Terapia Ocupacional en el Parkinson en Personas Mayores: Un Caso Clínico

El envejecimiento de la población conlleva un aumento de enfermedades neurodegenerativas como la enfermedad de Parkinson, caracterizada por una degeneración progresiva del sistema nervioso central. Esta enfermedad afecta a millones de personas en todo el mundo y fue descrita en 1817 por el médico inglés James Parkinson como la “Parálisis agitante”. Es una dolencia del sistema nervioso central que afecta a las zonas del cerebro encargadas del control y la coordinación del movimiento y de la postura.

En las últimas décadas, los progresos alcanzados en el campo de la genética, la biología molecular, la fisiología, la bioquímica y la neuroimagen de la enfermedad de Parkinson han mejorado su conocimiento y han permitido un mejor diagnóstico y tratamiento. Se caracteriza por un síndrome clínico que cursa con temblor, acinesia, rigidez e inestabilidad postural, que obedece a una patología subyacente específica, definida por una pérdida masiva de neuronas dopaminérgicas pigmentadas de la sustancia negra con el depósito de cuerpos de Lewy.

Se considera que la presencia de dos de los tres signos motores cardinales (temblor, rigidez, bradicinesia) y una respuesta favorable y mantenida a la l-DOPA (70-100%) son esenciales para su diagnóstico. Se cree que la pérdida de neuronas nigrales dopaminérgicas empieza varios años antes del inicio de la clínica y los síntomas aparecen cuando un 80% de las neuronas dopaminérgicas nigrales han degenerado. El inicio de la enfermedad es lentamente progresivo, y con pródromos de síntomas inespecíficos. Fatiga, sensación de malestar indefinida o cambios de carácter pueden aparecer años antes de los primeros síntomas motores.

Desde el punto de vista clínico, se caracteriza por:

  • Bradicinesia: Ralentización del movimiento.
  • Rigidez: Resistencia al movimiento pasivo.
  • Temblor: Rítmico y lento.
  • Alteración de los reflejos posturales: Lo que hace inclinar el cuerpo.
  • Trastornos de la marcha y de los reflejos de enderezamiento: Marcha lenta, pasos cortos, pies pegados al suelo.

El Rol Fundamental de la Terapia Ocupacional en el Parkinson

La terapia ocupacional (TO) es una disciplina de la salud que se enfoca en el uso de actividades cotidianas para ayudar a las personas a recuperar o mejorar sus habilidades motoras, cognitivas y emocionales. Sin embargo, la terapia ocupacional juega un papel fundamental en la mejora de la funcionalidad de los pacientes, ayudándolos a recuperar habilidades importantes para llevar a cabo actividades diarias y mejorar su calidad de vida.

Los pacientes diagnosticados con Parkinson a menudo experimentan una disminución en su capacidad para realizar actividades cotidianas debido a los síntomas motores. Tareas tan simples como vestirse, comer o caminar pueden convertirse en desafíos.

Esquema de las funciones de la terapia ocupacional en el Parkinson

Beneficios Clave de la Terapia Ocupacional

  • Mejora de la Motricidad: Uno de los principales objetivos de la terapia ocupacional en pacientes con Parkinson es mejorar tanto la motricidad fina como la gruesa. Esto incluye actividades que les permitan recuperar la capacidad de escribir, comer sin dificultad o incluso realizar tareas más complejas como el manejo de utensilios o herramientas.
  • Abordaje Cognitivo: El Parkinson también afecta la función cognitiva de los pacientes, lo que puede llevar a problemas de memoria, concentración o toma de decisiones. Los terapeutas ocupacionales trabajan estrechamente con los pacientes para ofrecer estrategias cognitivas que les permitan realizar tareas de manera más eficiente y sin frustración.
  • Bienestar Emocional: El Parkinson puede generar emociones difíciles de manejar, como la ansiedad y la depresión, que agravan aún más la discapacidad. Los terapeutas ocupacionales son profesionales capacitados para enseñar a los pacientes técnicas de relajación y manejo del estrés, promoviendo el bienestar emocional.
  • Aumento de la Independencia y Calidad de Vida: La mejora en la calidad de vida es uno de los beneficios más notables de la terapia ocupacional en pacientes con Parkinson. Al permitir que los pacientes recobren su independencia, se reduce la carga de depender de otros para actividades diarias.
  • Prevención de Caídas: Las caídas son uno de los riesgos más serios asociados con el Parkinson debido a la rigidez muscular y la dificultad para caminar. La terapia ocupacional enseña técnicas de equilibrio y fortalece la musculatura, lo que ayuda a prevenir caídas.

A medida que la enfermedad avanza, los pacientes pueden necesitar ajustes en las intervenciones terapéuticas. Cada paciente de Parkinson es único, y su tratamiento debe ser igualmente individualizado. Los terapeutas ocupacionales diseñan planes de intervención basados en las necesidades específicas de cada paciente, teniendo en cuenta su nivel de movilidad, capacidad cognitiva y sus metas personales.

El proceso comienza con una evaluación exhaustiva del paciente, donde se analiza su historia médica, sus síntomas y sus dificultades en las actividades diarias. Una vez que se ha diseñado el plan de tratamiento, los pacientes comienzan a trabajar en ejercicios específicos para mejorar su movilidad, fuerza y coordinación. Dado que el Parkinson es una enfermedad progresiva, el tratamiento debe adaptarse a medida que los síntomas cambian. Los terapeutas ocupacionales revisan regularmente el progreso del paciente y realizan ajustes en el plan de tratamiento según sea necesario.

Descripción de un Caso Clínico: Paciente con Parkinson y Deterioro Funcional

Se presenta un caso de una paciente de sexo femenino de 75 años de edad que acude a la consulta médica para someterse a una valoración geriátrica por su progresivo deterioro funcional y por un cuadro de caídas de repetición. Se sigue el protocolo geriátrico detectando enfermedad de Parkinson moderada (estadio III. Incapacidad moderada), así como deterioro funcional secundario, caídas de repetición, síndrome depresivo y poliartrosis. Entre los antecedentes más destacables se encuentran un traumatismo craneoencefálico por caída (un año atrás).

Dada su situación clínica y la presencia de diversos síndromes geriátricos, se decide que acuda a un centro de día donde se le podrá proporcionar tratamiento continuado hasta que se haya logrado su estabilidad clínica y haya mejorado su cuadro de caídas y deterioro funcional.

Evaluación Detallada desde Terapia Ocupacional

En la valoración inicial de terapia ocupacional se recogen los datos personales del residente: nombre y apellidos, fecha y lugar de nacimiento, nivel cultural y profesión; datos clínicos importantes: antecedentes personales y diagnósticos médicos.

Valoración Psicomotriz, Sensorial, Funcional, Cognitiva y Socio-Afectiva

  • Valoración psicomotriz: Se evalúa el tipo de marcha, equilibrio, esquema corporal y lateralidad, destreza motriz fina y gruesa, tono muscular y amplitud articular en miembros superiores (MMSS), miembros inferiores (MMII) y tronco, actitud postural en bipedestación y sedestación y presencia de temblores.
  • Valoración sensorial: Audición y visión, si precisa productos de apoyo, percepción y gnosis visual.
  • Valoración funcional: De las actividades de la vida diaria básicas e instrumentales.
  • Valoración cognitiva.
  • Valoración socio-afectiva: Donde se recoge información sobre la relación familiar, relación con el equipo terapéutico y con otros residentes, estado de ánimo, conductas sociales e intereses y aficiones por medio del listado de intereses.

Los resultados de dicha valoración desde Terapia Ocupacional fueron los siguientes:

Resultados de la Valoración Física

  • Cabeza y tronco: Existen ciertas limitaciones de la movilidad del cuello y cierta rigidez axial. Se observa escoliosis dorsal. La movilidad de la columna vertebral es escasa (en inclinaciones y giros), por lo que los movimientos son en bloque. Refiere dolor.
  • Extremidades superiores: Se observa una disminución de la movilidad articular. Dificultad en la extensión de codos y para realizar la pinza con los dedos. La fuerza está ligeramente disminuida. Presenta bradicinesia en todos los movimientos. Muestra rigidez en rueda dentada y temblor de reposo. Habilidades manipulativas deterioradas.
  • Extremidades inferiores y marcha: La movilidad articular y la fuerza están disminuidas. Utiliza bastón de producto de apoyo. Los pasos son cortos y casi sin levantar los pies del suelo. Se observa bradicinesia, sobre todo al inicio de la marcha y en giros. El equilibrio se encuentra afectado. Caídas frecuentes.

Resultados de la Valoración Mental y Cognitiva

Consciente y orientada en tiempo, espacio y personalmente. La memoria se encuentra levemente alterada, en lo referente a hechos recientes. El resto de sus funciones son normales y no presenta trastornos de conducta. Desde el punto de vista afectivo, se encuentra deprimida.

Valoración Mediante Instrumentos Estandarizados

El proceso de valoración se llevó a cabo mediante la observación directa e indirecta, durante la realización de diferentes actividades de la vida diaria, así como mediante la realización de varias escalas estandarizadas (la Escala de Barthel, Mini Mental, Escala de la Cruz Roja física, Escala de Tinetti de equilibrio y marcha, Escala geriátrica de Depresión resumida, el Test de Pfeiffer sobre el estado mental y la Escala de la Cruz Roja Mental).

En esta evaluación se recogió información sobre:

  • Actividades básicas de la vida diaria (ABVD): Durante la realización del baño necesita ayuda de tercera persona (para el enjabonado, aclarado y secado de las diferentes partes del cuerpo, mantenimiento de la posición para el baño, posiciones y transferencias a y desde la bañera). En el vestido (dificultades para ponerse y quitarse chaquetas, jerséis, sujetadores, abrochar y desabrochar botones/cremalleras, ponerse y quitarse el calzado…), movilidad funcional (cambios funcionales, transferencias y deambulación afectada), en la higiene personal y aseo (dificultades para la limpieza de la boca, cuidado de las uñas…).
  • Actividades instrumentales de la vida diaria (AIVD): No es capaz de llevar a cabo un adecuado mantenimiento del hogar, aunque sigue participando en tareas ligeras. En cuanto a su movilidad por la comunidad se ha visto disminuida considerablemente, debido al riesgo de caídas y miedo de la paciente.
  • Ocio y tiempo libre: Le encanta leer y escuchar la radio, así como estar con la familia y dar pequeños paseos junto a ellos.

Entendiendo la enfermedad de Parkinson

Plan de Tratamiento y Objetivos Terapéuticos

El plan de tratamiento que se llevó a cabo desde el departamento de Terapia Ocupacional se centró en la mejora de las áreas, componentes y contextos del desempeño funcional en las actividades de la vida diaria. Se abordaron los problemas funcionales derivados directamente de la enfermedad, el riesgo de caídas, y el asesoramiento a la familia.

Los objetivos planteados estaban todos dirigidos a conseguir que la paciente fuera lo más independiente posible en sus actividades cotidianas; su autonomía es fundamental porque entre otras cosas le otorga sentimiento de autoestima y respeto hacia sí mismo. Dicho esto, se plantearon una serie de objetivos conjuntamente con la paciente.

Objetivos Generales

  • Mejora y mantenimiento de la independencia y autonomía en las áreas de desempeño ocupacional, especialmente en las actividades básicas de la vida diaria (vestido, baño, aseo personal…).
  • Mantener las capacidades funcionales, destrezas y habilidades residuales.
  • Aumentar la motivación.
  • Mejorar la autoestima, el estado y sentimiento de salud.
  • Mejorar la calidad de vida y el bienestar personal.
  • Fomentar la vida social dentro del centro.
  • Informar y asesorar a la familia de cómo pueden ayudar a la paciente en todas las áreas de desempeño.

Objetivos Específicos

  • Mejorar la movilidad articular general, la coordinación motriz y la habilidad motriz, el equilibrio, corregir el patrón de marcha y mejorar la rigidez (prevenir las limitaciones articulares).
  • Estimular, mejorar y mantener las funciones cognitivas (memoria, cálculo, lenguaje, atención, concentración, orientación, etc.).
  • Mejorar el manejo de las caídas y reducir el riesgo de estas.
  • Evitar el aislamiento social y fortalecer las relaciones sociales.
  • Asesorar en la adaptación del hogar para que sea un lugar seguro y facilite la independencia y autonomía en las actividades básicas de la vida diaria.
  • Asesorar, orientar y entrenar en el uso de productos de apoyo.
  • Mejorar la realización de las actividades básicas de la vida diaria y conseguir mayor independencia durante el enjabonado/aclarado/secado en el baño, abrochado y ajuste de ropa y calzado, cuidado de las uñas, limpieza de la boca, durante la realización de las transferencias y cambios funcionales.
  • Mejorar la realización de las actividades instrumentales de la vida diaria, en lo referente al mantenimiento correcto y adecuado del hogar.
  • Conseguir mayor independencia durante su movilidad por la comunidad, reduciendo el riesgo de caídas.

Metodología de la Intervención Ocupacional

La intervención ocupacional llevada a cabo se basa en tres enfoques: Prevención, Adaptación y Recuperación, a través de los cuales se buscaría incrementar su autonomía e independencia en las actividades de la vida diaria. Se realizó un programa específico de actividades ocupacionales que combina ejercicios de terapia funcional y actividades de la vida diaria, psicomotricidad y habilidades manipulativas.

Desde el centro de día, la acción terapéutica es individualizada, adaptada a las características personales de cada residente, pero las diferentes terapias y actividades se realizan mediante grupos homogéneos, con residentes que presentan capacidades cognitivas, funcionales y/o emocionales similares.

El plan de intervención desde Terapia Ocupacional comenzó con cinco asistencias semanales que poco a poco se iban reduciendo. La duración del tratamiento fue de 8 meses. Durante todo este tiempo, se realizó un programa que consta básicamente de tres bloques:

  1. Una primera etapa donde se trabajaron los componentes del desempeño funcional.
  2. Una segunda, donde se llevó a cabo la aplicación de la mejora a las áreas de desempeño funcional (en el vestido, alimentación, aseo personal, baño, transferencias, deambulación y movilidad funcional…).
  3. Una tercera etapa donde se trabajó el afianzamiento de lo aprendido en el contexto del paciente.

En cuanto a las actividades propuestas, se encontraban:

  • Programa de gerontogimnasia y psicomotricidad.
  • Rehabilitación funcional individual.
  • Programa de terapia cognitiva.
  • Programa de Actividades Básicas de la Vida diaria.
  • Programa de musicoterapia y relajación.

Resultados de la Intervención

En la evaluación realizada ocho meses después con respecto a su valoración inicial, se observa una notable mejoría de sus capacidades en términos de funcionalidad, objetivable en los resultados de las escalas estandarizadas de valoración. Por lo tanto, los resultados que se obtuvieron después de la intervención fueron muy satisfactorios.

La terapia ocupacional desempeña un papel fundamental en la mejora de la funcionalidad y la calidad de vida de los pacientes con Parkinson. Si usted o un ser querido está viviendo con Parkinson, no dude en explorar los beneficios de la terapia ocupacional.

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