Cuidar a los padres ancianos es una labor que, aunque desafiante, conlleva profundos beneficios tanto para el adulto mayor como para la familia. La decisión de cómo garantizar el bienestar y mejorar la calidad de vida de las personas mayores es crucial, especialmente ante el aumento de la expectativa de vida y los cambios demográficos.
El Rol Fundamental del Cuidado Familiar en la Tercera Edad
Los familiares que cuidan al anciano influyen de forma significativa sobre el retraso y, tal vez, incluso sobre el rechazo a la institucionalización de pacientes ancianos con enfermedad crónica. Si bien los vecinos y los amigos pueden ayudar, alrededor del 89% de los servicios de cuidados de salud en el hogar (físicos, emocionales, sociales, económicos) es proporcionado por miembros de la familia (1, 2).
Cuando el paciente presenta un compromiso leve o moderado, la pareja (esposa/esposo) o un hijo adulto suele hacerse cargo de su atención. Sin embargo, cuando el paciente presenta un compromiso grave, lo más probable es que el cuidador sea la pareja, a menudo junto con otras personas pertenecientes o no a la familia. En 2020, más de 40 millones de cuidadores en los Estados Unidos proporcionaron atención no remunerada a un miembro de su familia o a otra persona ≥ 50 años (1, 2). Se estima que alrededor del 38% de las personas ≥ 80 años y el 76% de las personas ≥ 90 años requieren ayuda de rutina con el cuidado personal y las tareas del hogar.
El cuidado familiar abarca desde asistencia mínima (por ejemplo, controles periódicos) hasta un cuidado elaborado de tiempo completo. En promedio, los familiares que cuidan adultos mayores dedican alrededor de 22 horas a la semana a la atención, y alrededor del 19% de estos cuidadores dedican más de 41 horas a la semana (1, 2).

Desafíos y Contexto Demográfico del Cuidado de Adultos Mayores
Aumento de la Demanda de Cuidados
Los cuidadores de adultos mayores que tienen más de 55 años informan que más del 66% de las personas a las que cuidan tienen condiciones físicas a largo plazo, y que más del 24% tienen problemas de memoria, cifras que casi se duplican a los 85 años (1, 2). Se sabe que el cuidado de adultos mayores con trastornos neurocognitivos es particularmente intenso y oneroso, y tiene efectos nocivos para los cuidadores.
Es difícil comprender el esfuerzo que requiere cuidar a los padres ancianos hasta que realmente se necesita hacerlo. Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), se prevé que la necesidad de cuidadores aumente a medida que siga creciendo la población de adultos mayores. El Sistema de Vigilancia de Factores de Riesgo Conductual llevó a cabo una investigación entre 2015 y 2017 e informó de que había siete cuidadores familiares potenciales por cada adulto mayor.
Factores Sociodemográficos que Afectan el Cuidado Familiar
Los cambios en los valores demográficos y sociales han reducido el número de miembros de la familia disponibles para cuidar a un paciente mayor con compromiso de su salud debido a las siguientes causas:
- Aumento de la expectativa de vida: Como consecuencia, la población de personas muy ancianas ha ido en aumento (3). Por consiguiente, sus hijos, que son sus cuidadores potenciales, también pueden ser ancianos.
- Retraso en la procreación: Combinado con la mayor longevidad, esta demora generó un grupo de cuidadores "sandwich", que deben hacerse cargo simultáneamente de sus hijos y de sus padres.
- Tamaño de familia más pequeño: La disminución del número de hijos en las últimas décadas ha dado como resultado un menor número de personas para dedicar más cuidados a los miembros mayores de la familia.
- Aumento de la movilidad de la sociedad en general, así como de la tasa de divorcios (en Estados Unidos): Como resultado, es más probable que las familias estén geográficamente separadas y que los lazos familiares sean más complejos. No obstante, el 76% de las personas ≥ 65 años vive a menos de 20 minutos de un cuidador familiar (1, 2).
- Un mayor número de mujeres que trabajan: En el pasado, estas mujeres proporcionaban la mayor parte de la atención a sus padres mayores debido a las expectativas de roles para su género, pero las demandas laborales han disminuido su disponibilidad para hacerlo.
- Mejor manejo de las enfermedades crónicas: El número de personas mayores dependientes muy enfermas es cada vez mayor.
Estos factores predicen un aumento de la demanda de servicios de cuidados de salud domiciliares a cargo de un individuo que no es un miembro de la familia, un amigo ni un vecino. La cantidad y el tipo de cuidados provistos por los miembros de la familia dependen de los recursos económicos, la estructura familiar, la calidad de las relaciones y otras demandas que requieren tiempo y energía de los miembros de la familia.

Impacto del Cuidado en los Familiares Cuidadores
Si bien el cuidado de un individuo puede ser muy satisfactorio, también puede asociarse con efectos negativos. Los individuos que cuidan a un miembro de su familia pueden experimentar grandes tensiones (denominada carga del cuidador) y, en consecuencia, problemas de salud, aislamiento, fatiga y frustración, que a veces generan una sensación de desasosiego y cansancio extremo (agotamiento del cuidador) o, en casos extremos, pueden promover el abuso de los adultos mayores.
Es probable que el impacto en el cuidador sea mayor cuando la persona mayor cuidada tenga una carga de enfermedad y discapacidad más elevadas y que se requiera una atención de mayor intensidad. El cuidado de una persona anciana puede convertirse en una carga económica. Las parejas en las cuales uno de los miembros cuida al otro por lo general presentan un gran malestar. Los hijos adultos o sus cónyuges pueden necesitar reducir las horas de trabajo o tomar licencias prolongadas del trabajo para proporcionar cuidados. La pérdida de los ingresos es una realidad seria para muchos cuidadores.
Durante la pandemia de COVID-19 (como resultado del aislamiento y la interrupción de la atención formal), los individuos encargados del cuidado de otros familiares informaron aumentos significativos en el estrés, la ansiedad, la depresión, los trastornos del sueño, la fatiga, la inseguridad alimentaria y las preocupaciones financieras. También experimentaron una disminución en la participación social, así como en su sentido de bienestar financiero (5).

Estrategias de Apoyo y Prevención del Agotamiento para Cuidadores
Aunque la sociedad tiende a considerar que los miembros de la familia son responsables del cuidado del otro, el límite de las obligaciones filiales y maritales varía en las distintas culturas, de acuerdo con la familia, y cada miembro en particular.
La disposición de los miembros de la familia para atender a un paciente anciano puede reforzarse con la contribución de servicios de apoyo (por ejemplo, asistencia técnica en el aprendizaje de nuevas habilidades, servicios de asesoramiento, servicios de salud mental familiar) y servicios complementarios (por ejemplo, cuidado personal [asistencia con la atención, la alimentación y la vestimenta], atención domiciliaria, cuidado diurno de adultos, programas alimentarios). Los servicios complementarios pueden ser proporcionados en forma regular o en apoyo al familiar durante algunas horas o días (cuidado subrogante).
Algunos adultos mayores con importantes necesidades de atención no tienen familiares o amigos disponibles, dispuestos o capaces de brindar atención y viven con necesidades insatisfechas y, a veces, en aislamiento social. Por ello, todos los cuidadores de adultos mayores deben estar conectados con asistentes sociales para evaluar sus necesidades de apoyo, para su derivación a servicios y para su asesoramiento y su evaluación en relación con su elegibilidad para capacitación, relevo, apoyo financiero y otros servicios disponibles para cuidadores. En los Estados Unidos, estos servicios están disponibles a través de Medicaid-waiver programs para adultos mayores elegibles para hogares de ancianos que optan por permanecer en el hogar.
Las intervenciones eficaces para los cuidadores incluyen coordinación de la atención interdisciplinaria; optimización de beneficios; educación sobre enfermedades y tratamientos; apoyo emocional inmediato y continuo; asesoramiento individual, familiar y grupal; servicios de cuidado de relevo (como en geriátricos); y asistencia práctica en las tareas de cuidado. Lo más importante que se debe señalar es que los cuidadores suelen poder recibir apoyo y aprender información o estrategias útiles sobre cuidado de médicos, enfermeros, asistentes sociales y administradores de casos.
LAS 5 LEYES QUE TODO CUIDADOR DEBE SABER PARA CUIDAR TU SALUD MENTAL Y EMOCIONAL.
Consejos para Cuidadores: Cuidarse a Uno Mismo
Para poder ofrecer una atención de calidad a los demás, siempre es importante recordar que también hay que cuidarse a uno mismo. Cuidar de padres ancianos es una gran responsabilidad que puede suponer un trabajo a tiempo completo o parcial, pero usted también tiene la responsabilidad de cuidarse a sí mismo como cuidador. Para prevenir y aliviar el estrés del cuidador, se recomienda:
- Ocuparse de sus propias necesidades físicas, emocionales, recreativas, espirituales y financieras.
- Siempre que se considere apropiado, solicitar ayuda con el cuidado o apoyo de otros miembros de la familia y amigos.
- Buscar grupos externos que puedan ofrecer sostén psicológico (por ejemplo, grupos de apoyo) o que contribuyan al cuidado (asesoramiento, atención domiciliaria, cuidado diurno del adulto, programas de provisión de comidas, atención sustituta temporaria).
- Si su familiar es hostil o difícil, se deben aprender estrategias para no tomar esta actitud como algo personal y sobrellevar la tensión emocional.
Además, considere la posibilidad de solicitar una excedencia en su trabajo, si es posible. Existen diversos recursos que pueden ofrecer herramientas, orientación y consejos para cuidar a los padres mayores.
Alternativas y Preferencias de Vida para Adultos Mayores
La edad avanzada de las personas mayores lleva consigo una serie de medidas a tomar para facilitar el bienestar y mejorar la calidad de vida. Decisiones como qué hacer, cómo garantizar sus cuidados, ingresar a esta persona en una residencia o cuidarlo en casa, son comunes.
En la actualidad, varía el porcentaje de personas que opta por ingresar a una persona en edad avanzada en una residencia, las familias que prefieren cuidar ellas mismas a su pariente, o las personas que deciden contratar a una cuidadora para estar en casa. Cada una de estas soluciones cuenta con unas ventajas e inconvenientes particulares.
Ante estas alternativas, una de las más influyentes y que se suele mantener es la de cuidar a las personas mayores en sus propias casas. Esto es válido incluso para casos en los que los ancianos viven solos y no disponen de familiares directos, porque de esta forma las personas mayores mantienen su entorno sin que este cambie, evitando verse sometidos a modificaciones o diferentes rutinas.
El papel de los cuidadores es esencial para mejorar las condiciones y los años de vida durante la vejez. Entre las funciones más destacadas que envuelven el trabajo, es indispensable pensar en todas aquellas actividades que giran en beneficio de la salud y el bienestar de las personas mayores, sobre todo, aquellas que están cómodas en su hogar y quieren mantener esa tranquilidad.
Los estudios muestran que la mayoría de las personas mayores prefieren vivir de forma independiente en vez de vivir con sus hijos. Generalmente, los conflictos en las familias multigeneracionales surgen debido a que los hijos adultos sienten que deben asumir la función de padres con la madre o el padre que vive con ellos. Los hijos adultos pueden convertirse en una fuente de apoyo emocional, financiero e incluso físico para sus padres, pero esto no significa que deban tratarlos como niños pequeños. Deberían aprender a ver a sus padres como individuos, no sólo como las personas que los criaron.

El Valor Inestimable de la Familia en el Bienestar del Adulto Mayor
Hablar sobre la importancia de la familia en el cuidado de los adultos mayores es fundamental para aprender a dar felicidad y un estilo de vida saludable a nuestros abuelos. La unión familiar se basa en ciertos valores de gran importancia y los adultos mayores no deben quedar excluidos de este ambiente próspero.
Una de las características que hace a la familia un tesoro insustituible es la empatía y la solidaridad incondicional entre sus miembros. Esta debe ser la garantía sobre la cual descanse la salud y la estabilidad emocional del adulto mayor. La familia es la célula fundamental de la sociedad y esto obedece a los aportes y valores que un entorno familiar equilibrado ofrece a cada uno de sus miembros.
En la mayoría de las ocasiones, la sociedad se preocupa por el rol de la familia en los menores del hogar. Sin embargo, el núcleo familiar juega también un papel fundamental en la vida del adulto mayor. El envejecimiento es un proceso inevitable y gradual en cada ser humano; el cuidado de la familia, el amor y la empatía pueden ayudar al adulto mayor a llevar una mejor calidad de vida.
Cuando una persona mayor cuenta con el apoyo de la familia, no solo se siente feliz en casa, sino también en la comunidad. La compañía y afecto de la familia proporciona seguridad y entusiasmo por la vida.

La Familia Presente Todo el Año
El acompañamiento y protagonismo de los adultos mayores aumenta en fechas especiales, como su cumpleaños o el periodo navideño. Las tradiciones hogareñas y las fechas que simbolizan momentos inolvidables avivan el interés por los abuelos. No obstante, en algunas familias suele suceder que el resto del año se presta poca atención a los mayores. Es un error en el que no se debe caer, pues de esta manera se debilitan los vínculos y los avances conseguidos para el bienestar de los abuelos.
La atención, acompañamiento y cuidado de los adultos mayores por parte de la familia deben ser constantes durante todo el año. Es así como se consolida la confianza y la seguridad en el entorno familiar.
Fomentando la Relación Intergeneracional
Es importante que las nuevas generaciones se relacionen de forma positiva con los adultos mayores. En muchas familias, la comunicación entre niños y ancianos es casi inexistente. En estos casos la atmósfera familiar es pobre y no existe un intercambio de experiencias positivo entre mayores y jóvenes.
La familia debe estimular la conexión entre niños y ancianos para que diferentes generaciones se complementen. De esta manera, los ancianos y niños pueden compartir momentos agradables que ofrezcan aprendizaje y estímulos positivos.
Acciones Específicas de la Familia para el Cuidado del Adulto Mayor
A veces, es difícil deducir de manera inmediata cuál es la tarea de la familia en la vida del adulto mayor. Al principio puede parecer que la cercanía excesiva de la familia debilitará la autonomía del abuelo. No obstante, es preciso tener en cuenta aspectos fundamentales donde la familia debe involucrarse para el cuidado de sus ancianos:
Planificación y Ejecución de Actividades en Conjunto
La planificación y puesta en marcha de tareas conjuntas entre la familia y los adultos mayores es un aspecto esencial en la relación abuelo, familia y sociedad. Es importante evaluar la condición física y emocional del adulto mayor para determinar el tipo de actividades a emprender. Estas actividades pueden ser de tipo recreativo, deportivo, cultural o de organización en el hogar. Una caminata, un baile o la colocación de la decoración navideña son buenos estímulos para que el adulto mayor se sienta cuidado e integrado en la familia.
Gestión de la Atención Médica Preventiva
La familia es parte fundamental de la salud del adulto mayor, sobre todo en la etapa preventiva. Muchas de las enfermedades y dolencias típicas de la vejez pueden prevenirse o disminuirse si se abordan a tiempo. Según la OMS, gran parte de los ancianos no están en capacidad de ocuparse de su propia salud a un nivel óptimo. Es allí donde la familia debe participar, no solo en el acompañamiento presencial, sino también en la toma de decisiones acertadas para garantizar la estabilidad física del adulto mayor.
Motivación en la Cotidianidad
Para el adulto mayor puede ser difícil llevar el ritmo del resto de la familia y por eso desarrollan y ponen en práctica su propia cotidianidad. No por esto debemos aislarlos o abandonarlos en sus tareas diarias. Es deber de la familia acompañar al adulto mayor en su jornada diaria sin intervenir en exceso en su libertad y su autonomía.
Acompañamiento, Escucha y Amor
Aunque la presencia física y el apoyo económico son esenciales para el bienestar del adulto mayor, la mejor forma de garantizar su salud integral es a través de sentimientos positivos. Las muestras de afecto continuas en el trato y en las conversaciones diarias son estímulos que los abuelos agradecerán. Muchas veces el adulto mayor solo necesita ser escuchado para sentirse bien. Permitirles contar historias, expresar opiniones, dar consejos y divertirse junto a los demás miembros de la familia contribuye enormemente a su bienestar.

Beneficios Recíprocos de Cuidar a los Padres Ancianos
Cuando la familia se involucra en el cuidado de los adultos mayores, aparecen muchos beneficios para todos los habitantes del hogar. Además de la satisfacción que puede generar el cuidado, se fortalecen las relaciones y se ofrece una sensación de utilidad y necesidad. Veamos cómo se transforma el ambiente familiar cuando existe una coordinación en el cuidado de los abuelos:
- Proporciona seguridad: El adulto mayor se siente seguro y protegido, sin importar las circunstancias o la estación del año.
- Se estrechan vínculos: Los miembros de la familia se relacionan de mejor manera entre sí, sin importar la diferencia de edad.
- Promueve la armonía familiar: El ambiente familiar se desenvuelve de manera más sana y con interacciones provechosas para todos.
- Es un ejemplo a seguir para los niños: Una familia que atiende y cuida a sus adultos mayores ofrece un ejemplo positivo para las siguientes generaciones.
- Fuente de felicidad: Los abuelos son un tesoro especial que necesitamos cuidar, pues proporcionan momentos emotivos y mucha felicidad para la familia.

Perspectiva Bíblica sobre el Cuidado Filial
Los hijos adultos tienen la gran responsabilidad de que sus padres estén bien cuidados. La Biblia dice que, como parte de sus obligaciones religiosas, los hijos “deben aprender primero a cumplir con sus deberes familiares y a ser agradecidos con sus padres, porque eso es lo que agrada a Dios” (1 Timoteo 5:4, El libro del Pueblo de Dios).
La Biblia no dice exactamente cómo cuidar de los padres envejecidos, pero cuenta lo que hicieron algunos hombres y mujeres del pasado. José, por ejemplo, vivía lejos de su padre Jacob cuando este envejeció. En cuanto le fue posible, hizo planes para que fuera a vivir cerca de él.
Cuidar de los padres desgasta mucho a nivel físico y emocional. Para abordar esta situación, se recomienda permitir que los padres mantengan su independencia y tomen decisiones sobre sus cuidados, ofreciendo ayuda razonable. Es importante comprender que las limitaciones de los adultos mayores pueden generar frustración, lo que a veces se manifiesta en actitudes hirientes; la empatía del cuidador es clave en estos momentos. Investigar sobre opciones de atención médica y recursos disponibles, así como buscar el apoyo de otros cuidadores, puede ser de gran ayuda.
Reconocer los propios límites de tiempo y energía es fundamental para evitar el agotamiento. El cuidador debe priorizar su autocuidado (alimentación, descanso, tiempo libre) y el bienestar de su propia familia, incluso mientras cuida a sus padres (Eclesiastés 4:6). Respecto al lugar de residencia, mientras algunas familias optan por que los padres vivan en casa el mayor tiempo posible, otras consideran que una residencia de ancianos puede ofrecer una atención más adecuada en ciertas etapas.