La vejez, lejos de ser una condena, es una bendición y un don de Dios, una idea que resuena profundamente en el mensaje del Papa Francisco y en las reflexiones del Padre Esteban Gumucio. La presencia de los ancianos en la sociedad se convierte en un signo de esperanza, sabiduría e inteligencia para cada familia y comunidad.

La Vejez como Bendición y Signo de Esperanza
«¡Envejecer no es una condena, es una bendición!», expresaba el Santo Padre en el año 2022. Esta afirmación destaca la dignidad y el valor intrínseco de la vida en la tercera edad. La vida de los ancianos es un don divino, y su presencia es un abrigo amable, donde, a ejemplo de María y José, se han amparado tantos miedos de niño. Sus rodillas han sido el refugio que ha custodiado innumerables alegrías y tristezas.
La vocación de custodiar las raíces y de cuidar a los mayores, tal como ellos lo hicieron durante toda su vida, debe marcar el rumbo de una historia que no puede escribirse sin sus miradas. Los ancianos son la caricia más tierna del Padre, el fruto perenne que da sentido al tiempo y nunca envejece, y el signo visible de la bondad de Dios que concede vida en abundancia.
El Lema del Año Jubilar y su Significado
El lema «¡Feliz el que no ve desvanecerse su esperanza!» (cf. Eclo 14, 2), tomado del libro del Eclesiástico, ha sido elegido por el Papa Francisco para el Año Jubilar. Este mensaje subraya la importancia de mantener la esperanza viva, una cualidad a menudo encarnada por los ancianos, quienes con su experiencia y fe inspiran a las nuevas generaciones.
Las Bienaventuranzas desde la Perspectiva del Anciano
Las siguientes "Bienaventuranzas" ofrecen una profunda reflexión sobre la empatía y el respeto que la sociedad debe tener hacia los ancianos, reconociendo sus necesidades y valorando su existencia:
- BIENAVENTURADOS aquellos que tienen en cuenta que ya mis oídos tienen que esforzarse para captar las cosas que ellos hablan.
- BIENAVENTURADOS aquellos que se dan cuenta de que mis ojos están nublados y que mis reacciones son lentas.
- BIENAVENTURADOS aquellos que desvían la mirada con disimulo al ver que he derramado la taza de café sobre la mesa.
- BIENAVENTURADOS aquellos que con una sonrisa en sus labios me conceden un ratito de su tiempo para charlar de cosas "sin importancia".
- BIENAVENTURADOS aquellos que nunca dicen "Ya me has contado eso dos veces".
- BIENAVENTURADOS aquellos que entienden mi paso vacilante y mi temblorosa mano.
- BIENAVENTURADOS los que me cuidan, los que me acogen, los que comparten mi dolor, los que permanecerán junto a mí hasta el final de mis días.
CONVIVE, mayores y estudiantes compartiendo casa y vida.
"Bienaventurados los Viejos": Una Obra para Reflexionar sobre la Vejez
La nueva edición de "Bienaventurados los viejos" surge del deseo de cuidar y volver a poner en circulación una palabra que ha acompañado a muchas personas a lo largo del tiempo. Publicada originalmente en 2006 y reeditada en 2011, esta obra vuelve a ver la luz atendiendo a su amplia difusión y al interés permanente que ha despertado en distintas generaciones. Es una invitación a mirar la vida con gratitud, a reconocer el valor del tiempo vivido y a descubrir, desde la fe, la riqueza que habita en la vejez.
Origen y Desarrollo del Libro
Al cruzar la barrera de los 75 años, el P. Esteban Gumucio (1914-2001) comenzó a trabajar intensamente el tema de la vejez y de la muerte. Lo hizo primero de manera personal, y luego ayudando a varios grupos de laicos, laicas y religiosos a enfrentar con hondura humana y espiritual esta etapa final de la vida. Esteban, un poeta y escritor interiormente configurado por el evangelio, comenzó a escribir sus reflexiones en su cuaderno personal, las cuales usaba abundantemente en sus actividades pastorales.

La historia de este volumen comienza con la publicación realizada por el Centro de Espiritualidad Ignaciana en 1998, con el título "Tercera edad. Un llamado de Dios". Esta publicación, que en sus 56 páginas recogía solo algunos textos, tuvo una muy favorable acogida. Después de su muerte, la Congregación de los Sagrados Corazones se planteó el desafío de reunir y publicar los diversos escritos del Padre Esteban.
Así, el trabajo sobre este tema desembocó en la publicación de "Bienaventurados los viejos" en el año 2006, un libro que, en sus 256 páginas, recoge la mayor parte de sus escritos sobre la vejez. Fue reeditado en 2011, pero llevaba tiempo agotado. La lectura de estos textos ha ayudado a muchísimos ancianos a ahondar en su propia experiencia de la vejez, lo que impulsó a reeditar el volumen, considerando la dificultad que representa para los mayores leer un libro en formato PDF. Este volumen contiene 93 textos, con un apéndice que indica si se trata de textos inéditos, o cuándo y dónde han sido publicados, además de 132 notas a pie de página que indican los textos bíblicos o referencias a diversos personajes o situaciones.
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