En el mundo existen regiones donde sus habitantes superan los 100 años de edad en proporciones inusuales, manteniendo una salud física y mental notable. Estos lugares reciben el nombre de Zonas Azules, un término que ha adquirido relevancia internacional tras décadas de investigación científica y cobertura de medios como National Geographic.
El concepto de Zona Azul surgió a partir del trabajo de los demógrafos Michel Poulain y Gianni Pes, quienes identificaron comunidades con tasas elevadas de centenarios en Barbagia, Cerdeña, Italia, marcándola con un lapicero azul en un mapa. El término se consolidó en 2004 y se popularizó con las investigaciones de Dan Buettner, ex periodista de la Marina, autor publicado y orador internacional, quien, junto con la National Geographic Society, clasificó cinco regiones bajo esta denominación. En 2005, el estadounidense Dan Buettner halló similares características en Loma Linda, California, Estados Unidos; en Icaria, Grecia; en Okinawa, Japón; y en Nicoya.
La Península de Nicoya, en Costa Rica, forma parte de este grupo selecto y su caso ofrece respuestas clave para quienes buscan entender cómo ciertos estilos de vida permiten una longevidad excepcional. Es uno de los cinco lugares del mundo denominado así por tener población de amplia esperanza de vida. No se trata de gente que se mudó, sino que allí vivió siempre. Se trata de Nicoya, un lugar conocido por tener habitantes felices, que gozan de una alta calidad de vida y que, además, tienen una esperanza de vida importante. Descubre Nicoya, una de las cinco Zonas Azules del mundo, donde sus habitantes superan los 100 años con una vitalidad increíble.

Ubicación y Demografía de la Zona Azul de Nicoya
La Zona Azul de Nicoya se localiza en la Península de Nicoya, al noroeste del país, en la provincia de Guanacaste. Comprende los cantones de Nicoya, Hojancha, Nandayure, Santa Cruz y Carrillo. Nicoya es la ciudad central de la península, donde se ha observado una alta concentración de personas centenarias. Hojancha, un pequeño cantón, es conocido por su entorno tranquilo y saludable.
Investigaciones del Centro Centroamericano de Población de la Universidad de Costa Rica han documentado que la región cuenta con una de las concentraciones más altas de centenarios a nivel global, con aproximadamente 23 centenarios por cada 100,000 habitantes, una cifra que supera ampliamente los promedios mundiales. Además, la esperanza de vida en Nicoya ronda los 85 años, muy por encima del promedio nacional y de países desarrollados como Estados Unidos. Los datos del Ministerio de Sanidad indican que la esperanza de vida en Costa Rica es de casi 80 años, la más alta de Centroamérica, según el Banco Mundial.
Actualmente, hay más de 50 centenarios en la Península de Nicoya. Según los datos más recientes del Ministerio de Sanidad, esta región seguirá pintada de azul durante muchos años, ya que se han registrado más de 900 personas mayores de 90 años y más de 5.000 habitantes de más de 75 años, la mayoría de los cuales gozan de buena salud en su vejez.
Vivir 100 años Zonas Azules (Cap #3 Nicoya, Guanacaste, Costa Rica)
Factores Clave de la Longevidad en Nicoya
¿Cuál es el secreto para vivir más de 100 años? En la 'zona azul' de Nicoya, Costa Rica, la respuesta está en un estilo de vida tranquilo, una alimentación basada en productos naturales y fuertes lazos comunitarios. La investigación realizada por National Geographic muestra que alrededor del 30 por ciento de la longevidad se atribuye a los genes y el 70 por ciento al estilo de vida local. Las cinco razones principales para la longevidad en la zona azul en Costa Rica son:
1. Dieta Tradicional y Alimentación Saludable
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Basada en alimentos locales y frescos: La dieta tradicional nicoyana privilegia los frijoles, el maíz y la calabaza, conocidos como “las tres hermanas”, junto con arroz, frutas y vegetales locales. Se consume una pequeña cantidad de huevos, lácteos y carne, y se priorizan las tortillas de maíz hechas en casa.
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Pocas grasas y alimentos procesados: La gente de Nicoya tiende a comer desayunos abundantes y cenas pequeñas. Las comidas consisten típicamente en arroz, frijoles, maíz y verduras y frutas cultivadas localmente, incorporando carne solo unas pocas veces a la semana. Muchos lugareños en la Península de Nicoya todavía cocinan tortillas de la manera más tradicional, donde los granos de maíz empapados en una mezcla de cal y agua se infunden con calcio y aminoácidos. Otro secreto es que la mayoría consume mucha menos azúcar y muy pocos alimentos procesados y bocadillos.
El desayuno típico suele ser el “gallo pinto”: arroz, frijoles, cebolla, pimientos y cilantro, acompañados de tortillas de maíz y café. Esta comida resalta por su proteína, carbohidratos complejos, fibras y antioxidantes, siendo un alimento bastante completo para comenzar el día que aporta muchos nutrientes. La especialista en cocina costarricense, Melissa Guzmán, describe la dieta tradicional en Nicoya como “sencilla y fresca, basada en alimentos integrales como calabaza, maíz y plátanos, y un consumo moderado de carne”.

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Agua rica en minerales: El agua rica en calcio y magnesio de la región también ha sido objeto de estudio, al asociarse con huesos fuertes y buena salud cardiovascular, según datos citados por The New York Times. Según el Dr. Mario Cordero, médico especialista, lo más importante era lo que comían cuando eran jóvenes, ya que las bacterias en el intestino influyen en la longevidad. Una dieta con menos grasas saturadas, menos sodio y más fibra, como la nicoyana, genera más microbios benéficos, con propiedades antiinflamatorias, como la bacteria Akkermansia, que se estudia en la zona azul de Nicoya. Las personas centenarias de la Península de Nicoya están por encima de otras poblaciones de adultos mayores del país en cuanto a la diversidad de la dieta.
2. Vida Activa y Movimiento Constante
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Actividad física integrada en la vida diaria: A diferencia de las zonas urbanas, donde el sedentarismo es cada vez más común, los habitantes de la zona azul en Costa Rica llevan una vida activa incluso en edades avanzadas. El movimiento físico constante, más que la práctica de ejercicio formal, caracteriza la vida diaria en Nicoya. Las labores agrícolas, las caminatas y las tareas domésticas mantienen a la población en actividad desde edades tempranas hasta la vejez. Muchos de ellos comienzan la jornada montando a caballo o trabajando en el campo. Los nicoyanos valoran el trabajo duro. La mayoría de los ancianos locales continúan trabajando o permanecen físicamente activos todos los días, ya sea caminando a la casa de un vecino o haciendo las tareas del hogar.
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Conexión con el entorno natural: Estos lugares están rodeados de naturaleza, lo que favorece una conexión directa con el entorno natural.
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Exposición al sol: Cubierta por tierras de cultivo secas y una exuberante selva tropical, la Península de Nicoya tiene un clima tropical. Tener una cantidad razonable de exposición al sol a través de un estilo de vida activo al aire libre es otra clave para la longevidad entre los lugareños.
3. Fuertes Lazos Comunitarios y Familiares
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Apoyo intergeneracional: Uno de los factores clave que caracteriza a la zona azul en Costa Rica es el fuerte sentido de comunidad y los vínculos familiares que unen a sus habitantes. Esta cercanía entre generaciones fomenta el apoyo mutuo, especialmente hacia los ancianos, quienes juegan un rol importante en la familia y la comunidad. En la zona, los ancianos no son marginados ni aislados; al contrario, son figuras respetadas y activas dentro de la comunidad.
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Relaciones cercanas: La conexión entre la familia y los miembros de la comunidad se considera una característica de la vida en la zona azul. No hay nada fuera de lo común en que la gente en Nicoya se esfuerce semanalmente, si no todos los días, para visitar a sus vecinos, generalmente a pie. Interactuar y mantenerse en contacto de esta manera mantiene el cerebro y el corazón sanos. La familia también es el centro del estilo de vida nicoyano. La mayoría de los residentes viven con miembros de la familia extendida o cerca de ellos durante toda su vida, lo que proporciona un sistema de apoyo interno. Vivir con la familia les da a los lugareños un sentido de propósito y les ayuda a mantener una perspectiva positiva de la vida mientras ven crecer a los miembros más jóvenes de la familia. Todo esto se fortalece al tener relaciones cercanas con los miembros de la familia y al participar en actividades sociales regulares con amigos y vecinos.
Las comidas no son solo para saciarse, sino que son el momento en que los habitantes de Nicoya aprovechan para poder compartir con sus familias y comunidad, lo que también incide en un estado de ánimo pleno y satisfactorio.
4. Sentido de Propósito (Ikigai) y Espiritualidad
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Razón de ser: En la zona azul en Costa Rica, muchos de los habitantes, incluso en edades avanzadas, mantienen un propósito claro en la vida. Esta es una característica compartida por otras Zonas Azules alrededor del mundo, y es conocida como “ikigai” en Japón, que significa “razón de ser”. Este sentido de propósito les da una razón para levantarse cada día y seguir activos, lo que ayuda a mantener una mente sana y un cuerpo fuerte. Mantener objetivos es clave para el sano envejecimiento. Los ancianos agradecen a Dios que están vivos y hacen planes de sembrar algo, de ver a sus amigos.
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Fe y comunidad religiosa: Se cree que el estilo de vida tradicional basado en la fe de los nicoyanos, incluida una fuerte creencia en Dios, alivia el estrés y mejora el bienestar. Las tradiciones religiosas se transmiten a través de generaciones de familias que viven en esta zona azul de Costa Rica. Pertenecer a una comunidad de la iglesia también puede dar a algunos residentes una mayor sensación de paz, tranquilidad y seguridad para una vida más larga.

Historias de Centenarios Nicoyanos
La Zona Azul de la Península de Nicoya destaca por las historias que cuentan los longevos habitantes de la región, que han superado la esperanza de vida en Costa Rica y siguen lúcidos y activos, y que disfrutan de una vida larga y saludable.
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Don Dámaso Mendoza: De la península de Nicoya, don Dámaso vivió hasta los 102 años. Si bien la mayoría de las personas a esa edad se enfocan en descansar, él disfrutaba de montar a caballo y pasar tiempo con sus nietos y bisnietos. “Para ser honesto, mi rutina no ha cambiado mucho. Es cierto que ya no puedo bailar tanto como antes pero todavía puedo caminar y alimentarme. Además, recuerdo los nombres de todos mis hijos y todavía puedo ensillar a Candelita, mi yegua. Es un estilo de vida. Aquí la vida va despacio y no tenemos prisa. Confiamos en el sol para cuidar a nuestros animales y sabemos reconocer cuándo llegará la lluvia para nutrir nuestros cultivos. Criamos a nuestros hijos con paciencia, enseñándoles cosas que solo aprenderán en casa.” A pesar de su edad, don Dámaso aún conservaba una excelente memoria. “Todavía recuerdo algunas cosas. El mundo ha cambiado mucho. Cuando yo era joven, los ríos tenían más agua y el sol no calentaba tanto. La gente era buena y podíamos confiar el uno en el otro. Tienen que aprender a tomarse la vida con más calma. Están en marcha todo el tiempo, con su internet, sus celulares y sus dispositivos modernos. Ya no se detienen a respirar de forma consciente ni a mirar el paisaje. ¡Se les va la vida y no se dan cuenta!” Lamentablemente, don Dámaso falleció desde la redacción de este artículo.
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José Bonifacio "Pachito" Villegas: De Pochote de Quebrada Honda, Nicoya, monta a caballo todos los días a sus 100 años. Espera que el próximo 4 de mayo, en su cumpleaños 105, pueda volver a montar a caballo, actividad con la que se ganó la vida, arreando animales. Aunque sus piernas se resienten por momentos. “Para mí es una gran cosa (tener 104) porque Dios me ha dado mucha vida. No fue brillante, pero no fue mala”. Viudo desde hace siete años, acompaña sus tardes con música ranchera de la radio.
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Trinidad Espinoza: Ella cuenta continuamente anécdotas de la Costa Rica de los años 30 mientras da de comer a sus gallinas.
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Don "Sato" (Saturnino López): A sus 94 años, dice que puede caminar cuatro kilómetros en un día. Despierto desde temprano, corta leña en su casa en el pueblo de Dulce Nombre. Es uno de los 1.010 costarricenses mayores de 90 años que habita en una de las cinco “Zonas Azules” en el mundo. “A mi edad me siento bien porque el Señor me da fuerzas para caminar tranquilo. Voy, puedo llegar tal vez a un kilómetro o cuatro tranquilo”. “Durante el día, si hay que barrer un patio, lo barro; si hay que picar leña, se pica, también. De todo un poquito”. Es padre de nueve hijos.
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Clementina (91 años) y Agustín (100 años): Clementina, que tuvo 18 hijos y le sobreviven 12, sigue lanzándole maíz a sus gallinas, prepara alimentos y lava los platos. Su energía rebate cualquier cifra de esperanza de vida. “En el campo se vive más tranquilo, no como en los centros que uno anda con aquel cuidado, ¿verdad? Uno vive más tranquilo y no tiene tanto peligro”. Agustín, su esposo, uno de los 53 centenarios de la zona, perdió la visión y sufrió un derrame cerebral, pero reacciona dócilmente a las caricias de Clementina.
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Doña Dora Amparo Bustos Duarte: De 103 años, junto a su hija, en San Blas de Sardinal, Carrillo. Los resultados de las investigaciones desarrolladas por la UCR en la zona azul costarricense muestran que las personas centenarias tienen una mejor condición de salud que sus hijos y nietos.
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Don Benerando López García: De 100 años, habitante de Terciopelo de Sámara.
Investigaciones Científicas y Datos Relevantes
El fenómeno de la Zona Azul en Nicoya ha despertado el interés de la comunidad científica y del turismo internacional.
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Estudios de la UCR: El proyecto "Estudio de la longevidad del envejecimiento saludable" (Creles), de la UCR, confirmó científicamente en el 2004 que la Península de Nicoya es una región de alta longevidad en el mundo. Los resultados de las investigaciones desarrolladas por la UCR en la zona azul costarricense muestran que las personas centenarias tienen una mejor condición de salud que sus hijos y nietos.
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Investigación de Stanford: Este patrón ha sido subrayado en investigaciones de la Escuela de Medicina de Stanford, donde se indica que los hombres nicoyanos de 60 años tienen hasta un 29% menos probabilidad de morir que sus pares en otras regiones de Costa Rica.
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Demógrafo Luis Rosero Bixby: Esta información se complementa con estudios realizados por el demógrafo costarricense Dr. Luis Rosero Bixby, que demuestran que la mortalidad de los habitantes de la Península de Nicoya de 90 años es un 10% inferior a la de los costarricenses de la misma edad en el resto del país. "Los cinco cantones de la península siguen apareciendo con mayor longevidad y lo hemos confirmado en todos los lugares que hemos investigado. No sólo viven más, sino que su metabolismo es mejor, los niveles de deterioro cognitivo son más bajos y funcionan a un nivel superior. Esta tendencia existe desde hace muchos años, pero fui yo quien observó esta particularidad en los datos", afirma Bixby, pionero en la investigación de la longevidad.
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IDESPO: Los centenarios de la Península de Nicoya también han captado el interés del Instituto de Estudios Sociales en Población (IDESPO) de la Universidad Nacional de Costa Rica, que realiza un estudio sobre el tema.
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Bacterias y longevidad: Las bacterias juegan un rol muy importante en la longevidad. Hay microbios benéficos que tienen propiedades antiinflamatorias, como la bacteria Akkermansia, que se estudia en la zona azul de Nicoya y que está asociada con propiedades antiinflamatorias y con longevidad. Cuanto mejor es la dieta, mejor es la microbiota intestinal.

Impacto y Futuro de la Zona Azul de Nicoya
Las Zonas Azules tienen un vínculo directo con la promoción del turismo en el país, ya que encajan bien en el turismo de bienestar. Paralelamente, el ICT (Instituto Costarricense de Turismo) ha llamado la atención sobre el concepto de Zona Azul como parte de su estrategia de turismo de bienestar como rasgo distintivo en la promoción del destino. Esto va de la mano con la decisión de ampliar la oferta turística del país e incursionar en industrias con alto potencial, como el turismo de bienestar. Por ello, el ICT lanzó la estrategia país Wellness Pura Vida, que busca posicionar Costa Rica como un destino de bienestar diferente, que ofrece experiencias únicas y transformadoras. Contar con una Zona Azul contribuye a fortalecer la constante búsqueda de calidad de vida del país, tanto para los costarricenses como para los turistas. “La Zona Azul de la Península de Nicoya, además de alinearse con nuestra estrategia Wellness Pura Vida, son importantes como impulsores del turismo de bienestar en todo el país, destacando la importancia de crear experiencias de viaje auténticas”.
A pesar de los beneficios económicos que esto puede traer, investigadores advierten sobre los riesgos asociados a la pérdida de hábitos tradicionales debido a la occidentalización y la globalización. Para el demógrafo de la Universidad de Costa Rica, Gilbert Brenes, esta zona azul aún puede crecer “por el momento poblacional y por la mayor fecundidad que había antes”. Pero “solo podrá ser sostenible por 20 o 30 años más”. Sucede que las nuevas generaciones “no tienen prácticas alimenticias tan buenas”, además de que desarrollan enfermedades como obesidad o diabetes y cada vez menos gente cultiva lo que come.