La Calidad de Vida en el Adulto Mayor desde la Perspectiva de la OMS

La población mundial está experimentando un cambio demográfico sin precedentes: el envejecimiento. Este fenómeno, que ocurre con una rapidez mayor que en el pasado, afectará a casi todos los aspectos de la sociedad y plantea retos significativos para garantizar que los sistemas de salud y asistencia social estén preparados para afrontarlo. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha puesto un énfasis particular en la calidad de vida en el adulto mayor y el envejecimiento saludable, buscando que las personas de edades avanzadas preserven sus capacidades físicas y mentales, y puedan vivir sus años adicionales con dignidad.

Infografía sobre tendencias demográficas del envejecimiento global

Contexto Demográfico y el Envejecimiento Global

La prolongación de la vida es uno de los logros colectivos más notables. Los avances en el desarrollo social y económico, así como en materia de salud, han reducido las tasas de mortalidad, permitiendo que la mayoría de la población espere vivir hasta los sesenta años o más. Al mismo tiempo, factores como la urbanización, la educación superior y el acceso a la planificación familiar han propiciado la aparición de familias de menor tamaño y un descenso en el número de nacimientos, contribuyendo a la inversión de la pirámide poblacional.

  • En 2020, el número de personas de 60 años o más superó al de niños menores de cinco años.
  • Entre 2015 y 2050, el porcentaje de los habitantes del planeta mayores de 60 años casi se duplicará, pasando del 12% al 22%.
  • Para 2030, una de cada seis personas en el mundo tendrá 60 años o más, y se prevé que la población de este grupo etario aumente de 1000 millones en 2020 a 1400 millones. Para 2050, esta cifra se duplicará a 2100 millones.
  • Se estima que el número de personas de 80 años o más se triplique entre 2020 y 2050, alcanzando los 426 millones, y se triplique con creces entre 2023 y 2060, hasta llegar a los 545 millones.

Este cambio demográfico, conocido como envejecimiento de la población, comenzó en países de ingresos altos (como Japón, donde el 30% de la población ya supera los 60 años), pero los cambios más significativos se están observando en países de ingresos bajos y medianos. Para 2050, dos tercios de la población mundial de más de 60 años vivirá en estas regiones, y el 80% de las personas mayores residirá en países de ingresos bajos y medianos.

¿Qué es el Envejecimiento Saludable?

Según la OMS, el Envejecimiento Saludable es el proceso de fomentar y mantener la capacidad funcional que permite el bienestar en la vejez. Este concepto se interrelaciona con el grado de funcionalidad de una persona desde un contexto integral. Implica optimizar las oportunidades de bienestar físico, social y mental durante toda la vida, con el objetivo de ampliar la esperanza de vida saludable, la productividad y la calidad de vida en la vejez. Una forma de promoverlo es asegurar que los años ganados a la vida se vivan con dignidad.

Desde un punto de vista biológico, el envejecimiento es el resultado de la acumulación de una gran variedad de daños moleculares y celulares a lo largo del tiempo, lo que lleva a un descenso gradual de las capacidades físicas y mentales, a un mayor riesgo de enfermedad y, en última instancia, a la muerte. Es importante destacar que estos cambios no son lineales ni uniformes, y su vinculación con la edad en años es más bien relativa.

La Calidad de Vida en la Vejez

La calidad de vida es el grado en que una persona está sana, cómoda y es capaz de participar o disfrutar de los acontecimientos de la vida. Es fundamental que los profesionales de la salud la tengan en cuenta al establecer los objetivos de atención de cada paciente y utilizarla como guía para todas las decisiones relacionadas con la atención.

Importancia de la Percepción y el Lenguaje

Cuando los profesionales de la salud analizan la calidad de vida con los pacientes, los cuidadores (tanto formales como informales), otro personal sanitario y los responsables de la formulación de políticas, deben evitar conscientemente el uso de un lenguaje y unas actitudes que sugieran un sesgo de edad (edadismo). El edadismo puede afectar negativamente la percepción del paciente sobre lo que podría o debería ser su calidad de vida, llevando a situaciones de discriminación y afectando la formulación de políticas y la creación de oportunidades para un envejecimiento saludable.

Calidad de Vida Relacionada con la Salud (CVRS)

La influencia de la salud en la calidad de vida es variable y subjetiva. La calidad de vida relacionada con la salud tiene numerosas dimensiones, que incluyen:

  • Ausencia o presencia de síntomas físicos que afecten al paciente (p. ej., dolor, disnea, náuseas, estreñimiento).
  • Calidad del bienestar emocional (p. ej., felicidad, ausencia de ansiedad).
  • Estado funcional físico y cognitivo (p. ej., capacidad de realizar actividades de la vida cotidiana y funciones más complejas, como actividades placenteras).
  • Naturaleza y calidad de las relaciones interpersonales cercanas (p. ej., con miembros de la familia y amigos).
  • Capacidad para participar y disfrutar de actividades sociales.
  • Grado de satisfacción con los aspectos médicos y los arreglos financieros para la atención de la salud.
  • Sexualidad, imagen corporal e intimidad.
Diagrama de las dimensiones de la Calidad de Vida Relacionada con la Salud

Factores Influyentes en la Calidad de Vida Relacionada con la Salud

Algunos de los factores que influyen en la calidad de vida relacionada con la salud pueden ser obvios para los profesionales de la salud (p. ej., reducción de la esperanza de vida, deterioro cognitivo, discapacidad, dolor crónico, aislamiento social, estado funcional, dependencia de los cuidadores). Sin embargo, otros factores pueden no serlo, requiriendo que los profesionales pregunten a los pacientes o a sus cuidadores sobre elementos clave, especialmente los determinantes sociales de la salud.

Los determinantes sociales de la salud son las condiciones en los lugares donde las personas viven, aprenden, trabajan y juegan que afectan una amplia gama de riesgos, resultados para la salud y la calidad de vida. Otros factores importantes incluyen las influencias culturales, la religión, los valores personales y las experiencias previas con el cuidado de la salud. Las perspectivas sobre la calidad de vida pueden cambiar, por ejemplo, después de la muerte de un cónyuge, lo que puede afectar los objetivos de la atención.

Afecciones Comunes Asociadas con el Envejecimiento

La vejez se asocia con diversas afecciones de salud. Entre las más comunes cabe citar:

  • Pérdida de audición.
  • Cataratas y errores de refracción.
  • Dolores de espalda y cuello.
  • Osteoartritis.
  • Neumopatías obstructivas crónicas.
  • Diabetes.
  • Depresión.
  • Demencia.

A medida que se envejece, aumenta la probabilidad de experimentar varias afecciones al mismo tiempo. La vejez también se caracteriza por la aparición de síndromes geriátricos, que suelen ser consecuencia de múltiples factores subyacentes, incluyendo la fragilidad, la incontinencia urinaria, las caídas, los estados delirantes y las úlceras por presión.

Factores que Influyen en un Envejecimiento Saludable

La ampliación de la esperanza de vida ofrece oportunidades, no solo para las personas mayores y sus familias, sino también para las sociedades en su conjunto. En esos años de vida adicionales se pueden emprender nuevas actividades, como continuar los estudios, iniciar una nueva profesión o retomar antiguas aficiones. Las personas mayores contribuyen de muchos modos a sus familias y comunidades, por ejemplo, ofreciéndose como voluntarios, compartiendo su experiencia o ayudando con responsabilidades de cuidado.

No obstante, el alcance de esas oportunidades y contribuciones depende en gran medida de un factor: la salud. La evidencia indica que la proporción de la vida que se disfruta en buena salud se ha mantenido prácticamente constante, lo que implica que los años adicionales están marcados por la mala salud. Si las personas pueden vivir esos años adicionales con buena salud y en un entorno propicio, su capacidad para hacer lo que más valoran apenas se distingue de la que tiene una persona más joven. En cambio, si estos años están dominados por el declive de la capacidad física y mental, las implicaciones para las personas mayores y la sociedad se vuelven más negativas.

Foto de adultos mayores participando en actividades sociales y físicas

Entorno Físico y Social

Aunque algunas variaciones en la salud de las personas mayores se deben a la genética, los factores que más influyen tienen que ver con el entorno físico y social, en particular la vivienda, el vecindario y la comunidad, así como características personales como el sexo, la etnia o el nivel socioeconómico. El entorno en el que se vive desde la niñez, e incluso en la fase embrionaria, en combinación con las características personales, tiene efectos a largo plazo sobre el envejecimiento.

Los entornos físicos y sociales pueden afectar a la salud de forma directa o a través de la creación de barreras o incentivos que inciden en las oportunidades, las decisiones y los hábitos relacionados con la salud. Mantener hábitos saludables a lo largo de la vida, como una dieta equilibrada, actividad física regular y abstenerse de consumir tabaco, contribuye a reducir el riesgo de enfermedades no transmisibles, mejorar la capacidad física y mental y retrasar la dependencia de los cuidados.

Los entornos propicios, tanto físicos como sociales, también facilitan que las personas puedan llevar a cabo las actividades que son importantes para ellas, a pesar de la pérdida de facultades. La disponibilidad de edificios y transportes públicos seguros y accesibles, así como de lugares por los que sea fácil caminar, son ejemplos de estos entornos.

Desafíos en la Respuesta al Envejecimiento de la Población

No existe una "persona mayor típica". La diversidad en la vejez no es una cuestión de azar, sino que se debe en gran medida a los entornos físicos y sociales que influyen en las oportunidades y los hábitos de salud. Esta relación con el entorno, determinada por características personales como el origen familiar, el sexo y la etnia, da lugar a desigualdades en la salud. Una respuesta integral de salud pública debe atender las enormes diferencias que existen en las experiencias y necesidades de las personas mayores.

A menudo se da por supuesto que las personas mayores son frágiles, dependientes o una carga para la sociedad. Los profesionales de la salud pública y la sociedad en general deben hacer frente a estas y otras actitudes edadistas que pueden conducir a discriminación.

Factores como la globalización, los avances tecnológicos (en transporte y comunicaciones), la urbanización, la migración y los cambios en las normas de género influyen en la vida de las personas mayores de formas tanto directas como indirectas, lo que requiere que las políticas de salud pública se adapten a estas tendencias.

Salud Mental en el Adulto Mayor

La salud mental en el adulto mayor es una preocupación creciente. En 2021, aproximadamente el 14,1% de los adultos de 70 años o más tenían un trastorno mental. Las afecciones más frecuentes son la depresión y la ansiedad, y representan el 6,8% del total de años vividos con discapacidad en este grupo etario. A nivel mundial, alrededor de una sexta parte de las muertes por suicidio (16,6%) se producen en personas de 70 años o más. Estas afecciones suelen infravalorarse y tratarse insuficientemente, y el estigma puede hacer que las personas sean reacias a buscar ayuda.

Infografía sobre datos clave de salud mental en la vejez

Factores de Riesgo

La salud mental a edades avanzadas viene determinada no solo por el entorno físico y social, sino también por los efectos acumulativos de experiencias vividas y los factores estresantes específicos relacionados con el envejecimiento, como el duelo, la reducción de ingresos o un menor sentido de propósito con la jubilación. La exposición a la adversidad, la pérdida considerable de capacidad intrínseca y una disminución de la capacidad funcional pueden provocar malestar psíquico.

El aislamiento social y la soledad, que aquejan a cerca de una cuarta parte de las personas mayores, son factores de riesgo cruciales para las afecciones de salud mental en etapas posteriores de la vida. También lo son los malos tratos a las personas de edad, que incluyen cualquier tipo de abuso físico, verbal, psicológico, sexual o económico, así como la desatención. Uno de cada seis adultos mayores sufre malos tratos, a menudo por parte de sus propios cuidadores. Las responsabilidades de cuidar a cónyuges con afecciones crónicas también pueden ser abrumadoras y afectar la salud mental de la persona que cuida.

Promoción y Prevención de la Salud Mental

Las estrategias de promoción y prevención se centran en apoyar el envejecimiento saludable mediante la creación de entornos físicos y sociales que faciliten el bienestar y permitan a las personas realizar actividades importantes para ellas. Entre las estrategias clave se incluyen:

  • Medidas para reducir la inseguridad financiera y la desigualdad en los ingresos.
  • Programas para garantizar viviendas, edificios públicos y transportes seguros y accesibles.
  • Apoyo social a los adultos mayores y a sus cuidadores.
  • Promoción de comportamientos saludables: dieta equilibrada, actividad física, abstinencia de tabaco y reducción del consumo de alcohol.
  • Programas de salud y sociales dirigidos a grupos vulnerables.

La conexión social es particularmente importante para reducir el aislamiento y la soledad. Actividades sociales satisfactorias pueden mejorar la salud mental positiva, la satisfacción y la calidad de vida. La protección contra el edadismo y el maltrato es también fundamental, con intervenciones como leyes antidiscriminación, educación, actividades intergeneracionales y apoyo a los cuidadores.

Tratamiento y Atención

Es esencial reconocer y tratar con prontitud las afecciones de salud mental en los adultos mayores. Se recomienda una combinación de intervenciones de salud mental con otros apoyos. La demencia es una preocupación importante que requiere acceso a una atención de salud mental de calidad, abordando síntomas de psicosis y depresión. Responder al maltrato de los adultos mayores es también crucial, con intervenciones como la notificación obligatoria, grupos de apoyo, teléfonos de asistencia, alojamientos de emergencia y programas para maltratadores y cuidadores.

Evaluación de la Calidad de Vida

Evaluar las perspectivas de los pacientes sobre su calidad de vida puede ser un desafío debido a varias razones:

  • No siempre se enseña o se destaca suficientemente en la educación médica tradicional, que tiende a centrarse en el diagnóstico y la prolongación de la vida.
  • Es una experiencia subjetiva e individual, por lo que los modelos de decisión no siempre se aplican a pacientes individuales.
  • Depende de factores culturales (objetivos y valores) que deben ser evaluados.
  • La evaluación y comunicación deben tener en cuenta los niveles de alfabetización de cada paciente (incluida la alfabetización en salud) y su nivel de comprensión del lenguaje.
  • Requiere tiempo para una conversación íntima y extensa entre el paciente y el profesional de la salud, y a menudo no hay tiempo suficiente en los modelos tradicionales de atención.

Métodos y Herramientas de Evaluación

Las personas pueden evaluar su propia calidad de vida o, más específicamente, su salud. La salud autoevaluada o autopercibida es una medida de salud de un solo elemento en la que las personas califican el estado actual de su salud en una escala de excelente a mala, siendo un predictor fiable de mortalidad y discapacidad (1).

Durante esta evaluación, el profesional de la salud debe evitar mostrar su propio sesgo. Es posible definir las preferencias del paciente, incluso en individuos con demencia o compromiso cognitivo, utilizando explicaciones y preguntas simples. Se recomienda la presencia de miembros de la familia cuando se discuten las preferencias de un paciente con compromiso cognitivo.

Herramientas Validadas para Evaluar la Calidad de Vida:

Algunas de las herramientas bien validadas utilizadas con mayor frecuencia informadas por los pacientes incluyen:

  1. EQ-5D (EuroQol [2]): Mide la movilidad, el cuidado personal, las actividades habituales, el dolor/las molestias y la ansiedad/depresión. Permite calcular años de vida ajustados en función de la calidad para análisis de costos.
  2. SF-36 (Short Form Health Survey [3]): Consta de 36 preguntas que evalúan la salud física, mental y social (vitalidad, dolor, función física). Proporciona una puntuación única de la calidad de vida relacionada con la salud.
  3. PROMIS (Patient Reported Outcomes Measurement Information System [4]): Cuestionarios generados por algoritmos que recopilan y cuantifican dominios de salud relevantes para los pacientes (dolor, fatiga, función física, angustia emocional, salud social).
  4. FACIT (Functional Assessment of Chronic Illness Therapy [5]): Colección de cuestionarios de calidad de vida para enfermedades crónicas (cáncer, VIH, esclerosis múltiple) que evalúan el bienestar físico, social, emocional y funcional.
  5. WHOQOL-BREF (6): Versión abreviada de 26 elementos de la evaluación de la calidad de vida de la OMS, que incluye salud física/psicológica, relaciones sociales, medioambiente, calidad de vida en general y salud en general.

Estas encuestas han sido validadas internacionalmente, traducidas a muchos idiomas e implementadas con éxito en diversos entornos clínicos y poblaciones de pacientes. Se espera que las fuentes de datos emergentes (dispositivos portátiles, registros electrónicos de salud) proporcionen métricas empíricas más continuas para complementar la información autoinformada.

Referencias de la Evaluación:

  1. Mavaddat N, Kinmonth AL, Sanderson S, et al. What determines self-rated health (SRH)? A cross-sectional study of SF-36 health domains in the EPIC-Norfolk cohort. J Epidemiol Community Health 73 (9):800-806, 2019. doi:10.1136/jech-2019-212024
  2. EuroQol: EuroQol instruments. Accessed 3/6/24.
  3. RAND: 36-Item Short Form Survey (SF-36). Accessed 3/6/24.
  4. National Institutes of Health: Patient-Reported Outcomes Measurement Information System (PROMIS), Accessed 3/6/24.
  5. FACIT Measures & Searchable Library: Overview. Accessed 3/6/24.
  6. World Health Organization (WHO): WHOQOL: Measuring Quality of Life.
  7. World Population Prospects 2024. Report of the WHO Commission on Social Connection. Geneva: World Health Organization; 2025.
  8. Yon YY, Mikton CR, Gassoumis ZD, Wilber KH. Elder abuse prevalence in community settings: a systematic review and meta-analysis. Lancet Glob Health.

Respuesta y Acciones de la OMS

La OMS lidera la iniciativa de la Década del Envejecimiento Saludable (2021-2030), declarada por la Asamblea General de las Naciones Unidas. Esta es una colaboración mundial que reúne a diversos sectores y partes interesadas para mejorar la vida de las personas mayores, sus familias y las comunidades en las que viven. La iniciativa destaca cuatro esferas específicas de acción:

  1. Combatir el edadismo: Modificar radicalmente las actitudes, los sentimientos y los comportamientos de la sociedad hacia el envejecimiento.
  2. Crear entornos favorables para las personas de edad: Empoderarlas para que lleven una vida digna, abordando los determinantes sociales de la salud y promoviendo comunidades de apoyo.
  3. Integrar los cuidados en la atención primaria: Asegurar que los servicios de salud respondan efectivamente a las necesidades de las personas de edad, promoviendo un enfoque integral centrado en la persona.
  4. Proporcionar cuidados a largo plazo a quienes los necesitan.

La Década del Envejecimiento Saludable en las Américas

Colaboración y Programas Específicos

La OMS colabora con los Estados Miembros, los organismos de las Naciones Unidas y distintas partes interesadas para cerrar la brecha entre una vida más larga y una vida más saludable, fomentando el envejecimiento saludable en todos los países. Los Estados Miembros de la OMS también han respaldado el Plan de Acción Integral sobre Salud Mental 2013-2030, que promueve la mejora de la salud mental y la atención de salud mental para todos los grupos de población, incluidos los adultos mayores.

El Programa de Acción para Superar las Brechas en Salud Mental (mhGAP) de la OMS proporciona protocolos clínicos basados en la evidencia para la evaluación, gestión y seguimiento de afecciones mentales, neurológicas y por consumo de sustancias en entornos no especializados, incluyendo la depresión y la demencia.

Otras actividades de la OMS destinadas a favorecer la salud mental de los adultos mayores incluyen la elaboración de intervenciones psicológicas ampliables para tratar la depresión y la ansiedad, la investigación y orientación sobre intervenciones encaminadas a reducir el aislamiento social y la soledad, y soluciones costoeficaces para prevenir el maltrato de los adultos mayores.

Se requiere un cambio de paradigma en las actuaciones llevadas a cabo por las instituciones, que han de tener una visión integral de la vida de las personas mayores. Los países deben centrar sus esfuerzos en mejorar la calidad de vida de las personas mayores en diversos ámbitos, como la cobertura de pensiones, la propiedad de vivienda, la nutrición, el ejercicio físico, los cuidados y autonomía, el aprendizaje continuo, la igualdad, la participación laboral, el acceso a servicios y la integración social, fomentando las relaciones sociales y combatiendo la soledad.

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