La vida de los ancianos a los 90 años: desafíos, oportunidades y bienestar

La longevidad es un fenómeno creciente a nivel mundial, con un número cada vez mayor de personas que alcanzan y superan los 90 años. Este aumento trae consigo tanto desafíos como nuevas oportunidades para la sociedad y para los propios adultos mayores. Comprender la calidad de vida a esta edad avanzada, sus particularidades funcionales, cognitivas y sociales, es fundamental para promover un envejecimiento activo y saludable.

Aspectos funcionales, cognitivos y biomédicos en la novena década de vida

Un estudio descriptivo y transversal, realizado en un consultorio médico del Policlínico “José Ramón León Acosta” de Santa Clara entre septiembre de 2013 y enero de 2014, buscó caracterizar el estado funcional, cognitivo y biomédico de 21 ancianos de 90 años y más. Para ello, se recogieron variables sociodemográficas y biomédicas, y se evaluó la independencia en las actividades básicas de la vida diaria mediante la prueba de Katz, las actividades instrumentadas con la prueba de Lawton, y la esfera mental con el examen mínimo del estado mental. Los datos fueron procesados mediante estadística descriptiva y representados en tablas.

El cerebro a los 90: plasticidad y estimulación

Es impresionante cómo muchas personas con más de 90 años siguen teniendo lucidez mental, como si su cerebro no hubiera envejecido para nada. De hecho, estas personas logran mantenerse mentalmente activas porque se dedican a actividades que requieren una función cognitiva superior y constante. Tal como comprobó Marian Diamond hace más de 50 años, se sabe que, bajo los efectos positivos de un ambiente enriquecido de estímulos, se siguen formando nuevas conexiones en el cerebro. Este proceso se denomina neuroplasticidad, lo que significa que, bajo estimulación constante, el cerebro del adulto -incluso hasta que se hace adulto mayor- sigue desarrollándose. Además de ser un concepto innovador, este hecho nos hace reconocer aún más los beneficios del envejecimiento activo, no solo físicamente, sino también mentalmente.

Aunque es cierto que enfermedades mentales como la demencia afectan sobre todo a ancianos, la idea de que todos estamos condenados a sufrir la disminución de la función de la memoria no es del todo cierta. Ciertas habilidades mentales pueden incluso mejorar a medida que envejecemos, como las matemáticas, el vocabulario y la capacidad de expresión, así como la habilidad para elaborar razonamientos más abstractos y complejos. Sin embargo, nada de esto ocurrirá si no alimentamos el cerebro como debe ser, es decir, debemos entrenar el cerebro como si entrenamos un músculo.

Infografía sobre la neuroplasticidad en la vejez

Salud física y autonomía

Sin duda, nuestro cuerpo sufre el desgaste natural de los años. Pero envejecer no significa necesariamente que dejaremos de ser independientes o que pasaremos más tiempo en el hospital que en casa. Mientras que algunos tendrán algunas complicaciones de salud, otros sabrán que un estilo de vida saludable puede evitar muchas de esas complicaciones. Una alimentación sana y el ejercicio físico son muy importantes para prevenir problemas de salud. Por eso, es tan importante animarse o animar a nuestros seres queridos a mantenerse activos, pero con seguridad. Si las escaleras pueden ser un obstáculo que trae peligro de caída, se aconseja instalar una silla salvaescaleras. La prevención lo es todo.

Cuando la persona tiene 90 años o más, el desgaste de su salud y su memoria será evidente y progresivo. Sin embargo, el estudio danés publicado en la revista médica The Lancet sugiere que las personas nacidas en 1915 tuvieron notas más altas en pruebas cognitivas al cumplir 90 años que aquellas nacidas una década antes. La clave, según los expertos, puede estar vinculada a mejores estándares de vida y estimulación intelectual. Hoy en día, las personas que alcanzan los 90 años tienen más que nunca una mejor salud mental.

Estigmas y oportunidades en la vejez

Existen algunas ideas o conceptos erróneos sobre el envejecimiento que tienen un efecto negativo en nuestros seres queridos a medida que envejecen. Son estigmas que les impiden aspirar a más. Muchos mayores están condicionados a la idea de que van a dejar de ser útiles y a perder valor ante la sociedad. Por esto, es importante que todos a su alrededor, empezando por la familia, les ayuden a entender que la vejez les traerá otro sentido y objetivos de vida, y que aún quedan muchas posibilidades para explorar.

Superando prejuicios: aprender y crecer a cualquier edad

A menudo decimos que no se pueden enseñar nuevos trucos a un “perro viejo”, sobre todo cuando nos referimos a personas ancianas intentando aprender nuevas tecnologías. Pero esto no es cierto. No se pierde la capacidad de aprender, lo único que cambia es la estrategia de aprendizaje. Lo más importante es que las personas mayores se sientan comprendidas y sin temor a preguntar. Así, es mucho más probable que se sientan capaces de empezar nuevos proyectos y retos, como aprender a utilizar un ordenador, por ejemplo.

El miedo a envejecer viene acompañado de prejuicios e ideas erróneas asociadas al proceso de envejecimiento. Es importante que uno mismo, o nuestros seres queridos, entiendan que envejecer nos trae la oportunidad de explorar nuevos retos.

Agnes Kasparkova es una mujer de 90 años que persiguió su sueño de ser artista, sin permitir que la edad la impidiera. Antes de jubilarse, había trabajado toda su vida en el campo y, tras tantas décadas de trabajo arduo, hubiera merecido una jubilación tranquila. Empezó por tomar clases con un artista anciano, quien le transmitió todo el conocimiento de este arte tan particular. Así fue capaz de dar continuidad a la tradición de decorar las fachadas blancas de su pueblo. Las casas son el lienzo donde imprime el azul ultramarino, que es el color que más sobresale en el blanco de las fachadas. Se asegura de que los diseños sean detallados, refinados y que la tinta sea de buena calidad. Agnes es prueba de que la edad es tan solo un número, especialmente cuando se trata de abrazar nuestra creatividad.

Entrevista: Abuelos, los adultos mayores con las mayores ganas de vivir

La felicidad en la tercera y cuarta edad

La vejez es a menudo asociada a la depresión, a la soledad y al aislamiento. Pero hacerse mayor, en realidad, trae más tiempo para dedicarse a lo que realmente gusta: a los hobbies e intereses. Estudios recientes sobre la felicidad indican que, a medida que tenemos menos obligaciones, sentimos más felicidad. Es por eso por lo que la jubilación suele ser motivo de felicidad para muchos. Sin embargo, otros sentirán que dejan de ser útiles para la sociedad. En esas situaciones, es muy importante que la familia les haga entender que deben buscar nuevos propósitos y objetivos.

Perder a familiares o amigos cercanos es, desafortunadamente, algo natural. Esas pérdidas pueden conllevar un sentimiento de soledad para nuestros seres queridos mayores. No obstante, el otoño de la vida trae más tiempo libre y la posibilidad de, finalmente, poder vivir nuevas experiencias.

Iniciativas y estudios sobre la longevidad

"Noventa y Contando": un proyecto inspirador

Cada 15 días, un grupo de personas mayores de 90 años se reúne para compartir experiencias de vida que no solo inspiran, sino que también están cautivando a miles de usuarios en redes sociales y que se pueden seguir en YouTube y en Spotify. Alberto, uno de sus integrantes, relata que la idea surgió en una cena familiar, cuando expresó su deseo de "reunir gente de su edad para intercambiar experiencias". "Mil correos que no pude leer y cuatro mujeres y cinco hombres se sumaron, conformando entre todos mil años de vida", comenta en el vídeo. Este peculiar grupo, ahora conocido como "Noventa y Contando", no solo se limita a sus encuentros quincenales, sino que además ha lanzado un pódcast donde comparten consejos sobre cómo mantener una vida saludable y activa a los 90 años. En sus conversaciones, tocan temas como la alimentación, el ejercicio físico y la meditación. Alberto, por ejemplo, asegura que es vegetariano y camina entre cuatro y cinco kilómetros diarios junto a su pareja Mary. "Meditamos juntos, cocinamos juntos, recibimos amigos", comenta con entusiasmo. Uno de los mensajes más recurrentes del grupo es la importancia de la actitud ante la vida: "Cierra todo lo malo con una sonrisa, siempre riendo", recomienda Alberto. Este proyecto está inspirando a miles de personas en todo el mundo, no solo por las historias y consejos que comparten, sino por el mensaje de fondo: la vida no se detiene a los 90.

Investigaciones sobre la calidad de vida en adultos mayores de 90 años

La situación sociosanitaria de la población de más de 90 años que habita en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) fue objeto de una investigación con el objetivo de proponer acciones para mejorar la calidad de vida de los adultos mayores y entender cuáles son los nuevos desafíos para afrontar el envejecimiento poblacional en la sociedad. El estudio, realizado por un equipo de investigación integrado por estudiantes de la Especialización en Intervención y Gestión Gerontológica y liderado por Jorge Paola (investigador de la UNTREF y director de la Maestría de Gestión en Servicios en Gerontología de la Universidad Isalud), fue presentado en el seminario titulado "La cocina de la investigación de mayores de 90 años".

Según Jorge Paola, el seminario se dividió en dos partes: una teórica, en la que se analizaron datos estadísticos y resultados de investigaciones previas vinculadas a la relación existente entre la prolongación de la vida y las condiciones sociales, el sistema de salud pública y las deficiencias socioambientales en las ciudades; y otra parte en la que se expusieron los hallazgos que surgen de ocho entrevistas en profundidad realizadas a mayores de 90 años. Según la opinión del especialista, a mejores condiciones ambientales, sociales y sanitarias, mayor es la expectativa de vida de la población, aumentando paulatinamente la cantidad de personas que superan los 90 años.

La investigación se orienta, además, a rescatar las motivaciones, los proyectos y las expectativas de los adultos mayores para su propio futuro, demostrando el valor que le otorgan ellos mismos a la vida y al disfrute de la misma, combatiendo la discriminación a la que son sometidos por parte de la sociedad. Mónica Navarro, directora de la Especialización en Intervención Gerontológica, calificó al seminario como una “experiencia muy enriquecedora y vanguardista desde su metodología, siendo una de las que mayor desarrollo les otorga a los estudios sobre la vejez. El envejecimiento poblacional es uno de los fenómenos demográficos más impactantes de las últimas décadas, y Argentina es uno de los países que cuenta con un marcado crecimiento de su población mayor, esperándose un sostenido aumento para los próximos años y representando un desafío para el sistema sanitario.

Jorge Paola indicó que la carrera se mueve en una línea interesante para alertar y detener la discriminación por edad que sufren los adultos mayores. Según el investigador, a través de estas acciones negativas se suele decir que las personas grandes no sirven para nada, que no tienen nada para ofrecer y que su tiempo ya pasó, entre otras consideraciones prejuiciosas, por lo que resultan muy importantes los aportes de la Especialización dirigida por Navarro y las otras actividades promovidas por la UNTREF.

El síndrome de la decaída: señales de alerta y estrategias

A veces, sin una causa aparente, observamos que una persona mayor se va apagando poco a poco. Deja de caminar, ya no muestra interés por lo que le rodea y parece estar más desconectada. Se trata de un conjunto de síntomas físicos, cognitivos y emocionales que aparecen en muchas personas mayores y que indican una pérdida general de reservas funcionales. Este síndrome no es una enfermedad concreta, pero sí un estado clínico reconocido que aumenta el riesgo de caídas, dependencia y hospitalizaciones. La cuarta edad hace referencia a los adultos mayores de 85 años. En esta etapa, el riesgo de debilidad, dependencia y decaimiento aumenta. La fragilidad implica una pérdida de capacidad para adaptarse a situaciones adversas.

Reconocimiento y acción temprana

Reconocer los primeros signos del síndrome de la decaída es clave para intervenir a tiempo. Uno de los síntomas más visibles es la persona decaída, que se queja de cansancio continuo, duerme más de lo habitual y pierde peso sin razón clara. Cuando un anciano deja de caminar o empieza a evitar actividades cotidianas como salir a pasear o hablar con los demás, es señal de alerta. La mirada perdida en ancianos, el desinterés por el entorno o la desconexión durante las conversaciones son indicadores de que el estado emocional y cognitivo está cambiando.

Las patologías como la insuficiencia cardíaca, la EPOC o la diabetes pueden reducir la energía y afectar al ánimo. El paso del tiempo provoca una pérdida natural de masa muscular, conocida como sarcopenia.

El primer paso es observar con atención y buscar ayuda profesional si el deterioro es evidente o se mantiene en el tiempo. Combinar el trabajo de fisioterapeutas y terapeutas ocupacionales con el apoyo emocional de la familia es esencial. El objetivo es estimular al anciano a recuperar rutinas, moverse cada día un poco más y sentirse acompañado. Si hay pérdida de peso, caídas frecuentes, cambios en el estado de ánimo o aislamiento progresivo, conviene consultar con el médico de cabecera o un especialista en geriatría. Promover una dieta equilibrada, rica en proteínas y nutrientes, junto con actividad física moderada, puede marcar una gran diferencia. El síndrome de la decaída no es inevitable. Si observas que un familiar mayor se está apagando, actúa.

Esquema de las señales del síndrome de la decaída

Cuidado de la salud en la vejez avanzada

Conservar a los padres o a alguno de ellos y tener la dicha de que estén presentes en la vida y crecimiento de sus nietos o bisnietos, es uno de los mayores regalos que la vida puede ofrecer a toda la familia. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), “la demencia es un síndrome que implica el deterioro cognitivo, el intelecto, el comportamiento y la capacidad para realizar actividades de la vida diaria”. Este padecimiento tiene un impacto muy severo en algunas personas mayores, porque debilita sus capacidades físicas, psicológicas, sociales y, por consiguiente, repercute en su calidad de vida. Considerada la enfermedad más peligrosa del último siglo, la diabetes se hace presente a todas las edades, pero repercute más en personas mayores. De acuerdo con el Instituto Nacional de Geriatría, la diabetes es responsable del 10% de los años de vida perdidos por discapacidad para los hombres y las mujeres con 70 años de edad o más.

Belmont Village Senior Living es una casa de retiro o Senior Living con un modelo diseñado por profesionales en geriatría único en México, conformado por programas especializados de cuidado para apoyarlos a enfrentarse positivamente al envejecimiento con Amor de Casa y Cuidado de Expertos.

tags: #caliente #anciano #90 #anos #follando