Historia y Relevancia de los Clubes de Adultos Mayores en la Promoción del Envejecimiento Activo

La participación social de las personas mayores es crucial para mejorar su calidad de vida y fomentar un envejecimiento activo. A pesar de los muchos beneficios reconocidos para los adultos mayores, en el caso español, la participación social de este colectivo ha sido tradicionalmente baja o muy desigual en diferentes ámbitos, siendo escasa en el ámbito educativo y en el acceso a entidades. Por ello, se necesita una mayor implicación institucional, social y científica para aprovechar al máximo las posibilidades que brinda la participación social de las personas mayores.

Profundizar en las claves que llevan o no a la participación social de las personas mayores resulta importante si se busca mejorar su calidad de vida y que desarrollen un envejecimiento activo. Se constata que los adultos mayores no participan ni por igual, ni en las mismas acciones; por el contrario, existen diferentes niveles de intensidad e implicación que responden a las distintas necesidades que presentan los miembros del colectivo. El Libro blanco Envejecimiento activo (IMSERSO, 2011) destaca cómo la participación social es diversa en cuanto a espacios, actividades y grados de dedicación.

El Concepto de Envejecimiento Activo y su Impacto en la Creación de Clubes

El envejecimiento activo es, en primer lugar, un cambio social en la forma de ver esta etapa de la vida. Las organizaciones refieren a una nueva situación social que implica un nuevo modo de entender el envejecimiento. El cambio radical en la esperanza de vida y la longevidad, con un aumento significativo en la media de años vividos, ha llevado a que las personas al llegar a la jubilación quieran seguir activas y participativas.

Este cambio se ve impulsado por la incorporación de nuevos perfiles de personas mayores con una situación cognitiva perfecta, super autónomas, con muchísimas inquietudes y un nivel cultural más elevado, lo cual se nota en los programas de participación. Actualmente, la idea de movimiento y actividad se ha convertido en un requisito indispensable: "tienes que estimular las neuronas, las tienes que movilizar". Se observa que la gente mayor puede organizarse no solo para actividades tradicionales, sino para vivir un estadio distinto, visitando lugares y realizando actividades de su agrado. Incluso, esta visión de la vejez va más allá de la dimensión individual y apela a la responsabilidad social y al legado que desean transmitir a las generaciones futuras.

infografía sobre los pilares del envejecimiento activo

El concepto de envejecimiento activo ha sido promovido intensamente, principalmente por el IMSERSO en España, convirtiéndose en una palabra clave para las entidades de mayores al buscar subvenciones. Los requisitos del envejecimiento activo no solo se limitan a la noción individual, sino que implican un "acompañamiento efectivo" enfocado al crecimiento dentro de una nueva etapa del ciclo vital.

Por tanto, no solo los mayores deben querer participar, sino que la sociedad en sentido amplio debe permitírselo, ofertando posibilidades para que lo consigan. Es imprescindible que la filosofía de los programas y recursos destinados a ellos recoja y organice su estructura atendiendo a esta idea. Se hace mucho hincapié en el compromiso de la participación, entendiendo que propiciar la relación es lo que facilita el fomento de la misma. Conseguir establecer relaciones positivas y el bienestar de los implicados se convierte así en un requisito previo para comenzar a participar.

Origen y Propósito de los Clubes Sociales para Personas Mayores

Los clubes sociales para personas mayores son grupos organizados diseñados principalmente para que personas de 60 años o más se reúnan y participen en diversas actividades sociales, recreativas, educativas y de bienestar. Su objetivo principal es combatir el aislamiento, fomentar estilos de vida saludables y crear un sentido de pertenencia en un entorno comunitario de apoyo.

Actualmente, los clubes presentan diversas tipologías: Clubes comunitarios, que suelen organizarse en centros locales para personas mayores, bibliotecas o centros comunitarios, ofreciendo actividades que van desde artes y manualidades hasta clases de bienestar; grupos de interés temáticos, creados en torno a pasatiempos específicos como la jardinería, la tecnología o el voluntariado; y clubes sociales virtuales, que, con plataformas digitales avanzadas, ofrecen opciones de participación en línea para adaptarse a desafíos de movilidad o geográficos.

Si bien cualquier persona mayor puede beneficiarse de unirse a clubes sociales, quienes viven solos, recién jubilados o padecen enfermedades crónicas suelen experimentar mejoras significativas en su calidad de vida. Estos clubes también ofrecen un importante respiro y apoyo comunitario a los cuidadores. La implicación de las personas mayores en la toma de decisiones es muy importante, buscando incluirlos cada vez más en las evaluaciones e incluso contar con ellos para el diseño estratégico de las entidades, preguntándoles: “¿qué quieren que seamos?”.

Un Ejemplo Histórico de Resiliencia: El Club "Sobrevivientes" de Valparaíso

En Chile, un caso particularmente inspirador sobre el origen y la necesidad de estos espacios es el del Club de Adultas Mayores “Sobrevivientes”, inaugurado a fines del año pasado en la ciudad de Valparaíso. Este club es un testimonio de cómo la participación social puede nacer de la necesidad más profunda de humanidad y acompañamiento en un mundo hostil.

Envejecer no es fácil, mucho menos cuando gran parte de la vida se sufrió exclusión de un sinfín de ámbitos por ser una persona trans. Para esta población, llegar a la vejez no solo no es fácil, sino que es hasta poco probable, dado que la expectativa de vida para una persona trans en América Latina es de 35 años, según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

Contexto y Fundación

El pionero club “Sobrevivientes” nació como una idea del Sindicato Afrodita de Valparaíso, que agrupa a mujeres trans que ejercen el comercio sexual. Su intención fue atender y acompañar en su vejez a “sus compañeras” que ya no pueden trabajar y que, en la mayoría de los casos, están enfermas y abandonadas. Muchas de ellas ni siquiera tienen claridad de lo que ocurrirá con su cuerpo cuando partan de este mundo.

Fotografía del Club

Sandra Peña, presidenta de Afrodita, explicó que hasta hace no mucho “la vejez trans estaba tapada debajo de la alfombra”. Recordó que durante el estallido social en Chile, comenzaron a organizarse para ayudarse entre ellas, ya que no podían salir a trabajar por las protestas y la presencia militar. Meses más tarde, con la llegada de la pandemia de Covid-19, la vulnerabilidad aumentó. “Nos dedicamos nosotras a buscar a las adultas mayores que estaban solas en las casas. Muchas de ellas estaban viviendo solas”, explicó Peña.

El trabajo para rastrearlas fue desafiante, ya que “en el sindicato habían tres, pero muchas sabían que existían muchas otras sobrevivientes”. En ese entonces no había ningún tipo de comunicación entre ellas. “Cuando las juntamos a todas empezaron a reencontrarse y reconocerse entre ellas mismas”, enfatizó emocionada la activista. Algunas no se habían visto en 20 años, ni siquiera sabían si estaban vivas o muertas, a pesar de compartir la misma ciudad. “Fue un momento emocionante porque se abrazaban. Fue muy lindo porque no se habían visto en muchos años y así empezaron a recordar tiempos antiguos y así fueron llegando, una tras otra. Ahora tenemos como 22 más o menos”, señaló Peña. Desde aquel reencuentro, la soledad y el desamparo se transformaron en cariño y amor.

Historias de Dolor y Resiliencia

Pilola Polet, mítica transformista chilena de 75 años, dirige y coordina las actividades de “Sobrevivientes”. Ella trabajó más de 35 años en el icónico Circo Timoteo, que recorrió cada rincón de Chile con sus espectáculos LGBT+. Polet relató que “todas nosotras sobrevivimos a muchas cosas terribles que nos pasaron. Yo nací en el año 1947, donde te mataban por ser maricón. La mayoría sufrió mucho, desde chiquititas tuvieron que salir de sus casas y se vieron en la obligación de ejercer la prostitución porque no podíamos estudiar o trabajar como cualquier persona común y corriente”.

Retrato de Pilola Polet, transformista chilena y directora del Club Sobrevivientes

“Aparte de la discriminación, tuvimos que enfrentarnos a la violencia policial donde nos maltrataban constantemente. Algunas literalmente desaparecieron y nunca supimos qué pasó con ellas. Las que quedamos somos las que resistimos. Ni te cuento lo mal que lo pasamos en la dictadura de Pinochet”, agregó Polet. La presidenta de “Sobrevivientes” advirtió que llegaron vulnerables a ser adultas mayores. “A nosotras se nos quitó todos los derechos que teníamos, que nos corresponden por derecho propio, como el derecho a la salud, el derecho a la educación, el derecho a vivienda, el derecho a caminar y estar en todas partes como cualquier chileno o chilena”, enumeró la transformista.

Por ello, en su opinión, el Estado de Chile debería hacerse cargo de reparar el daño causado al no protegerlas. Recién en el año 2019 se aprobó la primera legislación a favor de las personas trans en el país: la Ley de Identidad de Género, que permite cambiar el nombre y sexo a través de un trámite fácil, la cual califican como un avance, pero insuficiente. Desde el club recalcan que es importante contar con una Ley de Reparación Trans. “Lo que nosotras pensamos y queremos es que el Estado se haga cargo por todos los daños y por esta vida de mierda que hemos tenido”, opinó Polet sobre un proyecto de ley que prontamente quieren ingresar al Congreso chileno.

De la Marginalidad a la Aceptación: Cambios y Desafíos

Katty Fontey, de 77 años, una de las mujeres trans más longevas del club y activista histórica, indicó que quienes integran “Sobrevivientes” son un grupo de transición que vivió en carne propia los cambios culturales y legislativos a favor de la población LGBT+ chilena. “Todas nacimos siendo ilegales, crecimos en la marginalidad. Sin embargo, hemos sido privilegiadas de poder presenciar esta apertura y cambios que las nuevas generaciones están viviendo”, destacó Fontey.

Retrato de Katty Fontey, activista social y comunitaria LGBT+ chilena

Según Fontey, los principales problemas con los que deben lidiar las personas trans de la tercera edad son “el alfabetismo, porque muchas no tuvieron la oportunidad de estar en colegios”. En los años 60, no existían las estancias y oportunidades actuales, lo que las obligaba a la prostitución por no saber leer ni escribir. “En la actualidad hay muchas mujeres trans jóvenes que podrían aprovechar esta libertad que hay e ir a la universidad y todo, pero no la están aprovechando, entonces están falleciendo como si nada porque se están poniendo esas cosas industriales en el cuerpo. Y es más rápido, así de fuerte para la población trans de hoy, de nueva generación. Está súper fuerte”, lamentó Fontey.

Para ella, “la falta de cariño y la poca atención en los consultorios” es una problemática vigente para las personas trans de la tercera edad, ya que acusó que no respetan su identidad de género en los centros de salud. “Algunas no tienen su nombre cambiado, entonces cuando van producidas como mujeres las tratan igual de Roberto, Raúl, Ricardo, entonces ellas se molestan y ahí vienen los conflictos. Después ni quieren ir”, explicó Fontey. A pesar de haber tenido muchas dificultades a lo largo de sus vidas, Peña, Polet y Fontey coinciden en que son unas afortunadas, unas sobrevivientes que quieren seguir ayudando a su comunidad, ofreciendo mucho cariño, amor y respeto a sus compañeras.

Beneficios y Desafíos en el Desarrollo de Clubes de Adultos Mayores

Existen diferentes formas de participar, así como niveles progresivos y diversos de formar parte de las acciones de las entidades. Profundizar en las claves que llevan a la participación social de las personas mayores es importante para mejorar su calidad de vida y conseguir que desarrollen un envejecimiento activo.

Impactos Positivos de la Participación

  • Prevención de la soledad y el aislamiento social: Las entidades señalan el carácter preventivo de participar, llevando a los adultos mayores a evitar el aislamiento. Esto es fruto de algunos de los beneficios directos de la acción de formar parte, que incluye establecer vínculos afectivos y ampliar la red social.
  • Visibilidad del colectivo: “Eso te permite ser, y te permite estar visible. Entonces claro, porque si tú no eres visible, no existes”.
  • Mejora en el bienestar personal y la calidad de vida: Son efectos positivos recurrentes en los discursos de las entidades, observándose beneficios en la percepción de competencia, pertenencia y sentimientos de utilidad y autorrealización.
  • Fomento de la actividad física regular: Los clubes suelen integrar rutinas de ejercicio como yoga, taichí, caminatas grupales y ejercicios aeróbicos de bajo impacto.
  • Reducción de riesgos de enfermedades crónicas: La participación activa puede contribuir a controlar o reducir los riesgos asociados con afecciones como enfermedades cardíacas, diabetes y artritis.
  • Estimulación cognitiva: Participar en debates grupales, juegos y aprender nuevas habilidades en estos clubes estimula las vías neuronales, lo que ayuda a mantener la memoria, la atención y la capacidad para resolver problemas.
  • Oportunidades para el aprendizaje permanente: La jubilación ofrece una oportunidad única para explorar intereses o descubrir nuevas pasiones, con talleres sobre temas que van desde alfabetización tecnológica hasta escritura creativa o historia.
Esquema de los beneficios psicológicos y sociales de la participación en clubes de adultos mayores

Obstáculos para la Participación y el Edadismo

Como todo proceso de cambio, también se encuentran obstáculos y dificultades para la participación. La más recurrente hace referencia al imaginario colectivo existente sobre los adultos mayores, esto es, el edadismo. El edadismo se manifiesta en estereotipos sobre los mayores, la desconfianza en el éxito de proyectos encabezados por ellos y una visión edadista de la sociedad que afecta tanto al resto de la población como a los propios mayores.

Participar requiere tanto un cambio de mentalidad como una organización del espacio y del tiempo bien distinta, lo que exige esfuerzo y dedicación. La puesta en marcha de proyectos innovadores siempre genera resistencias, tanto de profesionales y políticos como de las propias personas mayores u otros agentes comunitarios. Otra de las dificultades que parece repetirse es la que, paradójicamente, es consecuencia de su propio éxito: el aumento de usuarios, de proyectos y de participantes. La diversidad de personalidades, historias vitales, situaciones sociales y niveles de deterioro a los que se enfrentan las organizaciones es una dificultad común.

La Evolución de la Participación y el Rol de la Tecnología

La participación es un proceso que se desarrolla a lo largo de la vida y que, por tanto, las personas continúan desarrollando en la etapa de la vejez. En este sentido, se resalta el activismo político (vecinal, de defensa de derechos sociales, etc.) como acción participativa desarrollada por los adultos mayores a lo largo de su existencia. Además del cambio de mentalidad y los aspectos comentados, se necesitan recursos, programas y entidades que permitan canalizar las potencialidades de los adultos mayores y articulen su participación, confirmando la estrategia de ofertar espacios comunitarios para actividades de diverso tipo.

El mayor como generador de iniciativas suele venir vinculado a la lucha por los derechos de ciudadanía en su espectro más amplio, escapando así de la visión edadista de la sociedad y con un alto nivel de participación como creador de iniciativas. En definitiva, participar significa formar parte de una acción colectiva a partir de la cual se generan aprendizajes y que aumenta el sentido de utilidad, pertenencia y propósito de vida. En este sentido, la educación se presenta como escenario privilegiado en el que participar. Para ello, la educación y sus profesionales deben involucrar a los adultos mayores en la toma de decisiones -organizativas y didácticas- contribuyendo a que tomen protagonismo y asuman un papel activo frente a las cuestiones que les afectan directamente.

Impacto de la Tecnología en los Clubes Sociales para Personas Mayores

Una de las tendencias que subyacen de la totalidad de las experiencias es que hablar de innovación se asocia inmediatamente con la inclusión de tecnologías de la información y de la comunicación. Proyectos como "soy mayor y me gusta navegar", iniciados hace más de una década, demuestran la trayectoria en este campo. Las entidades describen que ya están coexistiendo dos generaciones de adultos mayores donde la brecha digital tiene dimensiones completamente distintas.

Adultos mayores expuestos a la brecha digital

El compromiso virtual y la accesibilidad han ampliado el alcance para las personas mayores confinadas en sus hogares o en zonas rurales. Las teleconferencias, las experiencias de realidad virtual y los foros en línea son ejemplos de cómo las iniciativas de alfabetización digital dentro de los clubes mejoran la confianza y la conectividad, facilitando el acceso a estas opciones. La combinación de reuniones presenciales y en línea, conocida como modelos sociales híbridos, proporciona modos de participación flexibles, garantizando la inclusión independientemente del estado de salud o la movilidad. Además, los programas de bienestar asistidos por tecnología, como wearables y desafíos de fitness integrados en aplicaciones, motivan a las personas mayores a mantenerse activas y comprometidas, a menudo con retroalimentación en tiempo real y estímulo social de los miembros del club.

Clubes de Adultos Mayores en Chile: Un Contexto Actual y Futuro

En Chile, se estima que existen más de 14.000 clubes de personas mayores en todas las regiones, los cuales, en promedio, tienen 25 integrantes. Octavio Vergara, ex director del SENAMA, ha comprobado en terreno que son una red fundamental que permite a los mayores estar conectados con sus pares, encontrar soluciones a sus problemas diarios, integrarse a sus barrios y comunidades y combatir la soledad. La soledad y la pérdida de las redes sociales están, de hecho, entre los principales “fantasmas” que enfrentan quienes envejecen. Un reciente reporte del Observatorio del Envejecimiento UC-Confuturo muestra que un tercio de las personas mayores en Chile no tiene amigos y que 530 mil de ellos viven solos, 100 mil más que hace cinco años. Macarena Rojas, directora de CEVE UC, resalta la relevancia de estos clubes como herramienta para combatir el aislamiento y formar nuevos círculos, especialmente porque el sentirse solo afecta a la salud mental e incluso quita años de vida.

Mapa conceptual de la distribución de clubes de adultos mayores en una región

Entendiendo el rol clave que estas instancias cumplen a la hora de promover la salud mental y física, en 2023 la Corporación 3xi, en alianza con la CPC, la COS y la industria aseguradora, inauguraron "Juntos por los Mayores". Este proyecto busca generar vínculos con estas organizaciones para fortalecerlas y potenciar los lazos sociales a nivel territorial. Consuelo Moreno, directora ejecutiva de Fundación Grandes, asegura que entre las propias personas mayores existe “una imagen muy negativa e irreal de la vejez, una auto discriminación, un auto edadismo. Dicen ‘yo ya no puedo’ o ‘qué vergüenza, se van a reír de mí´”. Moreno destaca que la Ley Integral de las Personas Mayores establece la obligación de generar políticas públicas pensadas a 10 años plazo que aseguren el respeto y promoción de derechos como el acceso a la salud y a vivir en una ciudad amigable, además de promover la participación, los cuidados y la prevención.

La expansión del apoyo gubernamental y de las oportunidades de financiación privada refleja un creciente reconocimiento del papel fundamental que desempeñan los clubes sociales en la salud y la felicidad de las personas mayores. Iniciativas solidarias, como el convenio de colaboración establecido por Vida Security con la Unión Comunal de Clubes de La Florida para ofrecer capacitaciones de telefonía móvil, demuestran el interés de diversos actores en transformar a las personas mayores en actores relevantes y apoyarlos para que se inserten en sus comunidades y se mantengan activos. Es fundamental velar por el bienestar, el acompañamiento y la integración de las personas mayores.

Reflexiones Finales sobre la Promoción del Bienestar en la Vejez

El objetivo principal de esta perspectiva es analizar cómo las organizaciones describen el envejecimiento activo y cómo determinan los procesos de innovación en relación con la participación de las personas mayores. Entre las principales conclusiones, un aspecto fundamental reside en construir una visión positiva de la edad, así como la inclusión de la filosofía del envejecimiento activo no solo en los recursos y entidades específicos para mayores, sino en la sociedad en su conjunto.

Otro aspecto que llama poderosamente la atención es la constatación de la participación como un proceso que se desarrolla a lo largo de la vida y que, por tanto, las personas continúan desarrollando en esta etapa, resaltándose el activismo político. En esa dirección se indica que la participación es un proceso progresivo, que se va desarrollando a lo largo de la vida y en diferentes niveles de intensidad. Se confirma así la estrategia de ofertar espacios comunitarios para actividades de diverso tipo.

En definitiva, participar significa formar parte de una acción colectiva a partir de la cual se generan aprendizajes y que aumenta el sentido de utilidad, pertenencia y propósito de vida. Los clubes sociales para personas mayores contribuyen a crear comunidades vibrantes al reducir los costos de atención médica, mejorar la independencia de los mayores y fomentar las conexiones intergeneracionales, lo que se traduce en modelos de bienestar integral, mayor colaboración y experiencias personalizadas.

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