El calcio es el elemento mineral más abundante en el cuerpo humano, fundamental para la salud ósea a lo largo de toda la vida y un micronutriente esencial que debe formar parte de nuestra dieta. Constituye aproximadamente el 2% del peso corporal, con el 99% de este mineral localizado en los huesos y dientes. El 1% restante se distribuye en el plasma sanguíneo, líquidos intersticiales, líquido cefalorraquídeo y el interior de las células, donde cumple múltiples funciones metabólicas cruciales.

La Importancia Fundamental del Calcio en el Organismo
Funciones Esqueléticas del Calcio
La función principal del calcio, desde un punto de vista cuantitativo, es la mineralización ósea. El hueso está compuesto por una matriz proteica que se mineraliza mayoritariamente con calcio, fosfato y magnesio. Este proceso es indispensable para el crecimiento y desarrollo del esqueleto y los dientes. El tejido óseo es una estructura dinámica en constante remodelación, que implica la destrucción (resorción) y formación continuas. La masa ósea alcanza su máxima densidad alrededor de los 30 años de edad. A partir de los 30-35 años, y especialmente tras los 50 años, la resorción ósea empieza a predominar sobre la formación, lo que lleva a una pérdida de la densidad ósea. Este último proceso es particularmente relevante en la mujer después de la menopausia, donde se acelera y puede comprometer la salud ósea, conduciendo a patologías como la osteoporosis, si no existe un aporte adecuado de calcio, fósforo, magnesio y vitamina D, junto con estilos de vida saludables que incluyan actividad física regular.
Funciones Reguladoras No Esqueléticas
El calcio iónico (Ca2+) es un componente celular imprescindible para mantener y realizar las diversas funciones especializadas de prácticamente todas las células del organismo. Actúa como un segundo mensajero, transmitiendo señales tanto desde fuera hacia dentro de la célula, como activador de proteínas involucradas en este proceso. Participa en la estabilización de las membranas celulares, como cofactor de algunas enzimas e interviene en el metabolismo del glucógeno, la contracción muscular, la coagulación y el proceso de cicatrización, la secreción de hormonas y la conducción neural. El mantenimiento de una concentración adecuada de Ca2+ citoplasmático es vital para una función celular óptima, ya que un incremento no regulado puede iniciar un proceso de daño y muerte celular.
Homeostasis del Calcio y su Regulación
Dada la importancia de sus funciones, la concentración plasmática de Ca2+ debe estar estrictamente regulada dentro de rangos estrechos (1,1 y 1,3 mmol/l). Para ello, existe una respuesta precisa frente a la hipocalcemia o la hipercalcemia en la que intervienen la parathormona, el calcitriol (forma activa de la vitamina D), la calcitonina y, más recientemente, se ha involucrado a la vitamina K por su relación con la osteocalcina. Estos reguladores hormonales actúan a nivel óseo, renal e intestinal, afectando la movilización y depósito de calcio en el hueso, su absorción intestinal y su excreción renal. La homeostasis del calcio también se relaciona estrechamente con la de los fosfatos a través del factor de crecimiento fibroblástico 23 (FGF23) y el factor Klotho.
Ingestas Recomendadas de Calcio para la Población Adulta
Las ingestas recomendadas de calcio varían con la edad debido a las diferentes necesidades del mineral en distintas etapas de la vida. Si bien en las etapas de crecimiento activo las demandas son mayores, posteriormente, especialmente en mujeres tras la menopausia y en adultos mayores, la mayor pérdida ósea de calcio incrementa los requerimientos para mantener una densidad ósea adecuada y prevenir fracturas. El Institute of Medicine (IOM) revisó en 2010 las cantidades diarias de calcio recomendadas por grupos de edad y sexo, sirviendo de base para las Dietary Reference Intakes (DRI) de Estados Unidos y Canadá.
Requerimientos Específicos por Edad y Sexo
Según las recomendaciones del IOM, el límite de consumo inadecuado de calcio (EAR) se estableció en 800 mg/persona/día para ambos sexos en edades de 19 a 50 años y para los hombres de 51 a 70 años. Sin embargo, para las mujeres de 51 a 70 años y para todos los sujetos mayores de 70 años, el límite se estableció en 1.000 mg/persona/día. Otros consensos sugieren una ingestión de 1.000 mg de calcio diarios para mujeres saludables de 25 a 50 años de edad, mientras que para mujeres posmenopáusicas sin reemplazo hormonal la sugerencia es de 1.500 mg/día. El Instituto Nacional de Salud de EUA indicó que el requerimiento de calcio para la mujer posmenopáusica tratada con estrógenos se encuentra entre 1.000 y 1.500 mg/d. Es evidente que los requerimientos de calcio para el periodo perimenopáusico y la tercera edad pueden ser sustancialmente más elevados que las recomendaciones para la población general más joven.
LA IMPORTANCIA DEL CALCIO EN ADULTOS MAYORES
Fuentes Dietéticas de Calcio y Biodisponibilidad
Una ingesta adecuada de calcio es fundamental para la preservación de la masa ósea y la prevención de enfermedades crónicas. La principal fuente de calcio en la dieta son la leche y todos sus productos derivados, que aportan alrededor del 40% de las ingestas diarias recomendadas (IDR). Sin embargo, existen otros alimentos que aportan cantidades importantes de calcio:
- Pescado cuando se consume con restos de espinas (anchoas, sardinas en escabeche, boquerones fritos).
- Frutos secos (avellanas, almendras y nueces).
- Vegetales de hoja verde (espinacas, brócoli).
- Cereales y legumbres.
Factores que Influyen en la Absorción del Calcio
La biodisponibilidad del calcio de la dieta depende de factores fisiológicos y dietéticos. Los factores fisiológicos incluyen la edad, la situación fisiológica (gestación y lactación), el estatus de calcio y vitamina D y la presencia de enfermedades. En personas mayores, la capacidad de activación de la vitamina D disminuye, lo que afecta la absorción del calcio. Factores dietéticos como la composición de la dieta, la presencia de fósforo, fitatos (en alimentos de origen vegetal), y fibra pueden influir en la absorción intestinal del calcio. Se recomienda que la ingestión de fósforo no exceda el consumo de calcio, manteniendo una relación 1:1. Aunque la fibra y los fitatos pueden formar complejos insolubles con el calcio y favorecer su excreción fecal, estudios han mostrado que el calcio soluble puede ser elevado en dietas ricas en vegetales, y que agregar pequeñas cantidades de productos lácteos mejora la disponibilidad del calcio.
Prevalencia de Ingesta Insuficiente de Calcio: Un Problema en Adultos Mayores
Resultados de Estudios en la Comunitat Valenciana
Un estudio poblacional transversal realizado en la Comunitat Valenciana en 2010-2011, que evaluó la prevalencia de ingesta insuficiente de calcio en adultos, reveló datos preocupantes. La muestra final fue de 1.206 sujetos mayores de 18 años, con una ingesta media de calcio de 741,4 mg/persona/día. Los resultados mostraron una prevalencia elevada de ingesta insuficiente de calcio: un 70,6% de la población no alcanzó los valores de los requerimientos medios estimados (EAR), siendo mayor en mujeres (75,4%) que en hombres (65,7%). Para los valores de ingestas recomendadas (RDA), la prevalencia fue de un 83,8%. Por grupos de edad, la prevalencia estimada fue máxima en los mayores de 70 años en ambos casos, alcanzando un 85,5% para los EAR y un 94,3% para las RDA. En mujeres, las cifras de prevalencia de ingesta inadecuada fueron superiores al 83% a partir de los 50 años. Esto subraya la existencia de una prevalencia elevada de ingesta insuficiente de calcio en la población adulta de la Comunitat Valenciana, especialmente en la tercera edad.

Comparación con Otros Estudios Nacionales
La ingesta media de calcio obtenida en la Comunitat Valenciana es ligeramente inferior a la estimada por otros estudios de ámbito nacional, como el estudio INDICAD de 2004 (991 mg/persona/día) o el de 2012 (910,3 mg/persona/día). Sin embargo, es semejante a estudios realizados en el País Vasco (1989), Cataluña (1993) e Islas Baleares (2000), pero inferior a los obtenidos en Murcia (1990), Andalucía (2000) o Galicia (2007). La heterogeneidad de estos resultados puede deberse a la edad de los participantes, el año de realización de los estudios, o factores geográficos y la accesibilidad a productos lácteos. En comparación con estudios previos en la propia Comunitat Valenciana (1994, Orihuela 1993-94, Castellón 2011), la ingesta media en el estudio actual fue también menor, lo que podría indicar una tendencia decreciente en el consumo de calcio.
Calcio y Prevención de Enfermedades Crónicas en la Edad Adulta
El consumo adecuado de calcio se encuentra involucrado en la prevención de diversas enfermedades crónicas, además de la osteoporosis. El efecto protector del calcio se observa con ingestas diarias recomendadas que oscilan entre 1.000 y 1.300 mg diarios de calcio para la mayor parte de la población.
Calcio y Osteoporosis: Prevención de Fracturas
La osteoporosis es una enfermedad crónica y multifactorial que se caracteriza por una baja densidad ósea y un deterioro de la microarquitectura ósea, lo que produce una mayor vulnerabilidad a sufrir fracturas, principalmente en la muñeca, cadera y espina dorsal. Más de 200 millones de personas en el mundo tienen osteoporosis, y las proyecciones indican un aumento significativo de fracturas de cadera. Aunque la genética determina en un 60-80% la adquisición de la masa ósea, factores modificables como la ingesta de calcio, la actividad física y el estilo de vida son cruciales. Una ingesta adecuada de calcio, desde la infancia hasta la tercera década de la vida, permite alcanzar un pico óptimo de masa ósea, lo que disminuye la predisposición a padecer osteoporosis en edades futuras y, por tanto, la incidencia de fracturas. Estudios han demostrado que la suplementación con calcio aumenta o previene la pérdida de masa ósea, siendo efectiva en ancianos para reducir el índice de fracturas. La medición de la densidad mineral ósea (DMO) es fundamental para identificar a individuos con mayor riesgo de osteoporosis. Se ha observado que, en los primeros años de la posmenopausia, la masa ósea no responde tanto a la suplementación con calcio debido a una rápida reabsorción ósea, sin embargo, sí favorece a aquellas mujeres con más de 5 años posmenopáusicas.

Calcio e Hipertensión Arterial
La evidencia científica ha confirmado el impacto positivo del calcio y los alimentos ricos en calcio en la regulación de la presión arterial. Estudios epidemiológicos han demostrado que una baja ingesta de calcio es un factor consistente en individuos con hipertensión, y que una alta ingesta de calcio se asocia con una baja presión arterial y un bajo riesgo absoluto de padecer hipertensión. Un meta-análisis evidenció que el calcio proveniente de los alimentos es más efectivo en la reducción de la presión arterial en comparación con los suplementos. El estudio "DASH" (Dietary Approaches to Stop Hypertension) demostró que una dieta rica en frutas, vegetales y productos lácteos bajos en grasa (con 1.240 mg/d de calcio) redujo significativamente la presión arterial. La interacción del calcio con otros nutrientes, como el magnesio, el potasio y la sal, parece ser importante en el control de la presión arterial. El calcio también se encuentra involucrado en la prevención de la hipertensión inducida por el embarazo.
Calcio y Cáncer
Estudios epidemiológicos han demostrado que un alto consumo de calcio disminuye el riesgo de padecer cáncer de colon y su recurrencia. Se ha determinado que la ingesta de 1.200 mg/d de calcio se asocia con un menor riesgo e incidencia de cáncer de colon, tanto en hombres como en mujeres. Estudios longitudinales sugieren que el consumo de más de 2 porciones diarias de calcio protege contra el cáncer de colon recurrente, especialmente si se consumen productos lácteos bajos en grasa. El calcio podría participar en la prevención del cáncer de colon, mama y ovario, posiblemente a través de su acción en la división celular y en la disminución de la actividad proliferativa de las células colónicas.
Otros Beneficios: Cálculos Renales y Obesidad
Una dieta alta en calcio ayuda a prevenir los cálculos renales al disminuir la absorción de oxalato. Recientemente, se ha sugerido que el calcio también puede ayudar en el control del peso, disminuyendo la lipogénesis y aumentando la lipólisis. Estos efectos protectores del calcio resaltan su relevancia en la salud general más allá de la fortaleza ósea.
Estrategias para Mejorar la Ingesta de Calcio
Calcio Dietético vs. Suplementación
El grupo con calcio dietético presenta una mayor formación ósea en comparación con el grupo con citrato de calcio, y en ninguno de los estudios se observó resorción ósea. La absorción de calcio del citrato de calcio se ha mostrado superior a la del carbonato de calcio, especialmente cuando se toma con las comidas, y su biodisponibilidad es comparable a la del calcio de la leche. No obstante, el calcio proveniente de los alimentos parece ser más efectivo en la reducción de la presión arterial. Es crucial evaluar la ingesta de calcio a lo largo de todas las etapas de la vida para determinar qué personas pueden ser susceptibles de una intervención dietética efectiva, considerando los factores que intervienen en el mantenimiento del esqueleto.
El Papel de la Vitamina D y Actividad Física
La vitamina D es esencial en la regulación del calcio y en el mantenimiento de la fuerza muscular, siendo fundamental para la absorción del calcio en el hueso a nivel renal. Ambas, junto con la realización de actividad física, constituyen la base para la prevención y el tratamiento de la osteoporosis y de las fracturas. Se ha demostrado que la caminata favorece una reducción del 30% en el riesgo relativo de fractura. Generalmente, 10-15 minutos de exposición solar en las manos, brazos o cara de dos a tres veces por semana son suficientes para cubrir el requisito de vitamina D en el organismo. Sin embargo, en personas mayores, la capacidad de activación de la vitamina D disminuye.