El Fenómeno del Envejecimiento Poblacional y sus Implicaciones
Entre los años 2000 y 2050, la proporción de personas mayores de 60 años o más en el mundo se duplicará, pasando del 11% al 22%. Se estima que 400 millones de personas tendrán sobre los 80 años. Este fenómeno de envejecimiento acelerado a nivel global se replica en Chile, donde se proyecta que para el año 2025, el 20% de la población del país estará compuesta por personas mayores. En este contexto, las políticas públicas de los países que pertenecen a agrupaciones internacionales se enmarcan en las políticas internacionales de apoyo a las personas mayores.
Considerando los cambios demográficos y las expectativas de vida de las personas mayores, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) define el estado de salud entre los envejecidos en términos del mantenimiento de la capacidad funcional. Sin embargo, existen evidencias de expectativas insatisfechas con la atención de salud recibida, a pesar de los lineamientos de un envejecimiento activo y satisfactorio. Actualmente, se cuenta con escasos antecedentes del Programa del Adulto Mayor. Los datos aportados por el Departamento de Estadísticas e Información de Salud de Chile (DEIS) en 2013 mostraron que la cobertura de la evaluación integral de personas mayores era de un 42,14%.

Metodología de un Estudio de la Cartera de Prestaciones
Para comprender mejor la cartera de prestaciones para el adulto mayor, se realizó un estudio transversal con una muestra por conveniencia de 264 personas mayores. Estos participantes, de 65 años o más, recibieron prestaciones de salud del Programa del Adulto Mayor durante el año 2016 en cuatro Centros de Salud Familiar de Chile. Las variables consideradas en el estudio fueron:
- Funcionalidad, operacionalizada en condiciones de:
- Autovalencia sin riesgo
- Autovalencia con riesgo
- Riesgo de dependencia
- Dependencia leve o moderada
- Dependencia grave o severa
- Prestaciones de salud, operacionalizadas en:
- Universales
- Específicas
La muestra estuvo constituida por 264 personas mayores, de las cuales el 73,1% correspondió al género femenino y el 26,9% al género masculino. Respecto a la distribución por edad, el 31,4% tenía 80 años o más, seguido de un 27,7% con edad entre 70 y 74 años. En cuanto a las condiciones de salud, el 91,3% presentaba algún tipo de enfermedad crónica y el 52,7% tenía un estado nutricional normal. El análisis y procesamiento de los datos se realizó utilizando el Programa Statistical Package for the Social Sciences (SPSS) versión 15.0. Esta investigación fue aprobada por el Comité de Ética institucional y certificada con el registro L1/CECENF/84.
Tipos de Prestaciones para Personas Mayores en Atención Primaria
El Programa del Adulto Mayor ofrece prestaciones universales y específicas a las personas con distintos niveles de funcionalidad. Las prestaciones específicas son entregadas según la condición de funcionalidad del individuo.
Prestaciones Universales
Las prestaciones universales están disponibles para todas las personas mayores y comprenden:
- Programa de Alimentación Complementaria del Adulto Mayor (PACAM): El retiro de los alimentos es mensual y se realiza a través del consultorio correspondiente al domicilio. El PACAM alcanzó una cobertura de un 65,9% en la población en estudio, lo cual es notoriamente mejor que lo declarado por el DEIS en 2014, respecto de la cobertura alcanzada en la región con un 24,34%. Los productos del PACAM incluyen:
- Crema Años Dorados: Producto en polvo para preparar una crema instantánea con base de cereales y legumbres. Es baja en sodio, libre de colesterol y está fortificada con vitaminas A, B, C, E y D, además de ácido fólico (que fortalece el sistema inmune, la cicatrización, mantiene o mejora las funciones cognitivas, mejora el ánimo y aporta antioxidantes).
- Bebida Láctea Años Dorados: Producto en polvo para preparar una bebida láctea instantánea. Está elaborada a base de leche y cereales, fortificada con vitaminas y minerales, y es reducida en lactosa. Para hacerla más saludable, se ha reducido en el contenido de grasa y sodio, y está fortificada con vitaminas B12 y C, calcio y ácido fólico.
- Vacunación antiinfluenza: La cobertura de esta vacuna alcanzó un 83% en el estudio.
- Vacunación antineumocócica: La cobertura para esta vacuna fue del 30,7% en el estudio.
Prestaciones Específicas
Las prestaciones específicas se adaptan a las necesidades particulares de las personas mayores según su nivel de funcionalidad.

Resultados del Estudio sobre Funcionalidad y Cobertura de Prestaciones
Los hallazgos del estudio revelaron que en la muestra analizada, el 46,6% de las personas mayores eran autovalentes sin riesgo, el 33,7% eran autovalentes con riesgo, y el 16,7% presentaba riesgo de dependencia. Del total de prestaciones específicas, la que tuvo mayor cobertura fue la consulta de crónicos, con un 83,0%. De las prestaciones universales, la mayor cobertura la tuvo la vacunación antiinfluenza, también con un 83,0%. Las prestaciones de salud de mayor cobertura fueron, por lo tanto, la consulta de crónicos y la vacunación antiinfluenza, ambas caracterizadas por ser prestaciones preventivas.
La segunda prestación con mayor cobertura fue el Control Anual del Adulto Mayor, la cual alcanzó, en el total de la muestra, un 53,4%, con una mayor cobertura en personas mayores sin riesgo (92,7%). A pesar de que esta prestación está destinada solo a personas mayores sin riesgo, un 19,1% de quienes no aplicaban la recibieron en el momento del estudio.
Se observaron situaciones similares con otras prestaciones: si bien los talleres de memoria están indicados para personas mayores con riesgo de dependencia (con una cobertura que alcanza un 25% en este grupo), los clasificados en otros niveles de funcionalidad también recibieron esta prestación, alcanzando un 27,7%, lo que suma un 27,3% de la muestra. Lo mismo ocurrió con las ayudas técnicas de enfermedades clasificadas en las GES, que si bien se destinan a personas mayores con dependencia (alcanzando el 22,7% en este grupo), también un 5% de quienes no aplicaban a dichas prestaciones las recibieron.
Respecto a la cobertura de vacunas, el 83% para la influenza es inferior a lo observado en Chile entre 2008 y 2014, con coberturas del 89%. La cobertura de la vacuna neumocócica, del 30,7%, es también inferior al 81% observado en el mismo período. Se observa en los resultados que las prestaciones relacionadas con las especialidades médicas fueron las que presentaron una menor cobertura.
Un estudio brasileño que analizó 157 servicios de atención primaria de salud en relación con el suministro y la organización de acciones para el envejecimiento y la salud de personas mayores, identificó acciones de salud para un envejecimiento activo incipientes y limitadas. Encontró que el 63% de los servicios realizaban orientaciones relacionadas con la nutrición, un 39,4% evaluación cognitiva, y solo un 24,2% de los servicios evaluaban la funcionalidad de las personas mayores.
Personas mayores: ¿Cómo proteger su salud mental? | Sana Mente
Análisis de Perfiles Sociodemográficos y Comparación Internacional
El perfil sociodemográfico encontrado en esta investigación concuerda con los descritos por registros y proyecciones demográficas de instituciones chilenas como el DEIS, el Fondo Nacional de Salud (FONASA) y el Servicio Nacional del Adulto Mayor (SENAMA). No obstante, se observan algunas diferencias respecto de la distribución porcentual de la población de personas de este grupo de edad: en la muestra en estudio, la mayor frecuencia la presentaron personas mayores de 80 años o más (31,4%), mientras que el SENAMA describe a la población de mayor frecuencia entre 65 y 69 años (30,26%).
Las personas mayores consideradas en riesgo de dependencia y dependencia leve a severa representaron un 19,7% de la muestra, una proporción menor que la encontrada en un estudio italiano que aplicó escalas de evaluación funcional y obtuvo frecuencias de individuos frágiles y muy frágiles del 13,9% y 7,6%, respectivamente. Las variables asociadas con la fragilidad en dicho estudio fueron la edad (más de 85 años), la discapacidad, menor educación y trastornos neurológicos como apoplejía, demencia, enfermedad de Parkinson y otras enfermedades neuropsiquiátricas. Otro estudio realizado en Japón corrobora los resultados de la presente investigación respecto a la funcionalidad, siguiendo a una cohorte de 22.328 personas mayores durante 3 años. Se determinó que el 4,3% de los participantes fueron categorizados como dependientes, el 2,7% requirió apoyo parcial para actividades de la vida diaria, y el 1,8% requirió soporte completo, clasificándose con dependencia severa.
Necesidad de un Enfoque Integral en los Controles de Salud
Se alude a la necesidad de cambios en la organización de los controles de salud destinados a personas mayores, en cuanto a que todos sean con un enfoque de ciclo vital y no fraccionado por patología. Así también, se requiere un enfoque más proactivo y menos reactivo, trabajando por anticipado con los factores de riesgos individuales y colectivos, tanto a nivel de sistema de salud como de otros determinantes sociales. Cabe destacar que las necesidades de salud de la población deben ser detectadas y transformarse de esta forma en prestaciones.
Limitaciones del Estudio
Entre las limitaciones, la escasez de estudios con enfoque en las variables del presente análisis, en especial a las prestaciones, dificultó la confrontación de los resultados a la luz de la evidencia. Además, la muestra por conveniencia no garantiza afirmaciones generales con rigor estadístico sobre la población.