El envejecimiento de la población es uno de los fenómenos sociales y demográficos más relevantes de las últimas décadas. Actualmente, es muy común que las personas de este grupo etario presenten problemas en los pies, siendo quienes acuden con mayor frecuencia al podólogo. El dolor puede ser un factor que imposibilite el desarrollo de sus actividades diarias con facilidad, afectando su autonomía e independencia y, consecuentemente, su calidad de vida.
A lo largo de la vida, una persona da, de media, suficientes pasos como para dar cuatro veces la vuelta al mundo caminando, soportando en cada paso el doble de su peso corporal. Esto significa que los pies habrán soportado miles de toneladas de carga. La evolución de la pisada es constante, y los pies no son los mismos al nacer que en la vejez.
Cambios y Patologías Comunes en el Pie del Adulto Mayor

Con el envejecimiento, los pies comienzan a experimentar una serie de cambios que pueden derivar en molestias o condiciones más graves. El cuerpo es fiel reflejo del paso del tiempo en sus órganos, y los pies, debido a la gran carga soportada, también se ven afectados. Sin un cuidado podológico adecuado, la persona experimentará dolores y problemas de salud, lo que impedirá caminar adecuadamente o realizar actividad física recomendada.
Efectos del Envejecimiento en el Pie
- Pérdida de tejido adiposo: Uno de los principales efectos de la edad es la pérdida de tejido adiposo en la planta del pie, un tejido que actúa como amortiguador natural. Esta capa se deteriora y pierde parte de su función.
- Rigidez articular: Las articulaciones de los pies se vuelven más rígidas y dolorosas, dificultando la movilidad, a menudo relacionado con afecciones como la artritis o el desgaste del cartílago articular.
- Engrosamiento de las uñas: Con la edad, las uñas tienden a volverse más gruesas y difíciles de cortar, aumentando el riesgo de uñas encarnadas.
- Problemas de circulación: Las personas mayores pueden presentar problemas de circulación en las extremidades inferiores, lo que provoca hinchazón en pies y tobillos, sensación de frío o varices.
- Piel seca: La piel del pie se seca con la edad y se hace más susceptible a la sequedad excesiva, causando grietas (especialmente en los talones), picores molestos y mayor sensibilidad a heridas o cortes.
Patologías Podológicas Frecuentes
Un alto porcentaje de adultos mayores necesitan atención podológica periódica. Los problemas podológicos comunes incluyen:
- Pie diabético: Especialmente importante en personas mayores que padecen diabetes mellitus. Se caracteriza por un déficit de aporte sanguíneo, que dificulta la cura de heridas, y un déficit de sensibilidad, que aumenta el riesgo de úlceras al no notar, por ejemplo, una piedrecilla dentro del zapato.
- Durezas y juanetes (Hiperqueratosis): La presión constante que sufre el pie puede producir un crecimiento excesivo de la capa superior de la piel. Esto se conoce como hiperqueratosis y puede producir molestias o cambios en la marcha. Los juanetes son crecimientos irregulares del hueso del pie, generalmente hacia afuera, a menudo causados por el tipo de calzado.
- Uña encarnada (Onicocriptosis): Las uñas del pie a veces se engrosan y curvan, introduciéndose en la piel y causando infecciones, dolor e inflamación. Un mal corte o calzado inadecuado pueden agravar este problema.
- Onicomicosis (Hongos en las uñas): Común en adultos mayores, especialmente hombres, relacionada con la humedad a la que se exponen los pies. Es causada por hongos dermatofitos y es contagiosa.
- Artrosis y Artritis: El cartílago en las articulaciones sufre deformaciones leves y la membrana que las recubre puede inflamarse, causando rigidez e hinchazón.
- Heloma u ojo de gallo: Causado por el roce continuado, como el de los tacones en mujeres.
Cuidados Esenciales para los Pies de Adultos Mayores
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El cuidado de los pies empieza desde ya, y la prevención es fundamental. Un correcto mantenimiento y control de los pies a lo largo de toda la vida pueden ayudar a prevenir enfermedades y evitar problemas más graves asociados a la edad.
Higiene Diaria y Hidratación
- Buena higiene: Es necesario mantener los pies limpios y secos a diario. Limpiar y secar todo el pie, prestando especial atención a los espacios entre los dedos para evitar la maceración y la formación de hongos y bacterias.
- Cambio frecuente de calzado: Es necesario cambiarse de zapatos, medias y calcetines a menudo.
- Hidratación diaria: Un buen consejo para mantener la piel del pie en buenas condiciones es hidratarla a diario con una crema específicamente diseñada para pies. Lo ideal es hacerlo por la noche, ya que si se hace por la mañana, el pie puede sudar dentro del zapato, y la mezcla de sudor y crema puede producir maceración.
Calzado Adecuado
Elegir un calzado adecuado es crucial. Con la edad, el tamaño y la forma del pie cambian, por lo que es necesario ajustar el tipo de zapato. Se deben buscar zapatos cómodos, con hormas más anchas, transpirables y flexibles.
- Características del calzado: Debe ser lo suficientemente flexible, ofrecer buen soporte y permitir una pisada cómoda.
- Materiales: Optar por materiales elásticos y naturales que no aprieten los pies, ya que los pies tienden a hincharse.
- Evitar: Descartar los zapatos en punta y con tacón alto para evitar torceduras, caídas o fracturas.
Corte de Uñas y Cuidado Específico
- Momento ideal: El momento más adecuado para cortar las uñas es después de la ducha, ya que la humedad ayuda a mantenerlas más blandas.
- Corte recto: Cortar siempre las uñas de los pies rectas para evitar uñas encarnadas. En caso de uñas encarnadas, lo ideal es acudir a un especialista.
- Calcetines: Evitar calcetines o medias que obstaculicen la circulación. Lo más recomendable es utilizar calcetines de algodón, ya que es un material natural que permite la correcta transpiración del pie.
Movilidad y Ejercicio
Si bien es cierto que es necesario tener los descansos oportunos, no se debe permanecer sentado demasiado tiempo. Es bueno, de vez en cuando, levantarse y mover los pies para procurar una adecuada movilidad. Es fundamental mantener la musculatura de todo el cuerpo lo más correcta posible.

El Papel del Podólogo en el Cuidado del Pie Geriátrico
La consulta temprana de cualquier dolor o alteración en los pies puede evitar deformaciones futuras. Un cuidado adecuado en personas mayores es fundamental para mantener una buena calidad de vida. El 80% de las personas mayores necesitan cuidados de un profesional de la Podología, ya que una salud del pie inadecuada puede ser un factor determinante para pasar de ser una persona autónoma a una persona que necesite cuidados.
Tratamientos Podológicos
- Quiropodia: Se refiere al tratamiento de callos en los pies, durezas, uñas encarnadas, papilomas, hongos, etc. Se debe acudir periódicamente al podólogo para garantizar que el estado de los pies esté siempre en buenas manos, ya que pequeñas lesiones pueden convertirse en problemas mayores si no son tratados a tiempo. Se contraindica totalmente el uso de callicidas en personas mayores, ya que pueden producir quemaduras de segundo grado.
- Estudios biomecánicos y plantillas personalizadas: Una plantilla correctamente indicada y diseñada puede mejorar significativamente la calidad de vida de un paciente mayor, compensando la pérdida de tejido adiposo, dando mayor estabilidad a la marcha y generando un correcto reparto de presiones en la planta del pie para evitar callosidades u otros problemas. Es esencial realizar un estudio biomecánico de la pisada por un experto en podología y biomecánica antes de la plantilla. Una plantilla personalizada solo puede ser recetada por un médico o un podólogo.
- Cirugía podológica: Indicada para solucionar de forma quirúrgica patologías que no se pueden resolver con tratamientos conservadores. Se considera la última solución.
- Juanetes: En muchos casos se puede controlar el avance y el dolor mediante plantillas personalizadas. La cirugía se recomienda en deformidades importantes que dificultan el calzado o la actividad física.
- Uñas encarnadas: Frecuentemente se resuelven mediante una cirugía de 30 minutos con anestesia local. No se trata de "arrancar" la uña, sino de retirar solo el trozo que se clava, dejándola más estrecha pero con estética normal.
- Otras patologías como dedos en garra o exóstosis también pueden ser susceptibles de cirugía.
Recomendaciones Clave
- Mantener todos los controles de salud al día, incluyendo el control podológico.
- Si aparece dolor, lesiones en la piel o uñas encarnadas, consultar a un especialista.
- Las personas con diabetes deben prestar especial atención al cuidado de sus pies.
- Si por edad no es posible revisarse el pie a simple vista, pedir a alguien del entorno que lo haga.
- Evitar cruzar las piernas al estar sentado.