El Alzheimer es una enfermedad degenerativa cerebral progresiva e irreversible que afecta la memoria, el pensamiento y el comportamiento, situándose como una de las principales causas de discapacidad en personas de edad avanzada. Afecta considerablemente la calidad de vida de quien la padece, así como de sus familiares y cuidadores. Esta condición no es una característica normal del envejecimiento, aunque el factor de riesgo más importante es el aumento de la edad, y la mayoría de las personas con Alzheimer son mayores de 65 años. Sin embargo, no es exclusivamente una enfermedad de la vejez.

Diferenciando la Discapacidad Intelectual de la Enfermedad Mental y el Alzheimer
Es crucial distinguir entre una enfermedad o trastorno mental y una discapacidad psíquica o intelectual, así como otros procesos degenerativos como el Alzheimer. El Consejo Nacional para la Integración de la Persona con Discapacidad (CONADIS) en Perú, y Plena Inclusión en España, trabajan para desmentir mitos y prejuicios, fomentando el trato adecuado y respetuoso hacia este sector de la población.
¿Qué es la Discapacidad Intelectual?
La discapacidad intelectual es una condición diagnosticada antes de los 18 años de edad que implica un funcionamiento intelectual general por debajo del promedio y una carencia de las destrezas necesarias para la vida diaria. Anteriormente, se utilizaba el término "retraso mental", pero este ya no se emplea. Afecta a alrededor del 1% de la población y suele ser permanente.
Algunas de las causas de la discapacidad intelectual pueden incluir:
- Infecciones: Presentes al nacer o que ocurren después del nacimiento.
- Anomalías cromosómicas: Como el síndrome de Down.
- Factores ambientales: Como la exposición al plomo y la intoxicación.
- Metabólicas: Por ejemplo, hiperbilirrubinemia (niveles muy altos de bilirrubina en sangre en los bebés).
- Nutricionales: Como la desnutrición.
- Tóxicas: Exposición intrauterina al alcohol, la cocaína, las anfetaminas y otras drogas.
- Traumatismos: Antes y después del nacimiento.
- Inexplicables: Cuando los proveedores de atención médica desconocen la razón.
Los signos de discapacidad intelectual varían de leves a graves y pueden incluir:
- Falta o retraso del desarrollo de habilidades motoras, del lenguaje y de autoayuda.
- Insuficiencia para crecer intelectualmente o comportamiento infantil continuado.
- Falta de curiosidad.
- Problemas para mantenerse al día en la escuela.
- Incapacidad para adaptarse a nuevas situaciones.
- Dificultad para entender y acatar reglas sociales.
El objetivo del tratamiento es desarrollar al máximo el potencial de la persona, con entrenamiento y educación especial desde la lactancia, incluyendo destrezas sociales.
¿Qué es la Discapacidad Mental?
La discapacidad mental se define como una condición que puede derivar de una enfermedad mental, compuesta por factores bioquímicos y genéticos. No está relacionada con la discapacidad cognitiva-intelectual y puede ser temporal o permanente. Dentro de la discapacidad mental se encuentran condiciones como la depresión, la esquizofrenia o el trastorno bipolar.
Salud Mental España destaca que la enfermedad mental:
- No significa menor capacidad intelectual.
- No es siempre reversible.
- No es mortal.
- No es contagiosa.
- No es siempre hereditaria.
- No es siempre permanente una vez adquirida.

El Alzheimer: Una Enfermedad Neurodegenerativa
La enfermedad de Alzheimer es un trastorno cerebral irreversible y progresivo que afecta la memoria, las habilidades cognitivas y el comportamiento. Se caracteriza por la acumulación de placas de proteína beta-amiloide y ovillos de proteína tau en el cerebro, lo que provoca la pérdida de conexiones neuronales y, eventualmente, la muerte celular. Esta condición conduce a problemas de memoria, alteraciones en el pensamiento y cambios en el comportamiento.
Según la Asociación de Alzheimer, la esperanza de vida promedio de una persona mayor de 65 años diagnosticada es de cuatro a ocho años. La fase final del Alzheimer es la más discapacitante, requiriendo asistencia para las actividades diarias básicas.
La seguridad y el Alzheimer: La vida cotidiana de un paciente con demencia | UOC
Causas y Factores de Riesgo del Alzheimer
La causa del Alzheimer es multifactorial y no se comprende completamente. Se produce una degeneración progresiva de neuronas, que se traduce en cambios neuroquímicos. Aunque el origen exacto es desconocido, los científicos creen que en la mayoría de los casos, es causada por una combinación de factores genéticos, ambientales y del estilo de vida.
Factores de riesgo conocidos incluyen:
- Edad avanzada: Es el principal factor de riesgo, con un 50% de los mayores de 85 años padeciendo Alzheimer.
- Antecedentes familiares y genética: El riesgo es mayor si un familiar de primer grado ha sido diagnosticado. La forma APOE e4 del gen apolipoproteína E aumenta el riesgo.
- Síndrome de Down: Muchas personas con síndrome de Down desarrollan Alzheimer debido a una copia extra del cromosoma 21, implicado en la producción de proteína beta-amiloide.
- Deterioro cognitivo leve (DCL): Las personas con DCL tienen un mayor riesgo de desarrollar demencia, especialmente si afecta la memoria.
- Lesión en la cabeza: Traumatismos cerebrales en personas mayores de 50 años aumentan el riesgo.
- Contaminación del aire: Las partículas pueden acelerar la degeneración del sistema nervioso.
- Consumo excesivo de alcohol: Provoca cambios en el cerebro.
- Patrones de sueño deficientes: Se asocian con un mayor riesgo.
- Estilo de vida y salud del corazón: Factores de riesgo de enfermedades cardíacas (colesterol LDL alto, hipertensión) pueden aumentar el riesgo de demencia.
- Pérdida auditiva y de la visión no tratada: Estudios recientes sugieren un vínculo con el deterioro cognitivo y la demencia.
Síntomas y Etapas del Alzheimer
La enfermedad se presenta de forma lenta y progresiva. Los primeros síntomas consisten en olvidos y dificultad para retener nueva información, a menudo percibidos por el entorno del paciente.
Síntomas clave incluyen:
- Disminución de la memoria reciente: Dificultad para recordar eventos o conversaciones recientes.
- Cambios en el comportamiento y la personalidad: Irritación, cambios de humor, aislamiento.
- Problemas para encontrar las palabras precisas: Frases más cortas, mezcla de ideas.
- Dificultad en la ejecución de gestos espontáneos y movimientos corporales.
- Confusión en la realización de tareas ordinarias.
- Alteraciones del sueño.
- Desorientación temporal-espacial: Perderse en lugares familiares.
- Abandono del cuidado personal.
- Pérdida de iniciativa: Pasividad, falta de interés en actividades.
La enfermedad se divide en siete niveles de gravedad según la "escala de deterioro global":
- Ausencia de alteración cognitiva: No hay signos de deterioro.
- Disminución cognitiva muy leve: Pequeños fallos de memoria.
- Defecto cognitivo leve: Problemas evidentes de memoria y concentración.
- Deterioro cognitivo moderado: Dificultades significativas en memoria, lenguaje y habilidades cognitivas.
- Deterioro cognitivo moderadamente grave: Pérdida sustancial de memoria y capacidad para actividades diarias sin asistencia.
- Deterioro cognitivo grave: Necesidad de asistencia para actividades básicas, cambios de personalidad.
- Demencia grave: Pérdida total de comunicación y dependencia completa.

Diagnóstico del Alzheimer
No existe una prueba específica para diagnosticar el Alzheimer, pero la combinación de diferentes pruebas permite una exactitud diagnóstica del 90%. El diagnóstico precoz es fundamental para el beneficio de los tratamientos en estados leves a moderados.
El proceso diagnóstico incluye:
- Historial médico: Evaluación del estado mental y físico, medicaciones, salud familiar.
- Evaluación mental: Orientación, memoria, capacidad matemática.
- Exploración neurológica: Para descartar otras causas de demencia.
- Pruebas de neuroimagen: Tomografía o resonancia magnética.
- Pruebas de laboratorio: Para orientar a otras causas.
- Evaluación psiquiátrica.
El diagnóstico puede clasificarse en:
- Alzheimer probable: Descartadas otras causas, los síntomas son probablemente debidos a Alzheimer.
- Alzheimer posible: Alzheimer es la causa primaria probable, pero otra dolencia puede afectar la progresión.
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Tratamiento y Manejo del Alzheimer
Como la causa es multifactorial, existen fármacos de distintos grupos terapéuticos y tratamientos no farmacológicos.
Tratamientos Específicos
Se basan en reparar sistemas de neurotransmisión afectados, como la actividad colinérgica, relacionada con la memoria. Algunos fármacos aprobados son:
- Donezepilo (Aricept®)
- Rivastigmina (Exelon®)
- Galantamina (Reminyl®)
- Memantina (Namenda): Utilizada en Alzheimer moderado a grave, regulando la actividad del glutamato.
Estos fármacos han demostrado mejorar aspectos cognitivos en pacientes en estado leve a moderado y disminuir el índice de ingresos hospitalarios.
Tratamientos Sintomáticos y Conductuales
Abordan trastornos de la conducta y del ánimo, como agitación psicomotriz, inversión del ritmo sueño-vigilia, depresión y alucinaciones, que pueden tratarse con psicofármacos bajo supervisión especializada.
Tratamiento No Farmacológico
Complementa el tratamiento farmacológico e incluye:
- Psicoestimulación cognitiva: Talleres de memoria, expresión oral, reconocimiento.
- Psicoexpresión: Musicoterapia, ritmo y coordinación.
- Juegos de activación física y esquema corporal.
- Talleres ocupacionales: Para mantener habilidades e integración social.
- Psicoterapia: Para integrar a la familia en el proceso, reducir el estrés del cuidador y fomentar la aceptación.
Investigación y Prevención
Se investigan productos neuroprotectores y potenciadores de la neurotransmisión colinérgica, como la CDP-colina, antioxidantes (vitamina E, Selegilina), AINES (indometacina, naproxeno) y estrógenos. La seguridad y eficacia de algunos productos naturales como el Ginkgo Biloba y la Huperzine A están en estudio.
La prevención del Alzheimer no es posible actualmente, pero se recomienda:
- Controlar la presión arterial alta, diabetes y colesterol alto.
- Seguir una dieta mediterránea.
- Tratar la pérdida auditiva y de la visión.
- Mantenerse mental y socialmente activo a lo largo de la vida.