Ciclo Vital Familiar: Un Análisis Profundo

La Antropología, la Sociología y la Psicología han sido disciplinas especialmente interesadas en el estudio de las familias y grupos domésticos. A lo largo de las últimas décadas, el corpus teórico-metodológico para el estudio de las familias se ha ido ampliando y el concepto de ciclo vital ha sido uno de los más fructíferos.

El concepto de ciclo vital se define como la secuencia de etapas que atraviesa la familia desde su establecimiento hasta su desaparición. El ciclo de vida familiar son todas las etapas por las que pasa una familia a lo largo de su vida. Estas etapas son progresivas, asociadas a cambios en la composición del núcleo familiar y, también, en las relaciones entre sus miembros.

El concepto de ciclo de vida familiar ha sido abordado desde varias ciencias sociales, como la psicología social y la sociología. Dependiendo a quién se le pregunte, se coincide en que todas las familias pasan por unas etapas u otras. Entre los modelos más populares tenemos dos: el de Wells y Gubar y el de Duvall.

Diagrama del ciclo vital familiar con las diferentes etapas.

Modelos del Ciclo Vital Familiar

El Modelo de Evelyn Millis Duvall

Las propuestas de Hilly Duvall sobre el ciclo vital de las familias son las más conocidas y utilizadas. Ambas coinciden en dos consideraciones fundamentales: a) Las generaciones que componen la familia -jóvenes, adultos de mediana edad y ancianos- tienen asignadas unas tareas específicas, y b) el desempeño adecuado de estas tareas por cada uno de los miembros dependía de, y contribuía a, el desempeño eficaz del resto de los integrantes del sistema familiar.

Duvall desarrollará un modelo de ciclo vital de ocho etapas:

  • 1. Comienza de la familia
  • 2. Familias con infantes
  • 3. Familias con hijos preescolares
  • 4. Familias con hijos escolares
  • 5. Familias con adolescentes
  • 6. Familias que liberan a los adultos jóvenes
  • 7. Familias maduras
  • 8. Familias ancianas.

El Modelo de Hill y Rodgers

Por su parte, Hill y Rodgers considerarán un modelo de ciclo vital de ocho etapas añadiendo unas tareas específicas para el desarrollo en cada una de ellas.

Otras Perspectivas y Modelos

El modelo de William W. Nido vacío I, ya no hay hijos en el hogar, es otra de las conceptualizaciones existentes. Los modelos de ciclo de vida familiar de los que acabamos de hablar fueron conceptualizados cerca de los años 1960.

Con el paso de los años todas las familias tienen que enfrentarse a varios eventos naturales, como nacimientos, muertes y el crecimiento de sus hijos, situaciones que pueden implicar mayor estrés si hay una crisis económica o problemas relacionales de fondo.

Etapas y Transiciones del Ciclo Vital Familiar

El concepto de ciclo de vida familiar se compone por varias etapas, las cuales, aunque varían según el autor que se consulte, se supone que se corresponden con los períodos por los que la mayoría de familias pasan en el seno de una sociedad.

Primera Fase: Formación de la Familia

La primera fase del ciclo vital es la formación de la familia, iniciada con el matrimonio, en la que la pareja tendrá tareas entre las que destacan el establecimiento de una relación mutuamente satisfactoria, la construcción de un nuevo hogar y la decisión sobre la idoneidad o no de la maternidad/paternidad. Esta es la etapa en la que se da comienzo a todo, siempre y cuando prospere la relación. En sí misma la etapa supone varias crisis de identidad, puesto que ambos miembros de la pareja tienen que asumir que ya no son personas solteras, sino la “mitad” de un todo.

Segunda Fase: Familias con Infantes

La segunda fase del ciclo vital, cuando comienza el nacimiento de los hijos, requiere ajustes importantes. Junto a dos tensiones principales que afectarán a los cónyuges, la inquietud que provoca el llanto del recién nacido y la disminución de las actividades compartidas, habrá que añadir el ajuste económico necesario, el reparto de tareas domésticas y el restablecimiento del patrón de relaciones sexuales anterior a la gestación. En esta etapa la crisis se da cuando dos personas que están en una relación van a pasar a ser tres (o cuatro) porque la mujer está embarazada.

Tercera Fase: Familias con Hijos Preescolares

En este caso la crisis está relacionada con la infancia, momento en el que los hijos primogénitos adquieren un poco de autonomía y se vuelven difíciles de controlar para sus padres, sobre todo si los niños son curiosos y quieren explorar el mundo que los rodea.

Cuarta Fase: Familias con Hijos Escolares

La crisis se da por el inicio de la escuela. El niño tiene que aprender a relacionarse con otros niños y otras figuras de autoridad a parte de sus padres, mientras que los padres tienen que relacionarse con otros padres y los docentes del centro.

Quinta Fase: Familias con Adolescentes

El principal motivo de crisis en las familias con adolescentes está relacionado con los conflictos de identidad propios de la adolescencia.

Sexta Fase: Familias que Liberan a los Adultos Jóvenes

Aquí la crisis se produce con la inminente partida de los hijos.

Séptima Fase: Familias Maduras

Ya no hay hijos en casa.

Octava Fase: Familias Ancianas

Finalmente, la última etapa del ciclo de vida familiar se establece con una crisis provocada por la percepción de que se ha perdido la juventud, la vitalidad, la salud y la pareja, en caso de que ya haya fallecido.

El Ciclo Vital Familiar desde Diversas Disciplinas

La economía ha mostrado su interés por el estudio del ciclo vital de las familias iniciando investigaciones sobre cómo las fases del ciclo vital de la familia modifican sus pautas de ingresos y consumo.

Ciclo Vital Familiar | Qué es y Cómo nos Afecta

Según la perspectiva del Ciclo Vital Familiar (CVF), la familia es descrita como: "La forma de organización básica para la supervivencia biológica y afectiva de los individuos, y se configura alrededor de las funciones de conyugalidad y sexualidad, reproducción biológica y social, subsistencia y convivencia."

Dentro de este marco, el concepto de CVF remite a un proceso por el cual transitan todas las familias, independiente de su configuración, y que lleva a sortear una serie de crisis y reconfiguraciones durante su desarrollo, que permitirán ir sobrellevando tanto las dificultades individuales como grupales.

Si bien estas definiciones iniciales esbozan categorías como familia y CVF, no son las únicas. El CVF ha experimentado cambios a lo largo de la historia, dada la diversidad cultural, y el modo como ésta afecta el entorno en el que se desenvuelven los miembros de la familia y de ahí su configuración. Es decir, las transformaciones en la convivencia y la procreación a lo largo de la historia y de las culturas, ha generado diversos modelos de familia desde la nuclear estructurada, hasta conformadas por parejas del mismo sexo, con o sin hijos, familias sin hijos, familias monoparentales, entre otras; lo que lleva a pensar que existen variaciones en las etapas del CVF y, en la actualidad, no todas las familias se circunscriben a etapas como condicionantes de su desarrollo familiar y el de sus miembros.

Alberdi (1999, citado por Valdivia 2008), entiende la familia como un grupo de personas que están relacionadas por el afecto, el matrimonio o la filiación, comparten una ideología acerca de la socialización de sus miembros y a su vez viven juntos; en algunos casos se reparten el consumo de los bienes, servicios y gastos económicos del hogar. Dicha definición, implica que existen diversas características que hacen singulares a las familias en un espacio y tiempo delimitados; y plantea que, independiente de la composición que tenga la familia, es el primer sistema social en el cual se inscriben las personas (Maganto, 2004).

En este sentido, la familia es un grupo de personas que cohabitan en un espacio, comparten objetivos en común, cumplen con el objetivo de socialización de los individuos, y, a su vez, permiten la permanencia de la especie humana. Lo anterior pone en evidencia que en el proceso de adaptación de las familias, éstas no son inmunes a los cambios sociales y, por tanto, no se desarrollan de manera lineal; por ejemplo, que sus miembros realicen las mismas tareas durante su existencia. Por el contrario, las cargas y las responsabilidades aumentan en algunas etapas por las que atraviesan como el nacimiento de un hijo, la atención de familiares enfermos, una ruptura conyugal, entre otras tantas situaciones propias de la vida en grupo. Esto implica que las familias transitan por un CVF, definido por Touriño, Baena, Benítez, Abelleira y Fernández (2010), como un marco teórico que concibe a la familia como un conjunto de personas que viajan juntos en el tiempo y, además, permite precisar las tareas evolutivas y las posibles dificultades que puedan presentarse en un momento de desarrollo determinado.

Por su parte, Cheal (1991) sostiene que la vida familiar atraviesa un ciclo de nacimiento, crecimiento y declive. Desde esta perspectiva teórica, un ciclo comienza cuando dos personas de sexo opuesto forman una pareja y finaliza con la disolución de la unión cuando una de las dos personas muere, sin olvidar que en el transcurso de este período, las familias se expanden o reducen a medida que las hijas e hijos se incorporan a ellas o las abandonan.

Hasta este punto se esgrime la idea de que el CVF implica atravesar por etapas necesarias de acuerdo a los momentos evolutivos de la familia, y también de los desarrollos y aportes personales de quiénes la conforman. Por consiguiente, dicho ciclo muestra el cambio de las necesidades del grupo a lo largo de su desarrollo, a las cuales articula en todo momento las demandas que se hacen con respecto a: a) el sexo de cada individuo, b) su generación de pertenencia, bien sea nueva o antigua, y c) las propias de la vida, tales como las derivadas de procesos evolutivos, así como las sociales, afectivas y personales en un contexto determinado. Todo ello implica que el grupo de cohabitantes de una familia debe responder a los modos de vida del sistema cultural en el que funciona, y está sujeto a influencias externas como las normas, los tipos de familia predominante, y a influencias internas, tales como las crisis del desarrollo, las normas relacionales, los estilos de apego, entre otros (Pagés, 2004).

En esta misma vía, Glick, Berman, Clarkin y Rait (2001), aluden que: "Las familias al igual que los individuos, evolucionan a través de unas fases que se conocen comúnmente como el ciclo evolutivo familiar. Este ciclo incluye las transiciones o acontecimientos vitales esperados por los que pasan la mayoría de las familias a lo largo de su desarrollo, en una secuencia bastante predecible aunque variable, así mismo, incluye el afrontamiento de los cambios sociales, económicos, sociodemográfico, políticos y demás que se presentan en el día a día".

Ahora bien, López (2006) presenta la idea de CVF como un conjunto de pautas rituales, (...) cuya dirección está marcada por el transito inevitable de la muerte, [más que ser] un conglomerado de etapas sucesivas con marcas claras de progresión de los individuos hacia otro estatus social o natural, [el ciclo vital es] un conjunto de acciones continuas para lograr ser cada vez más Humano [y es precisamente por esa condición, que] no basta nacer y crecer biológicamente, hay que nacer y crecer socialmente.

En esta línea, cabe afirmar que, así como el CVF es inherente a la familia, también lo son las crisis o estresores que ésta experimenta, y el modo cómo sus miembros vivan estos procesos los dirigirá o no a la adaptación al contexto. En palabras de Espinar (2009): "Algunas de las transiciones que componen el ciclo vital familiar, como el nacimiento o la muerte de uno de sus miembros, se consideran estresores normativos porque, aunque son parte de la vida cotidiana y representan los cambios inherentes al ciclo vital de la familia, modifican o alteran la estructura y el equilibrio familiar pudiendo conducir a una crisis si la familia no es capaz de adaptarse e incorporar a su funcionamiento los cambios que cada situación nueva requiere".

En este sentido, cada familia debe sortear su evolución a lo largo de la existencia, con el propósito de madurar y manejar de la mejor manera las dificultades inherentes a cada momento, y de este modo, lograr los objetivos de las diferentes fases del ciclo. Desde esta mirada, el CVF es una teoría que permite definir y precisar el desarrollo de las familias a través de una serie de etapas, permeables tanto a influencias externas como internas, que moldean dicho grupo y aportan estrategias de afrontamiento a los individuos para la vida y sus demandas.

Durante la última década, la conceptualización del CVF no presenta cambios contundentes, aun cuando los contextos en los que la familia se erige son variados y diferentes las situaciones a las que se ve avocada. Se encuentran definiciones enmarcadas en etapas y secuencias, no necesariamente ordenadas, que la familia inevitablemente atravesará; las cuales se asientan en concepciones de autores reconocidos en el campo como Minuchin (1979), Carter y McGoldrick (1999).

Al respecto, estos últimos mencionan que: "Los cambios en los patrones del ciclo de vida de la familia se han modificado dramáticamente, debido sobre todo a la menor tasa de natalidad; la esperanza de vida; la evolución del papel de la mujer; las altas tasas de divorcio y nuevo matrimonio; el aumento del madre solterismo, parejas no casadas, y las adopciones monoparenta... Entendemos como Ciclo Vital de la Familia (CVF) ó Ciclo Evolutivo Familiar, a la secuencia de estadios por los que atraviesa la familia desde su establecimiento hasta su disolución. Algo parecido ocurre con los ajustes y reajustes a los que se somete la familia en el tránsito de una etapa del ciclo a otra. Estas transiciones requieren cambios de roles, tareas y conductas a las que no todas las familias pueden adaptarse. En las familias, tres o cuatro generaciones deben de acomodarse simultáneamente a las transiciones del CVF, ya que lo que ocurre en una de ellas tiene efecto en las relaciones y las conductas de las otras. Atendiendo a este criterio, podemos conceptualizar el ciclo familiar como una espiral en la que tienen lugar, al mismo tiempo, acontecimientos que afectan a distintas generaciones. El modelo básico de la familia nuclear se ha generalizado bastante y abarca sustancialmente una etapa de formación, otra de expansión, seguida de la de contracción y una final de disolución."

Carter y McGoldrick proponen una estructura de etapas con tareas específicas:

  • 1. a. Diferenciación del sí mismo en relación con la familia de origen. b. Desarrollo de relaciones de intimidad con compañeros.
  • 2. a. Formación de un sistema marital.
  • 3. a. Adaptación del sistema marital para hacer espacio para el (los) hijo(s). b. Asunción de los roles de la paternidad.
  • 4. a. Cambio de las relaciones padres-hijos para permitir a los adolescentes entrar y salir del sistema. b. Reenfoque marital de la mitad de la vida y de los asuntos relacionados con la carrera.
  • 5. a. Renegociación del sistema marital como una díada. b. Desarrollo de relaciones de adulto a adulto entre los hijos que ya han crecido y sus padres. c. Reajuste de relaciones para integrar nueras, yernos y nietos.
  • 6. a. Mantenimiento del funcionamiento propio y/o de la pareja y los intereses al encarar la declinación fisiológica; exploración de nuevas opciones para los roles familiares y sociales. b. Apoyo para un papel más destacado de la generación intermedia. c. Reajuste en el sistema para la sabiduría y experiencia de los de mayor edad; apoyo a la generación de los mayores, sin sobreprotegerlos. d. Enfrentarse con la pérdida del cónyuge, parientes y otros compañeros y preparación para la propia muerte.

tags: #ciclo #vital #de #la #familia #duvall