Sarcopenia: Baja Masa Muscular y Mayor Grasa en Adultos Mayores

La sarcopenia es una enfermedad degenerativa compleja que se manifiesta como una pérdida progresiva y generalizada de masa muscular, fuerza y rendimiento funcional, asociada con el envejecimiento. Aunque es una condición universal que acompaña al proceso natural de envejecimiento, sus consecuencias clínicas y la velocidad de su progresión varían significativamente entre individuos.

Descrito a finales de la década de los 80 por Rosenberg, el término "sarcopenia" proviene del griego "sarco" (músculo) y "penia" (pérdida), refiriéndose a la "pobreza de músculo" que ocurre durante el envejecimiento. A medida que pasan los años, esta condición se hace más evidente y, tarde o temprano, afectará a todos los adultos mayores.

Definición y Características de la Sarcopenia

La sarcopenia es mucho más que una simple pérdida de masa muscular; es una condición que puede afectar profundamente la independencia y calidad de vida de los adultos mayores. Implica una disminución progresiva de la fuerza, lo que contribuye a la debilidad muscular, la discapacidad y la pérdida de independencia. Asimismo, esta atrofia muscular aumenta la probabilidad de sufrir caídas y fracturas, lo cual representa un grave riesgo. El Instituto Nacional de Envejecimiento Norteamericano ha propuesto una nueva definición, denominándola mioesteatosis del envejecimiento, destacando la coexistencia de la pérdida muscular con un aumento de la masa grasa.

A partir de los 30 años de edad, nuestros cuerpos comienzan naturalmente a perder masa muscular, aproximadamente un 3% a 5% cada 10 años. Esta pérdida se acentúa a partir de los 65-70 años. En los varones, el proceso es más progresivo, mientras que las mujeres presentan un brusco descenso coincidiendo con la menopausia. Los primeros síntomas suelen ser sutiles y pueden pasar desapercibidos, manifestándose como debilidad generalizada y dificultad para subir escaleras, levantarse de una silla o realizar tareas que antes se ejecutaban con facilidad.

Cambios en la Composición Corporal con la Edad

El envejecimiento humano conlleva una serie de cambios a nivel de los diferentes sistemas del organismo, que se traducen en una pérdida progresiva de funciones. Uno de los cambios bien descritos es el que se produce en la composición corporal, caracterizado por una disminución de la masa magra (músculos y órganos) junto con un incremento paralelo de la masa grasa. Después de los 30 años de edad, las personas tienden a perder tejido magro, y la cantidad de grasa corporal aumenta constantemente, acumulándose hacia el centro del cuerpo, incluso alrededor de los órganos internos. La pérdida de tejido reduce la cantidad de agua en el cuerpo y puede provocar atrofia.

A nivel del tejido muscular esquelético, se produce una pérdida progresiva de masa y fuerza. A partir de los 50 años, la masa muscular disminuye entre un 1-2% anualmente, y la fuerza muscular lo hace entre un 1,5-3% a partir de los 60 años. Estos cambios también incluyen alteraciones macroscópicas y microscópicas a nivel estructural, con una traducción funcional, observándose efectos cuantitativos y cualitativos. Se han descrito alteraciones bioquímicas, disminución de la actividad metabólica, cambios en la distribución del tamaño de las fibras musculares, pérdida de motoneuronas periféricas y denervación selectiva de fibras de tipo II.

El músculo esquelético disminuye en volumen debido a una reducción de las unidades motoras que afecta tanto a las fibras nerviosas (menor número y diámetro de las motoneuronas alfa) como a las musculares, en especial por la pérdida de fibras de tipo II, lo que se traduce en una alteración de la capacidad contráctil. También se observa una disminución en el número de capilares y un incremento del estrés oxidativo a nivel bioquímico, que parece comportar modificaciones a nivel del ADN y cambios moleculares en las cadenas de miosina y actina.

Debido a que el gasto metabólico en un adulto sano está condicionado entre un 70-75% por el tejido muscular existente, la disminución de la masa muscular conlleva una disminución del gasto metabólico basal y del recambio proteico global.

Prevalencia de la Sarcopenia

La prevalencia de sarcopenia en la población anciana es muy variable y depende de las características de la población estudiada (general, sana, enferma) y de la metodología empleada. En estudios con población anciana sana de la comunidad, se observa una prevalencia elevada, generalmente mayor en el sexo femenino y que se incrementa con la edad. En un estudio realizado en EE. UU., se describió una prevalencia del 20% en varones de entre 70 y 75 años, alcanzando hasta el 50% en los mayores de 80 años; en mujeres, las cifras fueron del 25% y del 40%, respectivamente.

Estudios más recientes en Francia y Taiwán han mostrado cifras similares, mientras que en un estudio en Barcelona, se encontró una prevalencia del 10% en varones y del 35,5% en mujeres. Cuando se realizan trabajos en poblaciones con algún tipo de patología, como una fractura de fémur, las cifras de prevalencia son significativamente superiores, pudiendo alcanzar hasta el 75%.

"COMO COMBATIR LA FRAGILIDAD Y LA SARCOPENIA"

Causas y Factores Contribuyentes a la Sarcopenia

La pérdida de masa y potencia muscular que ocurre durante el envejecimiento no puede explicarse únicamente por una disminución de la actividad física. Es el resultado de la interacción de múltiples factores, entre los que destacan:

1. Factores de Estilo de Vida y Actividad Física

  • Falta de actividad física diaria: La falta de actividad física o un estilo de vida sedentario es una de las principales causas de pérdida de masa muscular en los adultos mayores. La sarcopenia empeora con el desuso; una vida sedentaria produce una mayor y más rápida pérdida de músculo que una vida activa.
  • Malnutrición: Una alimentación saludable es fundamental. La malnutrición, incluida la desnutrición y la pérdida involuntaria de peso, puede contribuir a la pérdida de masa muscular. Es esencial una dieta rica en vitaminas, calcio, calorías suficientes para energía, y proteínas, que son el macronutriente principal que "alimenta" al músculo.
  • Malos hábitos: Además del deporte y la correcta alimentación, es importante no fumar y no consumir alcohol o estimulantes como la cafeína en exceso.

2. Factores Hormonales y Bioquímicos

  • Déficit hormonal: La disminución de estrógenos y testosterona tiene un fuerte impacto sobre los huesos y los músculos, favoreciendo la sarcopenia. El envejecimiento se acompaña de una disminución en los niveles de diversas hormonas relacionadas con el metabolismo muscular, como la insulina, la hormona de crecimiento (HC), el IGF-1, el cortisol y la vitamina D.
  • Resistencia anabólica: Con el envejecimiento, el cuerpo puede volverse menos sensible a las señales anabólicas que estimulan la síntesis de proteínas musculares, lo que añade complejidad a la situación de pérdida muscular.
  • Inflamación subclínica: Incluso en ausencia de enfermedades caquectizantes (que provocan pérdida de peso), el propio proceso de envejecimiento se asocia a un incremento crónico y gradual de la producción de citocinas proinflamatorias (interleucina 1, factor de necrosis tumoral e interleucina 6). Esta situación crea un efecto catabólico directo, junto con un efecto anorexigénico, y a la vez favorece la disminución de otros factores anabólicos.
  • Miostatina: Se ha descrito la existencia de la miostatina o factor 8 de crecimiento y diferenciación, una proteína que actúa como regulador negativo de la masa muscular esquelética. En algunos estudios, se han demostrado niveles séricos más elevados de miostatina en proporción directa a mayor edad y relacionados con menor masa muscular.

3. Factores del Sistema Nervioso y Musculares

  • Pérdida de unidades motoras alfa: Conforme se cumplen años, se van perdiendo unidades motoras alfa de la médula espinal, lo que provoca atrofia muscular.
  • Pérdida de calidad y masa muscular: Con la edad, se produce una pérdida de la fuerza muscular que pueden desarrollar las fibras musculares (calidad muscular) y un descenso en el número de células musculares (masa muscular).

4. Influencia Genética y del Desarrollo

  • Factores genéticos: La influencia genética contribuye a la variabilidad interindividual de la masa y función muscular. Se han descrito alteraciones genéticas que condicionan modificaciones en el metabolismo proteico y la función muscular, como en los genes de la miostatina, la enzima conversora de la angiotensina (ECA) y los relacionados con la vitamina D.
  • Plasticidad del desarrollo: La sarcopenia también se ha asociado al bajo peso al nacer, independientemente del peso y la altura alcanzados en la edad adulta, lo que podría explicar un riesgo adicional si existe una predisposición genética.
Gráfico o tabla comparando los niveles hormonales en jóvenes y adultos mayores

Consecuencias Clínicas de la Sarcopenia

La baja masa muscular tiene una serie de consecuencias importantes que impactan sobre la calidad y esperanza de vida de las personas mayores. La pérdida de masa muscular y fuerza funcional puede llevar a una disminución en la capacidad de realizar actividades diarias, como caminar, levantar objetos o mantener el equilibrio. Esto afecta la dependencia y la funcionalidad de los ancianos.

1. Disminución de la Capacidad Funcional y Dependencia

  • Deterioro de la funcionalidad: Los ancianos sarcopénicos tienen más dificultad para caminar (o lo hacen más lentamente), subir escaleras, levantarse de una silla y realizar las actividades básicas de la vida diaria. Esto aumenta el riesgo de dependencia, ya que cada vez se requiere un mayor esfuerzo para realizar tareas rutinarias.
  • Riesgo de caídas y fracturas: La debilidad muscular y la pérdida de equilibrio aumentan el riesgo de caídas y, por lo tanto, de fracturas, especialmente de cadera. Las complicaciones derivadas de una caída suponen la sexta causa de muerte en personas de más de 65 años. Aquellos con sarcopenia tienen casi el doble de probabilidad de ser hospitalizados en comparación con quienes no la tienen.
  • Pérdida de independencia: La sarcopenia genera una debilidad física que conduce progresivamente al desuso, apareciendo finalmente la discapacidad y la necesidad de institucionalización.

2. Aumento de la Morbilidad

  • Osteoporosis: Existe una relación entre la masa muscular y la densidad ósea. La debilidad muscular ejerce una influencia directa en la incidencia de fracturas al aumentar el riesgo de caídas.
  • Diabetes: El músculo es el principal órgano de captación de glucosa. La sarcopenia puede contribuir al descenso en la tolerancia a la glucosa que frecuentemente ocurre durante el envejecimiento, aumentando el riesgo de diabetes.
  • Problemas de termorregulación: La pérdida de masa muscular puede afectar de manera importante la capacidad del organismo para regular la temperatura corporal en ambientes cálidos y fríos, impactando en la respuesta cardiovascular al ejercicio y al calor, así como en la capacidad de aislamiento periférico.
  • Mayor vulnerabilidad a enfermedades: Durante la enfermedad, la gluconeogénesis aumenta y las proteínas se utilizan para producir energía. La pérdida de masa muscular, sumada a la anorexia y las limitaciones dietéticas en ancianos hospitalizados, agrava el impacto de la enfermedad.

3. Aumento de la Mortalidad

Está demostrada la relación entre la menor masa muscular, la dependencia, la institucionalización y la mortalidad, independientemente de otros factores de riesgo. Escalas que valoran la funcionalidad de las extremidades inferiores han demostrado que los ancianos con menor puntuación tienen un riesgo significativamente mayor de precisar ayuda para las actividades diarias, ingreso en una residencia y muerte. Un simple test de funcionamiento de las extremidades inferiores (tiempo en andar 3 metros, número de veces que se puede levantar de una silla y un test de equilibrio) es un buen predictor de mortalidad en ancianos.

Diagnóstico de la Sarcopenia

El diagnóstico de la sarcopenia suele basarse en una evaluación exhaustiva que incluye una historia clínica detallada, un examen físico y pruebas complementarias. No existe un método ampliamente consensuado para medir la pérdida de masa muscular, ni está claro cuánto músculo alguien puede perder antes de que lleve a una discapacidad o lesión. Sin embargo, se utilizan diversas técnicas para su estudio:

  • Medición de la masa muscular: Técnicas como la absorciometría de rayos X de energía dual (DXA), la bioimpedancia eléctrica (BIA) o la resonancia magnética (RM) son utilizadas para cuantificar la masa muscular. También se valora la excreción urinaria de creatinina y la antropometría.
  • Evaluación de la fuerza muscular: La fuerza de agarre de las manos y la velocidad de caminata son indicadores clave. Aquellas personas con una fuerza de agarre más débil y con una baja velocidad de caminata (menos de 2.6 pies por segundo) muestran un riesgo más alto de caídas, limitaciones de movimiento, fracturas de cadera y muerte.
  • Funcionalidad física: Además de la fuerza y la masa muscular, se evalúan otros aspectos de la funcionalidad física, como la capacidad para caminar, levantarse de una silla o mantener el equilibrio.

Prevención y Tratamiento de la Sarcopenia

Aunque no existe un tratamiento farmacológico específico aprobado para la sarcopenia, se están investigando diversas opciones y la prevención juega un papel crucial. Un geriatra de MEDS subraya la importancia de "desarrollar estrategias con planes alimenticios y de programas de entrenamientos, para que mantengan, en un mayor tiempo y de la mejor manera posible, la masa y la fuerza muscular."

1. Actividad Física y Entrenamiento

  • Entrenamiento de fuerza: Los ejercicios de resistencia, como el levantamiento de pesas, el uso de bandas elásticas, flexiones de brazos o sentadillas, son fundamentales para estimular el crecimiento y la regeneración muscular, y para aumentar la masa muscular y la fuerza. Estos programas han demostrado un incremento de la potencia muscular entre el 30 y el 170% en tan solo 8 semanas, incluso en ancianos de más de 90 años.
  • Ejercicio aeróbico: Además del entrenamiento de fuerza, el ejercicio aeróbico, como caminar, nadar, andar en bicicleta o bailar, es importante para mantener la salud cardiovascular y la resistencia.
  • Ejercicios de equilibrio y flexibilidad: Se recomiendan para mejorar la función física y prevenir caídas.
  • Periodización del entrenamiento: Es importante implementar una progresión gradual en el programa de entrenamiento, comenzando con cargas ligeras y aumentándolas de manera gradual con el tiempo.
  • Fisioterapia: Los beneficios de la fisioterapia permiten mantener un nivel de autonomía en las actividades del día a día, desarrollando, manteniendo y recuperando al máximo el movimiento y la capacidad funcional.

2. Nutrición y Dieta Saludable

  • Consumo adecuado de proteínas: Las proteínas son los componentes fundamentales para el mantenimiento de la masa muscular. Se recomienda que los adultos mayores consuman suficiente proteína de alta calidad en cada comida (ingestas de 0.4-0.5 gr proteína/Kg varias veces al día) con 2-3 gr de leucina por toma. Fuentes recomendadas incluyen carnes magras, pescado, aves, huevos, lácteos, legumbres y productos de soja.
  • Nutrientes esenciales: Es importante asegurarse de obtener otros nutrientes esenciales para la salud muscular, como vitaminas (D, C, E, B12), minerales (calcio, magnesio, zinc) y ácidos grasos omega-3. Una dieta rica en vitaminas y calcio, con suficientes calorías, es fundamental.
  • Hidratación: Mantener una adecuada hidratación es crucial para la salud y función muscular.
  • Evitar la malnutrición: Prevenir la desnutrición y la pérdida involuntaria de peso es clave para combatir la pérdida muscular.
  • Alimentación antiinflamatoria: Una alimentación saludable y baja en productos proinflamatorios (carnes procesadas, azúcares en exceso) puede ayudar a mejorar esta situación.

3. Cambios en el Estilo de Vida

Sus elecciones de estilo de vida afectan la rapidez con la cual tiene lugar el proceso de envejecimiento. Algunas medidas para reducir los cambios corporales relacionados con la edad son:

  • Hacer ejercicio con regularidad.
  • Consumir una dieta saludable que incluya frutas, verduras, granos enteros y la cantidad correcta de grasas sanas.
  • Reducir el consumo de alcohol.
  • Evitar los productos del tabaco y las drogas ilícitas.

Si bien algo de pérdida muscular es esperable en el proceso natural de envejecimiento, la sarcopenia no es una consecuencia inevitable. Al tomar medidas proactivas con ejercicio de resistencia y una alimentación rica en proteínas, los adultos mayores pueden mantener sus músculos saludables, preservar su fuerza y funcionalidad, y disfrutar de una vida activa y plena. La masa muscular es una fuente de salud; perder masa muscular es perder salud.

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