Charles Spencer Chaplin, una de las figuras más entrañables y relevantes del séptimo arte, fallecía a los 88 años en su hogar suizo de Corsier-sur-Vevey la Navidad de 1977, víctima de un accidente vascular cerebral. Creador de ese personaje inolvidable enfundado en unos pantalones holgados, con un bastón en la mano y un sempiterno bombín, Chaplin pasó de actor a empresario y a director. Películas como ‘El chico’ (1921), ‘La quimera del oro’ (1925), ‘Luces de la ciudad’ (1931) y ‘Tiempos modernos’ (1936) se convirtieron en clásicos del cine. Su genialidad y su humanismo le ganaron un sitio de honor en la historia del séptimo arte. A tan solo tres meses de su muerte, la familia en Suiza recibió una llamada inesperada: la tumba del actor había sido profanada y tanto el féretro como el cadáver fueron raptados, dando inicio a una historia macabra digna de sus propias películas.
La Vida y Carrera de un Ícono
En 1914, un artista británico de 25 años, recién contratado por un estudio de cine estadounidense, se enfundó un par de pantalones holgados, una chaqueta ajustada y un sombrero de Derby, creando a Charlot. El hombre con el sombrero de melón y el raro bigote que lo caracterizó fue inmortalizado en el cine y en la cultura popular. Al encarnar el papel de ‘Tramp’ (vagabundo), Chaplin encantaba a las mujeres, protegía a los menesterosos, jugaba malas pasadas a las autoridades y combatía la tiranía, haciendo historia en el cine.
Murió mientras dormía apaciblemente, con sus 88 años a cuestas, rodeado por su última y más duradera mujer, Oona O’Neill, y siete de sus ocho hijos. Solo faltaba, porque no llegó a tiempo, su hija más famosa, Geraldine, que había seguido sus pasos en el mundo del cine y vivía en Madrid. El velatorio se hizo en la misma residencia, en la más estricta intimidad, lejos de la mirada inquisitiva de los curiosos y de los medios. Así, casi sin vida pública, el director y protagonista de La Quimera del Oro y de Tiempos Modernos, entre otras películas que forman parte de la historia grande del cine, había pasado sus últimos años, desde que sus médicos le habían diagnosticado una demencia senil.

Últimos Años y Apariciones Públicas
Chaplin salía muy poco de su residencia y cuando lo hacía se lo podía ver acompañado por Oona, que empujaba su silla de ruedas en unos paseos que siempre llegaban a las orillas del lago Leman. Su última aparición pública databa de septiembre de 1977 cuando, también con Oona, asistió a un espectáculo circense en Vevey, donde al finalizar los payasos se sacaron las narices rojas de sus disfraces y se las entregaron para demostrarle su admiración. Por entonces, ya tenía dificultades para ver y oír, y se expresaba con dificultad. La mañana del 25 de diciembre de 1977, Oona difundió un comunicado donde informaba que Charles Chaplin había muerto “en el sueño, esta madrugada”.
El Legado Visual y Patrimonial
El Fondo Fotográfico de la familia de Charlie Chaplin está ahora en poder del Musée de l’Elysée de Lausana, Suiza; una rica colección cubre toda la carrera de esta célebre figura que vivió sus últimos años de vida en Suiza. La recopilación cinematográfica es cortesía de la Cineteca de Bolonia y la Asociación Chaplin en París. Después de quince años de trabajos, se espera que un museo dedicado a Charlie Chaplin abriera sus puertas en la primavera de 2016 en Suiza. Además, el hombre con el sombrero de melón y el raro bigote fue inmortalizado en hielo y puede ser visto en el Palacio de Hielo, ubicado en la montaña Jungfraujoch, uno de los centros turísticos de montaña más atractivos de Suiza.

El Incidente Post-mortem: El Robo del Cadáver
Cumpliendo los deseos de Chaplin, Oona organizó una ceremonia íntima para el entierro de sus restos en el pequeño cementerio de Corsier-sur-Vevey. Solo los familiares y algunos amigos muy cercanos pudieron participar. Pero el descanso de Charles Chaplin duró muy poco.
La Noche del Secuestro
La noche del 1° al 2 de marzo de 1978, dos mecánicos extranjeros desempleados, el polaco Roman Wardas y el búlgaro Gandscho Ganev, se colaron en el cementerio de Corsier-sur-Vevey. Una vez que hallaron la lápida blanca de "Charles Chaplin (1889-1977)", excavaron durante dos horas hasta dar con el ataúd de roble de unos 150 kilos. Lo cargaron en una furgoneta y se lo llevaron sin rellenar el hueco que habían hecho en la tierra. Lo enterraron esa misma noche en un campo de maíz en Noville, cerca del lago y del cementerio. Este sueño de abrir su propio taller mecánico fue lo que los llevó a cometer este extraño delito, pues estaban convencidos de que así conseguirían hacerse ricos.

Demandas de Rescate y Negativa Familiar
Al día siguiente, los secuestradores llamaron por teléfono a la residencia y pidieron hablar con Oona O'Neill. Cuando la viuda atendió, recibió un pedido insólito: debía entregar 600.000 dólares (seiscientos mil francos suizos, equivalente a unos US$2,35 millones de hoy) si quería recuperar el cadáver de Chaplin. Oona pensó apenas quince segundos antes de contestar con un tajante “No”. Argumentó: “Mi esposo está en el cielo y en mi corazón” y “A Charlie le habría parecido ridículo”.
Los secuestradores del cadáver no se esperaban esa respuesta. Los días siguientes volvieron a llamar, bajando cada vez más la cifra del rescate. Una y otra vez recibieron la misma respuesta. Ante la negativa de su viuda, los secuestradores amenazaron con hacerle daño a sus dos hijos menores en llamadas posteriores. Fue entonces cuando la policía comenzó una investigación más exhaustiva para resolver el caso.
Teorías y Especulaciones
Cuando la noticia de la desaparición del ataúd y el cadáver del comediante y artista se dio a conocer, el caso acaparó toda la atención de la prensa y surgieron diferentes teorías. Algunos especulaban que simpatizantes nazis habían profanado el camposanto en venganza por su parodia en ‘El gran dictador’. Otros alegaban que un comando israelí se había llevado el cadáver, pues se sospechaba que Chaplin era judío. También se llegó a decir que lo habían enterrado nuevamente en un cementerio cristiano para ofender su descanso eterno por su relación con los judíos. Hubo otras teorías más que incluían grupos guerrilleros, famosos e ignotos, así como a fans del artista.
La Resolución del Caso y Recuperación
Para dar con los secuestradores, Oona, fingió acceder al pago del rescate, y el abogado de la familia intercambió varias llamadas telefónicas con los secuestradores para negociar la cifra. La policía, que había intervenido el teléfono de la familia Chaplin, pudo rastrear el origen de las llamadas, las cuales eran hechas desde diferentes cabinas telefónicas en la zona de Lausana. Esto obligó a los investigadores a controlar unas 200 cabinas.
Finalmente, cinco semanas después de que se pusiera en marcha la investigación, la táctica de la búsqueda por las cabinas de teléfono funcionó. La policía detuvo a Roman Wardas, un refugiado polaco de 24 años, quien terminó confesando su crimen, y a su cómplice Gantscho Ganev, un búlgaro de 38 años. Torpemente, los secuestradores no podían recordar el lugar exacto donde habían escondido el ataúd. La policía se vio obligada a recorrer un campo de maíz a las afueras de Noville, utilizando detectores de metales. Finalmente, encontraron los restos de Chaplin gracias a las asas metálicas del ataúd.
El superintendente Gabriel Cettou, jefe de la policía de Ginebra, comunicó a la prensa que ambos delincuentes serían acusados de intento de profanación y extorsión y debidamente sentenciados. En el juicio les dieron cinco años de cárcel a cada uno. Desde allí le escribieron una sentida carta a Oona pidiéndole perdón y confesando que lo habían hecho por necesidad, porque el dinero que ganaban no les alcanzaba para vivir. El episodio tuvo una amplia cobertura mediática en todo el mundo.
LA HISTORIA DETRÁS DEL ROBO DEL CADAVER DE CHARLES CHAPLIN
Un Homenaje Inesperado y un "Accidente" Cómico
El intento de secuestro del cadáver de Charlie Chaplin es una historia que combina lo macabro con lo absurdo, recordándonos que la fama puede atraer tanto admiradores como oportunistas. Es el momento perfecto para celebrar el humor y no dejar pasar la oportunidad de sorprender. Así lo entendió Sacha Baron Cohen.
El Premio Charlie Chaplin Britannia
Sacha Baron Cohen fue a la entrega de los Premios Brittania, concedidos por la Academia Británica de las Artes Cinematográficas y de la Televisión (Bafta), acompañado de su esposa Isla Fisher para recibir el premio Charlie Chaplin Britannia por la Excelencia en Comedia. Fue presentado por Salma Hayek y una mujer mayor en una silla de ruedas identificada como Grace Cullington, la actriz de mayor edad en haber trabajado con Chaplin, quien le entregó el bastón del mítico comediante británico usado en "Luces de la ciudad" en 1931.
La "Muerte" de Grace Cullington
Con el bastón en mano, el actor conocido por personajes como Ali G, Borat o El Dictador, comenzó a probarlo e imitar a Chaplin hasta que se resbaló y "accidentalmente" empujó a Grace, quien cayó desde el escenario al lugar donde estaban las mesas del público. La tensión se apoderó del salón, pues todos pensaban que se trataba de un verdadero accidente.
LA HISTORIA DETRÁS DEL ROBO DEL CADAVER DE CHARLES CHAPLIN
Baron Cohen, manteniendo su personaje, comentó: "Le dedico mi premio. Esto obviamente es una tragedia. Pero por el lado bueno, qué forma tan genial de irse, dándome un premio… me gustaría decirle algunas palabras a su familia: no intenten demandarme. Si deciden involucrar a los abogados, acabaré con ustedes como lo hice con su abuela. El bastón que la mujer forzó claramente era defectuoso y tengo muchos testigos. Al menos 400 en esta habitación y al menos 500 viendo en televisión."