Las Principales Necesidades Psicológicas del Adulto Mayor

La población mundial experimenta un rápido envejecimiento, lo que conlleva una creciente necesidad de comprender y abordar las demandas específicas de este grupo etario. Aunque el envejecimiento es un proceso natural y progresivo, no es sinónimo de deterioro patológico. El bienestar psicológico en esta etapa de la vida es fundamental y no siempre recibe la atención adecuada, siendo a menudo subestimado.

La vejez, entendida como un proceso gradual y no como un estado estático, se caracteriza por cambios que varían de una persona a otra. Para muchas personas, es fundamental enfocarse en envejecer con éxito, lo que implica una adaptación positiva a los cambios físicos, mentales y sociales que ocurren en esta etapa. Reconocer y tratar los trastornos mentales en los adultos mayores es crucial, ya que estas afecciones no solo causan sufrimiento mental, sino que también pueden influir en el deterioro funcional y aumentar la morbilidad.

infografía sobre el envejecimiento demográfico mundial

El Proceso de Envejecimiento: Una Visión Multidimensional

Definiciones y Perspectivas

El envejecimiento es un proceso progresivo, natural y lento de transformación que afecta a los seres vivos desde su nacimiento hasta su muerte. Se distingue entre varias dimensiones de la edad:

  • Edad cronológica: Se refiere a la edad en años.
  • Edad psicológica: Define la vejez en función de los cambios cognitivos, afectivos y de personalidad.
  • Edad social: Tiene relación con la vida laboral y con los diferentes estereotipos o prejuicios asociados a esta etapa.

La psicología del envejecimiento lo define en el ser humano como el proceso por el que el individuo va perdiendo vitalidad con el paso del tiempo, entendiendo vitalidad como la capacidad del organismo para realizar sus diferentes funciones biológicas.

Las ciencias que se ocupan de este periodo de la vida son fundamentalmente la Gerontología, la Geriatría y la Psicogeriatría. La Gerontología es una ciencia multidisciplinar que estudia el fenómeno del envejecimiento en su totalidad, abarcando aportaciones de diversas disciplinas científicas, filosóficas y artísticas. La Geriatría, por su parte, es la rama de la Medicina Interna que estudia los aspectos fisiológicos y las enfermedades de la vejez. La psicogerontología es un campo científico multidisciplinar que incluye el estudio del envejecimiento psicológico normal, la promoción de la salud mental y la prevención de enfermedades psíquicas. La psicogeriatría se considera una rama de la psicogerontología, ocupándose específicamente de la patología de la vejez.

Cambios Físicos y Psicológicos Asociados

La tercera edad conlleva señales de identificación específicas que siguen su propio curso y varían de una persona a otra. Los cambios son tanto físicos como mentales. Algunas de las señales físicas incluyen la lentitud psicomotriz progresiva, la curvatura postural gradual, el desarrollo de enfermedades osteoarticulares, crónicas (como hipertensión) y neurológicas (como demencia), temblores, sordera, pérdida de movilidad y autonomía, y la disminución del deseo sexual. Aceptar estos cambios representa una tarea evolutiva importante para el bienestar psicofísico de las personas mayores.

A nivel psicológico, se produce un enlentecimiento del tiempo de procesamiento, por lo que la persona mayor necesita más tiempo para entender y procesar la información. Puede haber una pérdida de memoria no patológica, simplemente asociada a la edad, en forma de olvidos temporales o de detalles. Este deterioro cognitivo progresivo puede implicar problemas mnemotécnicos, desorientación espaciotemporal y dificultades para gestionar los impulsos.

La vejez, al igual que la adolescencia, requiere la estructuración de una nueva identidad, no solo personal sino también social. El bienestar psicológico representa un estado donde el individuo se siente pleno, satisfecho y confiado consigo mismo y sus interacciones con su entorno, lo cual depende de condiciones sociales y personales, y de cómo se enfrentan a ellas.

Etapas de la Vejez

A medida que envejecemos, atravesamos diferentes etapas, cada una con sus propias características y desafíos:

  1. Prevejez (60-70 años): Marcada por la transición de la vida laboral activa a la jubilación. Puede ir acompañada de ajustes emocionales y de identidad al adaptarse a una nueva rutina y buscar significado más allá del trabajo. Socialmente, se la considera la etapa de entrada a la vejez.
  2. Vejez temprana (70-80 años): Las personas pueden enfrentar desafíos relacionados con la salud, pero a menudo mantienen niveles significativos de autonomía y capacidad funcional.
  3. Vejez intermedia (80-90 años): Puede caracterizarse por cambios más evidentes en la salud física y mental, con una posible disminución de la movilidad y mayor dependencia en términos de cuidado y apoyo.
  4. Vejez avanzada (a partir de los 90 años): Se vincula con una mayor fragilidad y vulnerabilidad física, demandando una mayor atención médica y apoyo en las actividades diarias.

Desafíos Psicológicos y Factores de Riesgo en la Vejez

La salud mental en edades avanzadas está determinada por el entorno físico y social, así como por los efectos acumulativos de experiencias vividas y factores estresantes específicos del envejecimiento.

foto de una persona mayor pensativa o en un momento de reflexión

El Impacto de las Pérdidas

Los adultos mayores tienen más probabilidades de experimentar eventos adversos como el duelo, la reducción de ingresos o un menor sentido de propósito con la jubilación. La vejez es una etapa de la vida que convoca al abordaje de las pérdidas y, por tanto, del duelo, acerca de lo que ya no es, de lo que ya nunca volverá a ser, y de aquello que, además, nunca se ha alcanzado. Algunas de las pérdidas más frecuentes en esta edad son la de la salud física, la disminución de las capacidades, la pérdida de compañía (sentimiento de soledad) y la pérdida del cónyuge.

Cuando ocurre una separación a través de la muerte de los otros significativos, el impacto en la individuación es profundo, y deviene un cambio en la representación del yo y de los objetos. La aparición de reminiscencias y recuerdos de la historia personal es un indicador de la elaboración normal del duelo, aunque la nostalgia puede implicar una tristeza dolorosa al recordar lo no conseguido. El duelo es un proceso que se da en todas las etapas de la vida, y en la vejez continúa hasta la propia muerte, siendo una señal de buena salud mental. Sin embargo, este proceso puede ser doloroso y conflictivo, y algunos ancianos pueden esquivar este reacercamiento por miedo a otras pérdidas.

Aislamiento Social y Soledad

El aislamiento social y la soledad aquejan a cerca de una cuarta parte de las personas mayores y son factores de riesgo cruciales para las afecciones de salud mental en etapas posteriores de la vida. La disminución de contactos familiares e interpersonales es una causa importante de estos sentimientos.

Discriminación y Maltrato

A pesar de sus muchas contribuciones a la sociedad, muchos adultos mayores sufren discriminación por motivos de edad (edadismo), lo que puede afectar gravemente su salud mental. También el maltrato a las personas de edad, que incluye cualquier tipo de maltrato físico, verbal, psicológico, sexual o económico, así como la desatención, es un factor de riesgo. Uno de cada seis adultos mayores sufre malos tratos, a menudo por parte de sus propios cuidadores. El maltrato tiene graves consecuencias y puede provocar depresión y ansiedad.

Temor a la Enfermedad y a la Muerte

El temor a la enfermedad o a enfermarse, así como la preocupación por la pérdida de familiares y amigos, son factores psicológicos frecuentes. La reflexión sobre la propia muerte cada vez ocupa un espacio más relevante en este periodo, y emociones como el miedo, la preocupación y la ansiedad pueden irrumpir en la vida de las personas mayores y de sus familiares.

Inadaptación a la Jubilación

La jubilación, uno de los principales cambios y hechos sociales importantes en el proceso de envejecimiento, supone la pérdida del rol social que la persona ha mantenido durante la mayor parte de su vida. Puede generar un sentimiento de inutilidad y vacío, o una posible sintomatología depresiva y ansiosa, afectando la autoestima y los contactos sociales.

Prevalencia de Trastornos Mentales

Aproximadamente el 14% de los adultos de 70 años o más tienen un trastorno mental. Las afecciones de salud mental más frecuentes en los adultos mayores son la depresión y la ansiedad, seguidas por la demencia. Alrededor de una sexta parte de las muertes por suicidio (16,6%) se producen en personas de 70 años o más. Las afecciones de salud mental en las personas mayores suelen infravalorarse y tratarse insuficientemente, y la estigmatización que rodea a dichas afecciones puede hacer que las personas sean reacias a buscar ayuda.

DEPRESIÓN EN ADULTOS MAYORES

Principales Necesidades Psicológicas del Adulto Mayor

Un estudio exploratorio realizado en Cuba sobre la autopercepción de factores psicosociales en ancianos reveló algunas de las necesidades más apremiantes, destacando que el 98% de los encuestados manifestó la necesidad de ser escuchados y la pérdida de roles sociales, así como la necesidad de comunicación social.

Las necesidades psicológicas y emocionales cambian con la vejez, y proporcionar apoyo psicológico para los mayores no es un proceso de un único apoyo, sino que debe responderse continuamente a lo largo del tiempo. A continuación, se detallan las principales necesidades:

Necesidades Emocionales y de Relación

  • Apoyo emocional y ser escuchado: Es fundamental apoyar a la persona, especialmente ante la pérdida de seres queridos. La necesidad de ser escuchado por la familia y la comunidad es muy frecuente, influida por la rapidez de la vida moderna y la falta de tiempo. Un oyente comprensivo y atento puede hacer una gran diferencia.
  • Compañía y comunicación social: Es necesario fomentar las relaciones afectivas, ya que las necesidades de relación persisten, pero pueden verse afectadas por la jubilación, la viudez o la ausencia de hijos. La necesidad de comunicación social, sobre todo con personas de su edad, hijos y nietos, es clave.
  • Expresión de emociones sin juicio: La persona mayor necesita poder expresar sus sentimientos sin ser juzgada, ya que cada emoción tiene un origen y una razón de ser que deben ser respetados.
  • Mantener relaciones con el entorno: El contacto con la vecindad, las amistades, los comercios y los centros de participación activa juega un papel importante en el bienestar.

Necesidades de Autonomía y Propósito

  • Poder de decisión y autonomía: Ser mayor y tener facultades físicas mermadas no impide que la persona pueda decidir sobre sus gustos, preferencias, orientación religiosa o política. Es crucial permitirles conservar el control sobre su vida cotidiana, fortaleciendo su autoestima y sentido de utilidad.
  • Sentirse partícipe y útil (participación social, roles): La persona mayor necesita sentirse partícipe de la comunidad donde vive, aún necesita sentirse productiva y necesaria en cierto modo. La pérdida de roles sociales puede provocar una pérdida de la autoestima y autoridad.
  • Fomento de la autoestima y autoeficacia: La autoestima es clave para valorar las habilidades y características actuales, facilitando la adaptación a circunstancias difíciles (como la viudez o la pérdida de independencia). La autoeficacia, la confianza en las propias capacidades, es crucial para poder participar en la solución de conflictos cotidianos y aportar soluciones.

Necesidades de Bienestar Cognitivo y Ocio

  • Estimulación cognitiva: Fomentar las facultades mentales retrasa el deterioro cognitivo mediante numerosas técnicas y ejercicios.
  • Ocio y actividades lúdicas/formativas: Estar ocupado con actividades lúdicas, deportivas, formativas (bailes, juegos, conferencias, cursos, deportes) es crucial para mantener un buen estado físico, psíquico y social.

Necesidades de Seguridad y Ambiente

  • Seguridad física, psíquica y emocional: Es necesario ofrecer a la persona mayor una estabilidad en todos estos aspectos.
  • Ambiente físico adecuado y accesible: Las personas mayores necesitan un entorno físico adecuado, accesible, cómodo, personalizado a sus gustos y preferencias, y que garantice su intimidad.
  • Consideración y reconocimiento de la historia personal: Cada persona es única y tiene una historia singular que debe ser reconocida y valorada.

Expresión de la Sexualidad

  • No hay que olvidar que la persona es un “ser sexado” desde que nace hasta que muere, y la expresión de la sexualidad sigue siendo una necesidad.

Respuestas a las Necesidades: Promoción, Prevención y Tratamiento

La prevención y la promoción de la salud mental en la vejez requieren un enfoque integral que involucre tanto a la persona mayor como a su entorno familiar y comunitario.

Estrategias Generales para un Envejecimiento Saludable

Entre las principales estrategias de promoción y prevención en materia de salud mental para un envejecimiento saludable figuran:

  • Medidas para reducir la inseguridad financiera y la desigualdad en los ingresos.
  • Programas para garantizar viviendas, edificios públicos y transportes seguros y accesibles.
  • Apoyo social a los adultos mayores y a las personas que los cuidan.
  • Apoyo a los comportamientos saludables, especialmente a seguir un régimen alimentario equilibrado, mantenerse físicamente activo, abstenerse del tabaco y disminuir el consumo de alcohol.
  • Programas de salud y sociales dirigidos a grupos vulnerables, como las personas que viven solas o en zonas remotas y las que tienen una afección crónica.

Para los adultos mayores, la conexión social es particularmente importante para reducir factores de riesgo como el aislamiento social y la soledad. Las actividades sociales satisfactorias pueden mejorar la salud mental positiva, la satisfacción y la calidad de vida, y reducir los síntomas depresivos. Ejemplos incluyen iniciativas de amistad, grupos comunitarios y de apoyo, formación en habilidades sociales, grupos de artes creativas, servicios de ocio y educación, y programas de voluntariado.

infografía con consejos para un envejecimiento saludable

El Rol Fundamental de la Familia y la Comunidad

En la etapa de la tercera edad, la familia desempeña un papel fundamental. Los hijos deben cuidar de los padres, y los padres deben dejarse cuidar, requiriendo un proceso de adaptación de todo el sistema familiar. Los familiares se convierten en "contenedores emocionales", el lugar seguro donde la persona mayor puede encontrar consuelo y atención. Compartir la experiencia del duelo es el primer paso hacia la reorganización familiar, avanzando a través del recuerdo. La calidad de las relaciones favorece o complica la aceptación y el procesamiento de la separación.

Existen diversas intervenciones dirigidas a los cuidadores, como cuidado de relevo, asesoramiento, educación, ayuda económica y psicoterapia, que pueden ayudarles a mantener una relación de cuidado saludable y evitar el maltrato a las personas mayores.

Apoyo Profesional y Terapéutico

El asesoramiento para los adultos mayores es un servicio multifacético y valioso que ofrece orientación profesional centrada en sus necesidades individuales. La terapia permite explorar y procesar eventos de vida previos, reflexionar sobre problemas emocionales actuales y evaluar nuevas formas de afrontar las dificultades de manera más saludable. Puede incluir métodos cognitivo-conductuales, técnicas de mindfulness o terapia grupal.

La figura del psicólogo a domicilio resulta esencial cuando se trata con pacientes ancianos y frágiles, o con patologías como el Alzheimer, Parkinson y otras enfermedades degenerativas. En estos casos, también es posible beneficiarse de intervenciones de la terapia asistida con animales (TAA), que ha mostrado mejoras en la función cognitiva y el estado de ánimo.

Programas y Políticas Públicas

La protección contra el edadismo y el maltrato es fundamental, con intervenciones que incluyen políticas y leyes contra la discriminación, educación y actividades intergeneracionales. La Organización Mundial de la Salud (OMS) colabora en estrategias para ayudar a los gobiernos a responder a las necesidades de salud mental de los adultos mayores, como la Década del Envejecimiento Saludable (2021-2030) y el Plan de Acción Integral sobre Salud Mental 2013-2030. El Programa de Acción para Superar las Brechas en Salud Mental (mhGAP) de la OMS proporciona protocolos clínicos para afecciones como la depresión y la demencia.

Para los adultos mayores, el bienestar mental está vinculado a la salud física. Fomentar la participación en sesiones de terapia o asesoramiento puede prevenir problemas psicológicos graves. Las investigaciones sugieren que los adultos mayores que participan en prácticas de bienestar mental tienen una mejor salud general, menos enfermedades crónicas y una mejor calidad de vida.

Es necesario entender que la vejez no es un estado, sino un proceso dinámico de cambios. A medida que los adultos mayores pueden fortalecerse con una buena salud mental, pueden enfrentar los desafíos del envejecimiento con resiliencia y confianza, siempre que cuenten con el apoyo psicológico adecuado.

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