Enfermedades Congénitas que Causan Discapacidad

Las enfermedades congénitas, también conocidas como anomalías congénitas, malformaciones congénitas o defectos congénitos, se definen como anomalías estructurales o funcionales (por ejemplo, los trastornos metabólicos) que se producen durante la vida intrauterina. Estas pueden detectarse en el periodo prenatal, al nacer o, en ocasiones, solo más tarde durante la primera infancia, como los defectos de audición. En un sentido general, el término «congénito» indica que la anomalía existe desde el nacimiento o antes. Pueden afectar la apariencia del cuerpo, su funcionamiento o ambos, y presentarse de forma leve o grave. Si no se detectan y tratan rápidamente, algunos pueden ser fatales o provocar discapacidades para toda la vida. La mayoría de las anomalías congénitas son patologías de evolución crónica que pueden producir secuelas, representando una desventaja social y un alto costo para la familia.

Datos y Cifras Globales

Se calcula que en todo el mundo mueren anualmente 240 000 recién nacidos en sus primeros 28 días de vida por trastornos congénitos. Además, estos trastornos provocan la muerte de otros 170 000 niños de entre 1 mes y 5 años de edad. Los defectos congénitos son una de las principales causas de muerte en la infancia en muchos países y, junto con la prematuridad, la asfixia y la sepsis, representan más del 44% de los fallecimientos en la niñez a nivel global.

Con el descenso de las tasas de mortalidad de neonatos y menores de 5 años, los trastornos congénitos constituyen un porcentaje mayor de la causa de muerte en esos grupos etarios. Los trastornos congénitos pueden contribuir a la discapacidad de larga duración, que impone una gravosa carga a las propias personas, sus familiares, los sistemas de salud y las sociedades. En el mundo, el defecto congénito afecta a 1 de cada 33 bebés, y causa aproximadamente 3,2 millones de discapacidades al año. Aproximadamente el 4% de los recién nacidos tienen malformaciones congénitas que afectarán su apariencia, su desarrollo o sus funciones, en algunos casos para el resto de sus vidas.

Un aspecto crucial es la desigualdad global, ya que nueve de cada diez niños nacidos con trastornos congénitos graves viven en países de ingreso bajo y mediano. Se calcula que aproximadamente un 94% de los trastornos congénitos graves se dan en estos países. Los trastornos graves más frecuentes a nivel mundial incluyen los defectos cardíacos, los defectos del tubo neural y el síndrome de Down, así como el pie equinovaro y el labio leporino.

Infografía: Impacto global de las enfermedades congénitas en la mortalidad infantil y la discapacidad

Causas y Factores de Riesgo

La ocurrencia de anomalías congénitas puede deberse a factores genéticos, ambientales e infecciosos. Si bien pueden deberse a uno o varios de estos factores, con frecuencia es difícil determinar las causas exactas. Se estima que el 47% de las malformaciones congénitas ocurre por causas desconocidas; 25% son de origen genético; y 25% son multifactoriales, es decir, una combinación de factores genéticos y ambientales. Estos últimos incluyen las anomalías cromosómicas, los defectos del tubo neural y algunas enfermedades maternas.

Factores Genéticos

Una minoría de trastornos congénitos se deben a anomalías genéticas, ya sean alteraciones cromosómicas o la presencia de un solo gen defectuoso. Las anomalías cromosómicas, como el síndrome de Down o la trisomía 21, se deben al exceso o a la deficiencia de material cromosómico. La trisomía del cromosoma 16 es la más común de estas anomalías, aunque su resultado habitual es el aborto espontáneo en el primer trimestre.

La consanguinidad (cuando los progenitores tienen una relación de parentesco estrecha) también incrementa la prevalencia de trastornos genéticos congénitos raros y prácticamente duplica el riesgo de muerte neonatal o infantil, discapacidad intelectual y otras anomalías. El componente genético resulta decisivo para la presentación de anomalías congénitas, aunque la genética de las malformaciones ha sido difícil de establecer debido a la diversidad de sus manifestaciones fenotípicas.

Factores Socioeconómicos y Demográficos

Un bajo nivel de ingresos puede ser un determinante indirecto de trastornos congénitos, ya que estos son más frecuentes en familias y países con escasos recursos. Este mayor riesgo se relaciona con una posible falta de acceso a alimentos nutritivos en cantidad suficiente por parte de las embarazadas, una mayor exposición a agentes o factores como infecciones y consumo de alcohol, o un peor acceso a atención de salud y cribados.

La edad de la madre es también un factor de riesgo para el desarrollo intrauterino anómalo del feto. La edad avanzada de la madre incrementa el riesgo de anomalías cromosómicas, en particular el síndrome de Down. De manera similar, las mujeres muy jóvenes son más propensas a tener hijos con anomalías.

Factores Ambientales e Infecciones

Otras anomalías se producen por factores ambientales, incluyendo:

  • Infecciones de la madre: Varios agentes infecciosos pueden atravesar la placenta y afectar al feto, causando una variedad de defectos congénitos o letales.
    • Toxoplasmosis (Toxoplasma gondii): Las anomalías incluyen hidrocefalia o microcefalia, coriorretinitis, calcificaciones intracraneales, erupción cutánea, púrpura, ictericia y hepatoesplenomegalia. La gravedad de las anomalías es sustancialmente mayor después de las infecciones durante el primer trimestre.
    • Rubéola: La sordera es la consecuencia más frecuente, aunque son comunes las cardiopatías, el retraso mental, la trombocitopenia y la encefalitis.
    • Citomegalovirus (CMV): La infección en el primer trimestre suele provocar un aborto espontáneo. La exposición posterior puede causar retraso del crecimiento intrauterino, anomalías del desarrollo cerebral (calcificaciones y ventrículos agrandados), microcefalia, ceguera y retraso mental.
    • Virus Varicela-Zoster: Si la infección ocurre entre las semanas 8 y 20 de embarazo, el virus puede dañar los tejidos neurales.
    • Virus Zika: Asociado con complicaciones neurológicas graves como la microcefalia, bajo peso al nacer y tamaño pequeño al nacer.
    • Bacterias: La sífilis (Treponema pallidum) y la clamidiosis (Chlamydia trachomatis) también pueden jugar un papel determinante.
  • Exposición a radiación: La radiación ionizante puede dañar el embrión en desarrollo, causando muerte celular o daño cromosómico.
  • Contaminantes: La exposición a metales pesados como el arsénico, cadmio, mercurio y plomo durante el embarazo está asociada con un mayor riesgo de cardiopatías congénitas específicas en la descendencia.
  • Carencias nutricionales maternas: La carencia de yodo o de ácido fólico aumenta el riesgo de defectos congénitos. La ingesta adecuada de ácido fólico antes y durante el embarazo es imprescindible para prevenir malformaciones del tubo neural.
  • Enfermedades maternas: La diabetes mellitus no controlada antes y durante el embarazo puede provocar que las concentraciones de azúcar en sangre sean anormalmente elevadas, incrementando el riesgo de malformaciones. La fenilcetonuria materna (FCUm), un síndrome de anomalías congénitas y retraso mental, puede afectar a los hijos de madres con niveles elevados de fenilalanina.
  • Consumo de algunas drogas o fármacos:
    • Alcohol: El consumo en la gestación puede causar anomalías cerebrales, disfunción del sistema nervioso central y deficiencias en el crecimiento.
    • Fármacos teratogénicos: Muchos medicamentos, incluyendo algunos antibióticos y antiinflamatorios esteroideos como la dexametasona, pueden ser teratogénicos y deben evitarse por completo durante el embarazo, ya que pueden afectar el desarrollo esquelético y las funciones cognitivas. La investigación y las directrices reguladoras (como las de la FDA) son cruciales para identificar el potencial teratogénico de sustancias.

Causas Desconocidas

A pesar de que se han propuesto posibles interacciones ambientales y genéticas, la causa de la mayoría de los trastornos genéticos, como los defectos cardíacos congénitos, la fisura labial o palatina y el pie equinovaro, aún se desconoce.

Tipos de Síndromes Genéticos y sus Manifestaciones

Los síndromes genéticos pueden manifestarse de muchas formas y afectar cualquier parte del cuerpo, incluyendo el crecimiento físico, el desarrollo neurológico, la función de los órganos, así como rasgos físicos y comportamentales. La investigación genómica ha avanzado significativamente en la identificación de genes y mutaciones subyacentes, proporcionando un mejor entendimiento y abriendo la puerta a potenciales estrategias terapéuticas.

  • Síndrome de Down (Trisomía 21): Es el trastorno cromosómico más frecuente que causa discapacidad intelectual, resultante de una copia extra del cromosoma 21. Conduce a características físicas distintivas, retraso en el desarrollo y discapacidad intelectual. También está asociado con problemas cardíacos.
  • Síndrome del X Frágil: Es la forma más común de discapacidad intelectual heredada, causada por una mutación en el gen FMR1. Esta mutación conduce a una producción reducida de la proteína FMRP, afectando el desarrollo neurológico y la función.
  • Síndrome de Rett: Predominantemente observado en niñas, este trastorno genético resulta de mutaciones en el gen MECP2. Afecta el desarrollo neurológico y las habilidades comunicativas y motoras.
  • Síndrome de Williams: Causado por la deleción de material genético en el cromosoma 7, resulta en rasgos faciales distintivos, problemas cardiovasculares y una personalidad extremadamente sociable.
  • Síndrome de Angelman: Resulta de la deleción o inactivación del gen UBE3A en el cromosoma 15, caracterizado por retraso severo del desarrollo, problemas de habla, convulsiones y un comportamiento feliz.

La comprensión y el manejo de estos síndromes requieren un enfoque multidisciplinario que incluye atención médica, terapias de apoyo y estrategias educativas adaptadas a las necesidades individuales de cada paciente.

Diagrama de las causas genéticas de la discapacidad intelectual, incluyendo ejemplos de síndromes

Prevención

Algunos trastornos congénitos pueden prevenirse. Las medidas preventivas de salud pública son útiles para reducir la frecuencia de determinados trastornos congénitos, dado que eliminan los factores de riesgo o refuerzan los factores de protección. Entre las iniciativas e intervenciones importantes se encuentran las siguientes:

  • Garantizar que las adolescentes y las madres lleven una alimentación saludable que incluya una amplia variedad de fruta y hortalizas, y que mantengan un peso saludable.
  • Asegurar una ingesta alimentaria adecuada de vitaminas y minerales, especialmente ácido fólico, en las adolescentes y las madres, ya sea mediante el enriquecimiento de alimentos de primera necesidad o la administración de suplementos.
  • Garantizar que las madres eviten sustancias nocivas, en especial el alcohol y el tabaco.
  • Procurar que las embarazadas (y a veces las mujeres en edad de procrear) no viajen a regiones en que se hayan declarado brotes infecciosos con asociación constatada a trastornos congénitos.
  • Reducir o eliminar la exposición ambiental a sustancias peligrosas (como metales pesados o plaguicidas) durante el embarazo.
  • Gestionar la diabetes antes y durante el embarazo mediante el asesoramiento, el control del peso, la alimentación y la administración de insulina cuando sea necesaria.
  • Asegurar que todo consumo de medicamentos o exposición a radiaciones con fines médicos (como en el diagnóstico por la imagen) esté justificado y fundamentado en un cuidadoso análisis de las ventajas y los riesgos para la salud.
  • La vacunación, especialmente contra el virus de la rubéola, de niños y mujeres.
  • Incrementar y fortalecer la capacitación del personal de salud y de otras personas que intervengan en la promoción de la prevención de trastornos congénitos.
  • Realizar cribados para detectar infecciones, especialmente la rubéola, la varicela y la sífilis, y considerar la posibilidad de ofrecer tratamiento.

Evita que tu bebé nazca con defectos congénitos. Ácido fólico, el secreto.

Detección, Tratamiento y Atención

Detección

La detección temprana es fundamental para mejorar los resultados en la vida de los niños afectados. Los métodos de detección incluyen:

  • Atención preconceptiva y periconceptiva: Consiste en prácticas básicas de salud reproductiva, asesoramiento médico y realización de cribados genéticos para detectar a personas en riesgo de padecer o transmitir determinados trastornos. Los cribados pueden realizarse según la edad de la madre (joven o avanzada) o para determinar el consumo de alcohol o tabaco.
  • Cribado prenatal:
    • Las ecografías permiten detectar el síndrome de Down y otras importantes anomalías estructurales durante el primer trimestre, así como anomalías fetales graves durante el segundo trimestre.
    • Los análisis de sangre a la madre pueden detectar marcadores placentarios que ayuden a predecir el riesgo de anomalías cromosómicas o defectos del tubo neural, o la presencia de ADN fetal circulante, en el que se pueden detectar muchas anomalías cromosómicas.
    • Las pruebas genéticas con pequeñas muestras de líquido amniótico (amniocentesis) o de vellosidades de la placenta (muestreo de vellosidades coriónicas) se pueden realizar para confirmar diagnósticos.
  • Cribado neonatal: Constituye un paso importante en la detección, contribuyendo a reducir la mortalidad y la morbilidad al facilitar una derivación más temprana y la iniciación de tratamientos médicos o quirúrgicos.
    • El cribado temprano para detectar la falta de audición permite aplicar pronto medidas de corrección y la posibilidad de adquirir mejores aptitudes lingüísticas, auditivas y de comunicación.
    • El cribado temprano de cataratas congénitas permite hacer una derivación temprana del recién nacido al especialista y poner en marcha medidas quirúrgicas de corrección, incrementando la probabilidad de que el recién nacido pueda ver.
    • También es posible realizar cribados en los recién nacidos para detectar trastornos metabólicos, hematológicos o endocrinos, muchos de los cuales pueden no tener efectos visibles inmediatos. La implementación del cribado neonatal es cada vez más frecuente, incluso en los países de ingreso bajo y mediano.

Tratamiento y Atención

Algunos trastornos congénitos pueden tratarse eficazmente con intervenciones médicas o quirúrgicas. Las intervenciones quirúrgicas con un buen seguimiento pueden con frecuencia mitigar la posible letalidad (como en el caso de los defectos cardíacos congénitos) o la morbilidad (por ejemplo, el pie equinovaro, la fisura labial/palatina) asociada a los trastornos congénitos estructurales. Los desenlaces mejoran con la detección temprana en los niveles inferiores del sistema gracias a los cribados, la derivación y la gestión en centros especializados.

Ofrecer tratamiento médico para determinadas afecciones metabólicas, endocrinas y hematológicas puede mejorar la calidad de vida. Un ejemplo claro es el hipotiroidismo congénito, cuya detección y tratamiento tempranos permiten el pleno desarrollo físico y mental hacia una vida adulta saludable, mientras que, si no se diagnostica y no se dispone de un tratamiento sencillo, existe el riesgo de discapacidad intelectual grave.

Los niños que presentan algunos tipos de trastornos congénitos pueden requerir apoyo de larga duración, en particular fisioterapia, logoterapia, ergoterapia y el apoyo continuo de sus familias y comunidades. Para síndromes genéticos específicos, el tratamiento se centra en el manejo de los síntomas, incluyendo terapias físicas y del habla, así como medicación para problemas motores y convulsiones. La gestión de la dieta y el control del peso también son esenciales, junto con el apoyo psicológico.

Esquema del flujo de detección y tratamiento de enfermedades congénitas

Respuesta Global y Apoyo

A través de la resolución de la 63.ª Asamblea Mundial de la Salud (2010) sobre defectos congénitos, los Estados Miembros de la OMS acordaron promover la prevención primaria y mejorar la salud de los niños con trastornos congénitos. Esto incluye establecer y reforzar sistemas de registro y vigilancia, fomentar conocimientos especializados, sensibilizar sobre los programas de cribado, prestar apoyo a las familias y reforzar la investigación y la cooperación internacional.

Organizaciones como la Fundación March of Dimes, cuya misión es liderar y luchar por la salud de las mujeres y los lactantes, distribuyen materiales informativos para profesionales de la salud y abogan por la investigación y la mejora de la atención.

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