Cómo aumentar la descripción y la calidad de vida en adultos mayores: enfoques para un envejecimiento activo y saludable

Cada persona debería poder vivir una vida larga y saludable. Sin embargo, nuestro entorno es muy influyente y puede favorecer o perjudicar la salud; como la exposición a riesgos (ej. contaminación, tóxicos, violencia), o el acceso a salud y servicios sociales. Promover un envejecimiento exitoso requiere tener un entorno y oportunidades que permitan a la persona ser y hacer lo que valora a lo largo de su vida.

El envejecimiento normal es visto por muchos como una enfermedad que puede ser “tratada y retrasada”, en lugar de verlo como un proceso normal por el que todos pasaremos (salvo una muerte prematura). La palabra “enfermedad” ya tiene una connotación negativa. Al ver el envejecimiento como una enfermedad, se refuerza su estereotipo negativo: un anciano deprimido y solitario que sólo ve a futuro un aumento de sus problemas de salud con el paso de los años. La verdad es que muchos adultos mayores viven una vida satisfactoria, siendo ese envejecimiento exitoso más la norma que una excepción, aunque el estilo individual de enfrentarlo, la personalidad, el funcionamiento cognitivo y la motivación son variables.

Así, ver el envejecimiento normal como una enfermedad es un retroceso. Probablemente alimentar el estereotipo negativo de la vejez debiera evolucionar a valorar cuánto entregan al mundo los adultos mayores y cuanto ofrecen a la sociedad. Se subestiman los muchos talentos del cerebro maduro, que alcanza su rendimiento máximo entre los 40 y los 68 años. La OMS define el envejecimiento saludable como “el desarrollo y mantención de una capacidad funcional que permita el bienestar en la edad avanzada”. La capacidad funcional se refiere a poder ser y hacer aquello que valoramos, incluyendo la capacidad de satisfacer necesidades básicas: aprender, crecer, tomar decisiones, movilidad, relacionarse y contribuir a la sociedad.

La capacidad intrínseca comprende la capacidad física y mental, incluyendo caminar, pensar, ver, oír y recordar. En la capacidad intrínseca influyen varios factores: la presencia de enfermedad, lesiones y cambios asociados con la edad. El entorno abarca el hogar, la comunidad y la sociedad, y también las personas, relaciones, actitudes y valores, políticas de salud y sociales.

El envejecimiento de la población es una fuerza poderosa y transformadora. Pronto habrá más adultos mayores que niños, y más personas muy ancianas. Las naciones desarrolladas tuvieron décadas para adaptarse a los cambios de estructura de edad. En países en desarrollo, el envejecimiento demográfico ocurrirá en solo dos décadas. Tendremos que adaptarnos rápidamente y desarrollar políticas para brindar atención médica y social, sin el crecimiento económico de los países desarrollados. El desafío es que el envejecimiento se acompañe de buena salud, bienestar y la extensión de la participación social y productividad.

¿Cómo afectará el envejecimiento la salud y los costos sociales? La enfermedad de Alzheimer (EA) es una gran preocupación por el envejecimiento de la población, dado que el envejecimiento es su principal factor de riesgo. La prevalencia de demencia aumenta con la edad; el 25-30% de las personas mayores de 85 años tienen demencia. La mayoría de ellos eventualmente necesitará cuidados y ayuda constantes, generando una pesada carga económica y social.

Infografía sobre envejecimiento saludable: conceptos de capacidad funcional, intrínseca y entorno

Cambios en el cerebro y la cognición con la edad

Los efectos del envejecimiento en el cerebro y la cognición se observan a múltiples niveles. Al envejecer, el cerebro, y particularmente la corteza frontal, disminuye de volumen. La vasculatura envejece, aumentando la presión arterial y favoreciendo accidentes vasculares y lesiones de la substancia blanca. La memoria se deteriora y se observa una mayor activación bilateral de redes neuronales, lo que indica reclutamiento de redes alternativas. El envejecimiento biológico no está totalmente ligado al cronológico; la genética, la bioquímica, la influencia hormonal y las experiencias de vida juegan un papel nuclear en el envejecimiento cerebral.

Cambios físicos: el tamaño del cerebro disminuye aproximadamente un 5% por década después de los 40 años. La reducción de la sustancia gris depende de la reducción del volumen neuronal, afectándose distintas áreas cerebrales en hombres y mujeres. También hay cambios en el árbol dendrítico y en la sinapsis, con disminución de sinapsis y plasticidad sináptica, así como cambios compensatorios funcionales. La sustancia blanca puede disminuir con la edad, con deterioro de la mielina. Las regiones frontales son las más afectadas; la corteza prefrontal y el estriado muestran la mayor atrofia, mientras que la corteza occipital es la menos afectada.

Cambios cognitivos: las alteraciones de memoria son las más frecuentes. La memoria episódica y semántica cambian de forma distinta; la memoria episódica suele disminuir a partir de la mediana edad. La activación cerebral tiende a hacerse más bilateral y menos lateralizada, especialmente en tareas de memoria y percepción visual. La dopamina y la serotonina son los NTs que más cambian; la dopamina disminuye ~10% por década, afectando rendimiento motor y cognitivo, y la serotonina y BDNF también disminuyen, influyendo en plasticidad y neurogénesis.

Factores protectores: dieta rica en antioxidantes, moderación en alcohol, y ejercicio benefician la cognición y reducen riesgo vascular. La restricción calórica puede prolongar la vida y reducir daño oxidativo. El envejecimiento cerebral es complejo y varía entre individuos; mapear cambios dependientes del envejecimiento es un reto.

Factores vasculares, demencia y protección

Factores vasculares y demencia: las LSB (lesiones de la sustancia blanca) son comunes en ancianos y se asocian a mayor riesgo cardiovascular y deterioro cognitivo. Hay fuertes vínculos entre demencia y factores de riesgo vascular. El daño asociado al envejecimiento incluye accidentes cerebrovasculares y enfermedad de pequeños vasos.

Factores protectores: la dieta es relevante para el envejecimiento biológico y el deterioro cognitivo. Dietas hipercalóricas y bajas en antioxidantes son de riesgo; la restricción energética puede prolongar la vida y proteger contra el deterioro cognitivo. El ejercicio es beneficioso y se asocia a mejor funcionamiento ejecutivo, reduciendo densidad de sustancia blanca y gris con mejor estado físico. El envejecimiento se acompaña de buena salud, bienestar y participación social y productividad cuando se gestionan estos factores.

Diagrama de factores protectores del cerebro en envejecimiento

Intervenciones y estrategias para un envejecimiento activo

Enfoques de intervención: la prevención y fortalecimiento personal ante riesgos asociados al envejecimiento son esenciales. La estimulación cognitiva en casa para deterioro cognitivo puede ser una opción efectiva, sin necesidad de equipamiento especializado, para fomentar memoria, atención y razonamiento. El entrenamiento cerebral, la lectura, la escritura y ejercicios de memoria verbal fortalecen conexiones neuronales.

Algunas intervenciones incluyen: dietas equilibradas con antioxidantes, ingesta moderada de alcohol cuando corresponde, ejercicio regular y estimulación cognitiva adaptada a cada nivel de deterioro. Las residencias y centros de día pueden promover envejecimiento activo mediante programas que fortalecen la memoria y habilidades lingüísticas, integrando terapias y atividades sociales. La comunicación efectiva y el apoyo familiar son claves para mantener calidad de vida.

  1. Estimulación cognitiva: cuadernos de ejercicios, juegos de memoria, lectoescritura, aritmética y actividades de razonamiento.
  2. Ejercicios físicos y coordinación: juegos que combinan movimiento y cognición, como juegos de mesa en grupo y actividades de motricidad fina.
  3. Actividad social y voluntariado: participación en tareas diarias del hogar y encuentros sociales para evitar aislamiento.
  4. Estimulación sensorial y lenguaje: ejercicios de audición, visión y lenguaje para mantener habilidades de comunicación.
  5. Cuidados y entorno: rutinas estables, luz adecuada, manejo del sueño y del estrés, y apoyo emocional para el cuidador.

La estimulación cognitiva no es exclusiva de personas con demencia; puede ser beneficiosa para envejecimiento normal y para personas con deterioro cognitivo leve, moderado o más avanzado cuando se adapta a sus capacidades. En el cuidado de adultos mayores, el papel de la cuidadora es clave para fomentar bienestar, autonomía y participación social, así como para diseñar actividades adecuadas a cada etapa de la enfermedad.

Ejemplos de actividades de estimulación cognitiva para mayores

Comunicación y autonomía en la tercera edad

La comunicación es fundamental para entender las necesidades y fomentar la participación de la persona mayor. Con el envejecimiento llegan problemas de salud que pueden dificultar la audición y la vista; por ello, la paciencia y el tiempo son esenciales. Articular bien las palabras, dirigir la voz hacia la cara del mayor y mantener contacto visual facilitan la comprensión. El volumen de la voz debe ser adecuado; no es necesario gritar. Re-expresar ideas ayuda cuando no se ha entendido.

El apoyo familiar y de cuidadores es fundamental. Crear un espacio de interacción donde las personas mayores se sientan escuchadas mejora su calidad de vida y reduce la soledad. La comunicación no verbal es especialmente importante para comprender gestos, expresiones y emociones. Es crucial mantener rutinas y permitir que el mayor participe en decisiones y actividades que le interesen.

5 pautas de comunicación eficaz con personas mayores con deterioro cognitivo.

Diagnóstico y seguimiento del deterioro cognitivo

El deterioro cognitivo es una disminución notable en funciones cognitivas, con posibles manifestaciones en memoria, lenguaje, atención y razonamiento. Se distingue de la demencia en su grado de severidad y progreso; el deterioro cognitivo puede progresar o no a demencia. El Test de Pfeiffer (SPMSQ) es una herramienta de cribado para evaluar el estado cognitivo en adultos mayores, útil para seguimiento a lo largo del tiempo, considerando educación, contexto cultural y estado emocional. La detección temprana permite adaptar ejercicios y estrategias de acompañamiento.

El deterioro cognitivo puede presentar fases: leve, moderado y grave. La demencia, como el Alzheimer, es un trastorno neurodegenerativo que implica deterioro progresivo de capacidades cognitivas y funcionales, dificultando actividades diarias. Los centros de día y residencias especializadas pueden ofrecer entornos socialmente activos que promueven envejecimiento activo y reducen el impacto del deterioro en la vida diaria.

En resumen, incorporar estimulación cognitiva en la rutina diaria, mantener una dieta equilibrada, realizar actividad física regular, y asegurar un entorno de apoyo social y emocional, son pilares para un envejecimiento con mayor autonomía y bienestar. La atención a la comunicación, al sueño y a la seguridad diaria refuerza la calidad de vida de las personas mayores.

Mapa de servicios para envejecimiento activo: residencias, centros de día y programas de estimulación

Ejemplos prácticos y recursos

En Amavir y otras residencias especializadas, se promueven programas para prevenir y retrasar el deterioro cognitivo, integrando actividades que fortalecen la memoria, el lenguaje y la participación social. Si te preocupa el deterioro cognitivo en personas mayores, contacta para obtener información y asesoramiento sobre programas de estimulación y cuidados adaptados. La implicación de cuidadores y familiares es vital para mantener la autonomía y mejorar la calidad de vida de los mayores.

Una vida activa, con descanso adecuado y buena alimentación, facilita un envejecimiento saludable. Incorporar ejercicios de estimulación cognitiva en la rutina diaria puede ser especialmente beneficioso para adultos mayores con o sin demencia, y ayuda a prolongar la independencia y la participación social.

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