Bronquitis Aguda en Ancianos: Diagnóstico, Tratamiento y el Uso de Antibióticos

La bronquitis es la inflamación del revestimiento de los bronquios, los conductos que llevan el aire hacia adentro y fuera de los pulmones. Específicamente, la bronquitis aguda es la inflamación del árbol traqueobronquial que comúnmente sigue a una infección de las vías aéreas superiores en ausencia de trastornos pulmonares crónicos. Existen dos tipos principales de bronquitis: aguda y crónica, ambas cursando con inflamación, aumento de secreciones y tos persistente. La principal diferencia entre ellas se caracteriza por el tiempo de duración, siendo la aguda de una duración más corta que la crónica.

La bronquitis es más común en adultos y, en particular, puede ser una preocupación significativa para las personas mayores, quienes ya pueden tener una capacidad pulmonar reducida o condiciones de salud preexistentes que complican la recuperación. Los resfriados en ancianos pueden presentarse con mayores complicaciones que en otros grupos de población, y la aparición de mucosidad en los bronquios es una de las más frecuentes.

Factores de Riesgo y Complicaciones en la Tercera Edad

La bronquitis en personas mayores es una patología respiratoria frecuente que, si no se trata a tiempo, puede derivar en complicaciones serias. La bronquitis en ancianos puede desarrollarse por múltiples factores, algunos de los cuales aumentan el riesgo de padecer la enfermedad y agravan sus síntomas. Las personas en mayor riesgo de contraer una bronquitis aguda son los bebés, los niños pequeños, los fumadores, y los ancianos, así como aquellos con cardiopatía o neumopatía.

La bronquitis en ancianos aparece con mayor frecuencia por factores como la debilidad del sistema inmune, la exposición al tabaco, la contaminación ambiental o la presencia de enfermedades respiratorias previas. En la tercera edad, es importante distinguir sus variantes porque el abordaje y el pronóstico cambian de manera significativa. La duración de la bronquitis en ancianos varía dependiendo del tipo que presente y de la salud general del individuo. Mientras que la bronquitis aguda puede resolverse en unas pocas semanas, la bronquitis crónica requiere manejo a largo plazo. La bronquitis en ancianos puede ser peligrosa si los síntomas empeoran o no mejoran.

La diferencia crucial al relacionarlo con las personas mayores es que la bronquitis, especialmente si es crónica, puede indicar o exacerbar otras enfermedades pulmonares obstructivas crónicas (EPOC), lo que requiere un manejo y tratamiento especializado. Es importante tratarla a tiempo porque una de las consecuencias de la bronquitis mal curada es que se cronifique o derive en afecciones de mayor gravedad como la neumonía.

Esquema de las vías respiratorias inflamadas en la bronquitis

Causas y Contagio de la Bronquitis Aguda

La causa de la bronquitis aguda es casi siempre una infección viral; el patógeno rara vez es identificado. Con frecuencia, la bronquitis aguda es un componente de una infección respiratoria de las vías aéreas superiores causada por rinovirus, parainfluenza, virus influenza A o B, virus sincitial respiratorio, coronavirus o metaneumovirus humano. Se han identificado numerosos tipos de virus y bacterias que pueden causar infecciones en las vías respiratorias y desencadenar una bronquitis. Esta afección empieza normalmente con un resfriado o una gripe, afectando al principio la nariz, los senos paranasales y la garganta para luego propagarse hacia los pulmones. Algunas veces, se puede contraer una infección bacteriana secundaria en las vías respiratorias.

Bacterias como Mycoplasma pneumoniae, Bordetella pertussis y Chlamydia pneumoniae, causan menos del 5% de los casos, y estos a veces ocurren en brotes. Las infecciones por B. pertussis en adultos que se presentan como bronquitis aguda han sido reconocidas como una manifestación de menor inmunidad tras la vacunación en la infancia. La bronquitis aguda forma parte del espectro de la enfermedad que puede producirse con la infección por SARS-CoV-2, y las pruebas para este virus son apropiadas. Los síntomas sistémicos como fiebre, mialgias, así como dolor de garganta, síntomas gastrointestinales y pérdida del olfato y el gusto son más comunes con el virus SARS-CoV-2 que con otros.

¿Es Contagiosa la Bronquitis?

Una pregunta frecuente es si la bronquitis en ancianos es contagiosa. En el caso de la bronquitis aguda, el agente desencadenante es siempre un virus o una bacteria, por lo que el contacto directo con la persona que padece la enfermedad puede derivar en contagio. Tanto virus como bacterias se transmiten con facilidad en forma de partículas suspendidas en el aire o de gérmenes que contaminan los objetos que han estado en contacto con la persona infectada, motivo por el que la higiene de las manos resulta fundamental. Por otro lado, la bronquitis crónica rara vez es contagiosa, debido a que su origen no es de tipo infeccioso sino irritante.

Síntomas de la Bronquitis en Ancianos

Cuando los bronquios se irritan y se inflaman, aparecen mucosidades que dificultan la respiración. La presencia de mucosidad en el pecho es uno de los principales síntomas de la bronquitis, una afección común durante los meses de frío. Las gripes y catarros también van acompañados de mucosidad, malestar general, cefaleas, fiebre o debilidad que pueden coincidir con el período de incubación de una bronquitis en ancianos.

Los síntomas consisten en tos no productiva o levemente productiva, que produce moco, acompañada o precedida por síntomas de infección respiratoria de las vías aéreas superiores. La tos es el síntoma más común, con fiebre o sin ella, y tal vez la producción de esputo. La duración típica de los síntomas antes de la presentación suele ser de 5 días o más. Puede haber disnea subjetiva, que es el resultado de dolor torácico causado por molestias musculoesqueléticas que se manifiestan durante la tos o una sensación de opresión torácica relacionada con broncoespasmo, y no se debe a hipoxia. Los signos a menudo están ausentes, pero puede haber roncus dispersos y sibilancias. El esputo puede ser claro o purulento; sus características no se corresponden con una etiología particular (viral o bacteriana) ni con la respuesta a la terapia antibiótica. Puede haber fiebre, si bien la fiebre alta o prolongada es inusual y sugiere influenza, neumonía o COVID-19.

En los ancianos, estas manifestaciones pueden intensificarse en invierno o en días de contaminación ambiental elevada. Es común que la bronquitis no se presente con los signos clásicos de fiebre o dolor torácico. La ausencia de síntomas evidentes hace que los cuidadores o familiares pasen por alto la enfermedad hasta que se agrava. Por ello, se recomienda vigilar cambios sutiles como una tos nocturna nueva, respiración más entrecortada o una mayor fatiga al realizar tareas habituales. También es motivo de preocupación si la tos es constante, hay sibilancias al respirar o sensación de opresión en el pecho.

Diagnóstico de la Bronquitis Aguda

El diagnóstico se basa principalmente en la presentación clínica. El médico auscultará los pulmones con un estetoscopio, pudiendo escuchar ruidos como estertores u otros ruidos respiratorios anormales. A los pacientes que se quejan de disnea se les debe realizar oximetría de pulso para descartar hipoxemia. Se realizan radiografías de tórax si los hallazgos clínicos (apariencia de enfermedad, cambio en el estado mental, fiebre alta, taquipnea, hipoxemia, hallazgos auscultatorios anormales como sonidos respiratorios alterados o crepitantes) sugieren neumonía u otra enfermedad grave. Los pacientes ancianos representan la excepción ocasional en quienes se requiere un umbral más bajo para la radiografía, ya que pueden padecer neumonía sin fiebre ni hallazgos a la auscultación, presentando en cambio alteración del estado mental y taquipnea.

Las pruebas microbiológicas (tinción de Gram y cultivo de esputo) suelen ser innecesarias. Sin embargo, los pacientes con signos o síntomas que sugieran la COVID-19 deben someterse a pruebas de detección del SARS-CoV-2. Las pruebas de diagnóstico para influenza y tos ferina en muestras de hisopado nasofaríngeo también deben considerarse en caso de fuerte sospecha clínica. Los pacientes con 10 a 14 días de síntomas persistentes deben ser evaluados para detectar tos ferina, particularmente si no están vacunados, tienen una tos paroxística persistente o un silbido característico intermitente y/o náuseas, o exposición a un caso confirmado. Las pruebas para la infección por Micoplasma y Clamidia no son necesarias a menos que forme parte de un brote. La prueba del panel viral generalmente no se recomienda porque los resultados no afectan el tratamiento.

La inflamación aguda del árbol traqueobronquial en pacientes con trastornos bronquiales crónicos subyacentes (por ejemplo, asma, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, bronquiectasias, fibrosis quística) se considera una exacerbación aguda de ese trastorno en lugar de bronquitis aguda. La tos aguda en pacientes con asma, EPOC, bronquiectasias o fibrosis quística normalmente debe ser considerada una exacerbación de ese trastorno en lugar de una bronquitis simple aguda.

Cuando se resuelve, la tos es el último síntoma en desaparecer y a menudo tarda 2 a 3 semanas, pero, con muy poca frecuencia, puede tardar incluso más tiempo. La tos se resuelve en el transcurso de 2 semanas en el 80% de los casos; en el otro 20%, la resolución puede tardar hasta 8 semanas. Los pacientes con tos que empeora después de una mejoría inicial y aquellos con tos que persiste durante más de 8 semanas deben someterse a una evaluación adicional, incluso con una radiografía de tórax. La evaluación de las causas no infecciosas de tos crónica, como asma (incluida el asma variante de tos), secreción posnasal y enfermedad por reflujo gastroesofágico, por lo general se puede basar en la presentación clínica. La diferenciación del asma tusígeno puede requerir pruebas de la función pulmonar.

LA BRONQUITIS. Causas, signos y síntomas, diagnóstico y tratamiento

Tratamiento de la Bronquitis Aguda en Ancianos

Generalmente el tratamiento de la bronquitis irá encaminado a aliviar los síntomas y facilitar la respiración. El pronóstico es excelente cuando se trata a tiempo. En la bronquitis, distinguir entre una situación que requiere atención inmediata y otra que admite una consulta programada es vital en la tercera edad.

Manejo Sintomático

Casi todos los pacientes necesitan sólo tratamiento sintomático, como paracetamol e hidratación. En la bronquitis aguda, los medicamentos se centran en aliviar síntomas, con antitérmicos o broncodilatadores si hay dificultad respiratoria. Tome analgésicos de uso común como paracetamol si tiene fiebre. Si los síntomas no mejoran, el médico le puede recetar un inhalador para abrir las vías respiratorias si tiene sibilancias.

La evidencia que apoya la eficacia del uso de rutina de otros tratamientos sintomáticos, como antitusivos, mucolíticos y broncodilatadores, es débil. El ibuprofeno generalmente no se recomienda, ya que no se ha encontrado que sea útil para ayudar en la resolución de los síntomas. Solo se debe considerar la indicación de antitusivos (dextrometorfano) con o sin mucolíticos (guaifenesina) si la tos es angustiante o interfiere con el sueño. Los pacientes con sibilancias pueden beneficiarse con el uso de agonistas beta2 inhalados (por ejemplo, salbutamol) durante unos pocos días. No se recomienda un uso más amplio de beta2-agonistas porque son comunes los efectos adversos como temblor y nerviosismo.

El descanso, la hidratación constante y la buena calidad del aire que se respira son tres pilares fundamentales para una pronta recuperación. Es por ello que se recomienda permanecer en casa durante el curso de la enfermedad y mantener una buena higiene para evitar el contagio. A pesar de que algunos síntomas pueden prolongarse durante varias semanas, la bronquitis aguda no es una enfermedad grave cuando se trata a tiempo. En personas mayores con EPOC, puede ser necesario oxígeno domiciliario.

El Papel de los Antibióticos

La bronquitis aguda es viral en más del 95% de los casos y a menudo es parte de una infección de las vías aéreas superiores. Por esta razón, no se necesitan antibióticos para la bronquitis aguda causada por un virus. La infección generalmente desaparece por sí sola al cabo de una semana. La bronquitis aguda en pacientes sanos es una de las principales causas de uso excesivo de antibióticos. La baja incidencia de causas bacterianas, la naturaleza autolimitada de la bronquitis aguda y el riesgo de efectos adversos argumentan en contra del uso generalizado de antibióticos.

Limitar el uso inapropiado de antibióticos, que puede ser tan alto como 45% en todo el mundo, es clave para prevenir la resistencia a antibióticos. La educación del paciente y la demora en la prescripción (recién indicada si no hay mejoría después de al menos un par de días) ayudan a limitar el uso innecesario de antibióticos. De manera típica, no se emplean antibióticos orales, salvo en pacientes con tos ferina o durante brotes conocidos de infección bacteriana (micoplasma, clamidia). Solo en los casos de bronquitis aguda de causa bacteriana, que son las menos frecuentes, se pueden considerar. Si el médico cree que usted tiene una infección bacteriana secundaria, le puede recetar antibióticos. La opción preferida en estos casos es un macrólido, como la azitromicina o la claritromicina.

El objetivo principal es tratar la mayoría de los casos de bronquitis aguda en pacientes sanos sin el uso de antibióticos.

Prevención y Cuidados Esenciales

Conocer qué no se debe hacer con bronquitis es esencial, ya que ciertas prácticas pueden empeorar los síntomas o retrasar la recuperación. Si una persona mayor padece bronquitis, es fundamental seguir ciertos cuidados y evitar prácticas que puedan agravar la inflamación de las vías respiratorias. La primera medida de prevención será la de estar atentos a la evolución de los síntomas de resfriados o gripes.

Entre las medidas preventivas y de cuidado se incluyen:

  • Vacunación: En grupos de riesgo como el de los ancianos, es muy recomendable la vacunación antigripal, que a su vez servirá como protección frente a eventuales complicaciones que pudieran derivar en una infección de los bronquios.
  • Abandono del tabaco: La medida más importante que uno puede tomar es dejar de fumar, ya que la bronquitis crónica en mayores suele estar vinculada a antecedentes de tabaquismo.
  • Higiene ambiental: La limpieza a fondo del polvo de las habitaciones, evitar el tránsito por lugares de mucho tráfico y, en general, garantizar una buena calidad del aire en el hogar.
  • Hidratación: No descuidar la hidratación. No beber suficiente agua puede hacer que las secreciones bronquiales sean más espesas, dificultando su expulsión. Mantener una buena hidratación ayuda a mejorar los síntomas.
  • Descanso y nutrición: Descansar y seguir una dieta equilibrada, así como realizar ejercicio adaptado, ayuda a reforzar las defensas naturales.

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