La Cruda Realidad del Sename: Testimonios y Fallas de un Sistema en Crisis en Chile

La noticia publicada por CIPER en la columna “NI UN NIÑO (A) MENOS” respecto de la crisis del Servicio Nacional de Menores (Sename) recalca la ceguera de la sociedad chilena frente a los vulnerados derechos de los niños institucionalizados. El Sename es un organismo del Estado de Chile del que dependen los niños y adolescentes vulnerables y en riesgo social.

Desde la experiencia de haber vivido por 16 años en ese sistema, se sabe lo que significa haber sido privado de la paz de un hogar en familia, del derecho a la salud, de crecer sin una madre ni padre ni abuelos, y de haber sido privado de la infancia.

Infografía sobre la estructura del Sename y sus dos áreas de acción

La Voz Olvidada: El Testimonio de Andrés

Andrés, un joven que pasó 16 años (desde los 3 y medio hasta los 19) en hogares del Sename, comparte su desgarradora historia. A los 8 años, huyó del hogar en el que estaba internado, conociendo el frío de la noche y la indiferencia de una sociedad hacia la infancia vulnerada.

Durante su juventud y el inicio de su vida adulta, experimentó de cerca las consecuencias de un Estado que sigue considerando al niño como un objeto más que un sujeto, a pesar de haber ratificado la Convención de los Derechos del Niño. A diario, Andrés y otros menores lidiaban con un sistema que inhabilita y encapsula las esperanzas y sueños de quienes se les priva de vivir.

Andrés cumplió 18 años en plena pandemia y, por estos días, duerme en un albergue municipal de Ancud para personas en situación de calle. Se crió en hogares de menores en Quellón, Ancud, Puerto Varas y Osorno, y no conoció Santiago ni otras regiones del norte.

Nunca pasó más allá de primero básico, repitiendo segundo y dejando de estudiar. Le cuesta mucho leer y escribir, lo que hoy le dificultaría retomar cualquier estudio. Su concepto de sí mismo es bajo: “Yo no sirvo ni para arreglar ni una silla, nada. Ustedes me pueden mandar a arreglar algo, pero lo único que van a conseguir es que lo eche todo a perder.” Siente que ha perdido la fe en sí mismo y en Dios debido a las desgracias en su vida.

No describe abusos truculentos como otros, pero su relato estremece por la decepción: “Mi familia fue una tremenda decepción, sobre todo mi mamá. Cuando pienso en ella, quisiera que la mataran. Le di veinticinco oportunidades de acercarse, pero las desperdició todas.” Cree que por culpa de su familia está en su situación actual, sin un apoyo real que le permitiera aprender a leer, escribir o modular bien.

Cuando cumplió 18 años, la despedida del sistema fue abrupta: “me cantaron ‘feliz cumpleaños’, comimos torta y listo, chao.” El de los 18 lo vivió en la residencia Catalina Keim, de Carabineros, un lugar que describe como “el infierno” por las peleas, el alcohol y todo tipo de abusos, salvándose de una puñalada la última vez. Luego, intentó vivir con su abuela, pero fue sacado por carabineros por una acusación de amenaza que niega.

La vida en la calle ha sido “igual de horrible que el Sename”, con robos, asaltos y agresiones. Lo único que Andrés anhela es apoyo y estudio, pero las miserias y desgracias continúan. Sus sueños de ser bombero o entrar a la Armada son inalcanzables debido a su falta de estudios. “El nivel mío no es tan alto para llegar a eso: a tener una casa, un hijo, una familia.”

Retrato o silueta de un joven en situación de calle

La psicóloga Claudine Litvak, jefa del área de desarrollo de la dirección social del Hogar de Cristo, analizó el caso de Andrés: “Este joven ha tenido una vida entera de derechos denegados. El derecho al cuidado, a la estimulación continua, a tener un referente significativo, a la educación… Su vida ha sido una larga y permanente vulneración de derechos básicos.” Litvak subraya la importancia de los primeros mil días de vida para el desarrollo infantil y cómo la institucionalización temprana de Andrés (a los dos años) mermó todo su potencial.

Es “llamativo que el Estado no haya puesto a Andrés de pequeño en adopción o con una familia de acogida. Un niño no puede pasar 16 años de su vida institucionalizado, menos antes de los 12 años de edad.” La falla institucional fue total, y su situación de calle es una consecuencia lógica. “Él carece de herramientas para ser independiente: no tiene un oficio, estudios básicos; carece de redes.” La psicóloga concluye que el hecho de que Andrés no quiera cumplir más años es conmovedor, ya que al cumplir 18, su precaria protección se acababa, “lo que pavimentó su camino a la exclusión y a la situación de calle.”

Según datos del anuario estadístico del Sename de 2020, el 26.8% de los usuarios permaneció “más de dos años” en centros de cuidado alternativo. Andrés, con casi 6 mil días de su vida en una residencia “de protección”, fue uno de los que lamentablemente elevó ese promedio.

Un Sistema en "Estado Terminal"

El sistema Sename está en un “estado terminal”, según María Estela Ortiz, secretaria ejecutiva del Consejo Nacional de la Infancia, entidad creada para revisar y diseñar una nueva política de infancia.

El Caos Estadístico

La única certeza respecto al número de menores vulnerables muertos cada año bajo la tutela del Estado es que no se sabe. Un informe del Ministerio de Justicia, solicitado por el diputado René Saffirio, reveló que 185 menores murieron entre 2005 y mayo de 2016. Sin embargo, un reporte de Unicef indicó que el número de fallecimientos en 2010 era cinco veces mayor al reportado. El gobierno chileno aclaró que la cifra solo incluía a menores del área de “protección”, que vela por los derechos de menores vulnerados cuyas familias no están capacitadas, a diferencia del área que recibe a niños infractores de la ley. BBC Mundo analizó los anuarios oficiales del Sename de 2010 a 2014, arrojando 318 fallecimientos, sumando un total de 395 con los datos de Justicia.

Gráfico comparativo de cifras de fallecimientos en Sename según distintas fuentes

La cifra oficial no parece confiable ni para quienes la publicaron. “Hay un problema de cifras, esa es una realidad. Pero es parte de la complejidad del servicio”, explicó Ortiz. El diputado Saffirio, quien presidió la primera comisión investigadora del Sename en el Congreso, afirmó: “El Estado de Chile no cumple con sus compromisos internacionales en materia de infancia, ni siquiera sabe cuántos niños hay en sus establecimientos y mucho menos cuántos de ellos han fallecido y cuáles son sus causales.” Las 200 medidas urgentes que presentó en un informe no se cumplieron. Francisco Estrada, abogado experto en infancia y exdirector del Sename, señaló: “No tengo ninguna confianza en las cifras. Es posible que esté replicada la información.”

Más allá de los números exactos, las investigaciones han evidenciado un sistema en el que los niños vulnerables son cuidados por personal sin ninguna capacitación, incluso en primeros auxilios, y que ha recibido quejas por maltratos, sobremedicación y negligencia. Ortiz enfatizó: “Este no es un tema sólo del servicio, sino del conjunto de la sociedad, porque durante 25 años el gobierno, el Legislativo, el Poder Judicial, la sociedad en su conjunto no se ha hecho cargo de los niños.”

Casos Emblemáticos de Negligencia y Muerte

El Trágico Final de Guillermina

Guillermina, de 16 años, llegó al Centro de Protección Alborada del Sename a las 04:19 de la mañana, “a medio vestir y con dinero”, traída por un policía. Según la querella por cuasidelito de homicidio presentada por su familia, Guillermina se resistió violentamente al reingreso. Menos de media hora después de ser calmada y acostada, fue encontrada colgada con sus propios cordones. No era la primera vez que intentaba suicidarse.

Foto ilustrativa de un centro de menores genérico

Contrario a todo protocolo internacional, no fue llevada a un hospital para determinar qué sustancia la tenía en ese estado, ni para un chequeo completo. La única lesión constatada fue una herida en la rodilla. La querella no prosperó y su muerte en agosto de 2012 quedó registrada como un “egreso” más del sistema.

El Factor "Lissette" y el Quiebre del Sistema

Actualmente, más de 8.000 niños han sido separados de sus familias e internados en centros del Sename. Según el Servicio Médico Legal, las causas de muerte de algunos menores son variadas y sorprenden por su grado de violencia: lactantes o preescolares ahogados con sus propios fluidos, un menor muerto por un golpe en la cabeza por caer de altura, homicidios y suicidios por ahorcamiento.

Una causa “indeterminada” de muerte, la de Lissette, de 11 años, detonó la crisis por los fallecimientos. Lissette pasó más de la mitad de su vida entrando y saliendo de centros del Sename. La Justicia decidió separarla de sus padres a los 5 años por maltrato físico y psicológico, abuso sexual y abandono. A pesar de esto, Lissette escribía cartas a su madre pidiendo volver a casa: “Aquí me falta un pedacito de mi corazón y eres tú, mamá.”

En el centro donde estaba internada, Lissette era conocida por sus episodios de rabia. El lunes 11 de abril, pasadas las 20 horas, las cuidadoras pensaron que su crisis era otra “pataleta”. Una cuidadora relató que en medio de una crisis, la niña se pegó un cabezazo y comenzó a sangrar, desvaneciéndose. Ni ella ni su compañera, a cargo de 20 niñas, tenían conocimientos en primeros auxilios ni estudios superiores. Cuando se dieron cuenta de la gravedad, intentaron reanimarla y buscar ayuda, pero Lissette ya estaba muerta.

Esquema de los protocolos de atención a menores vulnerables (internacionales vs. Sename)

Nuevamente, no se aplicó ningún protocolo acorde con los parámetros internacionales. “La institución no tiene protocolos ni normas de primer nivel. Ese es uno de los grandes problemas; no hay sistema de acreditación, no hay normativas con altos estándares para todos igual”, señaló Ortiz. La entonces directora del Sename, Mariela Labraña, atribuyó la muerte de Lissette a una “crisis emocional” causada por la ausencia de un familiar, una explicación que le costó el puesto.

Problemas Estructurales: Maltrato y Sobremedicación

La Sobremedicación de Niños y Adolescentes

El psiquiatra Rodrigo Paz, parte de la querella por la muerte de Lissette, afirmó: “Mi impresión clínica es que Lissette estaba sobremedicada.” Se le suministraba un fármaco (benzodiazepina) que, en las dosis dadas, actuaba como antipsicótico. Además, estuvo “expuesta a antidepresivos por años”, a pesar de que no está demostrado que hagan efecto en niños, e incluso la sertralina puede tener un efecto adverso, volviéndolos “más agresivos, impulsivos e irritables.”

Diagrama de los efectos de la sobremedicación en niños

Estrada aseguró que la “poca prolijidad” en la manipulación de medicamentos es generalizada en los centros. El senador Alejandro Navarro declaró que “el 63% de los niños están con tratamiento farmacológico y más de 3.000 niños están sin la debida atención médica de personal especializado.”

La situación se extiende más allá del Sename. Chile tiene la tasa de suicidio adolescente más alta de la región, y no cuenta con camas para hospitalización psiquiátrica infantojuvenil. Guillermina, por ejemplo, tenía historial de consumo de alcohol, drogas y depresión, y un embarazo adolescente, pero nunca fue diagnosticada con una patología psiquiátrica grave. Existe una escasez de psiquiatras infantojuveniles, que prefieren el sector privado, dejando regiones sin este especialista.

Abusos y Maltratos en los Centros

Informes recientes han revelado una larga lista de maltratos en los centros: “Golpes con puños, palos, lanzamientos de sillas, patadas o empujones escalera abajo.” Testimonios como el de Cristian, de 10 años, “Me metió a la ducha fría con ropa, me empujó muy fuerte,” o Ignacio, de 14, “Nos pegan, nos tiran de los camarotes, no podemos dormir. Estoy cansado de tanto abuso de tanto golpe,” evidencian una realidad sistemática.

Hija del Sename

Uno de los hogares está siendo investigado por acusaciones de poseer una “red de explotación sexual” de niñas. Los niños ingresan al sistema con una “fuerte carga negativa” y, en lugar de encontrar apoyo, hallan “maltrato, mucho garabato y mucho golpe.” El Cread Playa Ancha es uno de los centros más emblemáticos y conflictivos. Yáñez, quien estuvo allí en los ’80, recuerda que los “tíos” los hacían formarse “casi desnudos” en el patio a mitad de la noche. Muchos menores denuncian que sus maltratadores los tienen bajo amenaza. Quienes intentan investigar o sancionar dentro del sistema, como Elórtegui, afirman haber sido despedidos por presión.

Responsabilidades Compartidas y Posibles Soluciones

La periodista Rosario Moreno y alumnos de la U. del Desarrollo publicaron “Huellas Imborrables”, un texto que recoge testimonios de 85 personas ligadas al Sename. La historia de Lissette fue el punto de partida. Una adolescente de 16 años llamada María, que terminó en el Sename tras reiteradas violaciones de su padre, dijo: “si el Estado quiere mejorar el Sename, tiene que tomar en cuenta lo que ellos viven y no hacerlo en base a académicos que no están en el día a día.”

Mapa de Chile con los centros Sename y su distribución

La Jueza de Familia Mónica Jeldres, en 2010, recorrió Chile y realizó el “Informe Jeldres”, que detalló las graves fallas del sistema de protección de menores. Este informe, guardado en un cajón por la Corte Suprema, “mostró que Chile no actuó política ni moralmente en responsabilidad con nuestros niños.” Gendarmes también tienen historias que contar, como la de un gendarme que presenció un saludo afectuoso entre madre e hijo que se tornó inapropiado.

La investigación de Moreno concluyó que Sename no es el único culpable. “Los primeros responsables son los padres de los niños, que muchas veces abandonan a sus hijos. Son padres drogadictos, alcohólicos y hay violencia intrafamiliar. La pobreza no es excusa.” El segundo responsable es el Sename, con fallas sistémicas que violan los derechos humanos de niños y jóvenes. La jornada laboral es “terrible”, con funcionarios de sueldos bajos pero con horas extras excesivas (hasta 48 horas seguidas), creando un “incentivo perverso.” Además, el Sename “cuida niños, pero no los forma,” con actividades que solo “buscan matar tiempo.”

Ilustración de un niño recibiendo apoyo psicosocial y educativo

Francisco Estrada propone tres pilares para una solución definitiva:

  1. Necesidad de unidades polivalentes, con niños adecuadamente medicados y personal dedicado que trabaje con las familias, no que las aísle.
  2. El objetivo final debe ser que los niños vuelvan con sus familias de origen, ya que “los niños son internados por pobreza.”
  3. Es crucial que los niños cuenten con una defensa jurídica adecuada, a diferencia de la realidad actual donde un abogado joven ve al niño “más un trámite burocrático que un sujeto de derecho.”

Estela Ortiz coincide en que “la decisión más fácil es internar al niño,” y cuestiona la estigmatización de la pobreza: “¿Por qué no hay ningún niño en la institución Sename del 50% del nivel económico más alto del país, a pesar de que el abuso sexual y la violencia es algo transversal?”

A mediano plazo, el Consejo para la Infancia pretende cerrar el Sename y realizar una transición a un nuevo servicio, esperando dejarlo instalado antes de 2019. Sin embargo, “el problema es que los niños no pueden esperar.”

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