El Anciano Eleazar en la Biblia

La figura de Eleazar aparece en la Biblia en distintos contextos, destacándose principalmente dos personajes con este nombre. Uno fue Eleazar, hijo de Aarón y sumo sacerdote, cuya historia se narra en el Antiguo Testamento. El otro, conocido como el anciano Eleazar, es un venerable maestro de la ley que vivió un martirio ejemplar durante la persecución del rey Antíoco, historia que se encuentra en el segundo libro de los Macabeos.

Eleazar, el Sacerdote (Hijo de Aarón)

Eleazar fue uno de los cuatro hijos de Aarón, hermano de Moisés y sumo sacerdote de los israelitas. Su vida y servicio sacerdotal se narran extensamente en los libros del Pentateuco, especialmente durante la peregrinación de los israelitas por el desierto.

Origen y Rol Sacerdotal

Junto a su hermano Itamar, Eleazar permaneció fiel en su servicio a Dios. Sus otros dos hermanos, Nadab y Abiú, "ofrecieron delante del Señor fuego extraño, que Él no les había ordenado" en el desierto del Sinaí (Levítico 10:1; Números 3:4, NBLA). Como no respetaron al Señor ni honraron Sus mandatos, Dios los destruyó a ambos con fuego. Por medio de Moisés, Dios ordenó a Aarón, Eleazar e Itamar que se abstuvieran de guardar luto. Habían sido consagrados con aceite y debían permanecer en el tabernáculo so pena de muerte. Dios también les dio instrucciones para que nunca bebieran alcohol cuando llegara el momento de entrar en la tienda de reunión y les dijo cómo presentar las ofrendas de alimentos.

Fidelidad y Liderazgo en el Desierto

Con el tiempo, Eleazar se convirtió en el jefe de todos los levitas, la tribu israelita que Dios había apartado para el servicio sacerdotal, y se le encargó el funcionamiento del tabernáculo (Números 3:32; 4:16). Mientras los israelitas peregrinaban por el desierto, Eleazar se encargaba de ofrecer sacrificios en nombre del pueblo (Números 19:1-8). También se le encomendó una tarea espantosa cuando Coré, Datán y Abiram se rebelaron contra Moisés junto a 250 hombres. Dios juzgó a Coré y a sus seguidores enviando fuego para consumirlos (Números 16:35), y a Eleazar se le pidió que buscara entre las cenizas los incensarios utilizados por estos hombres.

Esquema de la estructura del Tabernáculo en el desierto con los sacerdotes

Transición y Legado

En Números 20:22-29, el día de la muerte de Aarón en el monte Horeb, Moisés llevó a Aarón y a Eleazar a la cima para transferir las vestiduras sacerdotales de Aarón a Eleazar. Este gesto fue una confirmación ceremonial de que Eleazar estaba asumiendo la función de su padre como sumo sacerdote. Eleazar continuó como sumo sacerdote durante el resto de su vida, sirviendo a los israelitas como mediador, consejero e intercesor ante el Señor. Eleazar tuvo un hijo llamado Finees, quien también sirvió fielmente al Señor (ver Números 25). Eleazar finalmente falleció y fue enterrado en Gabaa, la tierra que se le había dado a su hijo Finees cuando los israelitas se establecieron en la Tierra Prometida. El sumo sacerdote fue elegido del linaje de Eleazar durante siete generaciones, hasta la época de Elí, quien era de la casa del hermano de Eleazar, Itamar.

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El Anciano Eleazar, el Mártir (Libro de los Macabeos)

El segundo libro de los Macabeos cuenta la fascinante historia de otro anciano llamado Eleazar, un importante escriba o legista que desde niño se caracterizó por un “proceder inmejorable” (2 Mac 6,23). Este anciano, que era una persona de aspecto distinguido y uno de los más importantes maestros de la ley, tenía noventa años (6,24) cuando se enfrentó a la persecución del rey Antíoco.

Contexto de la Persecución

Durante la persecución del rey Antíoco contra los judíos, había leyes en la Biblia que eran meramente disciplinares, como la prohibición de comer carne de cerdo (2 Mac 6,18). Quebrantarlas era un signo de infidelidad, y esto no se lo podían tolerar los judíos más fervientes. Ante la mesa estaban las carnes de cerdo sacrificadas sacrílegamente, para hacerlas comer conforme al decreto real.

La Prueba de Fe

A Eleazar le abrieron la boca a la fuerza para obligarlo a comer carne de cerdo, la cual estaba prohibida por la ley de Dios. Pero él prefirió morir con honor, en vez de seguir viviendo humillado. Después de escupir la carne con desprecio a la vista de todos, se dirigió decididamente al lugar donde lo iban a matar. Aunque sabía que perdería la vida, se comportó como deben hacerlo quienes tienen el valor de obedecer a Dios.

Un Ejemplo de Integridad

Los encargados de obligar a Eleazar a comer carne de cerdo lo conocían desde hacía mucho tiempo. Por eso, lo llevaron aparte y le propusieron que mandara traer carne permitida por la ley, y que él mismo la hubiera preparado. El plan era que comiera de esa carne para que todos pensaran que había obedecido la orden del rey. De esa manera intentaban salvar a Eleazar, pues eran sus amigos desde hacía mucho tiempo. Sin embargo, Eleazar actuó con madurez, de acuerdo con su edad. Respetó su ancianidad, y dio una vez más el buen ejemplo que había dado toda su vida. Pero sobre todo, obedeció la santa ley de Dios. Esta decisión del anciano era motivada por no arrastrar a los jóvenes a la apostasía y la perdición con su mal ejemplo.

Ilustración de Eleazar resistiendo la presión para comer carne prohibida

El Diálogo con los Guardias

Eleazar les dijo: «¡Mátenme de una vez! Estaría muy mal que a mi edad cometiera ese engaño. No quiero que los jóvenes vean que a los noventa años de edad cambié de religión. No quiero que mi pueblo caiga en el error por mis engaños y por mi interés de vivir unos pocos años más. Si hago lo que ustedes me dicen, viviría lleno de vergüenza y humillación los pocos años que me quedan de vida. Y aunque ahora me salvara del castigo humano, ni vivo ni muerto escaparía del castigo del Dios todopoderoso. Por respeto a mis canas, prefiero morir como un valiente. Así les dejaré a los jóvenes un ejemplo digno de imitar. ¡Muero valientemente por nuestras santas y valiosas leyes!»

El Testimonio Final y la Muerte Heroica

Apenas terminó de hablar, Eleazar caminó hacia el lugar donde lo iban a matar. Los que lo llevaban pensaron que el anciano se había vuelto loco, y en vez de ser amables con él lo trataron con dureza. Cuando Eleazar estaba a punto de morir por los golpes recibidos, dijo entre gemidos de dolor: «Dios conoce bien todas las cosas. Él sabe que pude escapar de la muerte, pero que preferí sufrir el dolor de los golpes recibidos. También sabe que por amor a él muero con gusto». Así murió Eleazar, dejando a los jóvenes y a toda la nación el recuerdo ejemplar de su noble vida, tan valiente y generosa. Este martirio significa testimonio, un ejemplo de valentía, de fe, de vida cristiana auténtica y generosa que puede producir mucho bien.

Pintura que representa el martirio de Eleazar el escriba

Otros Eleazar en la Biblia

Hay otros siete hombres llamados Eleazar encontrados en la Biblia, aunque ninguno tan notable como el hijo de Aarón o el anciano mártir. Algunos eran sacerdotes levitas, uno era del mismo linaje que Jesús mencionado en San Mateo (Mt 1,15), otro era conocido por haberse casado y divorciado de una esposa extranjera, y uno incluso luchó valientemente contra los filisteos, "hasta que su mano se cansó, y quedó pegada su mano a la espada" (2 Samuel 23:10).

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