Base de Sustentación y Centro de Gravedad: Claves para el Equilibrio y la Movilidad con Asistencia

En el planeta Tierra, el ser humano se encuentra sometido en todo momento al influjo de la fuerza de gravedad. Por lo tanto, cada persona necesita una base de sustentación, tanto en la estática como en la dinámica. Ya sea que se esté en decúbito (supino, prono o lateral) o en posición sedente o reclinada, en distintas posiciones se necesitan también áreas de apoyo como el suelo, una cama, una silla, un taburete, un sillón, un sofá, una mesa o una pared donde apoyarse o descargar peso.

El ser humano vive y se mueve constantemente manteniendo una sinergia entre la fuerza de gravedad a la que se encuentra sometido (la cual varía con la posición que adopte) y la base de sustentación y áreas de apoyo de las que disponga. Esto es fundamental para mantener un equilibrio mecánico óptimo y generar las menores compensaciones del sistema sensoriomotor para mantener dicha postura. Nuestro cuerpo, para poder mantenerse en equilibrio, realiza diversas maniobras que ayudan a tener una postura con estabilidad y a evitar caídas. La posición en la que se mantiene el cuerpo para controlar el equilibrio puede aumentar o disminuir la estabilidad, ya que es el medio que tiene el cuerpo humano para poder mantener el equilibrio durante actividades que involucran movimientos o que requieren estar estático.

El equilibrio es el proceso de controlar el centro de masa del cuerpo con respecto a su base de soporte, ya sea en una situación estática o dinámica. Depende de la integración de los sistemas sensoriales (visual, vestibular y somatosensorial) con el sistema nervioso central, y cada sistema interactúa entre sí para mantenerlo. Por ejemplo, cuando nos colocamos en cuclillas, tenemos más estabilidad que cuando nos encontramos de pie, debido a que el centro de gravedad se sitúa más cercano a la base.

Conceptos Fundamentales del Equilibrio

Base de Sustentación (BS)

La base de sustentación es el polígono que forman los segmentos a través de los que un cuerpo se apoya en el suelo, es decir, el área formada al unir los puntos de apoyo. Por ejemplo, en bipedestación, el área de los pies en contacto con el suelo define esta base. Si estamos de pie sobre una sola pierna, la BS se reduce significativamente, lo que disminuye la estabilidad.

Esquema de la base de sustentación del cuerpo humano en distintas posturas (de pie, en cuclillas, con un pie)

Centro de Gravedad (CDG)

El centro de gravedad (CDG) es el punto en el que se resume todo el peso del cuerpo. Una curiosidad es que el CDG no tiene por qué estar siempre dentro del cuerpo u objeto al que pertenece. Por ejemplo, en un balón, el CDG estará justo en el centro, dentro del propio balón; en cambio, en un anillo, el CDG estará también en el centro, aunque fuera de la materia que forma el propio objeto.

El CDG suele variar de una persona a otra, ya que depende del peso, la altura y la propia morfología del cuerpo, que es singular en cada uno de nosotros. Aunque tiene que ver con la morfología del cuerpo de cada persona y no con su sexo, se acepta que en las mujeres, por norma general, estará un poco más bajo al poseer estas una pelvis más ancha, muslos más pesados y piernas más cortas.

Línea de Gravedad

La línea de gravedad es la línea vertical que pasa por el CDG, y nos muestra la proyección del CDG sobre el suelo.

Diagrama de una persona de pie mostrando el centro de gravedad y la línea de gravedad dentro de la base de sustentación

El Envejecimiento y la Pérdida del Equilibrio

En el proceso de envejecimiento, la calidad de vida viene determinada por el grado de autonomía que la persona es capaz de mantener a lo largo de los años cumplidos. La autonomía, a su vez, está condicionada por la capacidad de ejecutar acciones, desde complejas como socializar o viajar, hasta las más básicas que tienen que ver con el autocuidado o la movilidad.

Con el envejecimiento se producen numerosos cambios fisiológicos, y una de las situaciones más comunes es el desequilibrio postural y, en consecuencia, la aparición de caídas, lo que representa un problema de salud significativo en los adultos mayores. Muchos adultos mayores experimentan problemas de equilibrio debido a diversas causas. Por ejemplo, el oído interno es muy influyente en el mantenimiento del equilibrio, por lo que cualquier problema en esta área puede causarlos. Problemas como mareos y vértigo pueden ocurrir si hay problemas de visión significativos o incluso después de una lesión en la cabeza por una caída. Además, debido a que la médula espinal está conectada directamente a la parte del cerebro encargada del equilibrio, cualquier daño a los nervios puede generar dificultades.

La presión arterial baja y otros problemas de circulación también pueden conducir a problemas de equilibrio. La hipotensión ortostática es particularmente preocupante, ya que ocurre cuando el cerebro se ve privado de sangre rica en oxígeno. A través de sus funciones sensoriales, el sistema vestibular detecta la posición y el movimiento de la cabeza en el espacio en relación con la gravedad, y ayuda a estabilizar la visión y el equilibrio. Este sistema tiene diversas estructuras que envían información continua a la corteza cerebral, el cerebelo y las cortezas sensoriales somáticas sobre los movimientos y la posición de la cabeza y el cuerpo. La función deteriorada del sistema vestibular causa vértigo, pérdida de equilibrio y pérdida de la fijación de la mirada durante el movimiento, a menudo acompañado de mareos y náuseas.

El riesgo de caerse aumenta con la edad por muchas razones, como debilidad y fragilidad general, problemas de equilibrio, problemas cognitivos, problemas de visión y enfermedades agudas, entre otros. Tener un buen equilibrio es un elemento central para mantener efectivamente la independencia. Un tipo de tratamiento para mejorar el equilibrio es el ejercicio físico, recomendándose cualquier actividad que sobrecargue los sistemas de equilibrio sin poner al paciente en riesgo. Es posible, por ejemplo, realizar un circuito de entrenamiento con diferentes estímulos para las personas mayores, ya que existen muchos tipos de entrenamiento que pueden mejorar el equilibrio postural.

Ejercicios para personas mayores. Equilibrio estático (Telegerontología®)

El Bastón como Ayuda para el Equilibrio y la Movilidad

¿Cuándo Considerar el Uso de un Bastón?

El uso de un bastón debe considerarse cuando la persona mayor comienza a experimentar dificultades para caminar, ya sea debido a problemas de equilibrio, debilidad muscular o diferentes condiciones médicas que dificultan la movilidad o aumentan el riesgo de caídas. Sin embargo, debemos saber que el uso del bastón se asocia a la imagen de envejecimiento y que, paradójicamente, resulta en un argumento de rechazo para muchos mayores.

Tipos y Elección del Bastón Adecuado

Existen varios tipos de bastones, cada uno diseñado para diferentes necesidades o situaciones clínicas. Los bastones simples son los más comunes, con una sola punta de apoyo. La elección del bastón adecuado depende de varios factores, como la severidad de la dificultad para caminar y las preferencias personales. Es crucial que el bastón esté ajustado a la altura correcta para el usuario, lo que significa que la empuñadura debe estar a la altura de la muñeca cuando el usuario está de pie.

Imágenes de diferentes tipos de bastones: simple, de cuatro patas, plegable, con empuñadura ergonómica

Uso Correcto y Postura

El uso adecuado de un bastón es fundamental para maximizar su efectividad y minimizar el riesgo de caídas. Al caminar, el bastón debe utilizarse en el lado opuesto de la pierna que presenta debilidad. Por ejemplo, si la pierna derecha es la más débil, el bastón debe ser utilizado en la mano izquierda. Además, es esencial que los usuarios mantengan una buena postura al usar el bastón: el cuerpo debe estar erguido, y el usuario debe mirar hacia adelante, no hacia abajo, mientras camina. Esto no solo mejora el equilibrio, sino que también ayuda a evitar caídas.

Ejercicios para personas mayores. Equilibrio estático (Telegerontología®)

Beneficios y Precauciones

El uso de un bastón proporciona una serie de beneficios significativos para los adultos mayores. En primer lugar, mejora la estabilidad y el equilibrio, reduciendo así el riesgo de caídas. Además, el bastón permite a los mayores mantener su independencia, facilitando la movilidad en su entorno diario. Al ofrecer apoyo, los usuarios pueden participar en actividades que de otro modo podrían resultar difíciles, como caminar por el parque o asistir a eventos sociales.

Aunque el bastón es un dispositivo de asistencia muy útil, es importante tomar ciertas precauciones al usarlo. Por ejemplo, es crucial asegurarse de que el bastón esté en buen estado. También se debe tener cuidado al caminar sobre superficies irregulares o resbaladizas. Evitar situaciones que puedan ser peligrosas, como escaleras sin pasamanos o terrenos inestables, es clave para garantizar la seguridad.

Aceptación y Papel de la Fisioterapia

La aceptación del uso del bastón puede ser un desafío para algunos adultos mayores, que pueden sentir que usarlo implica una pérdida de independencia. Para fomentar su aceptación, es importante abordar el tema con empatía y comprensión. Además, involucrar a los mayores en el proceso de selección del bastón puede ser útil; permitirles elegir un modelo que les guste y ajustar su altura puede hacer que se sientan más cómodos y seguros con su uso.

La fisioterapia desempeña un papel crucial en la correcta utilización del bastón. Los fisioterapeutas pueden ayudar a los adultos mayores a aprender cómo usar el bastón de manera efectiva y segura. Esto incluye entrenamiento en técnicas de marcha y ejercicios de equilibrio que son fundamentales para mejorar la estabilidad. Además, los fisioterapeutas pueden realizar una evaluación integral del paciente, identificando áreas de debilidad y desarrollando un plan de rehabilitación personalizado.

Alternativas al Bastón y Consideraciones de Compra

Aunque el bastón es una opción popular para mejorar la movilidad, existen otras alternativas que pueden ser más adecuadas dependiendo de la situación del paciente. Los andadores, por ejemplo, ofrecen un soporte más robusto y son ideales para aquellos que necesitan más estabilidad. Las muletas son otra opción, aunque tienden a ser utilizadas en situaciones más temporales, como en la recuperación de una lesión.

El costo de un bastón puede variar dependiendo del tipo y la marca. Los bastones básicos pueden costar entre 15 y 30 euros, mientras que los modelos más especializados, como los bastones cuádruples o aquellos con características ergonómicas, pueden ser más costosos. Los bastones se pueden comprar en farmacias, tiendas de suministros médicos o en línea. Al elegir un bastón, hay varias consideraciones que deben tenerse en cuenta: la altura es fundamental, el material (aluminio para ligereza, madera para estabilidad) y el tipo de empuñadura, que debe ser cómoda y antideslizante.

En resumen, el uso del bastón puede transformar la vida de los adultos mayores, brindando el soporte necesario para mantener la movilidad y la independencia, lo que repercute directamente en su calidad de vida y autonomía.

tags: #base #de #sustentacion #ejemplo #anciana #con