Cuando en enero pasado aún no se vislumbraban las marchas masivas que tendrían a las calles llenas de carteles de “No + AFP”, Fernando Larraín llegó hasta la gerencia general de la asociación gremial. Su experiencia técnica y sus redes políticas fueron sumas importantes en un momento clave para la industria de las AFP.

Inicios en el Servicio Público y Formación
Fernando Larraín Aninat es Economista de la Pontificia Universidad Católica de Chile y Máster en Asuntos Públicos de la Universidad de Princeton. Nació en Santiago y tuvo una infancia feliz, estudiando en el Saint George. En la época en que era alumno, el colegio inició un proceso de inserción social, lo que lo llevó a vivir durante un tiempo con una familia en El Salto a los 16 años, manteniendo el contacto hasta hoy. Tras salir del colegio, quería estudiar Economía, eligiendo Ingeniería Comercial en la Católica. Durante sus años universitarios, dedicó tiempo a armar una fundación que se llamaba Trabajo en la Calle (hoy, Quiero mi Casa).
Después de egresar, sabía que uno de los mejores lugares para trabajar en políticas públicas era el Ministerio de Hacienda. Como paso anterior, fue analista del BHIF (hoy BBVA) y esperó a que se abriera un cupo en el gobierno. Tuvo la suerte de que se abrió un espacio y fue seleccionado para entrar al “cuartito azul” en el Ministerio de Hacienda, donde su jefe era Marcelo Tokman, durante el gobierno de Ricardo Lagos y con Nicolás Eyzaguirre como titular de la cartera. En ese rol, se encargaron principalmente del financiamiento del Plan Auge, Chile Solidario y temas que desencadenaron en el proyecto de pre y post natal. Posteriormente, pasó a ser parte del “segundo piso” de la administración Lagos, en un momento en que ganaban reconocimiento por su poder e influencia los hombres del laguismo Ernesto Ottone y Eugenio Lahera. Larraín asegura no militar en ningún partido político y destaca la importancia de trabajar con personas de miradas diferentes.
Después de más de un año en el “segundo piso” de Lagos, Fernando Larraín viajó a Princeton, en el Estado de New Jersey, donde estudió un Máster en Asuntos Públicos. Se casó joven, a los 24, y su primera hija nació en esa ciudad cuando él tenía 28 años; hoy tiene cuatro hijos. Vivió unos meses en Ginebra, donde hizo la práctica en la Organización Mundial de Comercio. Luego se trasladó por un año y medio a Washington, donde se desempeñó en la Organización de Estados Americanos (OEA) en el área de modernización del Estado, cuando José Miguel Insulza era secretario general, y en el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), vinculándose a temas relacionados con modernización del Estado, corrupción, gestión pública y economía política. En ese tiempo, la idea de colaborar en políticas públicas desde el sector privado le comenzó a rondar en la cabeza.
Etapa como Gerente General de la Asociación de AFP
En 2015 fue seleccionado para la beca Eisenhower Fellow, que elige entre 20 a 30 personas del mundo, lo que le permitió estar dos meses entre Ohio, California y Texas para aprender cómo trabajar en políticas públicas desde lo privado. Después volvió a Chile y se abrió un proceso con un headhunter donde buscaban a alguien para un gremio. Así, en enero de este año (2016), Larraín se instaló en la gerencia general de la Asociación de AFP, en uno de los momentos clave para el sector.
Al interior de la asociación, el nombre de Fernando Larraín no solo representa el de un economista capaz de enfrentar en términos técnicos este momento, sino también políticos, características que Larraín cumple de sobra, sobre todo en un escenario en que las AFP enfrentan el descontento ciudadano y un nuevo Gobierno deberá encontrar puntos dialogantes.
Visiones y Desafíos del Sistema de Pensiones
Fernando Larraín trata de mantener diálogos con todos los actores y de asistir a seminarios y debates, principalmente porque de verdad cree que el sistema necesita modificaciones y que las expectativas de los afiliados no tienen relación con la realidad. No está en desacuerdo ideológicamente con la idea de una AFP estatal, pero sí se pregunta si ese formato será capaz de competir en igualdad de condiciones o si efectivamente puede generar mejores pensiones.
Consultado respecto a su figura como puente entre la asociación gremial y la coalición de Gobierno, Larraín señala que no existe ningún iluminado que vaya a resolver las cosas, sino instancias que posibiliten acuerdos. Los sistemas de pensiones tienen que responder a la realidad de los países, y él cree que las AFP son un actor más del sistema, y que si se planifican cambios, debe haber modificación en ese actor también.
Fernando Larraín afirmó que AFP estatal no mejorará las pensiones
El Impacto Personal y el Retiro del 10%
Larraín menciona que lo que está pasando con el sistema de pensiones le afecta personalmente por distintas razones, ya que hay una cantidad de mentiras y mitos que no son verdad, y en redes sociales hay mucha gente que se escuda para ofender. A sus hijos también les afecta, pues ven las noticias y el rechazo que existe, y no entienden que su padre trabaje para las AFP, por lo que es necesario hablarlo en casa y explicar la realidad.
La aprobación del retiro del 10% es un tema que lo frustra, porque debiera discutirse cómo aumentar el ahorro para mejorar las pensiones y no cómo empeorarlas, que es lo que provoca el retiro de fondos. No le agrada que el país lleve cinco años discutiendo y que no haya salido del Congreso un proyecto real para mejorar el sistema. Se siente incómodo en el actual mundo político porque la discusión está en el extremo, y cree que la riqueza está en los matices. Afirma que no se le puede echar la culpa a la administración actual por el tema del 10%, ya que el país se había puesto de acuerdo para avanzar en un proceso de reflexión, y transversalmente no hay nadie que encuentre que sea una buena idea o buena política pública.
A pesar de las críticas, Larraín mantiene su salud mental, apoyándose en su familia y amigos, y está disponible para conversar con actores sociales, opositores a las AFP y aquellos que creen o no en el sistema mixto de pensiones, pues cree que en democracia hay que conversar con todos y de todo. No hay ningún insulto que le duela más que otro; le dicen "facho" o "comunista" según el grupo que lo critica, y algunos lo vinculan a otras personas por su apellido, lo cual considera erróneo. Ha tenido muchas oportunidades, pero se ha preocupado de generar espacios y tener un impacto positivo en las personas que trabajan con él.
Transición y Nuevos Roles Profesionales
Larraín, quien asumió como gerente general de la Asociación de AFP en diciembre de 2015, jamás pensó lo que ocurriría después, expresando que el gremio se asocia a algo negativo, lo que ha tenido costos personales. Aunque pronto dejaría su puesto, no le producía alivio irse en ese momento, y la decisión de partir es personal, motivada por el deseo de que sus hijos tengan acceso a experiencias de vida distintas junto a su esposa Blanca.
Con fecha 31 de mayo de 2016, Fernando Larraín Aninat, Economista de la Pontificia Universidad Católica de Chile y Máster en Asuntos Públicos de la Universidad de Princeton, se unió al directorio de la Fundación La Fuente. Adicionalmente, es Director de Desarrollo de la Facultad de Economía y Empresa de la Universidad Diego Portales, director de la Sociedad Chilena de Políticas Públicas y Presidente de la Fundación Trabajo en la Calle. Ha sido consultor del Banco Interamericano del Desarrollo (BID), UNICEF y de la Organización de Estados Americanos (OEA).
Posteriormente, en un comunicado interno, Román Blanco, gerente general de Banco Santander Chile, anunció la llegada de Fernando Larraín Aninat, exgerente general de la Asociación de AFP, quien hasta ese momento se encontraba viviendo en Washington, Estados Unidos, trabajando como consultor a tiempo parcial del Banco Mundial. Larraín lideraría la nueva Vicepresidencia Ejecutiva de Comunicaciones, Marketing y Estudios del Banco Santander Chile, con reporte directo a la gerencia general. En el Banco Mundial, será consultor del área laboral y pensiones. Expresó su pena de no haber podido culminar el proceso con cambios al sistema de pensiones.