La tercera edad para las personas de la comunidad LGBT+ (lesbianas, gays, bisexuales, transgénero, intersexuales) a menudo presenta desafíos únicos, desde la discriminación histórica hasta la falta de espacios seguros y el fenómeno del "último clóset". Sin embargo, también están surgiendo iniciativas y organizaciones dedicadas a crear entornos de apoyo y vivienda inclusiva.

La Invisibilidad y los Desafíos de la Tercera Edad LGBT+
El Contexto Histórico de Discriminación
La historia de vida de muchas personas mayores LGBT+ está marcada por la discriminación. Por ejemplo, Katy Fontey, una mujer transgénero de 66 años, recuerda que a los 14 años, en 1966, fue expulsada frente a todo el colegio por su orientación sexual, lo que la llevó a vivir en la calle. Esta experiencia de destierro fue el último de una serie de rechazos, incluyendo la separación de su familia a los diez años. Ella confiesa: "Yo no sabía que lo que me pasaba se llamaba así. Eran los 60 y yo sabía que era mujer". Su historia es un testimonio de la soledad y la incomprensión de una época. Tras su expulsión del colegio, Katy no volvió a su casa ni "nunca más supe de mi familia. Yo me crié sola. Me hice sola". Después, inició una revolución personal, usando tacos, vistiéndose como mujer, dejándose crecer el pelo y adoptando el nombre de Katy.
El miedo a ser condenado o perseguido era una parte importante de esa época. En Chile, el Código Penal estableció en noviembre de 1874 que las prácticas homosexuales eran delito y debían ser sancionadas con penas de entre 541 días y tres años de presidio. Esta ley fue derogada en 1999, pero según el sicólogo Marcelo Cárcamo, experto en temas de diversidad sexual, "por eso, la vida sexual en las personas homosexuales o trans de antes de los 90, como estaba tipificada como delito, se dio en una época muy, muy traumática para llevarla a cabo libremente". Esta situación llevó a muchos a vivir vidas que no les llenaban, obligados por las apariencias.
La Falta de Datos y Visibilidad
La ausencia de datos específicos sobre la población LGBT+ mayor de 60 años es un problema significativo. Las cifras sobre la población LGBTI en Chile fueron de interés político recién en 2012, cuando se hizo un fallido Censo. En el Censo de 2012 se incluía una pregunta para saber cuántas personas vivían con sus parejas homosexuales. Cuatro años más tarde, el nuevo Censo, abreviado, quitó dicha pregunta. Ese mismo año, el Ministerio de Desarrollo Social, junto a la subsecretaría de Evaluación Social, hizo un apartado en la Encuesta de Caracterización Socioeconómica Nacional sobre diversidad sexual, donde se concluyó que la población gay o lesbiana de 55 años o más ascendía a 9.723 personas, y la población bisexual a 1.489 personas asumidas como tal. Sin embargo, no hay más cifras sobre el tema.
Juan Enrique Pi, presidente ejecutivo de Fundación Iguales, reconoce: "Estamos al debe con las cifras de adultos mayores LGBTI". La ausencia de cifras también impacta al Movilh (Movimiento de Liberación Homosexual), donde Rolando Jiménez, presidente de la organización, afirma: "No conozco muchos homosexuales de más de 60 años. Es un tema que no se toca, que no existe, que está igual de marginado que la tercera edad heterosexual". Esto subraya la necesidad de espacios pensados para mayores de 55 años que son homosexuales o transgénero.
El "Último Clóset" y la Soledad
Un fenómeno común entre los adultos mayores LGBT+ es el "último clóset". Katy Fontey observa que "los transgéneros cuando son más viejos ya no quieren dar explicaciones de por qué se visten así o por qué se sienten asá. Muchos se guardan y una deja de saber de ellos". Esta automarginación es alimentada por el trauma histórico y la culpa internalizada. El sicólogo Marcelo Cárcamo explica que "muchas veces son ellos mismos los que tienen un rechazo hacia su orientación sexual cuando envejecen por todo lo que les tocó vivir". Rolando Jiménez es aún más categórico: "La falta de espacios produce una vuelta al clóset. Cuando adultos mayores tienen la posibilidad de internarse en una casa de reposo o asilo de ancianos, ahí se les niega la posibilidad de su sexualidad".
Historias como la de José García (60), quien pidió reserva de su identidad, son representativas. Se casó a los 21, tuvo tres hijos y dos nietos, y hace diez años está emparejado con un hombre. "Hay un desconocimiento de lo que ocurre con personas de más de 50 años que tenemos familia y salimos del clóset", dice. Ricardo Escudero (60), un peluquero que salió del clóset en los 60, recuerda que en la dictadura "el gay empezó a esconderse nuevamente". Aunque no se siente solo, ignora dónde se junta gente como él. Mariana Velásquez (67), pensionada y lesbiana, también expresa: "Me gustaría que la comunidad LGBTI tuviese un espacio para las personas más maduras, sólo para tener un espacio de convivencia, participación, encuentro, conversación entre nosotras".
Víctor Hugo Robles (58), conocido como "el che de los gay", sostiene que "después de los 60 años se produce el último clóset, porque es el de los viejos homosexuales, de las viejas travestis, de las viejas lesbianas. Todos los derechos de la comunidad LGBTI siempre tienen el sesgo de la juventud". Este "último clóset" también recae en el cansancio de los años y en la distancia generacional.

Recursos y Apoyos Existentes para Adultos Mayores LGBT+
Organizaciones y Estándares de Cuidado
Aunque la visibilidad y los espacios dedicados son limitados, existen recursos importantes para la comunidad LGBT+ mayor:
- El Departamento de Asuntos de Veteranos (VA) de Estados Unidos tiene información sobre las políticas de atención médica y cuidados a largo plazo para los veteranos LGBTQ+ y sus familias, definidas como "cualquiera que el paciente considere como familia". Los cónyuges y parejas también pueden contactar la línea principal de apoyo para cuidadores al 1-855-260-3274 para obtener orientación, y también pueden encontrar apoyo a través del PCAFC (Programa de Asistencia Completa para Cuidadores Familiares).
- GLMA (antes conocida como Gay and Lesbian Medical Association), una red de profesionales de la salud que trabajan para promover la igualdad en el cuidado, tiene un directorio para ayudar a los pacientes LGBTQ a encontrar proveedores adecuados en su área.
- El Índice de Equidad en el Cuidado de Salud (Healthcare Equality Index) y el Índice de Igualdad de Cuidados a Largo Plazo (Long-Term Care Equality Index) son herramientas cruciales para evaluar y promover prácticas inclusivas en instituciones de salud y residencias para mayores.
- La Asociación Mundial Profesional para la Salud Transgénero (WPATH, World Professional Association for Transgender Health) utiliza la investigación clínica y académica en evolución para establecer estándares de atención para el tratamiento de las personas transgénero y de género no conforme, lo cual es vital para los adultos mayores trans.
La comunidad LGBTI necesita algo más que la aceptación en silencio
Iniciativas de Vivienda y Comunidad Inclusiva
Proyectos Pioneros de Asilos y Residencias
La necesidad de espacios seguros y especializados ha impulsado el desarrollo de proyectos de vivienda para adultos mayores LGBT+:
- En las afueras de Madrid, España, la cooperativa "26 de diciembre" ha puesto en marcha una iniciativa para construir un hogar para ancianos con su preferencia sexual. Han conseguido el apoyo de un grupo de arquitectos que diseñó, de forma gratuita, un lujoso complejo con 115 apartamentos, piscina, gimnasio y restaurante.
Clubes y Redes de Apoyo en Latinoamérica
En América Latina, han surgido comunidades y clubes que buscan romper con el aislamiento y crear redes de apoyo:
- En Valparaíso, Chile, "Tricahue" se erige como el primer club de personas mayores gay de Chile y América Latina. Creado como una cadena de cooperación y comunicación para dar contención y apoyo, cuenta con 24 socios/as y está abierto a nuevos integrantes. Su principal objetivo es ser un punto de encuentro y un lugar donde todos sus integrantes se sientan acompañados en su vejez. Uno de sus fundadores, Juan Carlos, destaca: "Queremos hacer un poco más agradable la vida de las personas mayores gay porque para los heteros siempre ha habido instituciones, beneficios, etc.". Para formar parte del club hay que ser mayor de 60 años y "tener las ganas de participar con gente de la comunidad".
- En Guadalajara, México, la asociación "Apapacho Comunidad LGBT+60" ha invitado a académicos a estudiar a fondo el fenómeno de los adultos mayores que regresan al clóset para generar espacios seguros. Según la organización, "más de 50 por ciento de las personas adultas mayores siguen en el clóset". Tomás Gallegos, cuya familia vive en la Ciudad de México, ha encontrado en Apapacho una red de apoyo con gente de su edad, donde "hacer comunidad es escucharse, conocerse".
- El Servicio Nacional del Adulto Mayor (SENAMA) en Chile, ha reconocido la labor de la artista y activista LGBT chilena, Pilola Polett, creadora del club "Las Sobrevivientes", por su compromiso con los derechos de las diversidades sexuales. SENAMA impulsa el Plan de Vejeces Diversas, buscando un envejecimiento digno, activo y saludable.
La Lucha por Espacios de Convivencia
Aunque la creación de estas comunidades es vital, no está exenta de dificultades. Ramón Gómez, activista homosexual vinculado al Movilh, intentó en 2002 y 2016 reunir a personas LGBT+ de la tercera edad para generar espacios de sociabilización, pero las iniciativas no resultaron, ya que "es el sector que está más dentro del armario". La falta de estos espacios hace que los adultos mayores LGBT+ se "encuentran ahí, se publican recuerdos o se encuentran virtualmente. Pero son muy solos".
La esperanza de cambio se mantiene. Como Rolando Jiménez sugiere, "cuando se normalice la homosexualidad, probablemente el Servicio Nacional del Adulto Mayor (Senama) tendrá que preocuparse de que exista la necesidad de generar espacios para ellos, que a esas alturas, también serán mis espacios". Es fundamental continuar promoviendo la creación de entornos donde los adultos mayores LGBT+ puedan vivir su vejez con dignidad, visibilidad y compañía.