Autores y Teorías sobre Familias Vulnerables

La vulnerabilidad y la desigualdad social son temas de alta relevancia y pertinencia para la investigación social, debido a su intensidad, persistencia y la ineficacia de las acciones para su reducción o superación (Cepal, 2013). Los fenómenos asociados con las desventajas que ciertos grupos viven se constituyen en un punto nodal para comprender los mecanismos de reproducción social. Permiten explorar y evidenciar los mecanismos específicos de las diferentes formas de organización social.

Si bien existen herramientas complejas para medir estas condiciones bajo conceptos como pobreza, exclusión social, marginalidad y vulnerabilidad (Paz, 2010; Raya, 2006; Golovanevsky, 2009), se hace necesario analizar las experiencias situadas espacial y temporalmente de los individuos con otras herramientas de investigación social, para comprender cómo se expresan y se vivencian (Aguado et al., 2010).

Fundamentos Teóricos de la Vulnerabilidad Social

Definición y Vínculos Conceptuales

El concepto central sobre el cual se articula el análisis es la vulnerabilidad social, el cual mantiene estrechos vínculos con otros ampliamente difundidos, como la pobreza y la exclusión social. En términos conceptuales, la pobreza se refiere principalmente a la carencia de ciertos bienes y recursos (Kaen, 2009), y la exclusión social a la ruptura de los vínculos que posibilitan la integración de los individuos a la sociedad (Castel, 1997).

La vulnerabilidad, por su parte, se relaciona con la fragilidad y las limitaciones de personas, grupos y regiones para enfrentar situaciones adversas o inclusive cotidianas, y superar situaciones calamitosas o de sufrimiento social. Se trata de condiciones dinámicas que afectan las posibilidades de integración, movilidad social ascendente o desarrollo (Cruz, 2014). Tomando el planteamiento de Carmen Bel Adell (2002: 6) respecto a la exclusión social, la vulnerabilidad social también “es una cualidad del sistema y, por tanto, una cuestión social, enraizada en la estructura y dinámica social general”. Por lo tanto, no es una condición o atributo de los individuos, poblaciones o regiones dada por cuestiones étnico-raciales, edad, origen, género o clase.

Vinculando el contexto con la capacidad de acción, se afirma que la condición de vulnerabilidad se relaciona con la probabilidad de producirse un evento potencialmente adverso (exógeno o endógeno), la incapacidad de respuesta frente a tal contingencia (por carencias internas o de fuentes de apoyo externas), y la inhabilidad para adaptarse al nuevo escenario (Celade, 2002).

Orígenes y Contexto Histórico

Los análisis de vulnerabilidad surgen a partir de las transformaciones socioeconómicas que caracterizaron las décadas de los años ochenta y noventa del siglo XX, las cuales trajeron consigo, a principios del siglo XXI, una percepción de incertidumbre, indefensión e inseguridad en un gran porcentaje de la población latinoamericana. En el contexto global, se evidencian impactos internos como resultado de la coyuntura económica internacional, la volatilidad de los mercados, el aumento de la informalidad y la precariedad laboral, con variaciones en los salarios reales, el retiro del Estado de la provisión de servicios básicos, y cambios en las formas de organización familiar (González de la Rocha, 2008).

Tendencias de Análisis Teórico

Teóricamente, la literatura sobre el tema muestra dos tendencias de análisis:

  1. La que se centra en los atributos de individuos, hogares o comunidades vinculados con procesos estructurales que configuran situaciones de fragilidad, precariedad, indefensión o incertidumbre; esto, como resultado de las condiciones históricas que afectan las posibilidades de integración social y mejora de las condiciones de vida.
  2. Aquella cuyo foco es el efecto conjunto de factores de riesgo que aquejan a diversas unidades sociales. Esta perspectiva desplaza su foco de los atributos hacia la esfera de distribución de riesgos, que son resultado de procesos colectivos de toma de decisión y que se asocian con las nociones de seguridad.

Crítica a la Concepción Tradicional de Vulnerabilidad

Para la Doctora en Psicología Social y del Desarrollo, Prof. Sonia Pérez, en términos teóricos, tanto desde el Estado de Chile como desde la CEPAL, la vulnerabilidad "está siendo descrita desde una lógica en donde resulta de una articulación mayor o menor entre los recursos que tienen las personas y las estructuras económicas dadas por el Estado, el Mercado, etc.". Según esta concepción, lo que habría que hacer para superar esta vulnerabilidad es movilizar todos los recursos que tienen las familias para subsistir, es decir: el capital social, capital educativo, el capital humano, recursos económicos y recursos materiales. Esta concepción, según Pérez, organizaría e inspiraría las políticas de protección social como el programa Puente.

Sin embargo, la Prof. Sonia Pérez plantea una visión diferente: "Lo que nosotros decimos es que al sujeto no le falta ni darse cuenta, ni información, sino que hay prácticas culturales simbólicas arraigadas en una posición identitaria, además de clases sociales o de otro tipo de referente dentro de la estructuración social. Eso hace que las personas hagan ciertas cosas y no hagan otras". Las investigadoras han encontrado en las primeras entrevistas que el problema no es la falta de información, ya que muchas personas conocen los beneficios, pero la activación de redes de significados es fundamental para tomar o no una estrategia de superación de la crisis.

El Modelo AVEO: Activos, Vulnerabilidad y Estructura de Oportunidades

Esquema visual del modelo AVEO: Activos, Vulnerabilidad y Estructura de Oportunidades, con flechas interconectando los conceptos.

Descripción del Modelo

Un estudio reciente toma como referencia el concepto de vulnerabilidad social, haciendo uso del modelo AVEO (activos-vulnerabilidad y estructura de oportunidades). Este enfoque se ubica en la primera de las tendencias de análisis mencionadas, centrada en los atributos de las familias. Sin embargo, al incorporar el análisis de la estructura de oportunidades, toma elementos del segundo, ya que explora las condiciones del contexto en cuanto a la producción y la reproducción de activos, que no pueden ser reducidas a la lógica de las familias.

Estrategias y Respuestas Familiares

Para este análisis, la noción de estrategia, concebida racionalmente como el cálculo de medios-fines para maximizar los beneficios, es insuficiente y poco realista. Si bien algunas estrategias pueden estar precedidas por cálculos que evalúan los beneficios relativos de distintas combinaciones de los recursos que controlan, en la mayoría de los casos corresponden a formas habituales de reacción de los hogares frente a situaciones específicas o a la imitación de reacciones de personas o grupos de referencia frente a situaciones similares (Kaztman, 1999). Las estrategias, entonces, son formas particulares de articulación de recursos para el logro de un fin, inmediato o de más largo plazo.

Adriana Clemente (1995) distingue entre estrategias de adaptación al riesgo y estrategias de optimización del medio social de riesgo. En las comunidades de alto riesgo, las estrategias que se generan son predominantemente adaptativas y, en consecuencia, tienden a reproducir la situación problema. En definitiva, las estrategias son comportamientos o arreglos que se hacen en el ámbito de la familia para “existir” o “vivir”, fin que en muchos casos no pasa del nivel de sobrevivir. Estudiar las estrategias tiene que ver con cómo se planifican los cursos de acción cuando hay un riesgo económico. Apela a una racionalidad y una planificación de la acción, por ejemplo, "Tengo que operar a un familiar, veo de dónde saco la plata", comenta la Prof. Pérez.

Estructura de Oportunidades

Para Rubén Kaztman (1999), el término “estructura” alude al hecho de que las rutas al bienestar están estrechamente vinculadas entre sí, de modo que el acceso a determinados bienes, servicios o actividades provee recursos que facilitan a su vez el acceso a otras oportunidades. Así, la obtención de niveles aceptables de bienestar está mediada por el acceso a una serie de posibilidades como empleos de buena calidad, altos niveles de formación educativa, y redes sociales estables, cuya articulación aumenta la probabilidad de que los miembros del hogar se incorporen a actividades valoradas por el mercado y consigan cierto grado de estabilidad psicosocial.

Para Carlos Filgueira (2001), las oportunidades corresponden a recursos que el individuo no controla y sobre los cuales no incide o lo hace en forma marginal (indirecta, mediatizada por estructuras intermedias, compartida con otros miembros). Una definición más precisa indica que la estructura de oportunidades corresponde a las “probabilidades de acceso a bienes, a servicios o al desempeño de actividades”.

Recursos, Activos y Pasivos

La idea de recursos enlaza los medios tangibles e intangibles que generan la autosostenibilidad y el desarrollo de individuos y familias. Los recursos tienen que ver no solo con ingresos económicos procedentes de la fuerza de trabajo, sino también con otro tipo de capitales relevantes para el desarrollo de estrategias y el aprovechamiento de oportunidades, como el capital humano y social (Lampis, 2010). Estos surgen de la estructura de oportunidades existente, pero a su vez la amplían.

En los análisis de vulnerabilidad se hace una distinción entre recursos y activos. Si bien los recursos son todos los bienes tangibles o intangibles que un hogar controla, los activos son el conjunto de bienes, recursos o atributos que pueden ser movilizados para mejorar el nivel de bienestar o superar situaciones adversas (Moser, 1998). Los pasivos, en contraposición, son las barreras materiales y no materiales para la utilización de ciertos recursos del hogar.

Estudios de Caso y Hallazgos sobre Familias Vulnerables

Investigación en Chile: Mediaciones Subjetivas y Programas Sociales

Foto de un grupo de investigadores discutiendo datos en un entorno urbano.

Contexto de la Investigación

En el año 2006, la encuesta Casen arrojó que el porcentaje de hogares bajo la línea de la pobreza descendió en 5 puntos porcentuales, siendo la primera vez en 10 años. Sin embargo, este aparente éxito esconde un delicado límite entre la pobreza y la no pobreza, manifestado en que el 12% de la población superó esta línea producto de un incremento de solo 15 mil pesos en su salario mensual. Es en este contexto de precario equilibrio, donde la desestabilización ocurre cuando alguien se enferma o los jefes de familia quedan cesantes, que las académicas de FACSO Sonia Pérez, Soledad Ruiz y Catalina Arteaga están realizando una investigación.

Equipo y Objetivos

Las académicas del Departamento de Psicología, Sonia Pérez y Soledad Ruiz, junto con la Dra. Catalina Arteaga, Doctora en Ciencias Políticas y Sociales (Mención Sociología de la UNAM), están llevando a cabo una investigación cualitativa. Este proyecto busca conocer las mediaciones subjetivas que funcionan en las familias urbanas en torno a los programas de protección social y las tácticas que estas han utilizado para superar crisis económicas. La investigación se concentra en los jefes de familia de hogares urbanos de la Región Metropolitana que pertenecen al II y III quintil socioeconómico.

Fases y Constitución Familiar

Para dar cuenta de la globalidad del fenómeno social, en su muestra están representadas distintas situaciones del ciclo familiar. Así, entrevistarán a padres de familia que se encuentran en etapa de crianza de hijos/as entre 5 y 23 años y que se encuentran en la etapa inicial, de expansión y consolidación del núcleo. En cuanto a la constitución familiar, han incluido tanto hogares monoparentales como biparentales, bajo el supuesto de que la existencia de dos adultos a cargo en la familia puede facilitar el enfrentamiento de situaciones de riesgo.

Estrategias y Obstáculos

Lo que las investigadoras han encontrado en las primeras entrevistas es que el problema no es la falta de información, sino que se valora mucho la privacidad. La mayoría de las familias no están dispuestas a explicitar su mala situación, ya que eso expondría a los hijos. Por esta razón, algunos "entran en un periodo de endeudamiento para aparentar, y siguen comprando lo mismo que compraban antes. Y piden préstamos de dos millones siendo que deben uno, porque así pagan la deuda y siguen viviendo como antes", comenta Sonia Pérez.

Impacto Académico y Político

Este proyecto de investigación, enmarcado dentro de la línea política, pobreza y exclusión social del Programa Domeyko, tiene como uno de sus objetivos que el "estudio esté en diálogo con la política pública, con el Estado y desde ahí pensar algún tipo de intervención para el día de mañana", según Sonia Pérez. Aparte del financiamiento intrauniversitario, el proyecto cuenta con el apoyo del Departamento de Investigación (DI) de la Vicerrectoría de Investigación y Desarrollo de la Universidad de Chile. Esta investigación ha inspirado un ramo de educación y pobreza que se dio por primera vez como electivo en la carrera de pregrado de psicología. Además, el marco conceptual fue presentado en el Congreso Pre Alas y la investigación se está presentando en el Congreso de la Asociación Latinoamericana de Sociología (ALAS) en Argentina.

Estudio en Cali, Colombia: Aplicación del Modelo AVEO

Resiliencia Urbana en Cali Frente al Cambio Climático | Documental

Contexto Socioeconómico

El estudio toma como referencia el concepto de vulnerabilidad social, haciendo uso del modelo AVEO para analizar experiencias de familias pobres del municipio de Cali, Colombia, en 2015. Cali es predominantemente urbano, con una población aproximada de 2 369 821 habitantes en 2015. En 2012, el 18.9% de su población estaba clasificada por debajo de la línea de la pobreza y el 5.3% en pobreza extrema. El 11% no cubría al menos una de las necesidades básicas, con brechas entre lo urbano y lo rural de 10.8% y 18.9%, respectivamente. Se evidenciaba una alta concentración de riqueza (Gini de 0.54) e inequidades entre zonas urbanas y rurales, así como entre sectores y grupos de la población caracterizados por altos niveles de concentración de pobreza, hogares monoparentales con jefatura femenina y población afrodescendiente, migrante y desplazada.

Metodología Cualitativa

Para la selección de las familias, se partió de una muestra de 75 hogares beneficiarios de programas de superación de la pobreza en la comuna de estudio. Se seleccionaron aquellas con mayor variabilidad de representación en los componentes principales identificados en un índice de vulnerabilidad social (IVS): aspectos socioeconómicos, vulnerabilidad y características de la vivienda. Se contactaron hogares y se aplicaron entrevistas semiestructuradas hasta obtener saturación de contenido con 11 hogares. A través de un abordaje conversacional con miembros de familias, se buscó una aproximación comprensiva para explorar experiencias de vulnerabilidad social, y se sostuvieron diálogos con hombres y mujeres reconocidas como “jefes de familia”.

Dimensiones de Análisis

Las conversaciones fueron grabadas y transcritas, con previo consentimiento, y se tomaron notas de campo. La información se procesó en el software Ethnograph, 6.0V. Para el análisis, se cumplieron tres etapas: la codificación abierta, la codificación axial y la selectiva (Strauss y Corbin, 2002). Se construyeron códigos a partir de datos particulares, posteriormente se establecieron relaciones y finalmente se integraron categorías. Los hallazgos se presentan de forma descriptiva, destacando los principales aspectos señalados por las familias.

Las principales dimensiones exploradas incluyeron:

  • Organización familiar: composición y dinámica.
  • Bienes: inmuebles, muebles, equipos.
  • Hábitat: entorno de la vivienda.
  • Capital humano: salud y educación.
  • Capital social: redes, relaciones y vínculos.
  • Capital económico: ingresos, empleo, consumo.
  • Protección social: programas de asistencia social del Estado u otras organizaciones.

Activos Identificados por las Familias

Las familias entrevistadas identificaron los siguientes como principales activos:

  • La vivienda, que corresponde a un bien con implicaciones económicas y simbólicas. La vivienda (en alquiler, pero también y principalmente propia) se constituye como un recurso de alta significación, asociado con la satisfacción de una necesidad básica, que ofrece la sensación de seguridad y protección presente y futura.
  • La formación educativa formal y el “saber hacer” como atributos individuales de algunos miembros de las familias que facilitan el acceso a oportunidades, principalmente laborales. Respecto a la educación formal, el acceso a niveles de educación superior técnica o profesional permite obtener oportunidades de trabajo y genera cierto grado de libertad al facilitar mayores “competencias”. Sin embargo, en este grupo de familias solo una minoría accedió a estos niveles. Por otra parte, el “saber hacer” no formalizado es un activo que facilita el acceso a oportunidades laborales o para generar emprendimientos propios. La rotación de trabajos de algunos hombres les permitió desarrollar habilidades manuales en oficios ("él sabe de todo un poquito"). Algunas mujeres desarrollan actividades de cuidado de personas, servicios estéticos o venta de alimentos para generar ingresos. Los hombres acceden a empleos con mayores niveles de formalidad y salarios dentro de patrones formales, mientras que las mujeres acceden a trabajos de mayor informalidad, inestables y de menores ingresos, generalmente circunscritos a ámbitos domésticos y comunitarios.
  • El cuidado de los menores o personas con algún nivel de dependencia física o psicológica, como activos familiares/comunitarios relacionados con la satisfacción de necesidades afectivas y de protección, con implicaciones económicas. El cuidado de personas es un activo familiar y comunitario que activa redes sociales y ofrece oportunidades de protección. Al mismo tiempo, estas actividades de cuidado son una fuente de ingresos para algunas mujeres, de manera informal o vinculadas con instituciones del Estado.

Pasivos Identificados por las Familias

Dentro de los principales pasivos se encontraron:

  • Los relacionados con el manejo de los conflictos o deterioro de las relaciones familiares. La familia es el grupo social más significativo, pero se evidencian relaciones variadas en su interior: de conflictividad por convivencia cotidiana o cuestiones económicas (préstamos/deudas, procesos legales). Se identifica un conjunto de relaciones en el interior de las familias antes que una unidad organizativa homogénea.
  • Los asociados con la relación problemática entre capital humano (salud-educación) y trabajo/empleo.
  • Una relación de desventaja entre ingresos, necesidades, dinámicas familiares y gastos.
  • Las escasas posibilidades para acceder a vivienda propia, a pesar de que la vivienda es uno de los principales activos.

Además, se evidencia dentro de los grupos familiares una cierta estratificación social (económica, laboral, según formación y donde se reside) que media las relaciones entre sus miembros, acercándolos o distanciándolos sin que se evidencie un patrón familiar de lejanía entre “clases diferentes” y cercanía entre “clases semejantes”. Las relaciones familiares se ven principalmente afectadas por conflictos causados dentro de las dinámicas de agrandamiento de las familias.

Estilos Parentales en Contextos de Vulnerabilidad

Vulnerabilidad Social y Estilos de Crianza

La vulnerabilidad social implica privaciones vinculadas a aspectos económicos, educativos, ocupacionales, emocionales, sociales y de derechos, y abarca un porcentaje significativo de la población, por ejemplo, el 30,7% de la población argentina (CEPAL, 2018). Por otro lado, los estilos parentales refieren a las diversas formas de interacción entre cuidadores e infantes que impactan en el desarrollo cognitivo y socioafectivo.

Una revisión narrativa sobre este tema encontró que el nivel socioeconómico (NSE) impacta en los estilos parentales, siendo las variables de nivel educativo, tipo de comunicación e interacción y entorno sociocultural las de mayor poder predictivo. A su vez, la crianza en contextos de bajo NSE trae aparejadas relaciones más punitivas y negligentes. Sin embargo, es necesario tener en cuenta el contexto cultural para analizar de forma ecológica las diversas prácticas parentales.

Referencias y Autores Clave

  • Aguado et al. (2010): Subraya la necesidad de analizar experiencias individuales para comprender la vulnerabilidad.
  • Bel Adell, C. (2002): Postula que la vulnerabilidad social es una cualidad del sistema social, no un atributo individual.
  • Castel, R. (1997): Define la exclusión social como la ruptura de vínculos que integran a los individuos en la sociedad.
  • Celade (2002): Relaciona la vulnerabilidad con la probabilidad de eventos adversos y la capacidad de respuesta.
  • CEPAL (2013, 2018): Destaca la relevancia de la vulnerabilidad y desigualdad social; presenta datos sobre vulnerabilidad en Argentina.
  • Clemente, A. (1995): Distingue entre estrategias de adaptación al riesgo y estrategias de optimización del medio social de riesgo.
  • Cruz, R. (2014): Caracteriza la vulnerabilidad como condiciones dinámicas que afectan la integración y movilidad social.
  • Filgueira, C. (2001): Describe las oportunidades como recursos que el individuo no controla o incide marginalmente.
  • González de la Rocha, M. (2008): Analiza los impactos internos de la coyuntura económica global en la organización familiar.
  • Kaen, R. (2009): Relaciona la pobreza con la carencia de bienes y recursos.
  • Kaztman, R. (1999): Propone que las estrategias son más que cálculos racionales y que las rutas al bienestar están interconectadas.
  • Lampis, A. (2010): Define los recursos como medios tangibles e intangibles, incluyendo capital humano y social.
  • Moser, C. (1998): Distingue entre recursos (bienes que un hogar controla) y activos (bienes movilizables para mejorar el bienestar).
  • Pérez, S., Ruiz, S., y Arteaga, C. (Investigación FACSO): Proponen una perspectiva de vulnerabilidad basada en prácticas culturales simbólicas y subjetividad, en contraste con enfoques centrados en la movilización de capitales.
  • Strauss, A. y Corbin, J. (2002): Autores de referencia para la metodología de análisis cualitativo (codificación abierta, axial, selectiva).

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