Cuando nuestros seres queridos alcanzan la tercera edad, ellos merecen más que nunca una vida digna y plena, una vida que retribuya todo el trabajo y sacrificio que ofrecieron por nosotros cuando eran más jóvenes. Muchas veces, debido al estilo de vida actual, resulta difícil para la familia el hacerse cargo de un adulto mayor. En estos casos, la mejor manera de ofrecer bienestar es confiar su cuidado a un asilo de ancianos o establecimiento de larga estadía.
En lugares adecuados, los adultos mayores pueden compartir actividades con otras personas de su edad, hacer nuevos amigos y recibir atención por parte de personal especializado. Es fundamental que las familias, a medida que los parientes envejecen, establezcan planes para hacer de esta tarea algo más llevadero, lo que a menudo implica la búsqueda de un centro de cuidado. Sin embargo, es crucial elegir un centro regulado y de calidad para evitar situaciones de riesgo.
El Problema de la Negligencia y el Abuso en Centros de Cuidado
Tristemente, últimamente nos enteramos más a menudo de casos de negligencia en asilos de ancianos. Lamentablemente, algunos de estos centros contratan gente inescrupulosa que brinda un servicio cuestionable. En algunos casos, incluso atentan contra la integridad física y emocional de quienes han sido puestos a su cargo. Esta problemática se agrava exponencialmente en el caso de los hogares de ancianos ilegales o no autorizados, donde la ausencia de supervisión y normativas incrementa drásticamente los riesgos para la salud y el bienestar de los residentes.
Señales de Alerta de Negligencia o Maltrato
Si usted sospecha que su familiar es o ha sido víctima de abuso o negligencia en un asilo de ancianos, es necesario contar con pruebas. Preste atención y tome nota si detecta las siguientes señales, que son aún más críticas en entornos no regulados:
Marcas visibles en el cuerpo
Los moretones, marcas de presión, costras, quemaduras o cicatrices podrían no ser resultado de un accidente, sino consecuencias de golpes y maltrato físico en el asilo de ancianos. Lo cual representaría un gravísimo hecho que no debe ser pasado por alto. Si dichas marcas aparecen además cerca de los pechos o en la zona genital, podrían incluso ser indicios de abuso sexual. Por lo cual es crucial que usted contacte a un abogado de inmediato si detecta este tipo de lesiones. Si bien es penoso y doloroso hablar de estos asuntos, es importante entender que es aún peor ignorarlos. No permita que sigan ocurriendo por quedarnos en silencio.

Cambios en el comportamiento o depresión inusual
¿Ya no quiere ver su programa favorito? ¿Dejó repentinamente de jugar a las cartas o al dominó? ¿Ya no habla con los amigos? ¿Tiene pesadillas? ¿Su estado de ánimo ya no es el de siempre? Estos cambios pueden tener varias causas. Una de ellas podría ser maltrato verbal o emocional, ya sea por parte del personal del asilo de ancianos o de otros pacientes. Su ser querido no solo merece el bienestar físico, sino también paz y tranquilidad. En cualquiera de estos casos es deber del asilo velar por la salud emocional del adulto mayor y responder ante la ley por incumplimientos de esta importante responsabilidad.
Depresión en Personas Mayores
Úlceras por decúbito o llagas de cama
Es saludable y recomendable para personas de la tercera edad el cambiar de postura cada cierto tiempo, mejor aún si pueden caminar o en todo caso realizar algún tipo de actividad física, por más modesta que esta sea. Si su ser querido presenta úlceras de decúbito o llagas de cama, está muy claro que pasa más tiempo que lo saludable echado en su cama o sentado en la misma silla y esto es considerado una grave negligencia por parte del personal del asilo de ancianos. Ignorar situaciones de esta índole son también señales de negligencia.

Necesidades médicas no atendidas
Las dolencias propias de la edad avanzada (artritis, reumatismo, diabetes, problemas cardiacos, dolor muscular, problemas digestivos, entre muchos otros) exigen a los ancianos tomar más medicamentos que el promedio. Es necesario seguir un calendario y suministrar dosis controladas. Así como también, en muchos casos, el seguimiento de una dieta restringida. Es por ello vital que el personal del asilo de ancianos ofrezca un monitoreo constante. Ellos deben asegurar que el adulto mayor reciba sus medicamentos a las horas indicadas y en las cantidades recetadas por el médico y que solo se le sirvan alimentos permitidos. El incumplimiento de este deber constituye un gran riesgo para la salud, incluso para la vida de su ser querido. Por lo cual es necesario tomar cartas en el asunto de inmediato.
Mala higiene
Cuando uno alcanza cierta edad, es posible que no sea capaz de tomar un baño, lavarse, cambiarse de ropa o cambiar de sábanas por sí mismo. En muchos casos, puede que ya no se acuerde de hacerlo todos los días. Quizás tampoco pueda encargarse de limpiar la habitación, sacar la basura o desinfectar el inodoro. Es por ello responsabilidad del personal de un asilo de ancianos asegurar la higiene del adulto mayor, ayudándolo con el aseo diario y vestimenta de manera periódica y constante, cambiando las sábanas de su cama con regularidad y contando con servicios de limpieza y fumigación. La negligencia en asilos de ancianos también se puede observar de esta manera. Si su ser querido presenta piojos o liendres (coquitos), hongos, mugre y/o mal olor, picaduras de chinches (bedbugs) o pulgas, no viste ropa limpia todos los días, o quizás el lugar donde duerme luce sucio y descuidado, el asilo no está cumpliendo su labor.

Pérdida repentina de peso
Las personas de la tercera edad que viven en un asilo de ancianos pueden sufrir pérdida del apetito debido al deterioro de su sistema digestivo. También a causa de la pérdida de las facultades cerebrales que manejan la memoria y las sensaciones de hambre y saciedad. Por otro lado, un sistema digestivo de edad avanzada puede tener dificultad procesando algunos alimentos, por lo cual es muy común que tengan una lista de alimentos prohibidos por su médico. En dicho caso, deben compensar los nutrientes y vitaminas mediante suplementos u otros alimentos permitidos.
Por esta razón, es fundamental que el personal del asilo de ancianos controle muy de cerca la ingesta de alimentos del adulto mayor, asegurándose de proporcionarle tres comidas al día y que estas sean balanceadas en los nutrientes necesarios. Esto con el objetivo de asegurar un peso saludable y el funcionamiento apropiado del organismo. Es importante también observar muy de cerca el entorno y las conductas del anciano. Un cuadro depresivo o de ansiedad podría resultar en desórdenes alimenticios. A la vez, podría ser un llamado de alerta sobre posible maltrato físico o psicológico. Si usted observa una pérdida de peso repentina en su ser querido durante su estancia en un asilo de ancianos, es importante prestar atención a todos los factores que podrían estarla ocasionando.
Depresión en Personas Mayores
La Realidad de los Establecimientos de Larga Estadía para Adultos Mayores (ELEAM) y los Centros No Regulados
La búsqueda de un lugar adecuado para el cuidado de los adultos mayores no está exenta de dificultades, lo que a menudo lleva a las familias a considerar opciones informales o, en el peor de los casos, establecimientos ilegales. La escasez de plazas en centros regulados y la falta de protocolos claros exacerban este problema. Por ejemplo, en Chile, el tiempo promedio para que una persona sea admitida en una residencia pública de larga estadía para adultos mayores (ELEAM) es de unos nueve meses. En 2024, solo 33 personas, a nivel nacional, lograron ingresar a los 22 centros públicos disponibles, que cuentan con un total de 1.298 plazas. Hasta inicios de febrero de este año, 838 personas estaban en lista de espera para ingresar a un ELEAM del Servicio Nacional del Adulto Mayor (Senama). De ellas, un 61% (510 personas) fue derivado desde tribunales tras haber sufrido violencia intrafamiliar o maltrato, mientras que el 39% (328) correspondía a postulaciones por la vía regular.
Jessica Arenas, jueza de familia especializada en casos de adultos mayores, señala que no existe un protocolo para quienes son derivados desde tribunales, por lo que las personas en esa situación quedan en listas de espera y los juzgados no pueden ordenar el ingreso inmediato de quienes son víctimas de violencia intrafamiliar o maltrato. Solo el 10% de la capacidad de estos recintos se reserva para estos casos. Desde Senama se refirieron al alto número de personas que están en espera derivadas por tribunales, asegurando que gran parte de los adultos mayores que intentan ingresar por esta vía no cumplen con el perfil para el cual están diseñados los ELEAM: “El principal desafío es que muchas de estas derivaciones no corresponden a personas con dependencia severa y vulnerabilidad, que es el perfil para el cual están diseñados los ELEAM." Además, argumentaron que las principales razones detrás del aumento de las listas de espera están directamente relacionadas con el acelerado envejecimiento de la población, así como con factores estructurales, como pensiones insuficientes, alto costo de vida, deterioro de la salud y situaciones de abandono.
Un aspecto preocupante es la existencia de centros no autorizados. A nivel nacional en Chile, se constató que existen 947 ELEAM con autorización sanitaria, pero solo 22 de estos establecimientos operan bajo la jurisdicción del Senama. Además, si bien desde la Subsecretaría de Salud Pública respondieron que el Ministerio de Salud no tiene información sobre las residencias que operan de manera irregular a lo largo del país, hay Seremis de esa cartera que han contabilizado en sus regiones más residencias no autorizadas que aquellas que tienen permisos al día. Esta falta de información y la alta demanda por cupos en centros regulados pueden llevar a las familias a buscar alternativas no autorizadas, exponiendo a los adultos mayores a riesgos significativos. La reducción de presupuestos para centros de larga estadía también contribuye a esta problemática, ya que obliga al cierre de establecimientos, disminuyendo aún más las opciones reguladas.
Riesgos Específicos de los Asilos Ilegales
Los asilos ilegales o no autorizados presentan riesgos inherentes y magnificados en comparación con los establecimientos regulados. Estos son algunos de los más importantes:
- Falta de personal cualificado: En su afán por maximizar las ganancias y reducir costos, estos centros a menudo contratan trabajadores menos calificados y sin la capacitación necesaria para el cuidado de adultos mayores, lo que compromete gravemente la calidad de la atención.
- Instalaciones inadecuadas y problemas de seguridad: A diferencia de las residencias de ancianos reguladas que ofrecen un entorno totalmente seguro con barras de apoyo, teléfonos de emergencia, detectores de humo que funcionan correctamente y otros equipos de seguridad, los centros ilegales carecen de estas infraestructuras básicas, exponiendo a los residentes a accidentes y peligros.
- Ausencia de supervisión y control: La principal característica de un asilo ilegal es la falta de supervisión por parte de las autoridades sanitarias y de bienestar social. Esto significa que no hay inspecciones periódicas, ni cumplimiento de normativas mínimas de higiene, seguridad, personal o calidad de atención, lo que deja a los ancianos completamente vulnerables.
- Mayor vulnerabilidad al abuso y la negligencia: La combinación de personal no cualificado, instalaciones deficientes y la ausencia total de control externo crea un ambiente propicio para el abuso físico, emocional, sexual y la negligencia severa. Las personas mayores con problemas de salud graves encontrarán en las residencias ilegales un nivel de cuidados muy inferior al que tendrían si vivieran solas o con su familia.
- Problemas culturales y de adaptación: Si bien los asilos de calidad buscan ofrecer cuidados personalizados y un ambiente familiar, incluso para las necesidades particulares de hispanos, los centros ilegales no tienen en cuenta estas particularidades, lo que agrava la pérdida de independencia y dificulta la adaptación al cambio.

¿Qué Hacer ante la Sospecha de Negligencia o Abuso?
Si su ser querido se encuentra en una situación de riesgo o si usted cree que ha sido víctima de negligencia o abuso mientras se encontraba bajo el cuidado de un centro para adultos mayores, recuerde que usted y su familia no están solos. Es necesario tomar medidas y recurrir a profesionales que asuman estos casos con la seriedad que se merecen, para así poner a salvo a su ser querido y ofrecerle la vida digna que se merece.
En caso de descubrir que el asilo ha faltado a sus deberes, un abogado podrá guiarle en los pasos a seguir ante la ley. Es importante buscar asesoramiento legal, a menudo disponible de manera gratuita y confidencial, y en su idioma. Los abogados dedican considerables recursos a proteger los derechos de nuestros ciudadanos más vulnerables. Es vital investigar y buscar todos los recursos de daños civiles disponibles para hacer justicia mediante la ley. No permita la negligencia en asilos de ancianos a sus seres queridos.
Reflexión Final: Garantizando una Vida Digna en la Vejez
Desgraciadamente, todos debemos tomar estas decisiones a medida que envejecemos y, a menudo, recaen en los familiares de las personas mayores. Puede ser aterrador dejar el cuidado de un ser querido en manos de un perfecto desconocido. Las personas mayores con problemas de salud graves encontrarán en las residencias un nivel de cuidados muy superior al que tendrían si vivieran solas o con su familia. Si algo va mal en mitad de la noche, suele haber enfermeras en plantilla que acuden a ayudar en un instante. Además, la vida estructurada y programada, con comidas a horas determinadas y actividades sociales, fomenta la participación y la socialización de todos los residentes.
El tiempo de adaptación de una persona mayor a una residencia suele ser de aproximadamente tres meses. Durante este periodo, el residente se familiariza con el entorno, establece nuevas relaciones y ajusta sus rutinas diarias. La adaptación depende de factores como la personalidad del residente, su estado de salud física y mental, la calidad de las instalaciones, el trato del personal y el apoyo recibido por parte de la familia. Atención especial a las personas de la tercera edad, cuidados personalizados y un ambiente muy familiar son aspectos clave que un centro de calidad debe ofrecer, contrastando fuertemente con los peligros que representan los asilos ilegales.