El suicidio es un fenómeno global de compleja abordaje y un problema de salud pública significativo. La incidencia del suicidio está influenciada por múltiples variables que varían según la etapa del ciclo vital. El envejecimiento poblacional presenta desafíos para las políticas públicas y la modificación del funcionamiento social para un abordaje integral.
Tasas de Suicidio en Poblaciones Mayores
En Chile, las tasas de suicidio en personas mayores entre 2000 y 2017 se mantuvieron al alza, incrementándose aún más en aquellos de 80 años y más. En contraste, en menores de 70 años, las tasas se mantuvieron o incluso disminuyeron respecto a 2010. A nivel global, el sexo masculino presenta una mayor tasa de suicidios en todas las franjas etarias, y esta diferencia se acentúa en la vejez. Por ejemplo, la población masculina de 65 a 74 años tiene una tasa de 41,5 suicidios por cada 100.000 habitantes, frente a 14,1 en la población femenina; en mayores de 75 años, estas cifras aumentan a 55,7 para hombres y 18,8 para mujeres.
En el contexto chileno específico, la tasa de suicidio es de 17,3 por cada 100.000 habitantes de sexo masculino, en comparación con 3,3 en el sexo femenino. Las personas mayores tienden a realizar menos intentos de suicidio, pero estos son significativamente más letales, con una razón de 4:1 entre intentos y suicidios consumados, a diferencia de la población juvenil (20:1). Esto sugiere que los adultos mayores son más efectivos al planificar y ejecutar el suicidio, utilizando métodos más letales.
Durante 2016 en Chile, los métodos más utilizados para consumar el suicidio fueron el ahorcamiento (81,8%), seguido por el uso de arma de fuego (7,7%) y envenenamiento (4,1%).

Factores Psicosociales Asociados al Suicidio en Ancianos
La adaptación a la vejez es un proceso complejo que depende de la interacción entre el ambiente y la constitución individual, fundamentalmente de factores psicológicos y sociales. El fracaso en esta adaptación puede desencadenar desajustes como depresión, angustia, sentimiento de soledad, introversión, agresividad y conflictos, que en casos extremos pueden llevar a la búsqueda de salidas drásticas como el suicidio.
Características Demográficas y Ocupacionales
Estudios retrospectivos y descriptivos han observado un predominio del sexo masculino entre los ancianos que se suicidan. En una serie de 9 ancianos en Santiago de Cuba, 88,9% eran hombres y el grupo etario predominante fue de 60 a 75 años (77,8%). En Bogotá, entre 2003 y 2007, el 88,78% de los suicidas de más de 60 años fueron hombres.
En cuanto al nivel escolar, en la serie cubana, el 55,6% tenía nivel secundario y el 44,4% preuniversitario. En Bogotá, se encontró un alto porcentaje de ausencia de información en los protocolos de necropsia (68,60% para hombres y 72,73% para mujeres), pero en los casos registrados, predominó la educación superior en hombres y primaria completa, técnica y superior en mujeres.
La mayoría de los ancianos que se suicidaron en la serie cubana eran jubilados (77,8%). En Bogotá, las ocupaciones más frecuentes en hombres fueron pensionado (27,59%), desempleado (20,69%) y comerciante (17,24%). En mujeres, predominaron las categorías de hogar (54,55%) y pensionadas (27,27%). Es importante notar que muchas de las pensionadas recibían la pensión por viudez.
Relaciones Familiares y Problemas Personales
La familia, como red social primaria, es fundamental en la longevidad. En la serie cubana, 55,6% de los adultos mayores pertenecían a familias ampliadas y 44,4% a familias extensas. Las relaciones familiares inadecuadas estuvieron presentes en el 77,8% de los casos, lo cual coincide con otros autores que señalan la disfunción intrafamiliar como un factor de riesgo significativo para el suicidio.
En el momento de cometer suicidio, el 100% de los fallecidos en la serie cubana presentaban problemas personales, y el 77,8% tenía conflictos familiares. En Bogotá, las principales motivaciones para el suicidio en hombres se relacionaron con el padecimiento de enfermedades crónicas y discapacitantes, mientras que para las mujeres, algún trastorno mental y/o la pérdida de un ser querido fueron factores importantes. Estar casado y tener familia no se evidenció como un factor protector.
Antecedentes Psicológicos y Psiquiátricos
En cuanto a los antecedentes psicológicos y/o psiquiátricos, en Bogotá, el 72,73% de las mujeres y el 36,78% de los hombres refirieron antecedentes de tratamiento psiquiátrico. En la serie cubana, solo el 11,1% presentó antecedente de intento suicida previo, y el 44,4% había manifestado ideas sobre suicidio en este intento. Sin embargo, otros estudios indican que cerca de un tercio de las personas que se suicidan habían intentado hacerlo previamente.
La depresión es el trastorno mental más fuertemente vinculado al suicidio en la tercera edad, presentándose en el 60-90% de los mayores que intentan suicidarse. Los síntomas depresivos en ancianos a menudo no son de gran intensidad, lo que dificulta su detección. La esquizofrenia también se ha relacionado con el suicidio debido a su mal pronóstico y dificultad de tratamiento.
Enfermedades Médicas y Otros Factores de Riesgo
Existe una fuerte correlación entre las enfermedades somáticas y el suicidio. Las enfermedades neurológicas como las demencias (Alzheimer, Parkinson) son factores asociados importantes. El Parkinson, en particular, se asocia a sintomatología depresiva en cerca de la mitad de los pacientes.
La artritis reumatoide, caracterizada por dolor crónico, es un factor de riesgo mayor para la conducta autolesiva. La tasa de suicidios entre pacientes oncológicos es 20 veces mayor que en la población general, y entre el 30% y 40% de las personas con cáncer sufren síntomas depresivos.
Las úlceras pépticas se han encontrado frecuentemente en personas que cometieron suicidio, y este trastorno está relacionado con la prevalencia de alcoholismo. Las patologías cardiovasculares, como infarto de miocardio e hipertensión arterial, también están presentes en un 10-15% de los casos de suicidio. Un problema adicional es que los tratamientos para estas patologías a menudo incluyen fármacos con efectos secundarios que pueden inducir síntomas depresivos.
El abuso de alcohol es un factor de riesgo importante para el suicidio en la población general, y aún más en la población mayor, quienes además suelen presentar problemas depresivos asociados.

Métodos Suicidas y Precipitantes
Los métodos suicidas más empleados fueron la ingesta de medicamentos y la asfixia por ahorcamiento. En la serie chilena de 2016, el ahorcamiento fue el método predominante (81,8%), seguido por arma de fuego (7,7%) y envenenamiento (4,1%). En mujeres, los mecanismos más comunes fueron el ahorcamiento (45,45%) y el lanzamiento desde alturas (36,36%), mientras que los hombres utilizaron mayoritariamente armas de fuego (48,28%) y ahorcamiento (25,29%).
Los factores precipitantes y razones para morir más aludidos fueron los conflictos familiares y sentimientos adversos. En Bogotá, las principales motivaciones para el suicidio en hombres se reportaron como el padecimiento de enfermedades crónicas y discapacitantes, mientras que para las mujeres, algún trastorno mental y/o la pérdida de un ser querido.
Seguimiento y Conclusiones
En un seguimiento a 13 años de personas mayores hospitalizadas, se constató 1 suicidio, 2 muertes por complicaciones de un nuevo intento de suicidio y 1 muerte por condiciones médicas durante la hospitalización por intento de suicidio. Un porcentaje considerable de personas con intentos de suicidio previos reiteraron la conducta post alta.
Las características de los intentos de suicidio en personas mayores se asemejan a las del suicidio consumado. El suicidio en el adulto mayor continúa siendo un fenómeno predominantemente masculino y un problema importante de salud pública, cuya complejidad multicausal y multidimensional requiere atención continua.
Prevención del suicidio en la vejez: La importancia de poner discutir el tema | Sana Mente
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