El envejecimiento de la población es un fenómeno global que plantea desafíos significativos para las sociedades modernas. El Plan de Acción Internacional Madrid sobre el Envejecimiento 2002 describe y analiza estos retos, proponiendo líneas de acción para las políticas sobre envejecimiento a nivel nacional e internacional. En este contexto, la planificación y distribución de servicios para las personas mayores deben responder a sus necesidades específicas, abarcando desde el apoyo para individuos relativamente sanos e independientes hasta servicios para aquellos que requieren cuidado institucionalizado.
Contexto General del Envejecimiento en Chile
Antecedentes Demográficos y Políticas
En Chile, la situación del adulto mayor ha sido objeto de políticas específicas. En el año 1996, la "Política Nacional del Adulto Mayor" se planteó como objetivo principal “lograr un cambio cultural que dé un mejor trato a la población adulta mayor”. Esto implicaba una percepción distinta del envejecimiento, con la consiguiente necesidad de crear medios para facilitar el desarrollo integral de este grupo etario y lograr el mantenimiento o recuperación de su funcionalidad.
Es importante señalar que la vejez es una consecuencia de un proceso biológico, pero también una construcción cultural. Los gerontólogos han acuñado el término "edaismo" para referirse peyorativamente a las personas de edad avanzada, lo que implica una visión tópica y despectiva, considerándolas diferentes a los demás en sus opiniones, afectos y necesidades. Por lo expuesto, los adultos mayores son un grupo que requiere atención y cuidados que superen las limitaciones del paradigma biomédico, buscando evitar que las limitaciones de salud se conviertan en factores restrictivos para su desarrollo personal y social.
La Importancia de la Funcionalidad en la Vejez
La idea de función debe conceptualizarse como la capacidad que poseen los seres humanos para llevar a cabo de manera autónoma actividades de un mayor o menor nivel de complejidad. En términos de salud, un adulto mayor sano, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), es aquel que es autónomo, siendo la autonomía el principal parámetro de salud en este grupo. Este concepto comprende la idea de funcionalidad, definiendo el estado de salud no en términos de déficit, sino de mantenimiento de la capacidad funcional. Así, el anciano sano es capaz de enfrentar el proceso de cambios a un nivel adecuado de adaptabilidad funcional y satisfacción personal.
La valoración de la capacidad funcional se incluye dentro del concepto más genérico de Evaluación Geriátrica (EG), un proceso diagnóstico multidimensional e interdisciplinario dirigido a las capacidades funcionales, médicas y psicosociales de un anciano. Esto permite desarrollar un plan de tratamiento y seguimiento que va más allá del examen médico de rutina, enfatizando los aspectos funcionales y la calidad de vida, la exhaustividad, el uso de instrumentos estandarizados y equipos multidisciplinares.
La capacidad funcional en el anciano es el indicador más potente utilizado en la evaluación geriátrica. Su importancia radica en el impacto que la discapacidad tiene sobre la calidad de vida y cómo influye en diversos resultados evolutivos relevantes:
- Mortalidad: El riesgo se eleva con el grado de discapacidad.
- Consumo de recursos: La frecuentación hospitalaria, visitas médicas y uso de fármacos se relacionan directamente con el grado de discapacidad.
- Institucionalización: El riesgo de utilizar una residencia se incrementa notablemente con el deterioro funcional.
- Utilización de recursos sociales: Los costos del cuidado personal y de ayuda doméstica aumentan con el nivel de dependencia.
- Futura discapacidad: La discapacidad es un estado dinámico que puede mejorar, mantenerse estable o empeorar, aunque las posibilidades de mejora disminuyen con la edad.

En Chile, los adultos mayores se pueden clasificar según su nivel de funcionalidad o autovalencia:
- Los adultos mayores autovalentes sin enfermedad crónica representan el 57% del total. Generalmente, viven en sus viviendas con familiares, solos o allegados, y pocos en hogares o casas de reposo. Muchos están integrados a organizaciones de tercera edad, donde buscan compañía, esparcimiento, aprenden y comparten experiencias, expresando sus deseos de vivir la vida.
- Los adultos mayores frágiles constituyen el 30%. Sufren limitaciones que, a pesar de los tratamientos, no mejoran, requiriendo ayuda profesional y de terceros para realizar actividades de la vida diaria, usualmente de familiares o centros de atención.
- Los adultos mayores dependientes concentran entre el 3% y el 5% de la población mayor. Requieren ayuda para todas sus actividades diarias, su condición de invalidez los mantiene postrados, con un deterioro ostensible de su calidad de vida y la de su grupo familiar. Generalmente, los familiares cuidadores carecen de preparación y necesitan mayores recursos para afrontar la situación. Dependen de servicios especializados que incluyan cuidados continuos y de larga estancia, paliativos o curativos. La mayoría se encuentra en sus casas.

En el sector salud, el adulto mayor constituye un objetivo primordial. Los profesionales sanitarios, en particular los de enfermería, deben esforzarse por disminuir el nivel de dependencia de este grupo etario. Para el mantenimiento de la funcionalidad, el Ministerio de Salud ha iniciado programas de capacitación y sensibilización en diferentes niveles asistenciales. Es fundamental detectar anticipadamente situaciones que pongan en riesgo la funcionalidad del adulto mayor y propiciar programas educativos que les ayuden a fortalecer potenciales en desuso, como la capacidad de crear, relacionarse, comunicar, aprender, autorrealizarse, y cultivar la espiritualidad.
Características de los Adultos Mayores en Zonas Rurales de Chile, con Énfasis en la Región de Coquimbo
Realidad de la Población Mayor Rural
Un informe reciente del Observatorio del Envejecimiento UC-Confuturo analizó la realidad que viven las personas mayores que habitan en las zonas rurales de Chile. Actualmente, cerca del 14% de las personas mayores en Chile vive en zonas rurales, lo que equivale a más de 545.000 personas sobre los 60 años, y se espera que esta cifra ascienda a 713.000 para el año 2035. Este fenómeno se acrecentará en las zonas rurales.
Entre las principales diferencias observadas, destaca la baja escolaridad en las personas mayores de zonas rurales: el 42,4% tiene educación básica incompleta, y solo el 10,4% logra terminar la escolaridad formal completa (12 años). Además, el 33,1% de la población mayor rural vive en pobreza multidimensional, en contraste con el 16,5% de las personas mayores en territorios urbanos. Finalmente, hay una mayor presencia de población mayor de origen indígena en estas zonas, con un 15,5% de las personas mayores rurales declarándose pertenecientes a pueblos originarios, cifra que disminuye al 6% en zonas urbanas.
Participación Social y Acceso a Servicios en Zonas Rurales
Un dato llamativo de este informe se relaciona con la participación en organizaciones sociales y comunitarias. A mayor distancia de los bienes y servicios, existe una mayor dependencia en vínculos sociales. De acuerdo con datos recientes de la CASEN 2022, el 42,5% de las personas mayores de zonas rurales participa de al menos una organización, lo que representa 12,3% más que la población mayor de zonas urbanas (30,2%). Cerca de la mitad de los mayores que participan en organizaciones de zonas rurales lo hace en agrupaciones vecinales.
Respecto a la distancia entre estas localidades y los diferentes servicios esenciales, se observa que toma entre 92,9 y 484,9 minutos llegar al hospital o clínica más cercanos. A los centros de salud primaria, el tiempo oscila entre 57 y 224,3 minutos, y a un cuartel de Carabineros, entre 44,5 y 176,5 minutos, siendo este último el servicio más cercano. Sierra Gorda es la comuna más cercana a los tres servicios, mientras que General Lagos es la más lejana a hospitales o clínicas y servicios de mayor complejidad.
Educación rural: Sus desafíos en Chile | Entrevistas CNN
Comunas más Envejecidas en la Macrozona Centro y Región de Coquimbo
En la macrozona centro, que abarca las regiones de Coquimbo y Valparaíso, se identifican comunas con un alto índice de envejecimiento. Específicamente en la Región de Coquimbo (Cuarta Región), las comunas más envejecidas son Río Hurtado, Canela y Combarbalá. En la Región de Valparaíso, se incluyen Olmué y Zapallar. Esta concentración de población mayor en ciertas áreas rurales de Coquimbo resalta la necesidad de políticas y servicios adaptados a sus características y necesidades específicas.