de esta población.