Las redes de apoyo social constituyen un conjunto de relaciones interpersonales fundamentales que proporcionan ayuda, afecto o afirmación. Desde la década de los 70, las investigaciones en este campo han generado una vasta producción teórica y práctica. El estudio e intervención desde el apoyo social promueve una concepción de salud positiva, busca el cambio social con la participación activa de los involucrados, y se centra en el fortalecimiento y desarrollo de individuos, grupos y comunidades, priorizando las potencialidades, competencias y recursos sobre los déficits. Además, posee un importante interés preventivo.
Según Sluzki (1996), los apoyos sociales son esenciales para "proveer sentido a la vida de sus miembros", "aportan retroalimentación cotidiana acerca de las desviaciones de la salud" y "propician una serie [de] actividades personales que se asocian positivamente con sobrevida".
Definición y Estructura de las Redes de Apoyo Social
Una red de apoyo social se define como el conjunto restringido de relaciones familiares y no familiares que brindan una o varias formas de ayuda, disponibles tanto en la vida cotidiana como en situaciones críticas. Estas redes son fundamentales para desarrollar soluciones creativas ante conflictos y problemas. Las personas en las que nos apoyamos y a quienes apoyamos, conforman nuestras redes de apoyo social. Son el conjunto de relaciones que integran a una persona con su entorno social, o con individuos con los que establece vínculos solidarios y de comunicación para resolver necesidades específicas.
Características Estructurales y Funcionales
Las redes de apoyo poseen características:
- Estructurales: incluyen su tamaño (cantidad total de personas), distribución y densidad.
- Funcionales: se refieren a los tipos de apoyo que brindan, tales como:
- Emocional: afecto, confianza, compañía, empatía, reconocimiento, escucha.
- Instrumental: ayuda práctica (ej. transporte, compras, limpieza).
- Cognitivo: orientación, guía, información (ej. enseñar nuevas tecnologías).
- Material: ayuda económica o recursos tangibles.
Por otra parte, de acuerdo a los tipos de apoyo, las redes se pueden clasificar en:
- Informales:
- Primarias: están conformadas por la familia, amigos y vecinos.
- Secundarias: es el mundo externo a la familia, como grupos recreativos, organizaciones civiles y sociales que operan en la comunidad, organizaciones religiosas, y relaciones laborales o de estudio.
- Formales: aquellas institucionalizadas y reconocidas de forma oficial, como las gestionadas por entidades públicas o programas específicos para adultos mayores (ej. INAPAM, INGER).

El Dinamismo de las Redes de Apoyo en la Vejez
La red de apoyo social presenta numerosos cambios a lo largo del curso vital, que suponen variaciones en el apoyo del cual se dispone. Diversas teorías han intentado explicar estas modificaciones, especialmente en la vejez.
Teoría de la Selectividad Socioemocional
La teoría de la selectividad socioemocional de Carstensen (2006) sostiene que las personas mayores tienden a restringir sus redes a medida que crecen. La percepción de la finitud las motiva a concentrar sus energías afectivas en las personas que son más importantes para ellas. Las metas afectivas y emocionales tienden a ser cada vez más selectivas y se priorizan sobre otras, como la adquisición de información y la expansión de horizontes. Por lo tanto, desde dicha teoría, los adultos mayores asumen un rol proactivo en sus relaciones sociales.
De este modo, la disminución de los miembros que conforman la red en la vejez es el resultado de una elección intencional de los adultos mayores que estratégicamente seleccionan los vínculos que más les interesa seguir manteniendo y profundizando. Ciertas pérdidas de vínculos pueden compensarse con ganancias de apoyo emocional y de contacto con los lazos que se vuelven más íntimos. Esto permite pensar que la red social se modifica no solo en tamaño, sino también en su composición y en los atributos de sus vínculos.
El Modelo de Convoy de las Relaciones Sociales
En esta misma línea de investigación, Kahn y Antonucci (1980) desarrollaron el modelo de convoy de las relaciones sociales. El término "convoy" fue acuñado por Plath (1980) para dar cuenta de la cohorte de vida y de aprendizaje, pretendiendo transmitir la función protectora de las relaciones sociales al transitar ciertos acontecimientos a lo largo de la vida. Asimismo, Kahn y Antonucci (1980) usaron el término para dar cuenta del curso vital de las relaciones sociales.
Antonucci (2001) sostiene que las personas desarrollan y abandonan una variedad de roles a lo largo de sus vidas y que cada uno de ellos está acompañado por un conjunto específico de relaciones. Existen ciertos patrones que son consistentes con determinados eventos en el curso vital; por ejemplo, en la vejez, la jubilación y la pérdida por fallecimiento de la pareja o de otros vínculos podrían disminuir el tamaño de la red o el nacimiento de nietos provocar nuevas incorporaciones. La estructura, la función y la calidad de dicho convoy están influenciadas por características personales (ej., la edad y el género) y situacionales (las demandas de rol, las normas, los valores) al tiempo que tienen implicaciones significativas para la salud y el bienestar.

Hallazgos sobre las Redes en el Adulto Mayor
Los hallazgos acerca del dinamismo de la red social a lo largo del curso vital resultan diversos. Algunos muestran que en la vejez se producen numerosas pérdidas de vínculos, fundamentalmente por fallecimiento de amigos y de familiares, por enfermedades y por pérdida de contacto, que reducen notablemente el número de relaciones en la vejez avanzada.
Sin embargo, diversos estudios han puesto en evidencia que existe una amplia variabilidad en lo referido al tamaño y a la composición de las redes en los adultos mayores, y que gran parte de ellos dispone de recursos de apoyo variados y adecuados.
Composición y Vínculos Relevantes
En lo referido a la composición de las redes, recientes hallazgos han mostrado que entre los apoyos que recibe la persona mayor, los hijos/as, la pareja y los amigos/as han sido identificados no solo como los de inclusión más frecuente, sino también como los que brindan más satisfacción a las personas mayores. La familia constituye la primera red de apoyo social que posee el individuo a través de toda su vida y, por lo tanto, se reconoce que esta instancia ejerce función protectora ante las situaciones que genera la vida cotidiana.
- Vínculos familiares: Las investigaciones muestran que la pareja es un vínculo central en la vejez. Mientras los varones consideran que dicho vínculo les proporciona principalmente apoyo emocional, las mujeres destacan que les proveen de ayuda práctica y económica. Asimismo, los primeros reciben más apoyo de sus parejas, mientras que las mujeres tienden a priorizar a los hijos como suministradores de apoyo.
- Vivir en familia: Algunos estudios muestran que aquellos que viven con sus familias presentan mejores niveles de salud mental, física y emocional que aquellos que viven solos.
Un estudio realizado en Estados Unidos, que comparó el tamaño de las redes de confidentes en diferentes grupos de edad (57-64, 65-74 y 75-85 años), no halló diferencias significativas en el tamaño de las redes en comparación con las de personas adultas mayores en la mediana edad.
En un estudio que comparó el tamaño y composición de la red en cuatro grupos de edad (jóvenes de 20 a 30 años, adultos de mediana edad de 40 a 50 años, adultos mayores jóvenes de 60 a 70 años y adultos mayores de edad avanzada de 80 a 90 años), se observó que las relaciones de amistad fueron las más incluidas en los tres grupos de menos edad (desde un 99% en los de 20 a 30 años hasta un 92% en el grupo de 60 a 70 años). En el grupo de menos edad, le siguieron los padres/madres, hermanos/as y pareja. En el grupo de 40 a 50, a las amistades le continuaron la pareja, luego los padres/madres y finalmente los hijos/as y hermanos/as con igual porcentaje. Entre los de 60 a 70 años, a las amistades le siguieron los hijos/as, la pareja y los hermanos/as. En los cuatro grupos de edad, las amistades, la pareja y los hermanos/as aparecen entre los vínculos más incluidos, aunque con diferentes porcentajes. El análisis de varianza mostró la existencia de diferencias significativas en el tamaño de la red de apoyo por grupo de edad, variando inversamente en función de la edad.
El Envejecimiento Poblacional: Un Fenómeno Social y sus Implicaciones
El arribo a la ancianidad constituye actualmente un fenómeno social global, con un aumento sostenido de la población mundial que llega a la tercera edad. Las problemáticas actuales en torno a los adultos mayores a menudo giran en torno a la pérdida, la inutilidad o la marginación. No obstante, la vejez es una etapa en la que el individuo ha aportado su contribución a la humanidad y, a pesar de los cambios orgánicos y físicos, no está exento de potencialidades creativas y necesidades emocionales.
La gerontología preventiva tiene como objetivo lograr un estado de salud que permita al anciano conservar al máximo la expectativa de vida activa, y mantener un alto nivel funcional, preservándolo en su domicilio y en su medio social. Promover una imagen positiva de la vejez significa reconocer que esta edad es una etapa normal de la vida, donde el anciano se adapta mediante acciones que previenen, corrigen o atenúan los cambios, y se integra con los otros grupos de la población, evitando las segregaciones que lo marginan.

Contexto del Adulto Mayor en Cuba
El comportamiento del envejecimiento en Cuba está a nivel de los países más desarrollados, con una creciente proporción de adultos mayores en su población. Esta situación ha llevado a que el Ministerio de Salud Pública (MINSAP) los incluya dentro de sus programas priorizados. En la década de los 80 se puso en vigor la Ley 24 de seguridad social, que amplió los servicios de geriatría en el Sistema Nacional de Salud y propició el surgimiento de nuevas formas de atención comunitaria como los Círculos de Abuelos, Casas de Abuelos, Liceos y la Universidad del Adulto Mayor.
La promoción de estudios sobre el envejecimiento poblacional es una prioridad dentro de las academias y centros científicos cubanos, dirigida por el Centro Iberoamericano de la Tercera Edad (CITED) y con la participación de diversas universidades e instituciones.
En la tercera edad, las redes sociales de apoyo son importantes condicionantes del estado de salud individual. Cuando por diferentes razones se pierde el vínculo familiar o se necesitan resolver problemas económicos, materiales y/o psicosociales, la familia puede gestionar el ingreso en determinadas instituciones o vincularlos a otras redes de apoyo a nivel comunitario. La satisfacción del anciano con su desempeño en diferentes relaciones sociales que establece en las redes de apoyo constituye un impulso determinante para el bienestar psicológico y el sentimiento de satisfacción por la vida.
Estudio de Caso: Redes de Apoyo en Adultos Mayores de Camajuaní, Cuba
Para el municipio de Camajuaní, provincia de Villa Clara, Cuba, uno de los municipios más envejecidos del país, se realizó un estudio observacional descriptivo en 2016 con el objetivo de caracterizar las redes del apoyo social que tienen los adultos mayores ubicados en la Casa de Abuelos del municipio. La muestra estuvo constituida por un total de 23 ancianos asiduos a la Casa de Abuelos (representando un 92% del total), que no presentaban deterioro cognitivo, eran de ambos sexos, tenían familia y otorgaron su consentimiento informado.
Los resultados obtenidos del estudio fueron:
- Los adultos mayores de la muestra pertenecían en su mayoría a la etapa de la senectud, eran de sexo masculino y viudos, características que según la literatura se asocian al ingreso institucional.
- Según la frecuencia de contactos establecidos con ellos, la Casa de Abuelos constituía su principal red de apoyo.
- Desde su percepción, los adultos mayores referían vivir en un medio familiar con relaciones desarmónicas entre los miembros, lo que generaba dificultades para la transmisión plena de las diferentes formas de apoyo.
- Los ancianos señalaron la Casa de Abuelos como la red con mayor frecuencia de contactos.
- La institución constituía para ellos su apoyo instrumental, informativo, espiritual y emocional.
- Se sentían complacidos con su permanencia en la institución, en gran medida por sus coetáneos, logrando un desarrollo pleno y manteniendo su calidad de vida.
Este estudio aporta elementos de orden teórico y práctico sobre las características de las redes sociales de los ancianos ubicados en instituciones seminternas en municipios del interior de Cuba. El aspecto anterior favorece la labor diagnóstica, preventiva y promocional para fortalecer el apoyo social que eleve la calidad de vida en los ancianos, entendiendo que esta no solo supone vivir mayor cantidad de años, sino alcanzar un bienestar psicológico.
Fortalecimiento de las Redes de Apoyo y Calidad de Vida
La vejez no es sinónimo de soledad ni de angustia; por el contrario, es una etapa más de la vida que puede ser disfrutada al máximo. Como plantea la Organización Mundial de la Salud (OMS), es un buen momento para acercarse a nuevas actividades y retomar antiguos hobbies. Sin embargo, los adultos mayores atraviesan dificultades afectivas y materiales que muchas veces les impiden alcanzar un cierto bienestar.
Construir y fortalecer lazos con los adultos mayores puede abrir puertas hacia una mejor calidad de vida y hacer que se sientan más integrados en su propia comunidad. Como se trata ante todo de vínculos humanos, los lazos de apoyo también suponen el cariño y la compañía de los diferentes actores sociales que participan. Estos encuentros transgeneracionales ayudan a derribar prejuicios y estereotipos, y las redes pueden reducirse o extenderse proporcionalmente al bienestar material, físico o emocional de sus integrantes, y al involucramiento y la participación activa en el fortalecimiento de las sociedades.
Hay muchas maneras de brindar apoyo, incluyendo la contribución con diferentes actividades para adultos mayores:
- Organizar o participar en juegos de memoria u otras actividades que los mantengan activos, contribuyendo a evitar su deterioro cognitivo.
- Ofrecer ayuda práctica con el transporte, las compras y la limpieza.
- Apoyar el plano cognitivo, por ejemplo, enseñando a utilizar las nuevas tecnologías a su favor.
En resumidas cuentas, el bienestar de los adultos mayores supone contar con sólidas redes de apoyo social que den respuesta a sus necesidades específicas, incentivando la búsqueda de estrategias interventivas que fortalezcan el apoyo al adulto mayor desde las diferentes redes a las que está vinculado, fundamentalmente las redes de apoyo formales.