Las actividades artísticas y culturales se consolidan como pilares fundamentales para el bienestar y el envejecimiento activo en personas mayores. Más allá del mero ocio, estas prácticas ofrecen una terapia integral que impacta positivamente en la salud física, mental y emocional, promoviendo la expresión, la conexión social y el desarrollo personal.

El Poder Terapéutico del Arte en la Tercera Edad
Las actividades artísticas son una de las mejores formas de expresión para las personas mayores. En los centros de cuidados actuales, la combinación de dinámicas lúdicas con actividades artísticas para adultos se ha convertido en el pilar fundamental para un envejecimiento activo. Fomentar las actividades artísticas para adultos mayores trasciende la mera recreación para convertirse en una potente terapia integral. La propia Organización Mundial de la Salud (OMS) ha recopilado evidencia sobre el papel de las artes en la salud, confirmando que estas prácticas son clave para prevenir el deterioro físico y cognitivo.
Estimulación Cognitiva y Expresión Emocional
A través de diversas actividades de arte para adultos mayores, los residentes mantienen sus capacidades cognitivas en alerta mientras exploran su mundo interior de forma creativa. Dentro de las actividades de pintura para adultos mayores, el uso del color y la forma permite una expresión emocional que a veces las palabras no alcanzan a transmitir. El collage para adultos mayores es, por ejemplo, una de las técnicas más gratificantes en muchos talleres, permitiendo la creación y la rememoración a través de imágenes y texturas.
Música y Conexión Social
La vida social es el motor del bienestar en la madurez. Una de las propuestas más enriquecedoras son, sin duda, las actividades musicales para mayores en las residencias. La música no solo ayuda a ejercitar la memoria mediante el aprendizaje de canciones y melodías, sino que mejora la dicción, la proyección de la voz y, sobre todo, fortalece los vínculos afectivos.
Los beneficios de la música en la salud de las personas mayores
Impacto en la Salud Mental y el Empoderamiento
José Vivallo, colaborador en la organización de grupos artísticos, reflexiona: “A estas alturas de la vida, estamos en un periodo complicado para las personas mayores, especialmente en la salud mental. Estos talleres, estos espacios artísticos, vienen justamente a cubrir esa necesidad que uno tiene de relajarse, de sentirse bien con uno mismo. Es un tiempo para uno. Y para poder ir también a estas alturas de nuestra vida descubriendo nuevas habilidades que tenemos.”
Paola Zapata, fotógrafa de Rava Aysén, cuenta que “ha sido una experiencia súper novedosa y muy enriquecedora. Hemos tenido que tomar clases de inducción, conocer a las personas, salir de nuestra zona de confort, que es la idea, y además, hacerse parte de la comunidad y sumar a las diversidades, hacerlas partícipes y llevar el arte a las comunidades y no hacerlo tan elitista ni tan exclusivo.”
Además del aprendizaje, las y los participantes destacan sentirse acompañados, compartir historias y reflexionar juntos mientras crean sus obras. Silvia Riquelme ve este espacio como una oportunidad de sanar: “Yo tengo una pena tremenda y esto me ha ayudado mucho a sacar un poco mi depresión y mi pena. Por eso encuentro que este taller ayuda mucho en la parte espiritual. Dibujando y pintando pongo todos mis sentimientos ahí, entonces me relajo haciéndolo.”
Como pensamiento al cierre, Paola Zapata cree que “el arte es salud mental, es parte de la salud mental. Cualquier estado en el que te encuentres lo puedes canalizar a través del arte y siempre va a ser positivo; escuchar música, bailar, dibujar, son muestras de que realmente el arte es muy beneficioso para los niños, adultos, el arte no tiene edad tampoco.”
La Cultura como Derecho Humano y Factor de Cohesión Social
La cultura es considerada por la UNESCO (2014) como «el conjunto de características distintivas espirituales, materiales, intelectuales y emocionales de una sociedad o grupo social que abarcan no solo el arte y la literatura, sino estilos de vida, formas de vivir juntos, sistemas de valor, tradiciones y creencias». Por esto, la cultura desempeña un rol fundamental en la construcción y consolidación de las bases de la cohesión e inclusión social, e influye en el bienestar individual y colectivo de la población (Observatorio Social La Caixa, 2018).
Beneficios Individuales y Colectivos de la Participación Cultural
- A nivel personal: la participación cultural aumenta la creatividad, incrementa la felicidad, mejora la salud y favorece el crecimiento personal.
- A nivel colectivo: la cultura contribuye a la construcción de sociedades plurales, reflexivas e inclusivas (Observatorio Social La Caixa, 2018).
De ahí la importancia de asegurar la participación efectiva e igualitaria de todas y todos las/os ciudadanas/os en la cultura. La participación cultural se entiende como aquella participación en toda actividad que represente un modo de aumentar la propia capacidad cultural, informativa y capital, que ayude a definir la identidad o permita la expresión personal (UNESCO-UIS, 2006).

Brechas de Acceso y Políticas Públicas Necesarias
Según la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la cultura es un derecho, estipulando el derecho «a tomar parte libremente en la vida cultural de la comunidad, a gozar de las artes y a participar del progreso científico y en los beneficios que de él resulten» (Art. 27, Declaración Universal de Derechos Humanos, 1948).
Sin embargo, datos de la Encuesta Nacional de Participación y Consumo Cultural (ENPCC) del año 2017 muestran que se mantienen fuertes brechas etarias. A pesar de que la Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores (CIPDHPM, 2017), tratado internacional del cual Chile es país miembro, consagra el acceso preferencial de la persona mayor a los bienes y servicios culturales en los formatos y las condiciones que sean más asequibles, las personas mayores presentan un consumo cultural bajo, es decir, un acceso más limitado a los bienes y servicios culturales.
En este contexto desigual, instituciones como Fundación Teatro a Mil y su programa "Al Teatro" en su 3ra versión, cobran un papel crucial en la promoción de los derechos culturales de las personas mayores, el fomento de la participación cultural; la ampliación y garantía de un acceso más democrático a la cultura, a través de una descentralización etaria y, en definitiva, una inclusión en la cultura, lo cual favorece el empoderamiento de las personas mayores.
El empoderamiento se entiende como la toma de conciencia de las propias potencialidades. Son aquellas habilidades que permiten tomar responsabilidad sobre las propias decisiones para el control diario de la vida y que tienen fuerte influencia tanto a nivel personal como social (Iacub, Arias, 2010).
Beneficios del Empoderamiento en Personas Mayores
- A nivel individual: mayor confianza personal en las propias capacidades y el poder para tomar decisiones y actuar. Promueve el bienestar, los hábitos saludables y las relaciones sociales.
- A nivel social: promueve una participación cultural activa de las personas mayores, permitiendo poner fin a discursos homogeneizadores y tecnócratas que reducen el envejecimiento a un problema demográfico, económico y sanitario. Contribuye a la abolición de la discriminación por motivos de edad (edadismo), permitiendo transitar hacia una mirada positiva del envejecimiento y la vejez, formando sociedades más inclusivas con todas las edades (Gil-Calvo, 2004).
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