El Apoyo Psicológico para Cuidadores Familiares de Personas Dependientes

Los cuidados para familiares se refieren al acto de proporcionar atención en el hogar a un ser querido con un problema de salud física o mental. Atender a un familiar necesitado es un acto de bondad, amor y lealtad, ya sea que se cuide de un padre o madre mayor, de un cónyuge discapacitado o de un hijo enfermo. Ser cuidador de un familiar es un papel difícil y, en muchos casos, para el que no se ha recibido capacitación, y la situación a menudo no es prevista.

Con la ayuda y el apoyo adecuados, es posible proporcionar cuidados amorosos y eficaces sin tener que sacrificarse en el proceso. Es fundamental aprender todo lo posible sobre la enfermedad o discapacidad del familiar y sobre los cuidados que necesita, así como buscar a otros cuidadores para saber que no se está solo. También es importante confiar en la intuición, recordando que el cuidador es quien mejor conoce a su familiar, y estimular la independencia del ser querido, ya que cuidar no significa hacerlo todo por él.

Conocer los propios límites y ser realista sobre cuánto tiempo y de sí mismo se puede dar es crucial. A medida que la población envejece, más personas se dedican a cuidar a otras, siendo aproximadamente 1 de cada 3 adultos un cuidador informal o familiar. Un cuidador es cualquier persona que ayuda a otra que lo necesita, quien puede ser un cónyuge o pareja enfermo, un hijo con discapacidad o un amigo o pariente anciano.

Foto de una persona cuidando a un adulto mayor en casa, con énfasis en el apoyo y la conexión.

El Impacto Emocional del Cuidado: Reconocer y Aceptar los Sentimientos

Como cuidador familiar de un padre, hijo, cónyuge u otro ser querido enfermo, es probable que se enfrente a una serie de nuevas responsabilidades, muchas de las cuales resultan desconocidas o intimidantes. A veces, el cuidador puede sentirse abrumado y solo. Los cuidados pueden desencadenar una serie de emociones difíciles, como ira, miedo, resentimiento, culpa, impotencia y aflicción. Es importante reconocer y aceptar lo que se siente, tanto lo bueno como lo malo, y no martirizarse por las dudas y recelos.

Emociones Comunes Experimentadas por los Cuidadores

  • Ansiedad y preocupación: Puede que le preocupe cómo afrontará las responsabilidades adicionales de los cuidados o cómo se las arreglará su familiar si a usted le ocurre algo.
  • Enojo o resentimiento: Es posible sentirse enojado o resentido con la persona a la que se cuida, incluso sabiendo que esto es irracional.
  • Culpa: Puede que se sienta culpable por no ser un «mejor» cuidador, por tener más paciencia o por aceptar la situación con mayor serenidad.
  • Aflicción: Son muchas las pérdidas que puede traer el cuidar de alguien, como el futuro saludable imaginado con un cónyuge o hijo, o los objetivos y sueños que se han tenido que dejar de lado.

Aunque se entienda por qué se sienten estas emociones, pueden seguir siendo molestas. En lugar de intentar mantenerlas reprimidas, es importante hablar de ellas.

El Estrés del Cuidador: Factores de Riesgo y Signos de Alerta

Los cuidadores declaran niveles de estrés más elevados que las personas que no cuidan. Cuidar de personas enfermas puede tener muchas recompensas, haciendo que la mayoría de los cuidadores se sientan bien y fortalezcan la relación con el ser querido. Sin embargo, las exigencias del cuidado también causan estrés emocional y físico. Es habitual sentirse enojado, frustrado, agotado o triste, y también es habitual sentirse solo. El estrés de los cuidadores puede ponerlos en riesgo de presentar alteraciones en su propia salud.

Factores que Aumentan el Estrés del Cuidador

  • Cuidar de un cónyuge.
  • Vivir con la persona que necesita cuidados.
  • Cuidar de alguien que necesita atención médica constante.
  • Sentirse solo.
  • Sentirse indefenso o deprimido.
  • Tener problemas de dinero.
  • Pasar muchas horas en las labores de cuidado.
  • Recibir muy poca orientación por parte de profesionales de atención médica.
  • No tener elección a la hora de ser cuidador.
  • No tener buena capacidad para afrontar una situación difícil ni resolver problemas.
  • Sentir la necesidad de cuidar en todo momento.

Signos de Estrés del Cuidador

Como cuidador, es posible que se esté tan centrado en el ser querido que no se vea cómo esta actividad afecta la propia salud y bienestar. Entre los signos del estrés del cuidador se incluyen:

  • Sentirse agobiado o preocupado todo el tiempo.
  • Sentirse cansado a menudo.
  • Dormir mucho o poco.
  • Ganar o perder peso.
  • Enojarse o irritarse con facilidad.
  • Falta de interés por actividades que antes gustaban.
  • Tristeza.
  • Tener dolores de cabeza frecuentes u otros dolores o problemas de salud.
  • Abuso de alcohol o drogas, incluidos los medicamentos con receta médica.
  • Faltar a las citas médicas.

Demasiado estrés puede perjudicar la salud a largo plazo. Como cuidador, es posible sentirse deprimido o ansioso, no dormir lo suficiente o no hacer suficiente actividad física, o no llevar una alimentación equilibrada. Todo ello aumenta el riesgo de enfermedades, como enfermedades cardíacas y diabetes.

Infografía sobre los síntomas del estrés en cuidadores.

Estrategias Clave para el Bienestar del Cuidador

Las exigencias emocionales y físicas de los cuidados pueden poner a prueba incluso a la persona más fuerte. Es importante que los cuidadores sepan que ellos también necesitan ayuda y apoyo. Si no se cuida de uno mismo, no se podrá cuidar de nadie más.

Búsqueda y Aceptación de Ayuda

Aunque se sea el principal cuidador, no se puede hacerlo todo solo. Se necesitará ayuda de amigos, hermanos y otros familiares, así como de profesionales de la salud. Antes de pedir ayuda, es útil tener una idea clara de las necesidades del familiar, haciendo una lista lo más específica posible de todas las tareas de cuidado. Luego, hay que determinar qué actividades se pueden realizar, siendo realista sobre las propias capacidades y el tiempo disponible. No siempre es fácil pedir ayuda, pero simplemente dando a conocer las necesidades, es posible sorprenderse gratamente por la disposición de los demás a contribuir.

  • Haga una lista de las formas en que los demás pueden ayudar. Luego, permita que ellos elijan cómo hacerlo. Algunas ideas son dar paseos regulares con la persona a la que cuida, cocinar una comida o ayudar con las citas médicas.
  • Concéntrese en lo que puede hacer. Nadie es un cuidador perfecto. Confíe en que lo está haciendo lo mejor posible.
  • Fíjese metas alcanzables. Divida las tareas grandes en pasos pequeños.
  • Diga no a las peticiones que le resulten agotadoras, como ser anfitrión de comidas en días festivos.

Conexión y Comunicación

Mantenerse tranquilo y relajado, y dedicar cada día un tiempo a conectar realmente con la persona a la que se cuida, puede liberar hormonas que mejoran el estado de ánimo, reducen el estrés y desencadenan cambios biológicos que mejoran la salud física. Incluso si la persona a la que se cuida ya no puede comunicarse verbalmente, sigue siendo importante dedicar un breve tiempo cada día a centrarse plenamente en ella. Cuando se conectan de este modo, ambos experimentarán un proceso que reduce el estrés y favorece el bienestar físico y emocional.

Si se está distraído, agotado o abrumado por el ajetreo diario del cuidado, es probable que resulte difícil conectar con la persona a la que se cuida. Por eso es vital no olvidarse de las propias necesidades. Dedique tiempo a relajarse diariamente y aprenda a desestresarse cuando empiece a sentirse abrumado. Una forma de conseguirlo es conectar realmente con la persona a la que cuida.

  • Hable con alguien para darle sentido a su papel de cuidador y a sus sentimientos al respecto.
  • Lleve un diario.
  • Alimente su espíritu: rece, medite o realice otra actividad que le haga sentirse parte de algo más grande.

Cuidado Personal y Equilibrio

Es fundamental mantener el equilibrio en la vida del cuidador. Dese un respiro y no se martirice por sus dudas y recelos.

  1. Manténgase en contacto social: Convierta en una prioridad la visita regular a otras personas y cultive sus relaciones cercanas.
  2. Haga cosas que le gusten: Mantenga el equilibrio en su vida.
  3. Encuentre una comunidad: Únase o restablezca su conexión con un grupo religioso, club social u organización civil.
  4. Haga ejercicio con regularidad: Intente hacer al menos 30 minutos de ejercicio, tres veces por semana. El ejercicio es una excelente forma de aliviar el estrés y aumentar su energía.
  5. Coma bien: Los cuerpos bien alimentados son más resistentes y están mejor preparados para hacer frente al estrés de los días ajetreados.
  6. Evite el consumo excesivo de alcohol y drogas: A largo plazo, pueden empeorar el estrés y la ansiedad, e incluso comprometer la calidad de los cuidados.
  7. Duerma lo suficiente: Intente dormir entre seis y ocho horas seguidas sin interrupciones cada noche. Si tiene problemas para dormir bien, consulte con un profesional de atención médica.
  8. Procure su propia atención médica: Manténgase al día con sus citas médicas, tratamientos y recetas. Aplíquese las vacunas que necesite y sométase a exámenes de detección periódicos. Dígale al profesional de atención médica que es un cuidador y hable de las preocupaciones o síntomas que tenga.

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Recursos y Apoyo Externo para Cuidadores

Muchas comunidades disponen de servicios para ayudar a los cuidadores. Aprender sobre los recursos asistenciales de la zona y unirse a un grupo de apoyo puede ser de gran ayuda.

Servicios Comunitarios y Profesionales

  • Centros para adultos mayores y servicios de información: Llame al centro para adultos mayores de su localidad, al servicio de información y referencia del condado, a los servicios familiares o a la unidad de trabajo social del hospital para obtener sugerencias de contacto. Las organizaciones de apoyo para la enfermedad o discapacidad de su ser querido también pueden recomendarle servicios locales.
  • Servicios de transporte comunitario.
  • Cuidado diurno para adultos: Si la persona a la que cuida es mayor y se encuentra lo suficientemente bien, considere la posibilidad de cuidados diurnos para adultos.
  • Servicios de atención personal: La ayuda con las actividades de la vida diaria, como vestirse, bañarse, alimentarse o preparar la comida, puede ser proporcionada por asistentes de atención domiciliaria, acompañantes contratados, asistentes de enfermería certificados o asistentes médicos a domicilio.
  • Servicios de atención médica: Algunos servicios de atención médica se pueden brindar a domicilio por profesionales capacitados, como fisioterapeutas o terapeutas ocupacionales, trabajadores sociales o enfermeros a domicilio. Consulte con su seguro o servicio de salud para saber qué tipo de cobertura tiene disponible.
  • Programas de comidas: Es posible que su ser querido sea elegible para que un programa de reparto de comidas le entregue comidas calientes a domicilio.
  • Plataformas de terapia online: Existen plataformas que conectan con psicólogos cualificados y colegiados que pueden ayudar a mejorar y cuidar la salud mental. Generalmente, se completa un cuestionario para conectar en pocos días con un psicólogo adaptado a las necesidades y preferencias, con la opción de cambiarlo si no encaja.

Apoyo Temporal (Respiro Familiar)

Puede ser duro dejar a un ser querido al cuidado de otra persona. Pero tomarse un descanso puede ser una de las mejores cosas que haga por usted y por la persona a la que cuida. Los tipos de cuidados temporales del paciente para proporcionar descanso a la familia incluyen:

  • Cuidado temporal en su casa: Auxiliares de atención médica acuden a su domicilio para pasar tiempo con su ser querido o prestarle servicios de enfermería, o ambas cosas.
  • Centros y programas de cuidados médicos para adultos: Hay centros que ofrecen atención diurna a personas mayores.
  • Residencias de estancias cortas: Algunas viviendas tuteladas, residencias para personas con problemas de memoria y residencias de ancianos y convalecientes aceptan a personas que necesitan cuidados para estancias cortas mientras los cuidadores están ausentes.

Apoyo en el Ámbito Laboral

Los cuidadores que trabajan fuera de casa pueden sentirse agobiados. Si se siente identificado, piense en pedir un permiso para ausentarse de su trabajo durante un tiempo si puede permitírselo. Algunas legislaciones permiten a los empleados tomar licencias sin goce de sueldo para cuidar de sus familiares. Pregunte en su oficina de recursos humanos sobre las opciones de permisos no retribuidos disponibles.

Desafíos del Cuidado a Distancia

Muchas personas asumen el papel de cuidador designado de un familiar mientras viven a más de una hora de viaje. Intentar gestionar los cuidados de un ser querido a la distancia puede agravar los sentimientos de culpa y ansiedad y presentar muchos otros obstáculos.

  • Utilice un sistema de alerta médica: Si vive lejos de la persona a la que cuida, no podrá responder con rapidez en caso de emergencia. Un sistema de alerta médica permitirá a su ser querido pedir ayuda inmediata cuando la necesite.
  • Coordine las citas y consultas médicas: Intente programar todas las citas médicas juntas, a una hora en la que vaya a estar en el área. Tómese el tiempo necesario para conocer a los médicos de su ser querido y acuerde que le mantengan al corriente de todos los asuntos médicos por teléfono o correo electrónico cuando no se encuentre en el área.
  • Utilice un administrador de casos: Investigue los servicios locales que puedan ofrecerle ayuda a domicilio, entregarle comidas o proporcionarle transporte local para su ser querido.
  • Programe una comunicación regular: Organice llamadas de acompañamiento con un grupo religioso local, un centro para adultos mayores u otra organización pública o sin fines de lucro.

No Está Solo: La Importancia de Buscar Apoyo

No está solo en este viaje. Pida la ayuda que necesite. Además de preguntar a familiares y amigos, utilice los recursos locales para cuidadores. Para empezar, consulte localizadores de cuidados de personas mayores o póngase en contacto con su agencia local de asuntos sobre la vejez para informarse sobre los servicios en su zona. También puede dirigirse a los centros de recursos sobre envejecimiento y discapacidad de su estado. Puede encontrar estos recursos en internet o en una guía telefónica. También hay aplicaciones móviles y servicios en internet que ofrecen apoyo a los cuidadores, ayudando a desarrollar la capacidad de afrontar una situación difícil y enseñando sobre el cuidado.

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